Chapter Text
Yo, Hermione Jean Granger me encuentro en la biblioteca de Hogwarts consultando una numerosa serie de libros, sobre encantamientos y como es costumbre Harry y Ron no me acompañan ya que como es costumbre (principalmente de Ronald) jamás entrarían a una biblioteca, lo único que pueden hablar es sobre el Quidditch para eso si son buenos, aunque ahora es diferente... Ellos no se hablan... pero ¿cómo sucedió?
Resulta que Dumbledore nos habló al in.icio de nuestro curso sobre el legendario Torneo de los 3 magos que este año seria la sede en Hogwarts y vendrían alumnos de otras escuelas como Beauxbatons o Durmstrang a participar en dcho torneo... No hablaré de que trata por que yo jamás participaría en uno... es muy peligroso.
Pero en fín llegaron los estudiantes... en Beauxbatons eran chicas francesas mientras que en Durmstrang eran hombres de Bulgaria entre ellos al famoso jugador de Quidditch Viktor Krum (que por la forma en la que Ron habla de él, pareciera que está enamorado del jugador ).
Al parecer hay una persona que este año quiere ver a Harry muerto (cosa que la verdad no me extrañaría mucho) poniendo su nombre en el caliz de fuego... no se pero sospecho de Karkarov (director de Durmstrang). El caso es que Ron se enojó con Harry por que creía que había puesto su nombre cuando en realidad ni siquiera tenía idea y yo confío en Harry... y todo eso motivó a una pequeña discusión entre ellos.
Mientras el castillo se mantiene ocupado con los estudiantes de los dos colegios ya hay famosos y populares, de Beauxbatons es Fleur Delacour una francesa de cabello rubio y largo... no lo negaré ella es bonita y perseguida por los hombres y por supuesto de Durmstrang este Krum que es perseguido cada segundo por las chicas de Hogwarts y Beauxbatons, no se que le ven... para mi es solo un bruto y que le gusta alardear y presumir que es un famoso jugador de Quidditch y Ron se muere por tener un autografo suyo ¡Qué tonteria!
Vaya y hablando del rey de Roma... Krum entró a la biblioteca otra vez como siempre rodeado de chicas admirandolo... me da un ataque de risa solo de pensar si entrara Ron en este momento a pedirle un autógrafo, aunque como dije en un principio, él jamás entraría aquí. Desde hace días he notado que me mira como aquel día que metió su nombre en el cáliz es tan... sacudo la cabeza, cierra el libro que leía y salí de la biblioteca sin voltear atrás.
