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Angelika

Summary:

Katsuki huye de su hogar en busque de una razón para seguir viviendo.

Izuku está esperando algo increíble.

en el momento en que se encuentran en el medio, los dos se dan cuenta que quizá son lo que estaban buscando-

 

BKDK

Chapter 1: TRACK 001

Chapter Text

We could run away
Just leave, never look back
I don't even care where we go
Just far away from here

Podríamos huir
Solo irnos, nunca mirar atrás
Ni siquiera me importa a donde vayamos
Solo lejos de aquí

—  Sunset (The Midnight)

✦•┈┈┈┈┈┈•✦•

A veces, cuando todo era demasiado, tenía ganas de salir huyendo, conducir hasta perderse en la nada. Y finalmente tuvo el valor de salir de su casa en la madrugada, con una mochila sobre el hombro y muchísimo miedo.

Sabía que sus padres lo buscarían, eran unos locos controladores.

No era como si no fuese a volver, pero él necesitaba este viaje, así que dejó una nota en donde decía que volvería después del verano. Sus padres lo habían tomado todo de él, al menos querría estos últimos resquicios de libertad.

No tenía un lugar fijo a donde ir, jamás lo había tenido hasta el momento, pero, en cuanto arrancó el automóvil, sintió que podría ir hasta donde él quisiera.

Libertad, amada libertad.

Tomó camino, salió de los malditos suburbios y se dirigió a la carretera, necesitaba salir de Valery lo más pronto posible, alejarse de esta pequeña ciudadcita de porquería. Encendió la radio en cuanto pasó el cartel que señalaba la salida de Valery, justo para toparse de lleno con la canción que había comenzado todo.

Been trying to move on
Been black and blue
Trying to turn the old
Into something new

Inhaló, exhaló, ya no se sentía tan ahogado.

Bajó la ventanilla del auto para poder sentir la brisa gélida de la noche al tiempo que la melodía lo acompañaba.

You found somebody
I found someone too
She got everything I need
Yeah, but she's not you

Ríe, como si le hubiesen contado un muy buen chiste a pesar de estar solo. El reloj marca casi las doce y media de la madrugada, el cielo estrellado lo acompaña mientras surca ese mar de concreto frente a él.

I locked my love into the ground
Hoped it never could be found
Body slowly shutting down
And now I am

Tararea esta canción con una sonrisa ladina, sin poder creer que finalmente había tenido los tamaños para mandar a la mierda a sus padres — aunque fuese solo por un par de meses — y viajar como siempre soñó, justo como las películas que amaba ver.

Él es un chico pudiente, de los mejores acomodados de la ciudad y de quien se esperaban grandes cosas. El maravilloso Katsuki Bakugo, el presidente de la clase, capitán del equipo de atletismo y también representante de su generación.

Katsuki había cumplido dieciocho apenas.

Todos sus compañeros de escuela lo respetaban y hasta lo temían, era alguien muy serio y aplicado, siempre con los ojos dentro de sus libros. Era el sueño húmedo de todo padre.

Y Katsuki sentía que moriría.

Toda esa presión sobre sus hombros, todo lo que se esperaba de él.

Jamás les dijo a sus padres que tenía un cajón lleno de medicamentos que juntó durante meses y meses para suicidarse después de la graduación.

Ni siquiera tiene amigos, solo personas que lo admiran desde lejos y piensan que es genial.

Katsuki odió ver cómo todos estaban emocionados por la graduación, planeando con quien irían, qué se pondrían, a dónde irían a perder su virginidad después de la fiesta.

Katsuki ni siquiera había besado a nadie.

Se sentía como cartón, un pedazo de ser humano que respiraba y se movía por pura inercia, un recipiente perfecto en donde su molesta madre había vertido sus sueños frustrados.

I'm still alive, but I can't feel
I got stuff inside, but it's not real
They say I'm fine, but I feel synthetic
Nothing human left in me

Una lágrima perdida se formó en uno de sus ojos, cayendo desprevenida desde ahí. Era una canción que hablaba sobre desamor, pero el coro le dolía en un nivel mucho más profundo. Sentía que su vida ya no tenía sentido, que quizá jamás lo tuvo.

I'm just a machine full of moving parts
I got emptiness where I used to have a heart
I'm still breathing, but I'm synthetic
Nothing human left in me

Escuchó la canción por primera vez cuando dejó la radio encendida mientras salía a correr por la mañana. Detuvo su carrera y lloró como un tonto, de pie, sin expresión alguna en el medio de una calle vacía a las cinco de la mañana.

Supo en ese momento que sus únicas dos opciones eran: El cajón de medicinas o tomar al maldito toro por los cuernos.

Nothing human about me

Decidió que, por primera vez, buscaría esa humanidad que le quedaba. Esperó a la graduación, fue al estúpido baile solo, recibió su diploma y dio un discurso prefabricado sobre esforzarse y ser mejores cuando sabía que se moría por dentro.

Reunió todos sus ahorros, una cantidad increíble tomando en cuenta que no tenía amigos con quienes gastarlo, y decidió que se iría.

Quizá, después de esos tres meses fuera, ya no añorara el cajón de los medicamentos.

No emotion
Just autotune
Left who I was back there with you

Sabía que sus padres estarían furiosos, pero no le importaba, era algo que él debía hacer. Fue muy claro en su nota y si sus padres eran sensatos, lo dejarían ser, después de todo, había prometido volver a ser el mismo robot sin alma una vez que volviera.

Maybe I died
And I kept movin'
In a body made of plastic and glue

Quería sentirse vivo antes de volver a querer morir. Sentir, ser, incluso amar.

I locked my love into the ground
Hoped it never could be found
Body slowly shutting down
And now I am

Odiaba sentir cómo era que respiraba mejor ahora, sabiendo que Valery quedaba cada vez más lejos a sus espaldas.

I'm synthetic, yeah
I'm synthetic
Nothing human left in me

Suspiró.

I'm synthetic
Nothing human left in me

— ¿Qué les pareció esa canción, pequeños escuchas? — dijo el sujeto en la radio, Katsuki sonrió de medio lado ya acostumbrado a lo ruidoso del locutor. Se había hecho fanático de este programa, Put Your Hands Up, durante los últimos meses — ¡Synthetic por los increíbles The Midnights! Deberíamos ponerlos más seguidos.

El locutor siguió parloteando sobre tonterías, el llamado “DJ Mic” se había convertido en su mejor compañía para esas largas madrugadas de insomnio.

— No se olviden, pequeños escuchas, que tendremos nuestro primer concierto en Angelika, estaremos regalando entradas toda la semana que viene ¡No se atrevan a perdérselo!

Con esto, Katsuki entonces supo exactamente a donde tenía que ir.

✦•┈┈┈┈┈┈•✦•

— ¿En qué demonios estabas pensando? ¡Regresa aquí en este preciso momento!

Katsuki suspiró pesado, cerrando la puerta del auto y dirigiéndose adentro de la tienda de conveniencia para pagar la gasolina.

— Ya te lo dije, regresaré al final del verano.

— ¡Pero…!

— No me hagas extender mi viaje, bruja.

— Esa no es manera de hablarle a tu madre — intervino su papá al otro lado de la línea.

— Miren, legalmente puedo hacer lo que me salga de los huevos ¿Ok? Ok, bien, ahora, ya les dije que regresaré antes de la universidad. Ahora, cierren la boca ¿Sí? Quiero descansar de ustedes.

Y antes de que sus padres pudieran decir una sola palabra más, él colgó el teléfono y lo guardó en su bolsillo antes de acercarse al sujeto detrás del mostrador que parecía casi tan vacío como él mismo.

— Tanque lleno — le dijo al tipo que se apresuró a cobrarle.

Amanecería en muy poco tiempo y no tenía un plan, apenas llegaba a Angelika y buscar un hotel de lujo no era una opción viable, eso haría que sus fondos escasearan más rápido. No había un plan propiamente dicho, ni siquiera estaba enterado de dónde podría comprar entradas para el concierto de Put Your Hands Up.

— Listo — contestó el dependiente, sus pronunciadas ojeras lo hacían pensar que quizá no había dormido en días.

— Oi ¿Sabes de algún lugar donde pueda quedarme?

El dependiente entonces lo miró con más atención, alzando una ceja y acomodándose en su asiento. Fue entonces que Katsuki pudo mirarlo mejor, con las pobres luces de la tienda de conveniencia apenas y notó que su cabello no era negro sino púrpura. Tres perforaciones en la nariz, dos en el labio y una en la ceja, sin mencionar el grueso delineado que encerraba sus ojos.

— ¿De dónde vienes?

— ¿Eso importa?

— Depende… te ves como si acabaras de salir de Dawson Creek

Katsuki se mordió el labio inferior, teniendo que darle crédito a este hombre, porque sí que tenía toda la pinta de ser un chico pueblerino. Valery era una ciudad propiamente, pero comparada con Angelika, no era más que un rancho, sin mencionar el hecho de ser un chico de los suburbios.

— Valery — dijo en voz baja.

— Valery, Valery… ¿Valery? Nunca he oído de ese lugar… entonces ¿Cuánto dinero tienes?

— Suena a que me quieres asaltar.

— Chico listo — dijo, riendo —. Pero lamentablemente no tengo la energía suficiente como para pelear contigo, seguro eres el capitán del equipo de futbol.

— Atletismo — corrigió —, y tengo suficiente.

— Bien — dijo el purpura, suspirando pesado —. Mira, llegas en un buen momento y ni siquiera me voy a molestar en preocuparme de que seas una especie de asesino en serie, porque si no tengo el dinero completo de la renta para mañana en la noche, nos van a correr.

Quizá ya se arrepentía de haber preguntado, pero la verdad era que tampoco podía ponerse muy quisquilloso en esas circunstancias, mucho menos cuando era temporada alta y seguramente los hoteles y moteles estarían a reventar.

— Mi novio y yo teníamos un compañero de cuarto y hace un mes desapareció, se fue. Nada, ni una mísera nota… él y yo apenas ganamos suficiente y la verdad es que estamos bastante desesperados.

— Solo estaré hasta el final del verano.

— ¿Los tres meses completos?

— Si, eso planeo.

— Bien, es suficiente tiempo para buscar a un compañero más… ¿Tienes a dónde ir en este momento? — Katsuki negó con la cabeza — bien, mi turno termina en una hora ¿Está bien si te veo en el café de la siguiente cuadra?

Sus padres siempre le advirtieron de los extraños, en especial los que tenían la cara llena de perforaciones, pero ese viaje era para mandar a la mierda a sus padres, así que, si amanecía en una tina con hielos y ningún riñón, sería mejor que regresar sobre sus pasos a escuchar los regaños de sus padres.

— Si, me parece bien… eh…

— Hitoshi, Hitoshi Shinso.

— Katsuki Bakugo.

Shinso le dio instrucciones claras sobre en dónde estaba el café en donde debían verse, así que después de cargar gasolina, retomó su camino. El sol estaba por salir y sentía que su cuerpo podía ocupar algo de cafeína, así que se apresuró a buscar el tan afamado café Liter.

Según las instrucciones de su nuevo roomie, el café debería estar en la siguiente calle. La verdad, Katsuki esperaba más fluencia de automóviles a pesar de la hora, ya después se arrepentiría. Dejó el auto en un lugar frente al café, que más que un café, parecía una librería de viejos, Katsuki jamás ha estado en una.

La calle es bastante pintoresca, la mayoría de los establecimientos permanecían cerrados con excepción de la cafetería y una lavandería al otro lado de la calle. El muchacho cierra el auto y se adentra al café, siendo recibido por el característico sonido de una campanilla que anunciaba su llegada.

Obviamente no había nadie.

— Oh, genial, otro loco madrugador… — escucha desde el mostrador.

— Café negro — dice sin prestarle atención a la cara de pocos amigos de la barista.

— Enseguida.

Busca un lugar libre cerca de la ventana, desde donde pudiera ver su auto. Echa un vistazo rápido a su al rededor, el café se siente bastante cómodo a pesar de lo arisca de la barista; una tenue música de fondo e inevitablemente agradable olor a café dulce. Quiere pensar en algún lugar que se le pareciera allá en casa, pero todos los restaurantes y cafés eran regulares.

— Aquí tienes, extraño — le dice la muchacha, poniendo la taza de café sobre la mesa.

Cabello corto, piel pálida y un aro en la nariz, todo haciendo juego con su lápiz labial negro y delineador.

— Es raro tener gente viniendo antes de que amanezca. No eres de aquí ¿Verdad?

— No… vengo de… ah… ¿Vacaciones?

— Ah, claro, época de festivales.

La verdad es que no sabía a qué se refería, él solo estaba ahí por el concierto de Put Your Hands Up, ni siquiera sabía quienes se presentarían.

— ¿T-tú sabes en dónde puedo comprar entradas para el concierto de Put Your Hands Up?

— ¿El PYHU? ¿No estás un poco temprano para ese festival?

Katsuki se encogió de hombros.

— ¿Seguro que vienes por las fiestas? Pareces más alguien que acaba de huir de casa.

Fue inevitable reír, porque quizá si era alguien que estaba huyendo de casa, aunque fuese por un par de meses.

— Quizá sea algo así.

— Claro — dijo ella, risueña —, el PYHU es hasta el final del verano, chico listo.

A pesar de la risa, Katsuki no lo siente como una burla, de hecho, esta chica tenía una vibra bastante agradable. Cuando esta muchacha regresa al mostrador, él decide que necesita su café, así que bebe un largo sorbo, saboreando el intenso sabor a cafeína que despierta sus neuronas muy a pesar de la falta de sueño. Vuelve a mirar hacia afuera, ya había amanecido y la gente empezaba a pulular, obviamente.

La verdad encontraba bastante entretenido mirar este nuevo ambiente desde la ventana del café, a decir verdad, Angelika no es tan diferente a Valery. Personas en ropa formal, niños en uniforme, uno que otro despistado que corría al café por algo que pudieran llevarse para no perder el autobús, la campanilla del local sonaba como un augurio, aunque ninguno anunciaba a Hitoshi Shinso.

Fue cuando algo llamó su atención.

Desde dentro de la lavandería, una mata de rizos verdes que vestía en un colorido atuendo de shorts cortos, medias rotas, botas de combate y un enorme abrigo que se caía sobre un hombro, todo en diferentes tonalidades de negro.

Katsuki siente que el corazón le late muy fuerte, jamás había visto a una persona tan llamativa como esta. El sujeto saltaba, enredado en el cable de los enormes audífonos de bocina, seguramente al ritmo de alguna canción que deseó conocer.

Era una visión.

El tipo de los rizos se inclinaba de lavadora en lavadora, como si hubiese puesto prendas en cada una, aunque estaba seguro de que todas las máquinas estaban apagadas. También, podía ver sus labios moverse, no sabiendo si habla con las lavadoras o solamente tararea lo que sea que estaba escuchando.

Pensó que podría quedarse con eso, era solo un chico bonito más ¿No?

Claro, hasta que este maravilloso extraño tuvo la amabilidad de mirar en su dirección.

Eran los ojos más grandes y redondos que jamás vio, pozos verdes brillante que lo deslumbraron cual luceros. Ahora que lo veía mejor, podía apreciar esa complexión gruesa escondida debajo del abrigo quizá unas tres tallas más grandes.

La campanita volvió a sonar al mismo tiempo que este chico le sonrió.

— ¿Bakugo?

La voz de Shinso lo sacó de su muy bonita distracción, no se dio cuenta de que se había pegado al cristal de la ventana y, de hecho, cuando voltea de nueva cuenta hacia la lavandería, el chico peliverde se ríe mientras le dice adiós con una mano, acto seguido, desapareció en una puerta trasera del local.

— ¿Estás bien, amigo?

— Ah… si… ¿Y bien? — dijo, queriendo componerse de la bellísima alucinación que ya no estaba.

— Te mostraré el departamento ¿Sí? Puedes empezar a acomodarte o lo que sea.

— ¿No vas a sentarte?

— Olvida eso, vamos.

Katsuki esperaba que salieran del café, pero en lugar de eso, siguió a Hitoshi hasta el mostrador, en donde la barista parecía muchísimo más despierta y humana.

— Kyoka — le llamó, la muchacha lo miró con familiaridad —, este es Katsuki Bakugo, va a reemplazar al idiota de Gogo. Ella es Kyoka Jiro, vecina.

— Interesante — contesta ella —. De haber sabido, no hubiera escupido en tu café.

— ¿Qué…?

— Tranquilo, es una broma — dice la muchacha —, hubiera escupido en él de todas maneras.

— Kyoka… — insistió Shinso — no quiero perder a otro roomie, por favor.

— Claro, claro… yo invito el café entonces, bienvenido a la familia, chico listo.

Con miedo de haberse metido a alguna especie de culto gótico, pero sin ningún otro lugar a donde ir, Katsuki sigue a Shinso detrás del mostrador. Resulta que el edificio del café tiene un par de departamentos arriba, bastante viejos si se lo preguntan a Katsuki.

Su nuevo compañero de piso le explica que era un edificio bastante antiguo, que la renta es relativamente económica a comparación de las rentas de lugares más bonitos, pero que aun así les estaba costando llegar a final de mes a él y a su novio sin el dinero extra del roomie que desapareció.

— Huele a humedad — se quejó Katsuki.

— Acostúmbrate.

Quería decir que le molestaba lo divertido que sonaba Shinso, pero la verdad era que estaba bastante emocionado. Era la primera vez que estaba lejos de casa y ahora compartiría un departamento con dos completos extraños, quizá podría ser un buen entrenamiento para cuando viviera en los dormitorios del campus.

Subieron dos pisos, entre los peligrosos rechinidos de las escaleras de madera, aunque Shinso le asegura que no morirían, era resistente.

Katsuki quiso preguntarles cómo era que podían estar en un lugar tan amplio por tan poco dinero y aún así, estar contando centavos. El departamento que compartían Kyoka y sus amigas era todo el piso inferior mientras que el suyo era el piso superior, dos departamentos completos.

La escalera dio enseguida con la sala de estar. Era un espacio bastante grande y bonito, con un techo alto y ventanales que se extendían casi a lo largo de todas las paredes, dejando entrar la luz del sol que bañaba la estancia. La cocina estaba al fondo y había tres puertas cerradas.

— Este es el baño — señaló Shinso a la puerta de en medio —, asegúrate de tocar antes de entrar, por favor. Y esta — dijo, abriendo la recámara de la derecha —, esta era la recámara de Gogo, el hijo de puta dejó casi todas sus cosas… haz lo que quieras con ellas, véndelas, tíralas, no me interesa.

— ¿Qué pasa si vuelve?

— Lo dudo, ese imbécil se llevó todo lo importante, papeles, computadora y celular, todo lo demás lo dejó para que no le pesara — suspiró —. Si solo hubiera avisado que se iba. Pero bueno, te dejo para que te acomodes.

El cuarto de este tal Gogo era bañado por la luz del sol gracias a la ventana enorme que daba hacia la parte trasera del edificio. Katsuki suspiró sin mucho que hacer, sus cosas aún estaban en el auto, pero tampoco tenía ganas de ir por ellas. La cama seguía tendida con sábanas azul marino deslavado, quizá compraría un juego nuevo de ropa de cama para estar seguro. no sabía si las paredes eran así a propósito o simplemente el ladrillo expuesto era resultado de lo viejo que estaba el edificio. El antiguo inquilino había tapizado estas con posters de bandas, películas y conciertos, tenía que decir que el sujeto tenía buen gusto, quizá se llevaría con él a casa el enorme poster de The Lost Boys que colgaba arriba de la cabecera. Un escritorio, mesita de noche, ropero y mesa de trabajo debajo de la ventana para ser alumbrada por la luz natural, quizá este tal Gogo era una especie de técnico.

Se sentó en la cama haciéndola rechinar; todo olía a lavanda, el sujeto parecía ser bastante limpio, igual compraría sábanas nuevas. Katsuki se tomó el tiempo también de curiosear por los cajones vacíos y polvorientos, aunque le sorprendió encontrar el ropero casi lleno, con ropa curiosa, habría de decir, era obvio que también tendría un estilo gótico o lo que sea.

Terminó acostándose en la cama, los resortes se quejaron bajo su peso, no le molestó en lo absoluto. Miró al ventilador de techo y las lámparas, fue entonces que cayó en cuenta de lo cansado que se sentía.

Ni siquiera notó cuando se quedó dormido.

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˖—》Soundtrack《—˖

☆ Sunset°•°The Midnight

☆Synthetic °•°The Midnight
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