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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-12-15
Words:
946
Chapters:
1/1
Kudos:
87
Hits:
606

Una loba en el armario

Summary:

Enid y Merlina/Wednesday tienen un momento íntimo en su habitación la noche de la pelea contra el Hyde

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Es mi primera vez publicando, espero hacerlo bien y que la gente se anime a leer mi pequeño OneShot :)

Work Text:

Luego del incidente con el Hyde digno de final de temporada, las jóvenes fueron enviadas a la enfermería escolar para tratar sus heridas. A petición de Enid, la chica Addams había sido la primera en ser atendida. Gracias a su unión con Goody, todo parecía estar bien con la puñalada en su estómago; pudiendo así enfocar la atención en su hombro y mano, quienes tampoco tenían nada de que alarmarse, solo recibirían limpieza y gasas.

Enid tampoco había resultado gravemente herida, pero eso no quitó que Merlina no se despegara del lado de su camilla ni por un minuto. Cada cierto tiempo cruzaban miradas, especialmente cuando Sinclair se quejaba por el uso de alcohol, Addams le ofrecía una mirada suave. Y el estómago de la rubia daba vuelcos de emoción al igual que su ahora presente lobo.

— Bien, eso es todo.— La doctora enunció en voz alta, luego de un largo momento de silencio.— Necesito que se duchen y descansen, si pueden hacerlo boca arriba, mucho mejor. Así evitarán lastimarse.

Ambas agradecieron el gesto, retirándose del lugar.

Caminando hacia la habitación Merlina actuaba extraño, es decir, más extraño de lo normal. Enid podía sentir como la miraba por el rabillo del ojo. Probablemente le esperaba una charla de media noche y eso le agradaba. Hoy más que nunca había quedado claro que Merlina Addams sí se preocupaba por alguien más, por Enid Sinclair.

...

Cuando el agua caliente tocó su espalda sintió que todo su pesar se iba con ella. Había odiado mucho la ducha en los últimos meses, a su gusto el agua caía "muy pesado", sin embargo, ahora eso se sentía como un glorioso masaje. Casi como si quien la envolviera fuesen manos calientitas.

Manos calientitas. Las manos de Merlina.

Ante aquel pensamiento intrusivo la sangre tiñó su rostro ante la vergüenza. Claro que el tema había venido varias veces a su cabeza antes, Addams era una chica atractiva, incluso con todo el tema de ser una rara. Eso la hacía más especial.

Dejando aquello atrás, apuro el baño. También anhelaba un buen sueño.

...

— Enid.

Mientras terminaba de secar su cabello, sentaba sobre la cama, Merlina llamó su atención con voz demandante.

— Mh.

— Perdóname.

— ¿Por qué?

— De nuevo te puse en riesgo. Supongo que te irás con Yoko en la mañana.

¿Irse con Yoko? ¿Es que acaso no iba a superar jamás eso? Enid río ligeramente ante el último comentario. Finalmente buscando conectar miradas, la encontró sentada al centro de su propia cama. Nuevamente esa mirada extraña. Está vez podía jurar que Merlina Addams estaba haciendo un puchero.

— No iré a ningún lado. Me quedaré— Luego de un momento agregó— ...Eso es lo que hacen las amigas.

Otro silencio, pero no incómodo. Ya no más.

Merlina se levantó de la cama, caminó hasta quedar justo frente a Enid. Mientras que esta última presto total atención a sus movimientos, esperanzada en qué hubiera alguna muestra de cariño, tal vez un abrazo, algo.

Y efectivamente, Addams elevó una mano acunando el lado izquierdo de la cara de Sinclair.

— ¿Duele?— Preguntó llevando la mirada a los rasguños que brillaban por el área de su frente y mejilla.

Enid gesticuló un no por respuesta, aunque realmente dolía mucho. Sentía pinchazos cada que parpadeaba.

— De hecho sí, duele mucho.— Finalmente admitió luego de pensarlo un poco, seguramente Merlina estaría más fascinada si le decía sobre el dolor a callarlo.

La susodicha elevo la curvatura de su boca ante el comentario, tal y cómo predijo la joven lobo.

— Puedes...Puedes tocarlos si quieres...— Aunque la idea le desagradaba un tanto, sabía que Merlina Addams estaba ansiosa por hacerlo.

Además, seguro que el calor de sus manos se sentiría mejor sobre sus heridas.

Y así fué. Comenzó despacio, casi haciéndole cosquillas. Pero luego el gesto continúo hasta que se sintió como una caricia. Quién diría que la joven con características de asesina serial podía dar caricias así de gentiles, ¿Ah?

Ante el contacto, Enid no pudo evitar cerrar sus ojos y relajar su rostro. Y Merlina no pudo evitar bajar la mirada. También era consciente de que su compañera de cuarto era atractiva, no era un secreto que muchas veces tuvo que lanzar miradas mortales a humanos y raros que deseaban acercarse para coquetear de forma deplorable con ella. Se había convencido de que se trataba de si misma solo evitando la desgracia de ver cursilería adolescente en su máxima expresión, suficiente era con el afecto que se demostraban sus padres todo el tiempo, no soportaría que Enid cayera en ese círculo también o sino, Merlina tendría que alejarse. Y ahí estaba la pregunta.

¿Por qué Merlina Addams no quería verse lejos de Enid Sinclair?

¿Qué se sentirá besarla?

Los labios de la joven loba estaban ligeramente separados y, al momento de que retiró las yemas de sus dedos de sus prontas cicatrices, su ceño se frunció tiernamente. La palma de Merlina recorrió nuevamente a través de su mejilla, aterrizando en su mentón. Tenía la respuesta a su última pregunta justo aquí, justo ahora; no se quedaría con la duda.

Entonces sucedió. Sus bocas se juntaron en una punzada al corazón.

Enid abrió los ojos tan grandes cómo su cuerpo se lo permitió, incluso olvidándose del dolor en su rostro. ¡Merlina Addams la estaba besando! ¿Queeeeeeeé?

La impresión fue más grande que su deseo de quedarse así más tiempo, por lo que se separó abruptamente de su lado.

— Y-yo...y-o...yo-o...— Su cara inhumanamente roja, su voz temblaba. ¿Qué había pasado?

— Gracias por dejarme tocarlas.

Por otra parte, Addams solo se limito a incorporarse, caminar hacia su lado de la habitación y hundirse bajo sus sábanas.

— ¡Espera! ¡PUEDES SEGUIR TOCANDO SI QUIERES!