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It´s Your Birthday Make a Wish

Summary:

Keito falla en prestarle atención a la fecha en el calendario. Sin darse cuenta el día que se aproxima, los planetas (¿o la suerte?) se alinean para que pueda pasar su cumpleaños con su alguien especial.

Feliz cumpleaños keitooo atrasado por *mira el calendario* uh... 3 meses :)

Notes:

Se supone que esto iba a estar listo por el cumpleaños de Keito pero bueno... cosas que pasan. Feliz navidad a quienes disfruten el watakei espero les guste esto <3
No sé si sea ooc pero es que mi alma vive en el fluff no puedo escribir personajes peleando sorry this is going to be muy trolo.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Otro día de interminable trabajo encuentra a Keito en la oficina de Rhythm Link, revisando propuestas de trabajo de marcas y formularios para conciertos que requieren autorización. El otoño acercándose se puede sentir en la baja temperatura, y, a pesar de las condiciones dadas, Keito se siente sorpresivamente de buen humor.

Son aproximadamente las 9 p.m. cuando le llega a Keito un mensaje en Whole Hands. Keito se plantea por dos segundos ignorarlo y seguir trabajando, pero unos minutos de pausa nunca vienen mal.

Abre la aplicación y se encuentra con mensajes en el groupchat con sus compañeros de cuarto.

 

 

Shino Hajime

Hola! Hoy voy a pasar la noche con Tomoya!!

 

Hidaka Hokuto

Y yo con Akehoshi.

 

Hasumi Keito

Ok.

Buena suerte Hidaka.

 

Hidaka Hokuto

Gracias…

 

 

Keito no piensa nada al respecto. Ante todo admira la decisión de Hokuto de pasar la noche en un dormitorio que si él pisara le provocaría una migraña en menos de un minuto. Con integrantes cuyas voces se pueden escuchar hasta el tercer piso si se lo proponen. Lo cual en reiteradas ocasiones sucede.

 

Keito está eternamente agradecido de tener los compañeros de cuarto que tiene, al ser tranquilos y no generar problemas, especialmente cuando él llega tarde y agotado la mayoría de las noches y se puede dar el lujo de dormir en paz. Pero una noche solo no suena mal.

Aunque si lo piensa bien, son pocas las oportunidades que tiene de una habitación vacía, y sería una pena desperdiciarla…

 

Antes de poder pensarlo demasiado Keito decide abrir otro chat.

 

 

Hasumi Keito

Estoy solo en mi dormitorio hoy.

¿Te gustaría venir?

 

Y sintiéndose algo valiente agrega,

 

Princesa.

 

 

Keito no acostumbra usar apodos cariñosos, solo pensarlo provoca que su cara se sienta caliente. Él prefiere demostrar afecto con acciones antes que con palabras, pero en esta situación puede, por una vez, soltar tales palabras con su pareja.

Keito ve como rápidamente se marcan como leído los mensajes, la burbuja que indica que está escribiendo… suspira y decide bloquear su celular. No importa el tiempo que pase, aún se siente como un adolescente avergonzado con estas cosas.

 

Su celular vibra.

 

Vuelve a suspirar y agarra el celular otra vez. Keito no puede ser un cobarde ahora.

 

 

Wataru

Oh?

Me encantaría ir hoy ;)

Amor. ♡

 

 

Si Keito estaba avergonzado por su propio mensaje, tras leer el de Wataru se encuentra completamente rojo. La timidez parece no existir en el ser de su novio, el cual nunca escatima en palabras cariñosas o atenciones hacia Keito. El peliverde no puede sentirse más afortunado al respecto, Wataru tiene toda la facilidad para desatar torbellinos y maremotos dentro de Keito, incluso a través de la pantalla. La adoración el más fuerte de los miles de sentimientos que Wataru provoca en él.

Luego de intercambiar mensajes arreglando detalles Keito decide volver a su trabajo, con renovada voluntad para terminar lo antes posible.

 

.

 

Son las 22:30 pm cuando Keito puede sentirse satisfecho con su trabajo del día. Emocionado por su cita con su novio, tras cerrar la oficina se dirige al comedor de Es, donde ya puede ver a su novio en una de las mesas esperándolo.

Al acercarse a este, Wataru toma una de sus manos y la besa, sonriendo al ver a Keito sonrojarse un poco. Wataru normalmente lo saludaría con un abrazo y muchas rosas, pero se encuentran en público y luego de varias discusiones aceptaron ser más reservados, por el bien de no levantar sospechas. Aunque nada le impide a Wataru demostrar su afecto con pequeños gestos.

“Keito, te extrañé.”

 

“Yo también”,  es lo que Keito dice en voz baja, mientras toma asiento. “Nos vimos hoy al mediodía” es lo que agrega. Pero Keito podría jurar que Wataru sabe leer la mente de su novio, uno de sus tantos talentos, tal vez. Wataru es paciente con él, y entiende lo que quiere transmitir, en la forma en que Keito toma su mano sobre la mesa y entrelaza sus dedos.

 

Uno creería que siendo idols llevar una relación es complicado, y por muchos motivos lo es, Keito puede afirmar. El primero la necesidad de mantener la relación en privado; los fans pondrían el grito en el cielo si se enteraran. Especialmente las fans de Akatsuki, que para sorpresa de Keito son muy protectoras con su ídolo.

Como segundo motivo la falta de tiempo; tanto él como Wataru son personas extremadamente ocupadas, empezando su día a las 6 a.m. y terminándolo muchas veces pasada la medianoche.

 

Es por estos motivos que aprovechan cada momento que puedan encontrar para estar juntos, ya sea porque uno debe llevar algún papel a la otra oficina (cosa que se podría hacer por mail fácilmente, pero la excusa sirve), o almorzar y cenar juntos, lo cual se convierte en su pequeña rutina si el tiempo lo permite.

 

Al final del día, con sus manos entrelazadas y la tranquilidad de la noche en Es la sensación de felicidad en el pecho de Keito por el amor que vive con quien hacía llamarse su rival hace que valga la pena cada esfuerzo puesto por su relación.

 

Su cena transcurre tranquilamente, en ese horario la cantidad de gente baja drásticamente, y pueden conversar sobre su día en un ambiente ameno. La práctica de Fine salió bien, y Akatsuki está preparándose para comenzar la práctica para su live de Halloween. Un dia normal.

 

Al terminar su comida y antes de retirarse a los dormitorios Wataru decide ordenar una porción de torta, la cual trae crema y frutillas. Keito se extraña un poco ante esto, ese tipo de dulces son un rotundo no para los idols su cerebro le recuerda, pero no dice nada al respecto; un antojo se puede permitir de vez en cuando. Y caminando hombro con hombro, sus manos secretamente entrelazadas en el bolsillo del saco de Wataru, van hacia los dormitorios.

 

Al salir del edificio Keito gira su cabeza para observar a Wataru. Este es apenas un poco más alto que Keito, e iluminado por la luna y las luces del exterior se ve especialmente hermoso, Keito piensa. Wataru nota que lo está observando y rápidamente le roba un beso.  Ninguno de ellos puede borrar la sonrisa de su rostro por el resto del trayecto.

 

-

 

Luego de ingresar a su habitación y encender las luces, Wataru va directo a sentarse en el sillón, dejando su porción de torta arriba de la mesita ratona, como si estuviese en su propia casa, incorregible, no puede evitar pensar Keito, dirigiéndose al baño mientras Wataru lo observa con una sonrisa inocente (que de inocencia no tiene nada).

 

Al comprobar que Keito está realmente fuera de vista Wataru suspira y observa el reloj en la pared que marca las 11:55 p.m. Por un momento pensó que no iban a llegar a tiempo.

Rápidamente acomoda de forma más linda la torta y agrega una velita que traía guardada en el bolsillo, así como un pequeño ramo de flores, rosas obviamente, para su novio.

11:59 p.m. lee el reloj cuando Keito sale del baño y es instantáneamente tacleado por Wataru que le da un beso en la mejilla mientras le cubre los ojos habilidosamente.

 

“¿Qué carajo haces Wataru?” pregunta Keito tratando de zafarse del agarre de su novio que lo lleva hasta el sillón de la habitación.

 

“Espero que te hayas lavado las manos, amor.”

 

“¡¿Qué?!”

 

Keito siente la respiración de Wataru en su oreja al mismo tiempo que es forzado a sentarse. Y al quitarle su novio la venda puede notar dos cosas: primero, que están a oscuras, iluminados por lo segundo que ve: la velita encendida sobre la torta, y el arreglo hecho por Wataru.

 

“¿Qué es esto? ¿Todo esto es por mí?” pregunta atónito el peliverde, mientras que su novio rodea el sillón, se sienta al lado suyo y pasa sus brazos por su cintura para finalmente apoyar su cabeza en su hombro en un medio abrazo.

 

“Feliz cumpleaños, mi querido Keito.” Wataru sonríe y le da otro beso en la mejilla. “Pedí un deseo y sopla la vela.” Si Keito no estuviese muy ocupado boquiabierto pensando qué clase de idiota se olvida su propio cumpleaños le reclamaría a Wataru la sonrisa pícara que trae y el leve doble sentido en sus palabras, pero lo puede dejar pasar por esta vez.

 

Pedir un deseo… hay tantas cosas que Keito quisiera pedir en esta vida… que su trabajo no se amontone, menos estrés, paz, éxito para su unit… pero en el momento solo se le ocurre cerrar los ojos y desear que la felicidad que siente sea duradera, para siempre. Y sopla la velita.

 

-

 

 

“¿Así que te olvidaste tu cumpleaños? Ah… pobre mi Keito, ¿qué harías sin mí?” Wataru suspira dramáticamente pero está sonriendo, genuinamente feliz por su novio.

“Callate.” Le responde Keito, y antes de que Wataru tenga tiempo de responderle alguna tontería como callame, Keito ya está besándolo, sonriendo como el tonto enamorado que es antes de profundizar el beso.

Definitivamente el mejor inicio de cumpleaños que tuvo en su vida.

Notes:

Wataru, probablemente: buenoo ahora puedo soplar la vela yo

¡Gracias por leer! si les gustó los kudos son apreciados <3