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El sabe, puede recordar, pero su ama en cuyo regazo descansa, ha olvidado.
No recuerda las clases de duelo que le dio el mago oscuro en el bosque prohibido, después que la encontrara practicando sola y casi siendo comida por una acromántula, él apenas había alcanzado a trepar a un árbol mientras su ama enfrentaba a la araña. El mago la curo y cito al día siguiente para una lección apropiada, luego los siguió al castillo.
No recuerda las largas horas que paso junto al mago del caldero, preparando los líquidos de colores que luego guardaría en frascos; era hipnotizante ver los vapores ondulantes que pasaban frente a la estantería donde decidió acomodarse.
No recuerda las acaloradas discusiones sobre hechizos, pociones y cualquier tema que se le pudiera ocurrir que tuviera con el mago de cabello largo mientras calificaban los ensayos. Ella se indignaría cuando él le probara que no todo lo que estaba escrito en los libros era la ley, salía pisando fuerte y cerrando de un portazo, volvia por él unos minutos después, lo recogería y se iría sin decir palabra, pero no antes de poder observar sonreír al pálido mago.
No recuerda la noche que se despertó agitada, el había estado vigilando su sueño. Salieron a tomar aire por los pasillos desiertos del castillo, llevaban la capa del chico del aura manchada y que cubría sus ojos con ventanas; al parecer otros seres no pudieron verla cuando se cubría con ella, pero el la vio perfectamente.
El aire de la noche se sintió eléctrico, tenía los pelos de punta mientras seguía a su ama, cuando al final del pasillo en el mismo piso donde residía la dama de los remedios; ella le había sacado una astilla de la pata poco después de llegar por primera vez al castillo; se encontraba un bulto de tela oscura con el olor inconfundible de la sangre fresca y bajo todo aquello un hombre herido y apenas vivo, su bruja casi había arrastrado al humano los pocos metros hasta la puerta del salón de remedios pero la dama no se encontraba allí. Ella misma había curado al mago oscuro lo mejor que pudo y luego lo acompañó hasta las habitaciones de este, vertió en su té uno de los frasquitos que habían embotellado y lo dejo dormido; el se quedo a cuidarlo y se aseguro que no se levantara echándose sobre su pecho, —Ella te envio— había dicho cuando despertó y luego había peinado su pelaje con sus dedos hasta que ambos se quedaron dormidos. Según se entero después, ese día todas las clases del profesor fueron canceladas por una nota con la letra del mago colgada en su salón de clases que definitivamente el hombre no había escrito.
No recuerda las noches que paso leyendo recostada en el regazo del hombre oscuro mientras este envolvía en sus largos dedos los rizos de su humana. Él los observa desde su cojín frente al fuego; que se gano después de un largo día de trabajo manteniendo los almacenes del mago del caldero libre de alimañas. Pudo ver la devoción por ella en los ojos oscuros de hombre, sabia que al lado del mago la bruja que habia escogido como su familiar podía ser ella misma, crecer como persona, como bruja, como mujer.
Pero todo lo bueno no dura...
Una noche ella fue citada por el director de la escuela y al volver no fueron como siempre a las entrañas del castillo junto al mago oscuro. No hubo mas saltos en el bosque, ni humo de calderos, ni lectura en el sofa frente al fuego, aunque su cojín seguía allí; el fue a verlo.
Su humana pasaba frente al hombre, como si no lo viera, pero este no la perdía de vista. —Fue necesario— escucho decir al viejo mago de barba larga dirigiéndose al mago oscuro —es mejor que ella no recuerde.
Su mago, porque decidió adoptarlo, se giro ondeando su capa y se dirigió al bosque; lo siguió y al acercarse pudo escuchar las explosiones, los troncos rompiéndose, los chillidos de las acromántulas, el olor a quemado. Al llegar el mago estaba de rodillas en el suelo con las manos clavadas en la tierra y gruesas lagrimas saliendo de sus ojos, al rededor solo quedo la superficie ennegrecida del suelo del bosque prohibido.
Casi una luna después el viejo de barba larga cayo de la torre mas alta de la escuela.
Las noches siguientes su bruja se levantó y recorrió los pasillos del castillo, fue a las mazmorras, se acercó al bosque prohibido, reviso las aulas vacías, bajo y subió escaleras hasta la torre de astronomía, decía que estaba vigilando, pero el sabía; ella buscaba algo que no podia recordar.
Luego del funeral del director, su humana lo metió en la caja en la que odiaba ser transportado y fue enviado a la casa de las cabezas de calabazas, la madriguera así la denominaban; le extrañó no viajar con ella pero no podía quejarse, la comida aquí era excelente.
Cuando ella volvió con él después de visitar a sus padres, todo al rededor era alegría pero en los ojos de su bruja se refleja una profunda tristeza —Crooks cambie sus recuerdos, es lo mejor, no se qué será de mi en los siguientes meses— ella había dicho y unos días después desapareció con sus amigos en medio del caos en que se había transformado lo que antes era una celebración.
Se refugio bajo una mesa cuando una sombra se acerco a él —¿ella esta bien?— había preguntado su mago y luego sintió como una luz calida rodeaba su cuerpo —mantente a salvo gato— y luego el hombre triste también desapareció.
En los siguientes días luego del caos, la mamá calabaza no era la misma apenas se ocupaba de su familia y menos de él, el animal de la chica que se había robado a su hijo menor, la única que se ocupaba de llevarle comida era la calabaza menor —Harry estará bien, verdad— le decía mientras le rascaba detrás de las orejas —Hermione solo lo ve como un hermano, cierto, a ella le interesa mi hermano— oh! si ella supiera, pero ni siquiera su ama sabia.
Fue después de su tercera o cuarta siesta cuando oyó los gritos, luego las llamas invadieron la casa, todos corrieron y empezaron a desaparecer, pudo seguirlos, pero quería encontrar a su bruja y a su mago.
Le tomo más de cuatro lunas alcanzar su objetivo, cruzo las rejas de la entrada y busco la magia de su humano, estaba por todas partes, ahora él era el protector del castillo. Solo quería llegar al cojín frente al fuego, las patas le estaban matando y apenas se había alimentado, las presas podían alejarlo demasiado de su camino. Cuando la ultima luz del día desaparecia encontro al hombre mirando los terrenos bajo el arco de una de las ventanas; estaba más pálido que nunca, con sombras oscuras bajo los ojos y parecía que no había atrapado comida en dias. Se acercó despacio, no quería asustarlo, quiso rugir para llamar su atención, pero el sonido que salió apenas fue un chillido que avegonzaría a un mínino de apenas una luna de nacido, lo último que recordaba de ese momento fue la sorpresa en los ojos del protector de la escuela, luego sus patas no dieron más y se dejaron caer a los pies del mago oscuro.
Cuando abrió los ojos estaba en su cojín frente al fuego, pero la habitación era otra, con grandes ventanas y una cama amplia que no parecía haber sido usada recientemente, y su humano dormido en un sillón cerca de una de las ventanas.
Tenía las patas vendadas y olía como la niebla de los calderos que su bruja y su mago habían preparado juntos alguna vez; a su lado un cuenco con deliciosa leche de thestral, pocos sabían el gran alimento que era y que podía curar casi cualquier cosa; tomo su leche y se dirigió al oscuro hombre, trepó en su regazo y se enroscó, pudo sentir su caricia antes que el sueño lo venciera.
La nieve ya había desaparecido cuando sintió la presencia de su humana, el hombre también pareció haberla sentido por qué se levantó y salió rápidamente, luego el caos cayó sobre el castillo.
Pasaron horas antes de encontrar rastros de sus magos, ella y sus amigos salían del túnel del árbol peleador, pero su mago no estaba con ellos.
Ahora se encuentra en el regazo de su ama, han pasado muchos soles desde la batalla en el castillo y su humana no es feliz, las noches parecían más largas —Severus, Severus— diría entre sueños, se despertaría llorando, sin saber porque. Ella había seguido buscando lo que no podía recordar, lo veía en su mirada cuando reconocía un libro que no recordaba haber leído, cuando realizó un hechizo sin varita sin saber cómo lo había aprendido, cuando corrió tras un hombre de capa oscura y al llegar a él no supo porque lo había seguido. Pero él sabía, y la joven que había visto más en él que un feo gato naranja, gruñón y de patas curvadas también merecía saber...
Debía saber que el hombre oscuro no había pasado al otro plano en la casa sobre el túnel; que él había entrado después de verla con sus amigos y lo había encontrado apenas vivo; que el plumero de fuego del antiguo director los había transportado a una casa antigua en algún valle; que una elfa tan vieja como el tiempo lo había cuidado hasta que sanarón sus heridas; que fue su oscuro humano el que lo llevo de vuelta a la madriguera para reunirse con ella.
Su humana se encontraba abrazada con el chico calabaza —es mejor así gato— había dicho su mago —ella merece una buena vida, mantenla a salvo— lo puso en tierra, miro un momento a la mujer en que se había convertido su bruja, se elevó sobre el suelo y como ráfaga de viento se fue volando.
Volviendo al presente, se incorpora en el regazo de su humana, planta sus garras delanteras en sus hombros para que ella lo mire, ha tomado una decisión. No dejaría que ella aceptará el compromiso con las calabazas, si ellos querían casar a su hijo, que buscarán otra bruja.
Su humana al fin fija su mirada en él, la mira a los ojos y vierte todos los recuerdos que tiene en la mente de su bruja, es magia poderosa pero sus humanos merecen una oportunidad, luego deja caer su cuerpo inerte en el regazo de su ama.
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Han pasado demasiadas lunas como para contarlas, pero ver al pequeño de ojos de whisky, cabello oscuro y rizado que lo observa desde su cuna hace que lo echo valga la pena, un ronroneo más y se asegura que su pequeño mago duerma plácidamente; salta, da tres cabriolas en el aire y luego atraviesa la pared a la habitación continua donde sus humanos duermen abrazados como para asegurarse que nada los separe cuando son presas de la inconciencia, lo han echo así desde que volvieron a encontrarse; pero él se asegurará de que nada pueda pasarles, cuidara de su casa y de sus vidas, hasta el momento en que vuelvan a encontrarse.
Fin
