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Jack no sabía como sentirse precisamente en ese momento, claramente estaba feliz, después de años sus sentimientos habían sido correspondidos, pero en algún punto creyó que no llegaría tan lejos como para que el señor de la guerra devolviera de igual forma su sentir. Que Jack estuviera enamorado no había sido un secreto realmente, en todo caso, era un secreto a voces, puesto que aunque nunca lo dijo en voz alta, era muy evidente.
En realidad, sí lo había dicho, se lo dijo a Chase en varias ocaciones a lo largo del tiempo; las primeras veces habían sido rechazadas, las siguientes seguidas de un silencio o un “lo se”, hasta que finalmente un día obtuvo la respuesta que se había resignado a no recibir. En un inicio el trato entre ellos después de sus confesiones no había cambiado nada, Jack era el mismo idiota que regresaba con una paliza a su casa para construir más bots e intentarlo de nuevo; después de un tiempo de repetir esa rutina, finalmente había logrado avances más significativos en batalla.
Fue eso mismo lo que había hecho aplazar una confesión de otra, concentrase en pulir su tecnología, llenando su nula habilidad en combate con inventos capaces de seguirles el ritmo a los demás durante las batallas. Pero dejar de lado no significaba olvidar, así que una tarde mientras estaba en la guarida de Chase como muchas otras veces, se confesó de nuevo. No esperaba una respuesta positiva o una confesión de vuelta, decir lo que sentía era en ese punto, como una forma de recordarle al señor de la guerra que sus sentimientos seguían sin cambiar, que sería capaz de entregarle su vida si así lo quisiese el hombre, sin embargo, la respuesta que le dio Chase en ese momento, sin ser un rechazo, fue suficiente para estar en paz consigo mismo y la relación que tenían en ese momento.
Que un hombre con siglos encima te viera como un igual era realmente complicado, pero no imposible para Jack. En algún punto habían empezado a hacer equipo, no como en sus inicios, cuando Jack era una carnada o mucho menos en los planes del hombre, era distinto. Los planes ahora incluían a Jack más allá de una herramienta, muchos objetivos entre sí coincidían y se beneficiaban mutuamente, lo suficiente como para que el pelirrojo se diera el gusto de rechazar el formar equipo con Chase en algunas ocasiones, despachándolo con un “estoy trabajando en algo ahora”, haciendo que Chase se fuera o que lo observara durante unos momentos más en el laboratorio, algunas veces incluso durante un par de horas, como una compañía silenciosa.
Él seguía enamorado de Chase, mierda, claro que lo estaba, era su ídolo, su meta a alcanzar… o al menos lo era. El sentimiento, sí, pero ya no era su meta a alcanzar, si no una a superar; cuando finalmente pudo estar de pie al lado de Chase, se dio cuenta que podía aspirar a superarlo luego de llegar tan lejos. Claro que lo primero le había llevado años, era un adolescente cuando todo esto de los duelos y Wu habían empezado, ahora tenía veintidós años. Para entonces no se había dando cuenta cuando dejó de revolotear todo el tiempo sobre Chase para centrarse más en si mismo, quizá eso mismo era lo que lo había llevado a avanzar después de todo, un poco de amor propio.
¿Cuánto había pasado desde la última vez que le dijo a Chase lo que sentía? ¿Uno… Dos años? Ya no estaba seguro realmente, había dejado de hacerlo cuando tuvo un lugar al lado del hombre durante las batallas.
Jack tomó unos papeles sobre la mesa del escritorio que había en su laboratorio, eran documentos de una Universidad, la cual le dio el respaldo hace un año para sacar a la luz una investigación sobre nanotecnología en la cual llevaba tiempo trabajando. Se había ausentado de China durante los últimos meses para las conferencias, yendo de un lado a otro y de laboratorio en laboratorio para completar todo el proceso, realmente la financiación del proyecto había sido lo de menos, así que fue más rápido de lo esperado. Ese mismo año durante la última conferencia, pudo ver a sus padres sentados en primera fila observándolo, esa fue seguramente la primera vez que los veía juntos en años, y seguramente también la primera vez que estaban ahí exclusivamente por él.
Ese día lloró en su habitación luego de que sus padres le dijeran que estaban orgullosos de él. Se habían tomado unos días en casa, su madre llenándolo de ropa que creía podía gustarle que trajo de sus viajes, y su padre con recuerdos de distintos países. Antes de revisar perezosamente los recuerdos cuando sus padres se fueron, los pasó por un escáner para asegurarse que no saldría otra bruja fantasma de alguno de ellos.
Luego de dejar los papeles en orden en un cajón del escritorio, se tomó algunas horas en la bañera hasta que se enfrió y decidió sacar el tapón para que el agua se drenase y poder empezar a secarse. Una vez vestido con algo de ropa que le había traído su madre, la cual conocía bien sus gustos, se dirigió de nuevo al laboratorio, pero justo antes de poner su mano en el escáner para abrir la puerta, pudo sentir la presencia de alguien dentro, la cual reconocía al instante. Después de tomar aire y entrar, pudo ver la clara figura de Chase en su escritorio, hurgando en los papeles como si fueran suyos. Jack lo ignoró y se dirigió a una mesa de trabajo para seguir soldando las pequeñas placas de algún invento nuevo.
Lo ignoró porque estaba molesto, en realidad antes de irse del país había discutido con Chase. Éste último había rechazado una de las ideas de Jack diciéndole cosas como que bajara las expectativas y que fuera realista, por su parte, Jack se había sentido ofendido e incluso herido por las palabras que no había recibido de Chase desde hacía años cuando apenas empezaba en todo el rollo de los Wu, eso, y que ni siquiera se detuvo a escucharlo. No entendía porque Chase había rechazado un plan tan bueno, por lo que molesto había empezado una discusión que escaló en ambas partes, en su enojo Jack ni siquiera pensó el porqué Chase siendo la estatua que es, había perdido la compostura y seguido la discusión, gritándose cosas solo por el enojo del momento hasta que el más alto le soltó que no le llegaba ni a los talones y que bajara la cabeza, cosa que fue seguida por un Jack desafiante que hizo de todo menos bajar la cabeza.
Habían empezado a luchar, cuando Jack usó el Bastón del Mono Chase se transformó en dragón, sin dejar de insultarse mutuamente mientras lanzaban golpes y ataques el uno al otro, alcanzando a lastimarse físicamente hasta que los insultos pasaron a tener la intención de ser más hirientes, Jack le gritó que no pensaba trabajar más con él porque ya ni siquiera lo consideraba alguien que valiera la pena, Chase se lo tomó con molestia pero las palabras que le siguieron… habían logrado dar en un punto sensible que no sabía que tenía tan expuesto, haciendo que Jack tomara ventaja lanzando algo tan cerca de su rostro que incluso en su forma de dragón había logrado aturdirlo, para cuando se recompuso ya estaba encerrado en la Esfera de Yun, observando a Jack sacarle el dedo medio y tomar forma humana, agarrando de forma apresurada su típica mochila y metiendo su ahora destrozada chaqueta de cuero.
Se miraron mutuamente durante unos segundos en los cuales Jack pensó en sacarlo de la esfera, pero sólo se dio la vuelta y lo dejó ahí. Chase estaba molesto, sin embargo, también se sentía fascinado por como Jack había pasado de llorar tras una roca durante los duelos, a plantarse de frente a él sin dudar en sus habilidades, con una confianza auténtica, ya que había ganado. Se quedó encerrado durante casi una semana, los primeros tres días pensó que Jack regresaría, pero no lo hizo, para el quinto día fue Wuya quien lo encontró y lo dejó salir, no sin antes burlarse y pedir sus Wu a cambio, cosa que poco o nada le importaba realmente, solo los tenía por Jack después de todo.
Un par de días después fue a buscar a Jack, pero tanto el laboratorio como el resto de la casa estaban deshabitados. Los días que le siguieron pensó que quizá estaba huyendo de él, pero él Jack de ahora ya no hacia esas cosas, así que borró esa idea. Las semanas siguientes fueron distintas a lo que pensó, no sabía lo acostumbrado que estaba a la compañía del pelirrojo hasta que de golpe no la tuvo más, con los años Jack había dejado de ser un chicle en zapato, teniendo su propio espacio y conforme más tiempo pasaba más distancia había entre ambos, y Chase en algún momento empezó a ser él quien pasaba más por el laboratorio de Jack que éste por su guarida. Durante esos momentos en los que pasaban más que nada en silencio en el laboratorio, le quedó más en claro a Chase que muchos de los comportamientos de Jack eran meras cosas de la edad, puesto que era un genio. No es que fuera una enorme sorpresa que sea un genio, pero disfrutó ver cómo madurada con los años sin de dejar de ser él mismo.
A pesar de los cientos de años que tenía encima y de estar rodeado de magia y combates fuera de lo común, que le quitaban lo impresionante a la tecnología, seguía siendo admirable como alguien tan joven tenía esas capacidades, y como en un pocos años había pulido sus propios inventos para compensar su falta de poder mágico y habilidad en combate, hasta llegar lado a lado durante las batallas.
Luego del primer mes, Chase se encontraba bastante inquieto, Jack no daba señales de vida, cosa que solía hacer con llamadas o mensajes a través de sus bots ya que cada vez que le había ofrecido un teléfono lo rechazaba. Fue hasta el tercer mes que tuvo noticias del pelirrojo, apareciendo en medios de comunicación por temas relacionados a su campo de trabajo, cosa que tranquilizó internamente a Chase; aunque no lo admitiera, había estado el último mes siendo más consiente de la mortalidad de Jack al ser un simple humano, teniendo imágenes de accidentes durante viajes o enfermedades que se cruzaban por su mente aún en sus estados de meditación. Pero claro, Jack estaba vivo, solo que había cortado toda comunicación con él.
Fue un par de veces hasta el laboratorio en su casa, aun a sabiendas que estaría vacío. La primera vez fue de forma inconsciente cuando sintió un Wu, pero cuando puso el primer pie en la propiedad se sintió como un idiota, culpando a Jack por pegarle esos hábitos; pero claro, no había un Jack con el cual discutir. Las que le siguieron fueron con más frecuencia, encontrando a Wuya algunas veces por el lugar solo para burlarse de él y ofrecerle formar un mejor equipo, cosa que rechazó sin dudarlo.
Después de 7 meses de repetir lo mismo, Jack finalmente había regresado. Entró al laboratorio como en ocasiones anteriores, sin tener problema para infiltrase, puesto que los mecanismos de seguridad nunca estuvieron programados para dejarlo fuera a él, incluso después de la última vez que hablaron.
Mientras sentía la presencia del pelirrojo por la casa, pudo percibir su olor más fuerte, uno que se había empezado a perder con el tiempo en la casa, pero que ahora estaba presente de nuevo; se maldijo a si mismo cuando se encontró dando bocanadas de aire más profundas, como si quisiera acaparar toda la esencia posible antes de que se perdiera de nuevo… ¿se iría de nuevo? La duda se asentó más en su vientre mientras revisaba los papeles en los cajones del escritorio. Cuando finalmente sintió que Jack estaba en la puerta, se preguntó si entraría con él ahí, los minutos de espera le dejaron un sabor extraño en la boca que se fue cuando vio de reojo que finalmente entró.
No lo miró ni le habló enérgicamente como solía hacerlo, no hizo bromas malas ni empezó con una historia de qué hizo durante su ausencia; la indiferencia le daba igual, pero viniendo de Jack era otra cosa. El silencio entre ambos y el ambiente no era incómodo, pero de alguna forma seguía siendo pesado. Si Jack no pensaba iniciar la conversación pues lo haría él.
—¿Dónde estuviste? —La pregunta salió más tosca de lo que tenía intención al inicio.
Jack finalmente le dirigió una mirada rápida antes de regresar la cabeza a la mesa de trabajo. Su plan inicial era ignorar a Chase en todo el tiempo que estuviera ahí, pero su corazón se mantenía terco, haciéndolo abrir la boca.
—Fuera, haciendo algunas cosas. —Jack bajó la máscara de soldadura que había tomado para cubrir su rostro tanto de la luz como del más alto.
—Bastante importantes por lo que veo, al menos eso dicen en los medios de comunicación. —Chase se giró en la silla del escritorio para ver la espalda de Jack mientras hacía lo que fuera con las piezas en su mesa. —¿Dejaras de ir tras los Wu? Sería un desperdicio a estas…
—¿Te importaría si lo dejo? —Jack se detuvo unos momentos en medio del silencio para esperar una respuesta, pero cuando no la obtuvo, continuó su trabajo. —Lo imaginaba…
Chase se puso de pie, por lo que creyó que se iría, pero contario a sus pensamientos, solo se acercó unos pasos más, poniéndolo más nervioso.
—Lo haces por lo que pasó la última vez, ¿no?
—Enserio tu… —Un suspiro largo se escuchó a través de la máscara de soldadura, siendo retirada para mostrar a un Jack molesto. —Deberías dejar la idea de que mi vida sigue girando en torno a ti y las malditas basuras mágicas, creo que los últimos meses debieron dejarlo más que claro.
Las cejas de Chase se fruncieron ante la respuesta de Jack, no era lo que esperaba que dijera, y muy a pesar de su molestia, no había ido ahí para discutir solamente. Cuando Jack tenía la intención de girar nuevamente su silla, preguntó.
—¿Entonces, por qué lo haces?
Los ojos de Jack vaciaron, pasando por el laboratorio como si la respuesta estuviera en alguno de los tubos de ensayo o piezas robóticas.
—No tengo porque darte explicaciones.
—De todas formas lo harás. —los ojos rojos le enviaron una mirada obstinada y molesta, pero luego de un rato se suavizaron un poco.
El pelirrojo se puso de pie y tomó una botella de agua, como una manera de ganar tiempo mientras pensaba como sacar todo con palabras, siendo observado en todo momento por Chase, quien no le había quitado la vista de encima, como si al parpadear fuera a desaparecer de nuevo.
—Mi madre enfermó hace más de un año, su carga laboral había deteriorado su salud, así que le recetaron medicamento… —Jack apretó la botella en sus manos y le dio un par de vueltas para calmar las punzadas en su estómago. —Pero, bueno, se hizo dependiente de ellos, causando bastantes problemas en realidad…
Chase no presionó a Jack para que continuara, pues era evidente que no era un tema fácil de tratar para él. Había escuchando al pelirrojo hablar de muchas cosas, algunas más superficiales y otras más íntimas sobre su vida a lo largo de los años; sabía que sus padres eran una fibra delicada en muchas ocasiones para Jack.
—Estuvo internada un tiempo, y durante esos momentos, cuando no era ella misma por estar hasta arriba de drogas, solía decirme que iba a morir antes de poder verme triunfar en algo… No lo dijo en el sentido malo, —la botella crujió más fuerte en sus manos —es solo que, bueno, ella esperaba que me adentrase en lo profesional desde años antes, y solo estaba perdiendo el tiempo desde éste laboratorio en casa.
La mirada de Jack se pasaba desde el piso hasta las paredes del cuarto, cualquier lugar menos Chase.
—Así que cuando le dieron el alta, empecé a moverme con algunos proyectos, quería sacar todo de forma autónoma, pero es más fácil cuando una Universidad respalda tus estudios e investigaciones, así que escogí la mejor entre las que ya tenía ofertas desde antes y después de tres meses obtuve el pase para comenzar con todo.
La mente de Chase entonces hizo clic, conectando los tiempos de los que hablaba Jack. Después de obtener la respuesta positiva, fueron cuatro meses en los que casi no estuvo en las carreras por los Wu, cuando estuvo más tiempo en su laboratorio y fue él quien iba a verlo más seguido, en lugar de la rutina clásica de estar en su guarida o en el exterior en asuntos relacionados a planes malvados. El mes que le siguió a esos cuatro fue en donde Jack había presentado la dichosa propuesta ante él, que consistía en detener por completo sus actividades para planear algo más grande, relatando específicamente lo que harían en ese tiempo. Pero él se había negado, estaba internamente molesto porque sentía que Jack estaba dejando de lado todo cuando había obtenido los mejores resultados, cuando finalmente estaba de pie a su lado durante las batallas, como si no tuviera importancia, ¡como si él no tuviera importancia para Jack!... Él último pensamiento fue lo que lo mantuvo de vuelta en el laboratorio una y otra vez, porque había dado por sentado al pelirrojo con él, porque a pesar de que habían pasado más de dos años en los que Jack dejó de lado sus confesiones, no creía que se hubiera olvidado de sus sentimientos.
—Pensaba decírtelo antes de irme, pero creo que sabemos que pasó esa vez, ¿no?
Entonces Chase entendió porqué Jack quería pausar todo, pero que en realidad no iba a dejarlo de lado, él estuvo en los planes de Jack todo el tiempo incluso si éstos no giraban en torno a él. Ese día antes de presentarle él plan, le había dicho que quería hablar con él sobre otra cosa, aunque todo terminó con Jack yéndose por 7 meses y él encerrado en la Esfera de Yun.
Una risa por lo bajo se escapó de sus labios por lo irónico del asunto, ya que una falta de comunicación los había llevado a ese punto, eso, y el egoísmo de Chase por Jack. Si tuviera que compararlo, al inicio se había sentido con Jack como con todas las joyas, oro y tesoros en general que habían en una enorme habitación en su guarida por su gusto de tener cosas brillantes y de valor que había empezado desde que era un dragón, siendo posesivo y celoso de quien le pusiera una mano encima, pero había atribuido eso justificándose con cosas como que había aguantado durante años a Jack, como un trozo de carbón que se convertía en diamante y que alguien más decidía llevárselo cuando tenía un mejor valor, cosa que no iba a permitir.
Luego de eso, se encontró a si mismo acaparando la atención del pelirrojo, si es que era posible con éste pasando la mayor parte del tiempo como rata de laboratorio o en su guarida, cuando él estúpido mimo había estado demasiado cerca y coqueteando de forma bastante clara con Jack, aunque claro, Jack lo había rechazado, y él se aseguró que redujera todas sus expectativas a cero con el pelirrojo. Si lo pensaba, quizá desde entonces pasaba tiempo con él en su laboratorio de forma casual, de cualquier forma, estaba más que seguro de una cosa en ese punto, porque se veía más que capaz de entregar toda su maldita bóveda con tesoros a cambio de Jack.
—Si no piensas decir nada al respecto, deberías irte. —Por el suspiro exasperado que escuchó, supo que estuvo más tiempo del que creyó en su mente.
Cuando Jack se giró para soltar la botella y tomar lo que probablemente serían planos, Chase lo aprisionó contra la mesa, haciendo que se sobresaltara por la acción que claramente no esperaba. Chase mantenía las manos a cada lado de Jack para cubrir cualquier ruta de escape, presionando su pecho contra la espalda de Jack y hundiendo su rostro en el cuello del pelirrojo, viendo como la respiración tan cerca de la pálida piel enviaba un escalofrío más allá de lo que la camiseta que llevaba puesta dejaba ver. Dejó que sus labios dieran leves roces, sacando sonidos bajos de Jack, no necesitaba ver su rostro para saber que estaba afectado por el toque, pero aún así lo giró para estar frente a frente, colocando una mano sobre la cintura de Jack y metiendo una de sus piernas entre las de Jack para entorpecer más su camino.
—Déjame cambiar la pregunta. —Chase sostuvo la barbilla de Jack con una mano para que no desviara el rostro a otro lado. —¿Crees que te dejaría salir de todo esto a estas alturas?
—¿Me amenazas? —Su yo de hace unos años atrás seguramente estaría derretido en ese momento, su yo actualmente también en realidad, pero no quería dar el brazo a torcer, y aún estaba algo molesto. —Piensas que no puedo dejarte durante otros siete meses. Pero no fuí yo el que venía cada semana a éste laboratorio a buscarte. —Jack aprovechó la posición en la que estaba para levantar su muslo y presionar la entrepierna de Chase a través de la armadura, obteniendo un gruñido como respuesta.
—¿Cuántas veces revisaste las cámaras para saber eso? —Chase acercó más su rostro, haciendo que sus respiraciones chocaran y los ojos de Jack no estuvieran en nada más que él.
—Me bastó con ver los registros hace unas semanas. —No había mentira en sus palabras, realmente no quiso saber hasta hace poco si realmente Chase se pasó algunas vez por el lugar. —No necesitaba revisar todo el tiempo para saber que estabas aquí.
Le estaba llevando toda su fuerza de voluntad no inclinarse hacia delante para poder besar al más alto, estaba tan cerca en ese momento que estaba seguro que sus latidos eran audibles para el otro. Si bien Chase nunca le dijo abiertamente algo sobre aceptar sus sentimientos, tampoco los había rechazado, quizá la forma en la que estaban ahora mismo era una respuesta más que clara, y eso lo estaba volviendo loco. La mano en su cintura se aventuró debajo de su camiseta, dejando la piel erizada donde los dedos se posaban por su abdomen y aruñaban levemente hasta su vientre. Sus labios estaban a punto de rosarse cuando el mayor se inclinó, pero Jack se alejó levemente hacia atrás.
—Quiero que lo digas. —Chase subió la mirada de sus labios hasta sus ojos nuevamente. —Pídeme que me quede. —Jack lo estaba apostando todo con esa petición.
—Spicer…
Cuando los segundos pasaron, en los que el señor de la guerra parecía estar en duelo con su orgullo, Jack se alejó un poco más de él, pero Chase volvió a afianzar el agarre, dejándolos de nuevo como estaban al inicio.
—Dilo. —Jack estaba jugando con él, lo sabía y aún así se negaba a quitarle las manos de encima. Sintió al pelirrojo pasando sus brazos por sus hombros y agárralo por el cuello, siendo esta vez él quien no dejaría que se moviera.
—Quédate…
Apenas y pudo terminar de hablar cuando Jack lo atrajo con fuerza, juntando sus labios en un beso ansioso, uno por el que espero tanto tiempo. Chase tomó el control, pasando sus manos de forma desvergonzada por el cuerpo de Jack y mordiendo levemente sus labios como represalia por haberlo orillado a pedirle algo, sintiendo los leves gemidos que se escapaban del cuerpo debajo suya, cargando al pelirrojo para subirlo a la mesa cuando sintió que las piernas no iban a sostenerlo por mucho más.
Pasó de sus labios a su cuello, sintiendo como Jack tiraba de su cabello cuando dejó un par de mordidas en la blanca piel. Cuando iba a tocar más arriba de los muslos del pelirrojo, lo escuchó reírse.
—¿Qué es tan gracioso, Spicer?
Las risas traían leves jadeos consigo ya que Chase seguía besando su cuello.
—No pensaba irme, aunque no me lo hubieras dicho, vivo aquí, ¿Sabes? —Un gemido le quitó las palabras por un momento antes de que Chase levantara su rostro. —No me fui de aquí aún después de todos mis fracasos, muchos menos ahora.
La sonrisa que tenía Jack en ese momento no se la podía quitar nadie, ni el rostro de Chase torcido con molestia, ni el empujón que le dio para quedar recostado sobre la mesa. Cuando Chase estaba de nuevo sobre él, sacó algo del bolsillo de su jean, cuando lo presionó dejando salir un clic, se escuchó la voz de Chase repitiendo el “quédate”. En cuestión de segundos se lo había arrebatado, aplastándolo con una mano para arrojar los restos a alguna parte del laboratorio.
Jack continuó riéndose hasta que sus risas fueron jadeos y luego gemidos. Claramente tenía una copia en la nube del audio desde que se grabó, pero eso no era algo que fuera a decirle a Chase por ahora, quizá después, por ahora sólo esperaba que la cordura le alcanzara para convencerlo de que fueran hasta la cama, aunque tampoco se negaba a la idea de hacer un desastre en el laboratorio.
