Chapter Text
La alarma de su comunicador estándar resonó debajo de su almohada, como un suave martilleo directo a la cabeza. Abrió uno de sus ojos, lo primero que vio esa mañana era una de las patas de su Socio Loboan; Scout. Entre sueños, el lobezno dio cortos aullidos y gruñidos, dando patadas al aire. Luego dirigió su vista a su otro compañero, Ben, quien se abrazaba a si mismo debido a que había dejado caer su manta.
Aparentemente sería el primero en levantarse, aprovecho y fue directo al baño, encerrándose antes de que alguno de sus socios despertará. Hace ya tres años que vivían en esa habitación compartida en la sede Plomera de Colmena, Misheri, y aun discutían por el baño cada mañana, como si ya fuera parte de su rutina (Tal vez así era). Aun adormilado, se quedo unos minutos mirando su reflejo; desde sus tiempos en el orfanato había decidido dejar crecer su pelaje en la zona de su cabeza, desarrollo una lacia melena que alcanzó su media espalda alta mientras el resto era corto; como el planeta era extremadamente cálido por sus gases tóxicos y maquinaria invasiva, siempre optaba, para dormir, dejar su cuerpo desnudo exceptuando por su ropa interior naranja, y hoy no era la excepción; sus rayas negras y blancas decoraban su cuerpo, acentuando sus músculos en armonía con sus escasas cicatrices, su pelaje azul grisáceo se veía desordenado y salvaje por el sudor nocturno y los movimientos involuntarios que simulaban un vano intento de proteger su vientre y cara…
Lanzó agua helada a su cara para terminar de despertar.
Abrió el grifo de la regadera y espero a que el agua no helara los huesos ni cocinara su carne. Suspiro con relajo, tomándose unos minutos para mojar cada centímetros de su pelaje veraniego, mientras intentaba olvidar que había soñado. Se enjabono con la misma paciencia, tomándose unos instantes en cada cicatriz profunda, repasando el contorno y temblando al tocar las partes donde ya no crecía ni un rastro de pelo. —¡No sonó mi alarma! ¡¿Por qué no sonó mi alarma?!— El grito traspaso las paredes y se escuchó directo a su sensible oído —¡Gato, apresúrate!— Gruño ante el sobrenombre que su compañero humano le había accionado al ver las similitudes de ese animal doméstico terrestre con él mismo.
Apenas abrió la puerta fue empujado fuera del cuarto por una pelea entre el lobo y el humano, el último ganó —Para ser un humano, golpea fuerte— Scout se lamento mientras él, aun en ropa interior, ponía a calentar unos panecillos rellenos de crema de grillo y ponía la tetera llena de agua sobre la estufa.
—Entreno juntó a nosotros en la Academia, ya deberías saber que no debes meterte con él— Comentó mientras entraba al dormitorio compartido, cerró la puerta y se saco los calzoncillos, empezó a buscar su traje de plomero, y obviamente estaba en el mismo lugar donde lo dejo ayer. Comenzó por la primera capa; un traje completo negro que se adhería al cuerpo, estaba hecho de un material del planeta impermeable, resistente a las altas temperaturas y muy resistente, perfecto para vagar largas horas por las calles llenas de gases tóxicos y aire irrespirable. La segunda capa consistía en placas anti ataques que no solo lo protegía de golpes, también plasma, energía de todo tipo y magia básica. La tercera y última capa era una tela desechable (Mucho mas suelta que la otra) sobre todo, muy ajustada en el cuello, brazos y piernas, como una protección extra por los químicos sueltos en el aire. Su voluminosa cola fue protegida por una crema especial que la endurecía por el exterior y mantenía el interior seguro. Se vistió con rapidez, pues la ducha ya había dejado de sonar y pronto sonaría el pestillo de la puerta —¡Ben ¿Preparas el Enex?—.
—¡Voy!—.
Salió apenas se aseguró de que todos los botones y cierres estuvieran bien apretados —Dos de Enex, uno de Socro— Ben entró con prisa al cuarto y casi se podía oír la tela moviéndose con apuro y descuido.
Su taza azul claro humeante descansaba sobre el mesón. Este planeta era un infierno caliente, pero no podía tomar su primera bebida del día fría, claro que no, el Enex solo funciona eficientemente cuando se disolvía en líquidos calientes, y tardaba mucho en enfriarse. Se llevó el líquido a los labios, disfrutando de la leve acidez dulzona que le agregaba el Socro al agrio Enex, luego mordió su panecillo, suspirando agradecido por la materia en su estómago. Scout salió goteando agua del baño, dio unos pasos hacia el ante de sacudirse como su forma de secarse. Protegió su bebida y la de Ben ante la lluvia artificial —¡Lunas! Mataba por una ducha fría—.
—Sigo sin comprender como puedes soportar el agua helada, yo me resfriaría en el acto—.
—Eso es porque tienes el pelaje corto, yo en cambió soy un horno peludo, con patas y una cola— Explicó. Miro su Enex malhumorado —¿En serio no podemos encontrar otra cosa? Ni siquiera imaginó como es que esta marca prospera tanto en este horno gigante— Empezó a beber a sorbos ruidosos.
—Creo que vi una marca que podía congelarse, en la próxima compra podemos probarla— Accedió. La cola del lobezno se agitó entusiasmada.
Ben salió, con el mismo traje, pero de su talla. —Vístete rápido, Loboan—.
—Ya te dije que lamento haber eliminado tu alarma, solo quería cinco minutos mas—.
—Que te vistas, pulgoso—.
Rio tras su taza, mirando con diversión como la cola de su amigo barría el piso y Ben caminaba hacia su asiento habitual con los brazos cruzados. —Tranquilo, solo son cinco minutos, aun podemos llegar—.
—Lo se, pero ya sabes como es la Magistrada, por esta demora nos mirara como si hubiéramos cometido traición— Bromeó.
—No me sorprendería—.
Ben bebió un trago del Enex, se estremeció —¿Cómo puedes beber esta cosa con solo una pastilla de Socro? Aun con cinco lo encuentro agrio— Se quejo, tomando mas del líquido infernal. —Lo que daría por una Smothie helada— Suspiro mientras se llevaba a la boca su panecillo
—De tanto que la mencionas ya se me antoja una— Comentó. Siguió bebiendo.
—¿Y porque no vamos a la tierra por una? Podemos ver si nos dan un tiempo de vacaciones y usamos tu nave para ir, incluso te podría presentar a mi familia— Hablo emocionado.
—No seria mala idea, hace temporadas que no salimos de Misheri— Los tres solían postergar sus vacaciones muchas veces debido a que intentaban que coincidieran con las de las demás, y así poder descansar juntos.
—¿De que hablamos?— Preguntó el último apenas salió del cuarto.
—¿Qué te parece tomarnos unas vacaciones e ir a la tierra? Ben dio la idea—.
—Depende ¿De cuántos grados hablamos?— Se inclinó sobre Ben, casi tocándolo con la punta de su nariz.
—Máximo 35 grados Celsius—.
—¡Cuenten conmigo! ¿Preparo mi maleta?—.
Los altavoces escondidos por toda la instalación resonaron con estática, un segundo después una severa voz femenina hablo, era la Magistrada —Plomeros de la base beta de Colmena, Misheri, repórtense enseguida en el gran salón para formación de emergencia, tienen dos minutos Gaurianos… cronometrados—.
Una segunda voz femenina, mucho mas amable, hablo —Dos minutos Gaurianos…—
—Mierda, hoy pagas el almuerzo, Scout— Ben tomo de un solo trago el Enex, luego se metió el panecillo entero —Apúrense— Mal hablo mientras corría por los bolsos.
Siguieron su ejemplo, empezando a correr por el departamento. Aseguraron las llaves, tarjetas, placa y medicinas de primeras atención, arrojando todo en los bolsos de cinturón que se ataron mientras salía del departamento —Un minuto y medio Gaurianos—.
—Si tenemos consecuencias, perro sarnoso, te juro que no se sabrá mas de ti— Amenazó el humano.
—¡Esta vez coincido con él!—.
Se detuvieron antes de salir al pasillo principal que tenía todos los ascensores, cientos, sino miles de plomeros estaban apretados, casi abalanzándose entre ellos, esperando y peleando por su turno de usar un ascensor —Esto tomara una eternidad ¡Usemos las escaleras!— Empezó a correr apenas dio la orden, el Revoniano lideró el camino hacia las largas e interminables escaleras que empezaron a bajar. El y Scout se adelantaron de Ben —¡Acelera, Ben!—
—¡No todos tenemos súper agilidad!— Grito, deteniéndose. —Si voy mas rápido, seguro me caeré— Susurro. Si su naturaleza humana no cooperaba, habría que improvisar. Vio alrededor, tenia las escaleras, los barandales y… su arma… ¡Que podía trasformar en gancho retráctil! Apenas llego ese pensamiento saco el mismo, presionó los botones indicados y salio el gancho de estrella que engancho al estable barandal. —Tu puedes Tennyson— Luego de esa auto animación, salto. Los otros dos seguían corriendo escaleras abajo, concentrados en no tropezar y condenarse a unas semanas en el ala médica. Los sensibles oídos captaron un zumbido que poco a poco se volvía mas fuerte —¡Chicos; los ganchos!— Grito alguien mientras iba en caída libre.
Casi se infartan al pensar que su delicado amigo humano hacia caído e iba cayendo a su perdición. Scout casi lo maldice alegremente luego de ver que el cable metálico daría amortiguación —Espero que el sea el único humano loco— Comentó preparando su gancho.
Casi un minuto humano después, aterrizaron.
—Medio minuto Gauriano—.
—¡OH, como odio esa voz!— Ben azotó su placa contra el escáner.
—Siempre me he preguntado si es una grabación o una chica real— Cuestiono, presionando la puerta corrediza para que el humano y Loboan pudieran pasar sin ser golpeados por esta.
—Es una grabación, gato, ¿Quién crees que le pagaría a alguien solo para hablar por un altavoz cada que se pida?— Cuestiono Ben, .
—La magistrada— Respondió Scout, saltando con agilidad sobre el humano, dejándolo atrás —¡El ultimo paga el almuerzo!—.
El Revoniano rio, pasando a Ben—¡Ya lo oíste!—.
—¡Idiotas!— Grito Ben desde la distancia.
—Dos minutos humanos—.
Los plomeros corrían como si una amenaza nivel galáctico los persiguiera de los talones, algunos habían optado por ocupar toda herramienta o habilidad disponible; algunos volaban sobre las cientos de cabezas, con alas o patinetas; otros decidieron usar su velocidad innata para sobrepasar a los demás; algunos picaros decidieron que era mucho trabajo correr y se habían aferrado a un plomero al azar para que le sirviera de trasporte. Pero para los plomeros que no contaban con nada mas que su velocidad se conformaron con correr y saltar cuando tuvieran la oportunidad. Scout decidió permitirse usar sus cuatros patas, a pesar que ese comportamiento no era normal entre su especie, era una gran forma de aprovechar su anatomía para que su velocidad y agilidad no se vieran reducidas por formalidades que a la hora de pelear estorbaban (Enseñanza de primer año de la academia). En diferencia, su amigo no poseía ese truco bajo la manga, su anatomía había evolucionado erguida por demasiado tiempo y para lo único que aceptaba posar sus manos enguantadas en el sucio suelo era para misiones de sigilo, de depredación, donde el objetivo no tenia porque enterarse que esta allí con esposas en mano. Y Ben… bueno, la especie de Ben no era hábil en cuatro patas para nada.
La carrera pronto iba a terminar. La puerta del gran salón se veía a la distancia apoteósica, como si fuera la meta de tu vida, aquel sueño de niño que pronto cumplirás luego de décadas de trabajo duro, sueño que se veía interrumpido por un grupo de grandes alienígenas que se habían atorado en la gran puerta —¡Bájale a los panecillos de Grillo, compadre!— Había gritado un Kineceleran atrapado entro dos grandes Tetramands.
—¡Cállate antes de que yo…!— Grito uno de los dos, con un tono purpura en su rostro por la ira y vergüenza.
Se quedaron al final de la aglomeración, sin ganas de participar en el tira y afloja —Scout, lánzame, ¿Podrás saltar tras de mi?—.
—¡Ja! La gravedad no es rival para mi— Extendió su gran mano llena de garras, a una altura que le permitiría subirse —Cuando quieras—.
Poso su bota entre las grandes garras e hizo fuerza en el hombre del contrario —¡Hazlo!— Ordeno con convicción, pronto el suelo fue dejado atrás y su pelaje se removió con el movimiento, vio desde lo alto las cabezas de sus compañeros y como giraron a verlo. Luego de estar en la cúspide, empezó a caer hacia la puerta. Preparo todos sus músculos para el impacto y sus reflejos para caer su una manera que el daño fuera mínimo, sino nulo. Impacto en el suelo, frente a los alienígenas. —Ah, hola, tu… ¿Vas a ayudar?— Saludo uno de los Tetramands atrapados, ambos tenían historia en la academia, pero ninguno se sabia el nombre del otro.
—No creo ser de ayuda— Contesto, cruzándose de brazos, sinceramente solo veía como única opción viable cortar la puerta. O tal vez utilizar ese rayo reductor experimental que los Galvanes querían probar con ansias.
—¡Allá voy!— Una segunda figura se elevo de la multitud. Scout se había propulsado sólito hacia arriba, con sus sorprendente fuerza que había acumulado con los años supero lo esperado de su especie, pero no fue suficiente y cayo a metros de la valla viviente —Agh, permiso, con permiso, quítense de en medio—.
Una cabeza se abrió paso con dificultad por un minúsculo hueco entre dos grandes alienígenas de aspecto de insecto y algún tipo de metal —¡Hey, mas cuidado!—.
—Hola amigo— Saludo la cabeza, luego uno de sus brazos cruzo y con el empezó a empujarse sólito hacia afuera.
—Así que era cierto que solo estas esponjoso y no gordo— Se burlo.
—¡Pues claro! ¿Lo dudaste?— Una vez que su caja torácica paso sin problema, sus caderas y piernas fueron pan comido —Soy puro musculo, nada de grasa— Presumió una vez su ultima pata salio del agujero.
—Con lo que comes uno pensaría lo contrario— Un golpe juguetón dio directo en su hombro.
—Ya se habían tardado— Una voz los sobresalto, atrás de ellos su amigo humano los miraba con las cejas juntas y cruzado de brazos. Miraron asombrados la valla, ellos negaron ante la pregunta no verbal —Vamos, quedo medio minuto humano para formarnos— Aviso, empezando a correr.
—¿Como es que siempre hace eso?— Ambos empezaron a correr detrás de Ben.
—Diez segundos humanos, cuenta regresiva…8…7…6…—
El de pelo castaño gano la carrera, posicionándose primero, seguido por el Revoniano, quien se poso dos puestos a la derecha, por ultimo y como perdedor quedo Scout, el Loboan, al medio de ambos —No te salvaras de pagar el almuerzo hoy, pulgoso— Susurro Ben sonriendo travieso, con la vista al frente.
—Grr…— Se enderezo; espalda lo mas firme posible, el mentón ni abajo ni arriba, la mirada fija en el escenario, tobillos acorde con la cadera y la cola entre las piernas. —¿Que crees que pasara con los que no llegaron?— Pregunto sin girar a ver la lucha de vida o muerte que tenían los atrapados en la puerta, mientras todo el resto tomaba de ejemplo al trió y buscaban como pasar la valla alienígena.
—3…2…—.
—Desaparecerán misteriosamente— Afirmo Ben, elevando sus hombros y restando importancia.
—Demonios, hay como tres que me deben dinero— Quiso mover su cola con enojo, pero sus piernas la mantuvieron confinada.
—1… Tiempo terminado—.
—Shhh— Silencio el de rayas.
El planeta Misheri no era para cualquier plomero, ademas de los peligros antes mencionados como los gases tóxicos y el calor abrasador, este gigantesco planeta era hogar de la mayor red criminal de la galaxia, y su tercera gran ciudad, Colmena, era famosa por su gran concentración de trafico de sustancias ilegales. Al ser un hogar tan poco amigable, gran parte de su cuerpo de plomeros son criminales redimidos que lograron aprobar la academia, cadetes demasiado problemáticos que fueron enviados por castigo, o simples almas desafortunadas que habían sido sorteados a este horrible destino con una taza de muerte anual del 30%.
Así que, dada esas características, era de esperar que la magistrada responsable de todo el movimiento de la segunda base mas importante del lugar también fuera ruda. Tocny de Dut era una alienígena a la que Ben comparaba como una rara combinación de una hormiga reina gigante y Ellen Ripley (No sabían quien era, pero Ben decía que era un personaje de una saga de películas terrestre sobre aliens). La magistrada apareció desde un oscuro pasillo, y el silencio reino en todo el gran salón mientras ella, con sus sorprendentes 2.51 metros, miraba desde lo alto a sus cadetes, camino con sus cuatro poderosas y afiladas piernas hasta el centro del escenario, donde la esperaban derechos sus tres manos derechas. —Gracias por asistir a esta reunión con tan poca anticipación, se que muchos de ustedes salen de un duro turno protegiendo las calles de Colmena y que los demás ya llegan retrasados a su salida, pero hemos recibido información importante —Una imagen de un alienígena apareció en la gran pantalla, muchos sintieron escalofríos.
Ben rompió el silencio, resonando en el salón con un tono venenoso y lleno de rencor —Vilgax…—.
Si escucho el susurro, la respetada magistrada no lo reconoció —Este monstruo digno de una paliza en el trasero ha esclavizado a diversos planetas que no contaban con protección Plomera, ya se han desplegado medidas en contra de sus invasiones pero el daño ya esta hecho— Se pudo oír algunas quejas bajas y susurros desmotivados —Esto, para nuestras instalaciones y territorio, se traduce en mas mercancía ilegal, e incluso… trafico de alienígenas inteligentes— El silencio se volvió pesado, y muy tenso, Ben miro de reojo a sus compañeros; Scout se había retorcido sobre si mismo y Rook parecía tentado a abrazar su cola para consolarse. —Les pido que estén atentos a nuestras calles y que cualquier movimiento que indique trafico de alienígenas, que estén clasificados como mascotas o alimento, lo notifiquen enseguida—.
—¡Si señora!— Gritaron al unisono.
Con esa breve y desalentadora información dada, la magistrada y sus manos derechas desaparecieron por el mismo pasillo oscuro. Los tres se quedaron mientras los demás iban a donde había que ir —¿Quieren… hablar?— Pregunto cauteloso el humano.
Scout negó —Yo estoy bien, los de mi planeta no tendrán plomeros pero son fuertes y hay medidas de escape, podrán protegerse y ponerse a salvo— Se voltio a ver al felino humanoide —¿Amigo…? ¿Quieres hablar?—.
Negó, sus brazos atraparon su nerviosa cola —Estoy bien…— La acaricio con cuidado —Vamos, llegaremos tarde a nuestra patrulla—.
Ben y Scout compartieron una mirada, casi debatiendo si pedir el turno libre para su amigo. El nunca hablaba de su vida en su planeta natal, Renovia, pero lo poco y nada que hay sobre el planeta era desalentador dada las circunstancias; era un pueblo pacifico de granjeros recolectores, donde el mas grande peligro eran roedores gigantes herbívoros y lo mas emocionante era la feria de cosecha. Ben trajo duro y Scout agito la cola con nervios.
—…—
El camino hacia su centro de reporte fue silencioso, esperaron en la fila del ascensor y caminaron sin dirigirse una palabra o mirada. Al llegar a su sector, los detuvo un plomero de rango mayor —Chicos, los llaman en soporte técnico, fueron sorteados para usar unos equipos de prueba—.
El soporte técnico se encargaba de fabricar, arreglar y mejorar cualquier objeto tecnológico que pasara por sus manos, obviamente, con razón y era de esperarse; este sector era controlado casi exclusivamente por Galvanes y algunos Planchaküle, con algunas excepciones que resaltaban como algunos Tetramands y Petrosapiens que ayudaban con lo mas pesado —¡Ah, perfecto, el victorioso trió del caos!— Un Galvan se acerco a ellos en una pequeña plataforma flotante, hablando con ese acento intelectual y chillón perteneciente a su especie.
—Buenos días, profesor Dormi— Saludo el trió.
—Vengan conmigo— Aun en su plataforma, el Galvan comenzó a moverse por el gigante y concurrido laboratorio donde varios plomeros eran armados con artilugios de prueba. —Ya conocen la forma; practica, prueba por algunas semanas e informe. Y esta vez intenten no probarlos en ustedes— Ben rio por lo bajo ante el recuerdo; hace un tiempo también habían sido seleccionados para probar unas burbujas irrompibles, con el propósito de hacer mas segura el arresto de criminales peligrosos y volátiles, los tres volvieron a la base atrapados en una de estas.
—En nuestra defensa, la burbuja se activo sola— Se excuso el Loboan —Lo puse en el informe— Susurro.
—Lo hiciste y ya estamos trabajando en eso, Scout— Llegaron a una sala de tiro, una mesa arrinconado contra la pared y varios objetivos en el campo. —Elijan una y posicionen— Ordeno. En la mesa habían tres armas de diferentes tamaños y proporciones. Ben y Scout se miraron y enseguida empezaron a empujarse en su carrera en la mesa —Ah, los jóvenes de hoy en día— Se quejo el Galvan, mientras se alejaba del par que redaba por el piso. Ignorando a sus amigos, tomo el arma mas grande y se posiciono —Esta arma es desmontable, perfecta que colocarla en cualquier lugar de tu cuerpo que permita un acceso eficiente ¿Donde crees que se sentirá mas cómodo y accesible?— Pregunto, mientras el joven plomero veía con las pupilas dilatadas por la curiosidad.
—Mh… ¿Hombro?— Cuestiono a si mismo.
—Bien, déjame enseñarte—.
Mientras tanto, al otro lado del cuarto, Ben había logrado doblegar a su compañero con cosquillas directo a sus puntos sensibles —¿Quien es buen chico? ¿Quien es un buen chico?— Estaba esposado y boca abajo, Ben se subió a su espalda y comenzó a rascar tras sus orejas, sacando carcajadas enojadas y algunos gruñidos.
—¡Ba…! Jajaja ¡Bájate o…! Jaja— No podía terminar sus amenazas sin un ataque de risas entre medio. Ben lo dejo libre luego de unos minutos, tomó triunfante la segunda pistola mas grande y el can debió contentarse con el arma mas pequeña. —Si no fueras mi amigo, Tennyson…— Le gruño, el le saco la lengua juguetón.
Habiendo terminado de acomodar el arma en el hombro de su pupilo, Dormi se revoloteo hacia ellos —Si ya terminaron de jugar como niños, posicionen— Volvió a ordenar serio. —Bien, ahora ustedes intercambien, las diseñe para cada uno— Scout soltó una genuina risa, mientras Ben se ponía rojo —Siempre me sorprenderé por esa habilidad humana para cambiar de color— Comento. Descontento, el humano lanzo el arma hacia su compañero y recibió la mas pequeña que media casi como su brazo completo.
Resumiendo la aburrida explicación Galvaniana; estas armas eran diferentes prototipos de un arma desmontable que pudiera ser de diversos usos, desde lanza redes hasta láser aturdidor. Hoy al trió le tocaba la tercera zona comercial de la zona alta norte, así que este día iba a hacer aburrido, quizás una o dos agresiones entre borrachos y varios asaltos entre ciudadanos, acompañados de algunas estafas de las cuales solo atenderían las acusadas.
—Not quédate un minuto— Dijo el Galvan una vez terminada la practica y el grupo estaba listo para la prueba en campo —Ustedes adelántense— Pidió y ordeno a los otros dos cundo detuvieron su andar. Not les envió la señal de que se fueran con calma, luego los alcanzaría. Una vez estuvieron solos, el felino se sentó en la mesa y dejo que el Galvan volara hacia su espalda —¿Estas preocupado?— Pregunto mientras una maquina tomaba todo el cabello del pupilo y lo arrastraba hacia atrás, empezando a enredarlo bajo las instrucciones del alienígena.
—¿Preocupado? ¿Porque?— Cuestiono, mientras su mejilla empezaba a picarle. Quería rascarse —¿Preocupado por un grupo que me aborreció porque nunca se me cayo esta… estúpida cola? ¿Por esos que se niegan a reconocer que se necesita algo mas que… cosechas en este universo? ¿Por mi familia a que solo recuerdo vagamente sus caras? ¿Por mis… hermanas? ¿Que intentaron impedir que… me fuera… que me llevaran?— La maquina termino de trenzar la melena. Dormi tomo la trenza y empezó a enrollar. —¿Que sucederá con ellas cuando Vilgax llegue al planeta? ¿O cualquier loco? ¿Ya llegaron tal vez?— Se pregunto, tentándose a si mismo a arañar su mejilla. —Lo se, se que no debería preocuparme por la gente que, literalmente, me dio la espalda en un importante momento de mi desarrollo y me aventó a una jungla ¡Si no hubiera sido por Wat-Senn, dudo haber sobrevivido siquiera!— Se levanto brusco, empezando a divagar mientras caminaba —Pero aun así… No puedo dejar de pensar en ellos o si me… extrañaran aunque sea un poco, o si se arrepientes… ¿Creerán que estoy muerto?—.
—Wat-Senn siempre alega que no le ha dicho a tu gente sobre tu paradero, así que es probable— Comento el Galvan.
—¡Ellos no son mi gente!— Corrigió, empezando a jugar con la pistola, recordándose no arañarse —Los plomeros son mi gente, Ben y Scout son mi familia y tu eres…— Suspiro un segundo, se apoyo en una pared y se dejo caer —Me sacaste del orfanato apenas me conociste, me has cuidado desde entonces, haz echo mas por mi que todos en ese planeta, no los necesito, ni ellos a mi…—. Gruño hacia el piso —¿Y que debo hacer? Me preocupa mi familia, si, no la recuerdo, pero se que existe y no puedo dejar de pensar que podría ayudarla pero… soy un fracaso para ellos ¡Ni siquiera creo que acepten mi ayuda!—
—…— Hubo unos segundos de silencio, donde Not descubrió que el arma podía usarse de escáner, empezó a jugar con el —¿Sabes? En mi planeta, se me considera un discapacitado mental, debido a que mi inteligencia se basa mas en lo emocional que en lo académico, soy bueno empatizando y se como leer a las personas—.
—Como un siquiatra de nacimiento— Comento desganado, escaneando el aire vació. Dormi alejo el arma de la vista de su pupilo y lo miro a los ojos.
—Soy un tonto para mi especie ¿Tu me consideras un tonto, hijo?— Pregunto de la nada.
Se sobresalto ante la pregunta —¡Por supuesto que no! Es el mas inteligente de Misheri, profesor—.
—Exacto; mi gente me considera un fracaso para la especie, pero otros saben lo que valgo—. Poso una de sus pequeñas manos en el cabello del chico —Piensa en eso hijo y ve al trabajo—.
Como prometió, alcanzo a sus socios en su nave que había comprado hace años, luego de mucho tiempo ahorrando cada sueldo que pudiera. Le sonrió con cariño a uno de sus mayores orgullos y entró. —¿De que hablaron tu y tu…?— Un golpe certero de parte del humano calló la pregunta del Loboan.
—¿Algo importante?— Pregunto Ben desde el asiento del copiloto.
—Nuop, solo una conversación trivial de pupilo y maestro— Contesto, caminando hacia su puesto del conductor, abrocho su cinturón. —¿Por donde comenzamos hoy?—.
—Por el sector de refacciones, luego por el sector de variados, hacemos la pausa de la comida en el sector de comidas, obvio, y luego una patrulla superficial a todo el distrito ¿Que tal?— Planifico Ben.
—Suena bien— Concordó mientras apretaba el botón de encendido y la nave comenzaba a funcionar.
—A mi billetera no le gusta el plan— Murmuro el Loboan desde el asiento trasero.
Una repasada final al estado de la nave y todo listo para enfrentarse a la pesada y mortal atmósfera del planeta mecánico —Sujétense—.
La nave despego con fuerza hacia delante, saliendo de su espacio establecido en el garaje de la sede. Con maestría y experiencia, esquivo las demás naves que navegaban por el espacio aéreo, mientras se dirigía a la salida principal —Esta es sin duda la mejor nave de todo el cuerpo de plomeros— Elogio Ben —¿Cuanto hay invertido aquí?—.
—Todos mis sueldos— Reconoció sin vergüenza —Me aseguro de conseguirle lo mejor a mi pequeña— acaricio el volante con cariño, orgullosos de como la nave se adaptaba al cambio de densidad en el aire una vez salieron de la atmósfera artificial.
—Con razón siempre me pides prestado— Bromeo el Loboan.
—Bueno, mejor esto que invertirlo en golosinas— Se defendió —¿Sabes como esas cosas dañan tu organismo?—.
—No los como porque sean saludables, Rook—.
—En ese lo apoyo— Confeso Ben —Esas capsulas de enfermedades son deliciosas— Bromeo. —Oigan ¿Y si los llevo una convención de dulces? En la tierra hay cientos de ellas—.
Not retorció su cola levemente —¿Crees que aun nos dejen ir? Con lo de… lo del trafico ¿No crees que querrán a la mayor cantidad de plomeros en las calles?— Scout soltó un sonido lastimero.
—Nha, sin duda nos dejan, y si no, siempre puedo usar mi apellido y pedirle unos favores a los amigos de mi abuelo— Loboan casi aúlla feliz —Amaran la tierra, he guardado muchos de mis sueldos desde la academia, así que los llevare a un montón de lugares; parques acuáticos, el cine, también podemos ir a acampar y a pescar ¡Oh! y van a conocer a mi familia, no hay discusión ¡Mi mama los va a amar!— Not sonrió ante el palabrero que su amigo empezó a soltar, describiendo cada lugar y a cada persona en su lista. Toda duda pareció desaparecer con ese entusiasmo.
—¡Por favor, Ben! ¡Dime que habrá frio! ¡Necesito frio!— Rogó el canino.
—Por supuesto que habrá, o al menos sera frio para nosotros que estamos acostumbrados a la temperaturas altas ¡Los llevare a un lago, lo juro!— Ahora si el canino aulló feliz.
Como en toda patrulla estándar; estacionaron el vehículo en un garaje escondido que habían alquilado previamente a un tipo cualquiera de la calle y salieron con sus mascaras de gases de ultima generación especializadas para Misheri, que cubrían toda su cara. Pasaron por tiendas al azar, uno retrasando al vendedor con una conversación trivial, mientras los otros examinaban la mercancía con una mirada superficial, solo buscando cosas que indicaran movimientos ilegales —¿Y desde cuanto esta usted en Misheri? No es común ver Nemuinas por aquí—.
La alienígena se cruzo de brazos —Hace algunos meses Nemuinianos, vine para vender estas cosas a mejor precio que en mi planeta, no hay mucha demanda allí y siempre llegan a montón— Contesto simple. El negocio eran de rocas con metales brutos raros incrustados, no necesitaban inversión de trabajo y podían venderse, buen negocio.
Miro desde lejos a Ben y Scout, ambos negaron, señal de que no había nada demasiado llamativo —Entiendo, suerte, señorita—.
Ese eran el protocolo para la mayoría de puestos, con algunas improvisaciones si el gerente no estaba desacuerdo por el. En el siguiente puesto, Ben se acerco al alienígena tras el mesón; una rara baba grasienta y sucia con consciencia y la capacidad de comunicarse mediante implantaciones orgánicas de ojos y bocas —Buenos días, señor, Plomero Tennyson ¿Como le ha ido?— Se presento, poniendo su sonrisa mas carismática y amigable.
Mientras tanto, Not y Scout miraban por la tienda —Esto sin duda se vería lindo en tu nave— Comento mientras apuntaba unas imágenes donde se vía diferentes modelos de pinturas para metal, con las pinturas necesarias para estos justo debajo, a un buen precio.
—Yo no soy bueno pintando, tendría que pagarle a alguien para hacerlo— Suspiro, considerándolo. Si bien admitía que el gris estándar del metal bien cuidado no era ninguna aberración a sus ojos, un rastro de pintura no iría mal para darle mas personalidad a su pequeña —¿Tienes a alguien bueno en pintura que te este debiendo?— Pregunto, como una broma no tan broma. Loboan se puso a pensar, alguien bueno en la pintura… creía recordar a un chico híbrido de las calles que tenia mucho talento en murales y le debía no haberlo encarcelado por pintar una residencia privada, pero no sabia si el sabría como hacer una pintura sobre dulce… dulce… ¿Dulce? Scout olfateo el aire —¿Scout? ¿Hueles algo?— Ambos caminaron por los pasillos, con el Loboan liderando con su olfato.
El olor parecía provenir del sector de combustibles —Huele dulce— Apunto.
Lo miro extrañado —No es raro que los combustibles huelan dulzón, seria raro si no…—
—No ese tipo de dulce artificioso, es un dulce floral ¡No! Frutal—.
—¿Un combustible con olor frutal? ¿No sera algún detergente o aromatizante del lugar?— Scout le gruño, pronto empezó a olor con mas cuidado, casi arrastrando la nariz entre cada bote, Rook, un poco reacio, envió un mensaje a Ben, indicándole que intentara comunicar con el gerente.
—¡Este! Huélelo— Le tendió un jarrón plástico lleno de un liquido espeso. Tembló un poco ante la idea de poner su nariz tan cerca de la sustancia, pero de cualquier manera abrió el pote y olio.
—Huele a fruta— Concordó pasmado —Huelo mucho a fruta, no parece combustible en lo mas mínimo—.
Ben estaba sacando todas sus cartas para que el humanoide pulpo se mantuviera calmado ante su presencia —Un compañero mio ama como a un hijo su nave y por eso vinimos a esta tienda ¡Dicen que siempre es el primero en tener lo ultimo del universo!— Elogio, con toda la naturalidad fingida que pudo, rogando que sus compañeros llegaran con lo que sea que hubieran encontrado —¿A usted también le gusta las naves?—.
—¿Para que me has llamado?— Pregunto gruñendo y con sus tentáculos levantándose amenazadores —No tengo todo el día—.
—Eh, si… sobre eso…— Empezó a sudar levemente, deseando haber dejado su arma en un lugar menos visible . Desde la esquina de un estante sus socios aparecieron —Ellos tiene unas preguntas—.
Not puso el supuesto combustible delante de los encargados —¿Puedes decirnos que es esto?— Pregunto, tanteando el bote con una de sus uñas.
El señor baba acerco uno de sus globos oculares expuestos al bote, mirando el numero de identificación con atención —Es un nuevo tipo de combustible que salio hace poco, esta hecho de fruta procesada, si, solo fruta, dicen que es bueno para el medio ambiente, aunque aquí ya no hay de eso ¡Pero es muy económico!—.
—Y también sirve de bebida— Comento el gerente, tomando un sorbo desde el pote —¿Gustas?— Pregunto extendiendo hacia el Revoniano. Not se estremeció un poco (Hoy estaba demasiado paranoico) pues ese olor frutal le había accionado un botón de nostalgia que no pudo identificar, sentía que conocía ese olor.
—Yo lo pruebo— Acepto el Loboan ante la falta de respuesta, dio un trago que desde fuera pareció un gran sorbo, pero solo trago una gota que se expandió en su paladar —Sabe a jugo de frutas concentrado, muy concentrado— Comento antes de darle otro trago.
—¡Oye! ¡¿Vas a pagar eso?!— Lanzo dos pedazos de metal y circuitos hacia la baba viviente, este las tomo para inspeccionar su autenticidad —Buen provecho— Guardo el dinero.
—Gracias por su tiempo— Dijo Ben, apresurado por salir del lugar. Apenas llegaron a la atmósfera segura de la nave, el Loboan siguió dando tragos feliz —¡Oye! Comparte— Arranco de las garras el pote y lo olio, dando un sonoro trago —¡Mh! Esta rico ¿Quieres Not?— Ofreció, el otro vio indeciso el pote —Venga, esta rico y no es toxico, dale una probada—.
—Yo…— ¿Porque estaba tan nervioso? Era solo un jugo anaranjado, con un olor dulzón y levemente cítrico —Creo que esperare a que muestren algún síntoma, siempre esta la duda ¿No?—.
Ben se encogió de hombros —No te quejes si ya no queda mas rato— Advirtió, otro trago mas para el humano.
La mitad de su turno de 36 horas había concluido con éxito, solo dos arrestos a unos estafadores y una pelea entre pandillas que termino solo en tres muertos ¡Hoy era un muy buen día! Así que decidieron celebrar tomándose una hora mas para su descanso de la comida. Scout aulló feliz cuando llego su pedido; un plato de diversas carnes sazonadas y salsa agridulce, Ben se puso pálido cuando algo se movió en el plato de su socio, y se concentro en su plato vegetariano —Los humanos necesitan dosis de proteínas en intervalos menores de 24 horas humanas, Ben, deberías pedir un poco de carne—.
—Si… no gracias, no quiero comer nada que aun este vivo ¿Y que pediste?— Cambio de enfoque a la conversación.
—Brazos de Grillos Gorila, están deliciosos ¿Quieres probar?— Ofreció con entusiasmo.
—¿Porque no? Eso no puede estar vivo, espero— Bromeo, antes de agarrar uno de esos jugosos brazos y masticar lo que equivaldría a su flexor —Esta bueno, oye Scout, dame esa salsa—.
La comida salio como se esperaba; una animada pelea entre Scout y Ben, con Not interviniendo solo para recordar les terminar su comida, y mucho ruido en el local/bar (ni tan) legal. Not sonrió feliz mientras tomaba un sorbo de sopa ligera que había pedido como ultimo plato, recordando cuantas veces ese mismo escenario pacifico se había repetido como un momento sagrado de su rutina. Desde que había sido enviado al orfanato de los plomeros, en un planeta cercano a la academia, había desarrollado esa paranoia de su alrededor que lo obligaba a desconfiar hasta de las sombras, pero eso había quedado en el pesado una ves que el Profesor Dormi lo había acogido junto a muchos mas parias de diversas especies —Not, algo tras tuyo—, miro disimuladamente sobre su hombro; en una esquina oscura y lúgubre dos figuras hablaban forzosamente entre ellas, mirándose con un odio profundo y desafió —¿Esa tipa no es la que asesino a Nin?— Gruño el Loboan, casi alistándose para correr hacia ella y arrancarle el cuello. Nin era una amiga de Loboan, casi su pareja, si no fuera por esa criminal que le corto las alas y la dejo desangrando en un callejón.
—Lo es— Contesto Ben, serio y con la mirada fija en la tipa. Fue el turno de Not de gruñir como un animal rabioso.
Ella, y la otra figura encapuchada estaban hablando sobre un “Producto” que llegaría de un planeta “calificado” por el paso legal de “comercialización rápida” (Traducción: La droga de buena calidad que busca tardara en llegar, no me molestes a mi). Olvidándose del protocolo que debían seguir, Scout poso su mano en la mesa, inclinándose sobre ella; Ben de quedo del otro lado, evitando su escape y Not se quedo tras la otra figura, estaban acorraladas —Hola ¿Me recuerdas? Soy un amigo de la Plomera a la que mataste— Dijo con una sonrisa forzada y con demasiados dientes —Ven, quiero hablar amistosamente contigo— Mintió.
La alienígena, de un rojo fuerte, se volvió un morado suave —Me estas confundiendo—.
—No, no lo hacemos— Contesto el Revoniano, escaneando la cara de la criminal, la base de datos la reconoció con una serie de cargos, de la mas resaltaba el homicidio a un plomero. —Usted vendrá con nosotros—. Al verse acorralada, la chica golpe con dureza al humano en la cara, tumbándolo sin esfuerzo. Ben dio un bufido cuando la cola de Scout lo golpeo por accidente cuando este salto tras la chica, iniciando la persecución. La otra figura encapuchada también decidió irse por donde pudiera, saltando con fuerza hacia un lado, librándose del alcance del plomero —Deja a Scout, sigamos a ese— Ordeno.
La figura corría sin un plan aparente, solo buscando cualquier agujero por el cual escabullirse —Y… ¿Porque lo perseguimos? Si puedo preguntar— Pregunto Ben, unos pasos detrás —No tenemos cargos para perseguirla—.
—Esto es Misheri, Ben, todos tienen cargos— Concluyo.
Ante su apuro y falta de experiencia, se encerró en un callejón sin salida, con solo la entrada como salida —No puede ser…— Susurro, dando vuelta para irse de allí, pero los dos plomeros que lo venían persiguiendo ya estaban allí —No tienen ningún cargo contra mi— Intento persuadir.
—Eso ya lo veremos— Contesto Ben, su arma acomodado en su brazo a modo de reloj, apuntando al fugitivo —No lo hagas difícil y tal vez te dejemos libre si no son graves tus cargos— Negocio mientras se acercaba con esposas.
La figuro gruño debajo de su capucha —Tengo familia fuera del planeta, solo vine a buscar mercancía, lo juro— Prometió mientras lo esposaban.
—Entiendo, solo revisaremos que no sea problemático para los estándares de Misheri y luego podrá irse— Prometió Ben, asegurando la captura de lo brazos, y que no tuviera algunos extras —Bien, voy a quitarle la capucha.— ¿Cuantas especies existían en el universo? ¿Cuantas de esas especies habitaban Misheri? Sientas, sino miles, quizás millones incluso, entonces ¿Cual era la probabilidad que ese anciano flacucho y decrepito se asemejara tanto a su especie? Bueno, su pelaje era morado, y sus rayas se asemejaban mas a círculos deformes que rayas puntiagudas, pero las facciones, la forma del que el pelaje de la barbilla se dejaba caer blanca y como sus ojos afilados lo miraban precavido y severo. Su pelaje se erizo mientras sentía la picazón en todo su cuerpo, sus garras y colmillos salieron de su escondite, sus ojos físicos en él; se parecía tanto al anciano maestro que lo llevo hasta las afueras de la aldea a punta de arma, consolándolo con que el exilio solo duraría el tiempo que tardara en caer su cola. Maldito, maldito, maldito… —¡Not Rook, no!— Sus garras partieron la cara del anciano tan rápido que ninguno tuvo tiempo a detenerlo.
—…—
El turno de los tres fue interrumpido. La chica buscada por el homicidio de Nin fue esposada por Scout, luego registrada y encarcelada, por lo que le dieron el resto del turno libre como recompensa. Ben y Not, en cambio, debieron acompañar al anciano al centro de cuidados por accidentes de plomeros, donde se les daba atención medica a alienígenas que se veían afectados por el fuego cruzado de plomeros —Aquí se le dará atención, enserio lamentamos este accidente— Titubeo nervioso el humano, mientras se retiraba del cuarto. Una vez cerro la puerta, miro fríamente a su compañero —¡¿Que demonios fue eso?! ¡Atacaste a un tipo que solo tenia cargos por trafico de droga!— Grito en voz baja mientras el otro se acurrucaba en si mismo —Ven, vayámonos a nuestro cuarto— Ordeno, empezando a caminar.
—¿No terminaremos nuestro turno?— Pregunto débilmente.
—No, ya le avise a la magistrada, así como ya le pedí nuestras vacaciones, en doce horas tomaremos tu nave y nos vamos— Contesto brusco. No quiso pensar en como tan buenas noticias habían sonado tan secas y agrias.
Llegaron a su cuarto, donde Scout roncaba en el sillón a pata suelta —¿Debo empacar algo en especifico para la tierra?— Cuestiono tímidamente.
—Lo estándar, lo demás lo conseguiremos una vez lleguemos a la Tierra— Contesto entrando al baño —Despierta al pulgoso y dile—.
Not Rook miro hacia abajo. No era la primera vez que pasaba, desde joven había tenido esos accidentes, una de las razones por la que lo habían enviado a Misheri ¡No podía controlarlo! Solo pasaba , al ver esos rasgos felinos los recuerdos lo golpeaban como si lo viviera nuevamente, su enojo lo sobrepasaba y el deseo de ver sangre se elevaba hasta que sus garras se desvainaban solas y sus músculos se flexionaban para atacar —Scout, despierta, nos vamos en doce horas a la tierra y tiene que preparar tu maleta— Susurro. Lo mejor era olvidar el accidente, de cualquier manera, un accidente como estos pasaría inadvertido.
—¡¿Enserio?!— Se paro de un brinco en el sofá —¡Genial! ¿Que hay que…?… Oye ¿Que sucedió?— Una de las garras señalo hacia su mano, donde rastros de sangre seca aun relucían.
—Oh, uh… Un accidente, un alienígena con rasgos… felinos— Contesto titubeante —Ben ya arreglo el asunto… Y dijo que solo cosas estándar para empacar—.
—¿Quieres hablar de eso? Es…bastante sangre— Comento. Negó en silencio —De acuerdo… ¿Sabes? Unas vacaciones nos harán muy bien, estoy seguro, necesitamos alejarnos de este planeta toxico por un tiempo—.
Minutos después, Ben salio del baño con la misma sonrisa de todos los días, como si nada hubiera pasado —Ahh, no puedo esperar a volver a la tierra; el cielo azul, los campos verdes, la carne que no se mueve ¡Nos vamos a divertir mucho!— Comento mientras sacaba toda la ropa normal del armario —Y definitivamente comprare camisetas nuevas— Sus viejas camisetas eran mas agujeros que tela, pensó mientras pasaba la mano por uno de estos.
Not se tumbo en el sofá, revisando una lista —¿Llevamos provisiones? Puede que nos vaya mal la comida humana o que tardemos en acostumbrarnos—.
—Buena idea, Scout ¿Puedes pedir provisiones? para al menos unos tres días, por lo que dijo Not— Scout asintió, tomando su comunicador estándar.
Apenas unos minutos después, alguien toco a la puerta —Eso fue… rápido— Not se erizo con cautela.
Ben agarro su arma de prueba —Yo abro— Aviso, acercándose. Acciono la pantalla que le mostraría una vista de las afueras de su puerta, abrió la boca impresionado mientras procesaba la imagen. Not miro confundido como el humano guardaba su instrumento y le hacia señas de que entrara al dormitorio, negó obstinado ¿Como iba a dejar a su compañero solo? Ademas esta también era su casa, no podían mandarle. Ben giro los ojos molesto, y abrió la puerta, agachándose para estar a la altura de la visita —Hola pequeño ¿Como llegaste aquí? ¿Estas perdido?— Pregunto con su voz mas amable, atento a las expresiones del otro.
—Ah… busco a mi hermano, me dijeron que vivía en este cuarto— Una voz infantil y tímida se escucho. Scout y él compartieron una mirada confundida, Scout se acerco olfateando, intentando ver a la visita, sin mucho éxito —Me envió el Sheriff de mi aldea; Wat-Senn— Una oleada de escalofríos recorrió a Revoniano, ese era el nombre del plomero que lo había enviado al orfanato. —Dijo que mi hermano se había convertido en plomero y que estaba en este planeta, y la señorita… ¿Señor? Me dijo que mi hermano estaba aquí arriba, habitación 23 del piso 45— Explico, tambaleando su cuerpo con nerviosismo ¡Era la primera vez que interactuaba tanto tiempo con un extraño! Not, con un golpe de curiosidad y valentía, decidió acercarse a investigar.
Entonces lo vio claramente; un niño de pelaje azul y blanco, decorado con rayas negras, con ojos amarillos, iris naranja y pupila rasgada, sus facciones felinas eran redondas por su pocos años de maduración, también vestía un traje de tonos cafés hecho a mano que desprendía un olor frutal familiar. —Tu eres…— Susurro, casi sin hablo, llamando la atención del infante.
El niño volteo a verlo, y cuando lo diviso en la oscura habitación, pareció que sus ojos brillaban con luz propia. La cola que antes estaba entre sus piernas se meneo feliz —¡Hermano mayor! ¡Realmente eres tu!— Exclamo feliz, corriendo a su dirección y aferrándose a su pierna.
… un Revoniano ¡Ese niño era un Revoniano! ¡Y lo acaba de llamar hermano!
