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Eres Asombroso Tal Como Eres

Summary:

Es el segundo aniversario de casados entre Ochaco y Katsuki y el rubio cenizo le tiene una sorpresa preparada. Le gustará a la castaña?

Notes:

Hola a todos!

Este One Shot es uno especial que va como regalo de navidad para una persona a la cual estimo mucho y cómo no escribir algo de su pareja preferida?

Work Text:

Faltaba solamente una semana para su aniversario de bodas y aún no tenía completamente decidido cómo lo celebraría; tenía varias opciones en mente pero ninguna lo terminaba de convencer. 

No entendía la razón por la que sentía muchísima necesidad de que, fuera lo fuese que prepararse para ese dia tan especial, debía salir a la perfección, sin olvidar el más mínimo detalle que impidiera no demostrarle cuánto la amaba.

– … Kacchan? ¿Me oyes? – dijo Izuku Midoriya con una expresión de preocupación al notar que su amigo de la infancia estaba divagando en sus pensamientos, cuestión que no era habitual en él durante su turno en la agencia conjunta que el Nuevo Símbolo de la Paz dirigía junto a sus dos amigos: el heroe número dos Dynamight y el héroe mitad frio mitad caliente, actualmente ocupando el puesto número tres, Shouto.

–Bakugo, ¿Estás enfermo? Tus mejillas están demasiado rojas– preguntó con incredulidad el mitad albino, lo que provocó una audible risa del peliverde.

–Todoroki - Kun, nunca cambias ¿verdad?-- respondió Izuku ante la expresión de confusión en el rostro del bicolor, tratando de entender las palabras de su amigo.

– Deku, bastardo mitad - mitad,¿Pueden cerrar la maldita boca? No se dan cuenta que estoy tratando de pensar y con su estúpida conversación no puedo?– gruñó visiblemente irritado. 

–Lo sentimos, Kacchan. Ahora dinos, ¿Qué es lo que te tiene tan distraído?-- interrogó siendo cuidadoso con sus palabras para evitar que el cenizo se irritara aún más de lo que ya estaba.

Ante la genuina preocupación que ambos mostraban, el cenizo decidió comentarles la situación que lo tenía incómodo desde hacía varias semanas.

-- En una semana es mi segundo aniversario de casado con cara redonda y aún no se que hacer. Ella es tan perfecta conmigo hasta incluso cuando mi humor es una mierda y deseo demostrarle cuánto la amo y lo agradecido que estoy con ella por haberme elegido entre todas las personas de aquí – confesó en un tono más calmado, inusual en él, el cual solamente hasta hacía ese momento solamente la castaña era la única que conocía ese lado suave y gentil de él. 

No tenía tiempo para sentirse avergonzado que,  a esa lista se le sumaban sus dos amigos más cercanos, estaba desesperado y estaba abierto a cualquier sugerencia.

– Mmm… puedes organizar una cena romántica en tu casa o en algún restaurante al que le guste ir o programar un viaje a algún lugar paradisíaco teniendo en cuenta que a ella le gusta mucho la playa. Además podrían aprovechar para tomarse unas vacaciones; últimamente están atareados de trabajo– sugirió Midoriya mientras se rascaba el mentón tratando de pensar que otra idea se le ocurría.

–Si decides llevarla a cenar, puedes comprarle un vestido. Fuyumi dice que ese es un detalle que a las chicas les encanta– añadió el bicolor.

–No pensé que diría esto pero son unos malditos genios. Gracias– 

Ambos Heroes Profesionales sonrieron ante tal agradecimiento, deseando desde lo profundo de su corazón que fuera lo que Katsuki haya pensado,  saliera a la perfección; les ponía muy feliz que la Heroína Uravity haya sido la que ablandó el duro corazón del de ojos carmesí y se veían tan bonitos juntos.

Eran la perfecta demostración  del dicho "los opuestos se atraen".

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En el día del aniversario…

Ochaco suspiró de cansancio luego de haber finalizado con el último informe de la patrulla realizada hacía unos momentos atrás.

Estas últimas semanas habían sido muy agotadoras para ella y su agencia debido al aumento de la tasa de delincuencia y criminalidad y, debido a la utilidad de su quirk, era la que lideraba las patrullas y organizaba la de sus compañeros.

Afortunadamente su rostro lleno de cansancio se iluminó al recordar qué día era y automáticamente una sonrisa de anhelo se plantó en su redondo rostro.

Estaba muy intrigada acerca de lo que le prepararía Katsuki, dado que había sido muy específico al decirle que no se preocupara ya que tenía todo preparado. 

Le parecía muy tierno ese lado de él que solo le mostraba a ella: gentil, amable, aunque a veces su malhumor característico saliera a la luz, pero sobre todo nunca faltaban esas muestras de amor, con sonrojos de vergüenza del de ojos carmesí incluídos, que provocaba que Ochaco se enamorará más.

Al abrir la puerta de su casa, se encontró con muchos pétalos de rosas rojas dispersos por todo el suelo, trazando un camino hacia la habitación que ambos compartían.

La castaña se dirigió allí, esperanzada de encontrar al rubio cenizo allí dentro; su sonrisa se borró de su rostro al ver que estaba vacía salvo la continuación del camino de pétalos que concluía justo delante de una caja de color rosa que se encontraba en el centro del colchón, acompañada de una tarjeta.

Cerró la puerta del cuarto y lentamente se subió a la cama, situándose justo frente a la caja; recogió la tarjeta, sosteniéndola tan delicadamente como si fuera hecha de cristal

Cara de Ángel 

Deseo que lo que esté dentro de la caja sea de tu agrado y me hagas el honor de verlo puesto en ti.

Cuando estés preparada, dirígete al restaurante que está a la vuelta de la esquina y espera en la entrada. No puedo darte más detalle pero te prometo que valdrá malditamente la pena

Siempre tuyo,

Katsuki

Mientras leía dicha nota, no podía evitar dar leves jadeos, su pecho oprimiendóse de calidez producto de la sorpresa que había en cada palabra escrita; notaba que estaba hecha con mucho amor. 

Al finalizar de leer la carta, Ochaco exhaló todo el aire que estuvo conteniendo mientras leía e, inmediatamente, cerró sus ojos color avellana y reposó dicha nota en el centro de su pecho, precisamente en donde su corazón latía como un loco, como si aún estuviera en la adolescencia y recibía algo del chico que le gustaba.

Estaba muy emocionada por ir a cenar con Katsuki al lugar que a ella tanto le gustaba; le parecía muy tierno el gesto del cenizo por llevarla allí para que tuvieran su velada de aniversario. 

Con todo el revuelo que dicha nota generó en la castaña, se había olvidado completamente de lo que se encontraba dentro de la caja; colocó la nota a un lado del envoltorio de cartón y lentamente comenzó a quitarle la tapa; su corazón palpitaba aceleradamente, sus manos sudaban y temblaban al mismo tiempo que se preguntaba porqué estaba en esas condiciones.

Al ver el contenido, se quedó sin palabras: había un vestido largo con un leve escote en el pecho de color rosa como su traje de heroína. Al quitarlo de la caja, quedó más anonadada por la suavidad de la tela del mismo.

Sin demorarse, rápidamente se dirigió al baño para poder colocárselo y cuando se miró en el espejo, soltó un ruidoso jadeo; le quedaba perfecto, el calce era excelente, muy cómodo y le resaltaba su cuerpo curvilíneo. 

Siempre elogiaba a su pareja cada vez que le compraba alguna prenda de ropa pero se lució en esta ocasión.

Se dio una última mirada en el espejo, comprobando una vez más el hermoso regalo del cenizo y se dirigió hacia el armario de su habitación para colocarse unos zapatos de tacón que hacían juego con el vestido. Se colocó un poco de maquillaje en sus mejillas redondas, recogió sus pertenencias y partió rumbo al lugar de reunión.

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El rubio cenizo esperaba con ansias el arribo de su esposa; se preguntaba cuál habrá sido su reacción al llegar a su hogar y descubrir el pequeño detalle que le dejó preparado; deseaba que dicho gesto le sea de su agrado y que su esfuerzo haya valido la pena.

Un leve tintineo interrumpió los pensamientos de Katsuki. Al voltear la cabeza en dirección al lugar de donde provino el ruido, sus ojos de color carmesí se abrieron como platos al verla; lucía hermosa y elegante, en realidad, se veía así porque Ochaco era perfecta.

Su mirada se encontró con los avellanas que fijamente lo estaban observando, acompañado de un leve sonrojo de sus regordetas mejillas. 

Al ingresar, la castaña se dirigió hasta la mesa y tomó asiento quedando frente a frente a Bakugo, quien la observaba atónito.

–Buenas noches, Katsuki– saludó con voz temblorosa, haciéndole notar cuán nerviosa estaba.

Bakugou, quien estaba embelesado, no podía encontrar las palabras apropiadas para decirle, por lo que habló con su corazón.

-Te ves jodidamente preciosa, cara redonda– elogió brindándole una sonrisa de costado, transmitiendo a sí mismo la satisfacción que sentía porque parte de su plan había salido a la perfección.

–Gracias, cariño. Me has sorprendido mucho, y yo que pensé en preparar una cena rápida e irnos a ver unas películas al sofá- rió nerviosamente cuando cayó en la cuenta de la idea mundana que había tenido para pasar su segundo aniversario de bodas. 

– Tsk, hubiese estado malditamente  de acuerdo con dicho plan-  confesó desviando su mirada carmesí con un notable color rosa en sus pómulos, a lo que la castaña se río por lo bajo.

-¿Qué es que te parece gracioso?-- refunfuñó al ver su sonrisa burlona, esa que, a pesar que fuera para molestarle, adoraba porque le hacía recordar lo afortunado que se sentía de que ella lo eligiera todos los días para el resto de sus vidas.

-Eres lindo cuando te enojas- confesó secándose lágrimas producto de la risa que estaba conteniendo.

De repente, el ambiente divertido cambió a uno de completo silencio cuando el rubio cenizo colocó una pequeña cajita roja de terciopelo entre medio de ellos; Ochaco levantó el ceño producto de la confusión que tenía en su rostro, asumiendo de que su regalo de aniversario era esta cena.

-Esto es para ti, en realidad para nosotros. Ábrelo- ordenó gentilmente.

La castaña procedió a hacerlo y cuando vió lo que había allí, lágrimas invadieron las esquinas de sus grandes ojos: se trataba de dos colgantes bañados en plata: uno de ellos tenía un dije del guante de su traje de héroe profesional, el cual Ochaco admiró cada detalle de este, pasando sus dedos por el.

-Ese es para ti, cara redonda- animó a la castaña cuando la vio dudar de si debía recogerlo o no. 

En el momento que lo hizo, Katsuki se puso de pie para ayudarla a ponérselo.

-¿Puedo?- susurró con voz ronca en el oído derecho de la castaña, provocándole escalofríos a lo largo de su columna. Asintió rápidamente y le entregó dicho accesorio.

Movió su cabello hacia adelante para que le pudiera colocar el colgante. 

En el momento en que la punta de sus dedos rozaron la parte posterior de su cuello, sus mejillas ardieron y escalofríos recorrieron su piel, ansiando más de suave y cariñoso toque en toda la extensión de su cuello y de sus caricias en su rostro.

-¿Disfrutando, huh?-- preguntó en un tono divertido al ver la reacción de Uraraka por el simple roce de sus callosos dedos para poder terminar de abrochar su colgante.-- Listo, cara de ángel– susurró nuevamente seguido de un ruidoso beso en su sonrosada mejilla, transmitiendo todo el cariño que sentía por ella.

Luego volvió a su lugar en la mesa y, con un movimiento de cabeza le indicó que aún había algo más dentro de la pequeña cajita.

Al ver que había otro colgante en el cual su dije tenía la forma de un pequeño planeta, no pudo evitar derramar lágrimas de sus ojos; Uraraka siempre era asociada con dicho símbolo en sus misiones de heroína.

–Ese colgante es para mí, cara redonda. He decidido que ambos usáramos un colgante con el símbolo del otro para recordarnos que siempre nos tendremos el uno al otro– comenzó a decir sin que el leve rubor abandonara sus mejillas.-- Además quiero llevar una parte de ti en mi como forma de agradecimiento por estar conmigo, aguantando mi maldito carácter con esa sonrisa que me ilumina cada día. Te amo, Ochaco Uraraka. Feliz aniversario, cara de Ángel–.

Se quedó atónita ante las dulces palabras del rubio cenizo, sorprendida por lo dulce que era con sus palabras a tal punto de no saber que responderle.

-Kats, la verdad no se que decir. Es lo más tierno que alguien ha hecho por mí y cada día que estamos juntos hace darme cuenta que estaba en lo correcto cuando decía que, debajo de ese malhumor había un chico dulce y gentil durante nuestros años en la U.A. Te amo con todo mi ser, Katsuki Bakugo y feliz aniversario- finalizó con una gran sonrisa que se extendía a lo largo de todo su rostro, provocando una calidez enorme en el pecho del de ojos carmesí.

Luego de dichas palabras, el rubio tomó ambas manos y las colocó entre las suyas para besar cada suave nudillo sin quitarle esa mirada intensa de encima.

-Te mereces todo el maldito mundo, Uraraka. Ahora pidamos la estúpida cena y disfrutemos de la velada–

La cena y su estadía transcurrió muy tranquila, ambos conversando acerca de su día en la agencia, de vez en cuando intercambiando sutiles miradas y leves caricias por parte de Katsuki en las palmas de las manos de Ochaco.

La pareja que todo el mundo creía que sus integrantes eran muy opuestos entre sí, terminaron siendo atraídos por el magnetismo de sus personalidades, complementandose uno al otro y, sobre todo, amándose y aceptándose tal cual son.