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Hoy finalmente me permito amar

Summary:

Era momento de escribir un nuevo capitulo en sus vidas, decidió que lo quería en su vida y no se iba a permitir perderlo, Spencer (Springtrap) va tras el amor de su vida.

Notes:

Ya les advertí que les cambie los nombres, perdón pero me da incomodidad escribir sus nombres animatronicos porque no tienen la apariencia de furros ni similares, también soy furra así que no se ofendan xd

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Salía con vergüenza de aquel local al que tiempo atrás se prometió jamás regresar, el objeto cargaba protectoramente oculto en el bolsillo de su abrigo era la prueba que su visita a aquel sitio había sido un éxito. Caminaba pensativo por las calles de la ciudad, era una temporada que había traído consigo una serie de nevadas inesperadas, las calles estaban cubiertas de un enorme manto blanco, el cielo permanecía nublado pocas esperanzas de ver el sol asomarse por entre ese grueso cumulo de nubes.

 

Posiblemente el clima no fuese a mejorar durante un tiempo, pero la vida de ese hombre era una apuesta segura que daría un inesperado giro a sus días. El rubio escuchaba como la parte lógica de su cerebro le aseguraba que estaba por cometer uno de los más grandes errores de su vida, pero su lado emocional le gritaba que no podía permitirse dejar perder a esa persona.

 

Así fue como aun manteniendo ese debate interno, Spencer Bonnet, se dirigió a encontrarse con su destino ya sea para bien o para mal no pensaba dar marcha atrás, era el momento de tomar la iniciativa y plantarle cara a la vida para enmendar sus errores pasados. Sus pasos lo llevaron a la entrada de un hotel en el pasado había estado muchas veces en ese lugar para meras visitas formales a un conocido, se aproximo al interior, paso de largo por la recepción pues ya conocía de antemano la dirección de la habitación de esa persona.

 

Esperando en el interior del ascensor comenzó a repasar cuidadosamente las palabras que le dirigía a su conocido. Se encontraba realmente nervioso, aprovechando la soledad intento practicar vocalmente sus pensamientos pero estos a demás de bloquearse al momento de abrir los labios también de estos solo lograban escucharse balbuceos, sin duda era un presagio que terminaría mal este encuentro. Exhalo profundamente intentando mantener la compostura, no podía llenarse de cargas negativas, reflexionó que tal vez si recordaba un poco los acontecimientos que lo habían impulsado a tomar esta decisión podría llenarse del coraje necesario…

 

Alfred Fazbear, apodado Fred por sus cercanos, decir que era un antiguo compañero de la escuela es quedarse corto, Fred siempre fue su apoyo y compañero de aventuras, tenían una relación tan fuerte que muchos etiquetarían como hermandad. Spencer no tenia problema alguno con ello, Fred era su persona de mayor confianza y cercano a un hermano pero para Fred, Spencer empezaba a ser más que eso, le hizo despertar un sentimiento que con el pasar del tiempo comenzaba a profundizar más en ello.

 

Llegada la madurez, enfrentándose ahora en la aventura de convertirse en universitarios fue cuando Fred ya no pudo callar más su sentir, aquel sentimiento que tal como una bola de nieve andando sobre una pendiente no hacia más que crecer y confirmar esa temida teoría. A Spencer le tomo por sorpresa aquella confesión, sin embargo, no podía mentirse quería a Fred pero no de la misma manera, después de ese rechazo comenzaron a distanciarse y el llevar carreras distintas ayudo a perder cada uno su rastro.

 

Spencer Bonnet nunca había creído en el matrimonio, solamente se había dejado llevar para saciar aquel capricho de su antigua amada, pero todo cae por su propio peso y su matrimonio no fue la excepción terminando en un fracaso, ahora estando divorciado no pensaba caer nuevamente en esa mentira y lo único bueno que obtuvo de ello era su hijo, al que tendría que cuidar en soledad o al menos esa era la idea hasta la reaparición de aquel hombre.

 

Que como si se tratase de un ángel enviado desde cielo apareció para salvarlo de la oscuridad del abismo donde inevitablemente había terminado. En tan solo un par de días volvía nuevamente a sonreír, le devolvió la vida no solo a él sino también a su pequeño. Admiraba enormemente a su ángel, no solo por su acto altruista para con ellos sino también por no rendirse jamás con él, Fred que siempre estuvo presente en su vida pasando por penas, aun sufriendo dolor y rechazo permaneció paciente a su lado, cumpliendo con aquella promesa años atrás…

 

El ascensor finalmente se detuvo, abrió sus puertas, aun sintiendo como las piernas amenazaban con flaquear avanzo por aquel pasillo frente a él, continuo su ruta hasta dar con una puerta que le era familiar.

 

Fue recibido por un sonriente rubio de ojos azules, vestía ropas casuales y se le notaba agotado, era obvio que había estado ocupado con los quehaceres. Por el lugar podía verse varias cajas, algunas abiertas para poder desempacar e instalar nuevamente sus pertenencias, desde que se había independizado Fred se mudo a ese apartamento, hace aproximadamente una década, después de ciertos acontecimientos paso un tiempo viviendo en el hogar de los Bonnet pero ya pasado dos años se había decidido a volver a su antiguo lugar…

 

Posiblemente estaba exagerando las cosas, estaba seguro que se estaba montando un drama con ello, Fred era su amigo leal y nunca lo abandonaría, pero, el escucharlo un par de noches atrás durante la cena de navidad su idea de mudarse nuevamente el año siguiente y dejar la casa… lo hizo pensar seriamente sobre el futuro y lo solitario que volverían a estar si él se marchaba… se perdería esas salidas juntos cada mañana, ya no compartirían esas preciadas horas de comida familiares, ni esos divertidos viajes al lago… lo enloqueció pensar en perder todo de eso.

 

“No me esperaba tu visita Spenz” Esa forma tan personal y cálida de llamarlo ‘De haberlo sabido tendría más ordenado, como vez aun estoy en la tarea de desempacar estas cajas, creo que al mudarme la primera vez me lleve la mayoría de cosas’ Esa sonrisa nerviosa que aceleraba el ritmo de su palpitar “¿Te ofrezco algo? ¿agua? ¿jugo? ¿café?” Esa clásica amabilidad…

 

“¿Una vida juntos?” Soltó repentinamente, Fazbear que se encontraba rebuscando en el interior del congelador se enderezo, alzo el rostro y con sus ojos azules llenos de asombro busco hacer contacto con los contrarios de tono verde. Spencer que estaba recargado en el marco de la puerta dejo de morderse el labio para dar sentido a sus palabras “Vuelve a casa”.

 

“Spencer” Dijo en un tono tranquilo, en su cabeza se agolpaban tantos pensamientos confusos “Tu y Paulie necesitan su espacio, como te comente antes el punto de irme es para que comiencen a rehacer su propia vida” Aunque ansiaba tanto aceptar su petición, debía negarse, no estaba bien que se volviese dependiente a ellos, tarde o temprano Spencer comenzaría a reconstruir su vida y a Paulie eventualmente le haría falta una figura materna, y él, no debía seguir apegado a esa idea errónea que su lugar era con ellos.

 

“El problema es que ya habíamos rehecho nuestra vida, contigo” confeso con timidez “Fred, siempre estuviste convencido que somos almas gemelas… y hoy quiero darte la razón…” Balbuceo, maldiciendo sus nervios por traicionarle, esas palabras que había repasado en su cabeza una y otra vez con la esperanza de poder compartirlas finalmente con Fred y sus labios que permanecían mudos.

 

Todo lo que has hecho por nosotros sé que ha sido sin esperar nada a cambio, tal vez incluso hace tiempo te rendiste y ya no esperabas nada de mi, se que soy egoísta porque después de tantas veces que te he lastimado de forma consciente esperó que todavía estés dispuesto a aceptarme… Esta bien si me rechazas, me lo merezco pero quiero que sepas de antemano que yo tampoco me rendiré contigo porque realmente te quiero Fred.

 

Trago saliva sacando de su chaqueta la caja que traía consigo, depositándola en la palma del otro, prolongando intencionalmente el roce de sus manos “A partir de ahora me comprometo por compensarte todos aquellos altibajos y seguiré intentándolo hasta poder estar realmente contigo. Este regalo es una muestra de la veracidad de mis sentimientos” Sentía su rostro arder, agradecía que Fred se encontrase demasiado desconcertado como para notarlo.

 

Con el mayor cuidado Fred se encargo de abrir aquella caja, a simple vista daba una idea de su contenido pero no quería ilusionarse… aun no “¿Un anillo de compromiso?” Cuestiono, aunque sus orbes azules lo confirmarán seguía escéptico, lo tomo entre sus dedos para observarlo más de cerca, bajo la atenta mirada de su compañero.

 

“¡Pero no te hagas ideas equivocadas, es algo meramente simbólico!” Se apresuro a aclarar “Sigo sin creer en el matrimonio y no voy a cambiar de opinión con ello, pero… me ha llevado tiempo darme cuenta de cuanto te quiero, y por ello si me permites, quiero que estés conmigo de la forma correcta, siendo una familia” Declaró con una sonrisa tímida.

 

Fred quien lo había observado conmovido, dejo el anillo nuevamente en la caja y la colocó sobre la superficie más cercana, avanzando hasta Spencer para abrazarlo haciéndolo sonrojarse hasta las orejas “Estaba dispuesto a seguir esperándote, aunque muchas veces pensé en rendirme, y me alegro no haberlo hecho, porque sabia que al final logaría ocupar ese lugar que tanto anhelaba en tu corazón” Sonríe inocentemente “Aunque esperaba que me pidieses volver en un mes, quien diría que tan rápido comenzarías a extrañarme”.

 

“No te burles de mí Fred, ¿tienes idea de cuanta falta ibas a hacerme y aun así te fuiste?” Dijo fingiendo molestia, aunque no podía evitar sentirse como un tonto enamorado “Eres el tonto más grande que conozco, y creo que por eso mismo es que me gustas tanto” Comento sin apartarse, ambos riendo en voz baja, deleitándose con la sensación de ese calor tan familiar que les otorgaba ese intimo contacto.

 

Ambos deseaban permanecer así por siempre, sin embargo, “Spenz, ¿puedo besarte?” Fred siempre fue del tipo aventurero pero antes que nada caballeroso.

 

“Porque me preguntas eso, ¡no soy una mujer!” Agrego el de ojos verde tomando algo de distancia para poder verse a la cara.

 

“Disculpa, es sólo que no quiero forzarte a hacer algo que no quieres” Respondió con diversión, para su edad y experiencia seguro que ahora parecían un par de adolescentes inexpertos viviendo en la primavera de su primer amor “Entonces, ¿esta bien? Por qué te advierto que si me das libre albedrio no parare hasta estar satisfecho” Comento juguetón con una amplia sonrisa, acunando entre sus palmas el rostro ajeno. Conocía a Spencer, no era del tipo tímido sino más bien reservado pero debía hacerse a la idea que al empezar ambos una relación, este se metía en terreno peligroso pues Fred era popular por ser del tipo afectuoso y romántico.

 

“Tomaré el riesgo. De ahora en adelante no lo pienses tanto, solo hazlo” Soltó despreocupadamente, ahora era el turno de Fred de teñir su rostro con un sonrojo. La vergüenza no los detuvo y torpemente lograron unir sus labios, roces tímidos, explorando y buscando acostumbrarse, poco a poco empezaron a encajar y dejarse llevar por esas nuevas sensaciones.

 

“Aunque aún es difícil asimilarlo, realmente quiero corresponder adecuadamente a estos sentimientos” Confeso con total seguridad, Spencer aprovecho la pausa para recuperar el aliento, dejando que una sonrisa adornara su rostro. Fred sonreía devuelta mientras tranquilamente le acariciaba la mejilla con su pulgar, tras su mirada había todo un poema. Este era el comienzo de la mejor etapa de sus vidas, ambos estaban completamente seguros.

 

Notes:

Gracias por leer <3 Con mi cuenta de Wattpad eliminada se perdió este escrito, y pues lo recuperé y me decidí compartirlo aquí.