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Enfermería

Summary:

Donde Venti y Xingqiu se dan mimos en la enfermería luego de encontrarse inesperadamente.

Notes:

el mundo necesita mas venqiu por favor se los ruego

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La hora de educación física era una de las más amadas por sus compañeros. Xingqiu no era mucho la excepción, no había tenido razones suficientes para que le disgustara como a otros. Salir al aire libre después de estar horas encerrado con veinti y tantos alumnos más era algo que siempre vendría bien. No era experto en la mayoría de deportes pero se las apañaba para participar y divertirse. Su estado físico tampoco era malo, le gustaba trotar y ejercitarse (después de todo él practicaba artes marciales). Siempre se divertía jugando con sus compañeros al terminar los ejercicios propuestos dados por el profesor de la asignatura; Se divertía siempre, claro, mientras no intentara recibir el balón con los dedos y no dela forma correcta en plena partida de voley.

Un quejido resonó en la cancha, a lo que sus compañeros pararon el juego para ver qué le ocurría. Chongyun fue el más rápido de ellos, acercándose preocupado a su amigo, quien se sostenía el dedo índice izquierdo con su mano derecha mientras lloriqueaba del dolor. Desde su posición pudo girarse para ver a Xiangling, quien entendió rápido el mensaje y fue a buscar al profesor por ayuda. El peliazul era algo sensible al dolor; siempre que se lastimaba por cualquier motivo o le dolía algo casi siempre se le daba por llorar un poquito; no es que hiciera escándalo por ello, pero siempre derramaba un par de lágrimas, le era muy fácil el lagrimear.

—¿Estás bien?  —Preguntó el peliceleste con preocupación, haciendo un mohín al ver la mano de su amigo. Xingqiu como respuesta asintió antes de hablar:— Creo que necesito ir a enfermería... —Levantó el rostro una vez terminada su oración, viendo a su amigo el cual lo tomó de los hombros, friccionando los mismos para darle consuelo mientras lo acompañaba a las bancas cerca de la cancha.
Al llegar Chongyun se volteó para decirles a sus compañeros que sigan el juego sin ellos, quienes le hicieron caso. A la par de eso ya llegaba Xiangling con el profesor.

Xingqiu le contó lo sucedido al profesor quien con serenidad vio su dedo, mas se preocupó al ver como el color rojizo que tenía no daba indicios de desaparecer, por lo que lo envió a enfermería, pidiéndole a sus amigos que por favor lo acompañen. Estos mismos no dudaron en hacerlo, por más que el peliazul les haya dicho que podían quedarse a seguir jugando, ellos insistieron en acompañarle.

Chongyun no soltó a Xingqiu en todo el camino. Se podía decir que era muy sobreprotector con su amigo, era algo que le salía natural con sus amigos. El peliceleste quería mucho a Xingqiu, por lo que no quería verlo así. Xiangling caminaba al lado de ambos chicos, quedando así Xingqiu en medio. La chica también estaba preocupada, claro, tampoco quería ver a su amigo mal, pero estaba segura de que su golpe no sería nada muy grabe ni de qué preocuparse, por lo que le daba algo de risa como Chongyun actuaba; sosteniendo a su amigo como si se fuera a desarmar o a perder en el camino que todos conocían. Era tierno lo cuidadoso podía ser cuando uno de sus seres queridos estaba lastimado, en especial Xingqiu, quien siempre terminaba llorando.

Una vez llegaron a la enfermería, ambos chicos insistieron en acompañarlo adentro y explicarle a la enfermera que pasaba, así que Xingqiu no tuvo más remedio que dejarse ceder. La enfermera los recibió con una sonrisa y una vez pudo asegurarles a sus amigos que Xingqiu estaría bien fue que ambos se fueron, sin antes despedirse con un abrazo grupal del peliazul. 

La enfermera luego de ponerle una crema para golpes, vendarle el dedo y darle una bolsita con hielo para el mismo dedo, le dijo que podía reposar en una de las camillas si es que quería antes de volver a clase, también le dijo que tenía que ir con los de primaria para algo que Xingqiu no recordaba, ya que al abrir la cortina de la parte de las camillas toda su atención se centró en quién acababa de encontrar ahí. Definitivamente no se esperaba verlo en ese lugar ni en esas condiciones.

—¿Venti? —Preguntó preocupado al ver a su novio con heridas en el rostro.—¿Qué te pasó? —Se sentó en la camilla donde el mayor se encontraba recostado, sin ocupar demasiado espacio. Le acarició la cabeza y el rostro, pasando sus dedos por las heridas ya atendidas previamente por la enfermera. Venti, quien estaba medio dormido hasta ese momento, le dedicó la sonrisa más grande que podía dar en su estado al ver a su lindo novio estar frente a él.

—Mon cher —Exclamo estirando sus brazos, llamando al menor en un abrazo, al cual este no pudo resistirse, apoyándose levemente sobre el pecho contrario con cuidado de no lastimarlo. Cuando Xingqiu creyó que era suficiente abrazo para el saludo y que ya era hora de saber el motivo de su estadía en la enfermería, quiso reincorporarse, pero Venti hizo más fuerza para que no se vaya, por ende lo empujó hacia él de manera que el peliazul quedó acostado nuevamente en el mismo lugar. El mayor de ambos llevó su diestra al cabello contrario, acariciando este. —Me alegra tanto verte... quédate un rato conmigo, por fi —Rogó el mayor alargando la última sílaba, a lo que Xingqiu no pudo evitar reír contra su pecho. 

Fue aquel momento en el que el de trenzas reaccionó por completo y se dio cuenta de que si Xingqiu estaba en enfermería es porque le había pasado algo; así que, preocupado se reincorporó, sentándose en la camilla y por ende levantando a su novio también, quien ya se estaba aturdiendo de tantas movidas en tan poco tiempo. La camilla de enfermería tampoco era una cama demasiado grande ni muy silenciosa, por lo que agradecía que la enfermera haya salido. —¿Qué haces aquí? —Preguntó el mayor preocupado (como si fuera que él no estaba peor), sosteniendo el rostro del menor buscando algún rasguño o golpe, no encontrando nada en su búsqueda.

—Yo pregunté primero —Exclamó el de ojos ámbar mientras con cuidado sacaba las manos de su pareja de su rostro, quien como respuesta a ello le hizo un mohín con los labios, reprochándole, el cual Xingqiu no dudó en besar rápidamente. Una vez más, agradecía que la enfermera no esté, y que no haya dejado abiertas las cortinas que rodeaban la camilla.—Estoy bien, solo me lastimé jugando en educación física, pero ya está solucionado, ¿ves? —Respondió Xingqiu tranquilo, mostrándole su dedo vendado al contrario. 

Venti se sintió aliviado y más tranquilo al recibir una respuesta. Suspiró y le dedicó una sonrisa, para luego tomar la mano lastimada con las suyas y llevarla a sus labios, besando el dedo vendado que tenia el menor. Quien no pudo evitar que sus mejillas se tiñeran de rosa ante esta, esbozando una tonta sonrisa en los labios, sonrisa que fue arrebatada al escuchar la pregunta ajena.
—¿Otra vez recibiste mal? ya te mostré cómo tenías que hacerlo la vez pasada, ¿acaso no aprendiste nada, mon cher?—El mayor ni siquiera intentó ocultar su risita burlona, lo estaba molestando apropósito; por lo que, Xingqiu, ofendido, retiró su mano del poder ajeno y se cruzó de brazos (con cuidado de no lastimarse más) frunciendo el entrecejo. Al menor le molestaba en sobremanera que lleguen a dudar de su intelecto.

Estuvo a punto de protestar, hasta que recordó donde estaban, y que aún no sabía el motivo del que su novio esté ahí.—Aún no me haz respondido —Sentenció mirándolo seriamente. Sabía lo bien que se le daba a su pareja el evitar los temas que no quería tratar, el distraer a los demás con sus chistes y encantos. Xingqiu lo dejaría pasar  de no ser que en verdad parecía serio el asunto.

El de trenzas suspiró, desviando la mirada tan solo unos segundos para volver a fijarse en su preciada pareja, regalándole una sonrisa con la que intentaba calmar al muchacho.—Estoy bien, Xingqiu, ya curaron mis heridas... —Sabía que esa no era la respuesta esperada por el otro, la expresión sin cambiar de este se lo confirmaba. —La verdad es que ahora no quiero hablar de eso. Te lo diré, lo prometo, solo que... —Venti volvió a apartar la mirada. —Más tarde... ahora estoy muy, muy, muy mal ¡y lo único que podría curarme son tus besos! mon cher —Dramatizó lo último llevandose la palma al pecho como si el corazón le doliera, sacando una risa al chico frente a él. El mayor no mentía con que le contaría, y Xingqiu lo sabía. Aveces Venti necesitaba su tiempo para digerir algunas cosas, o más bien para enfrentarlas; porque sí, le avergonzaba un poco el hecho de contarle al menor que se había  metido en una especie de pelea con un desgraciado que ni merecía la pena ser mencionado, y que de ambos, él había sido el único al que hizo falta llevar a enfermería (para no decir: el único que salió lastimado físicamente).

El peliazul suspiró comprensivo, llevando su mano sana al rostro impropio (con más cuidado de lo normal pues no quería lastimarlo más), obligando a mirarle en el acto. Observó la gasa sujetada con cinta en el pómulo a su derecha, luego la comisura de los labios ajenos, notando una pequeña herida en él, al posar su vista en el ojo derecho de Venti fue que frunció sus labios, tenía una bandita sobre la ceja, la parte estaba un poco rojiza y Xingqiu estaba seguro que se le formaría un moretón. Le daba penita ver a su novio así, tan lastimado y achicopalado. Un sentimiento lo más parecido a la rabia creció en sus entrañas al terminar su ánalisis; si lo habían golpeado, no había sido una sola vez, y como no veía a nadie más en la enfermería solo podían haber dos razones de ello: o nadie quiso quedarse en enfermería o su novio había sido el único lastimado.

No pudo evitar encogerse y sentirse pequeñito ante la mirada tan compasiva (y un tanto analítica) que le brindaban esos ojos ámbar que tanto le gustaban. Xingqiu no era tonto y eso lo tenía más que claro. Sabía que el cerebrito que tenía como novio averiguaría todo tarde o temprano, aún si él no le contaba nada.
—¿Si vas a besarme un poquito al menos? —Preguntó despacio, casi susurrando. El menor se reprendió mentalmente por haberse quedado tanto tiempo sin hacer nada, para luego inmediatamente besar con cuidado los labios contrarios.
Le sonrió casi sin separarse, para acto seguido depositarle un besito en la punta de su nariz. —Todos los que me dejes, cara mía —Venti no pudo estar más feliz al escuchar aquel apodo con el que el menor lo llamaba cuando se ponía romántico; es decir, siempre.

El de trenzas se dejó empujar con cuidado en la camilla por el menor, el cual comenzó a besar cada herida ajena con tanta delicadeza que Venti sentía que podía llorar. Pasó sus manos por la cintura de quien le besaba, para luego llevarlas a la espalda del mismo y atraerlo un poco más, lo que le fuera posible. Cuando logró lo que quería: a su novio recostado a su lado derecho, fue él el que esta vez acortó la distancia entre ambos, acariciando con cariño la espalda contraria, mientras el otro llevaba su mano al oscuro cabello negro del mayor, acariciando y enredando sus dedos sanos en él.

Xingqiu no permitió al mayor emocionarse, separándose en el tiempo justo y sonriéndole como disculpa al ver la mueca de reproche ajena. Le dejó besitos cortos sobre los labios, besando varias veces la herida que tenía cerca de ahí, nunca perdiendo la delicadeza en sus actos, no quería empeorar su corte aunque a su novio parezca no importarle mientras tengan los labios juntos por más tiempo. El peliazul se subió un poco más, para besarle en la frente y rodearlo con sus brazos tambíen, sin dejar las caricias mantenía sobre la cabeza ajena. Venti simplemente se dejó hacer ante los besos y las caricias de su novio, sintiendose tranquilo nuevamente. Suspiró escondiendose en el cuello ajeno, dejando un beso cortito en este que hizo estremecer a su novio, antes de cerrar los ojos y relajarse entre los brazos que lo envolvían.

—Te quiero mucho, Xin —Dijo el mayor levantando la mirada. El mencionado con una sonrisa le respondio un "yo también" y eso fue suficiente para que Venti vuelva a esconderse en su cuello y quedarse dormido.

 

 

El como cada uno había vuelto a sus respectivas actividades de estudiante era algo... no tan romántico como a ambos les gustaría. La enfermera, quien los había encontrado más que abrazados y en un profundo sueño, se había tomado la molestia de despertar a ambos chicos, con cierta incomodidad por la manera en que los había encontrado. Aún así no les reprochó por haber estado abrazados ni quedarse dormidos, lo único que les dijo es que las camas en enfermería eran para una persona y no podían compartirlas porque uno podría caerse y eso podría causar peores accidentes. A lo que ambos chicos solo asintieron, el menor de ellos más apenado que el otro, quien solo se aguantaba una risa por ello.

Al salir de la enfermería, Xingqiu fue acompañado por su pareja hasta su clase, donde se despidieron con un abrazo antes de que el menor cruzara la puerta de su salón, donde sus amigos se animaron al verlo de nuevo, bombardeandolo de preguntas una vez estuvo en su lugar. Venti los miró por la ventana, saludando a la chica que fue la única que se digno a hacerlo, pues el peliceleste le dedicó una mueca que era una mezcla entre molestia y desagrado, a lo que Xiangling le pellizcó en el hombro, recibiendo una queja inmediata por el aflijido, Xingqiu solamente rio entretenido, despidiendose otra vez de su novio. Aún con sus seis meses de relación con el peliazul, su amiguito aún no parecía aceptarlo, y eso no podía importarle menos a Venti.

 

Cuando se adentró a su clase y fue hasta su lugar, fue recibido por Albedo, su amigo, quien le había preguntado cómo se encontraba, con su rostro rozando a inexpresivo pero con cierta preocupación notable. Venti solo se estiró de brazos y respondió:—Mejor de lo que esperaba, de hecho —Apoyó el mentón sobre la palma de su mano izquierda, sonriendo como el tonto enamorado que era. Albedo no necesitó más para saber que su amigo se encontraba bien, y soltando una risa por la expresión que este tenía, le pasó los apuntes que había hecho de la clase que el otro se había ausentado.

Notes:

gracias por leer :)
larga vida al venqiu

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