Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandoms:
Relationships:
Character:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2022-12-26
Words:
1,842
Chapters:
1/1
Comments:
7
Kudos:
31
Bookmarks:
1
Hits:
283

Hits Different

Summary:

Aquella noche en el bar no ibas a olvidarla, y mucho menos a quien viste.

O basicamente una especie de songfic de Julián Álvarez basado en Question...? y Hits Different de Taylor Swift.

Notes:

es el primer fic que escribo desde 2015 todo puede salir como bien o como mal ustedes quieren un fanfic basado en canciones de taylor swift y yo se los voy a dar hermanas

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

No había sido el destino, tal vez la casualidad más hermosa que te podías haber cruzado en Manchester. Te había costado encontrar Argentinos en el norte de Inglaterra y aunque te encantaba la ciudad, extrañabas el quilombo que era Buenos Aires, pero por lo menos te habías hecho un grupito lindo en la universidad. Todo cambió aquella noche en un bar. Tus amigos tenían como tradición ir a aquél pub cerca del centro de la ciudad, se estaban jugando los últimos partidos antes del mundial y justamente jugaba el Manchester City contra el Chelsea.

No mirabas mucho el fútbol de acá, a vos siempre te había encantado ver el fútbol en casa, total de ahí era tu equipo favorito. Al final, vos y tus amigos se pidieron unas birras para empezar la noche, y dejar de pensar en los parciales que los tenían como hijos a esta altura del año. De repente se escucha un alborto que viene desde afuera y finalmente se abre la puerta; Eran un grupo de fútbolistas del City, celebrando la victoria de su equipo. Ahí lo viste a Él, y aquella sonrisa tan particular que te parecía familiar. La puta madre, era Julián Álvarez. Según lo que estaban comentando todos, él había metido el segundo gol en el partido y todos festejaban por eso. El grupete de jugadores estaban cerca de vos y tus amigos. Le diste un trago a la botella de cerveza que tenías en frente y seguiste hablando con tus amigos, mientras cada tanto le dabas una mirada a los chicos que festejaban.

Viste la hora y puteaste en silencio. Ya era tarde y estabas cansadisima, así que decidiste levantarte para irte, no sin antes ir al baño. Te despediste de tus amigos rápidamente, quienes reprocharon por que te ibas antes pero ni le diste bola. Diste unos pasos rápidamente hacia el baño hasta que de repente chocas con alguien, y sentis algo frío en tu remera.

— Flaco, la puta madre. Me derramaste todo encima. — maldeciste sin importar que el otro pudiera o no llegar a entenderte, mientras mirabas a tu remera, era una mancha de cerveza.

— Uh, perdón, no fue a propósito. — respondió la otra persona. Levantaste tu mirada y ahí estaba él, Julián, preocupado pero aún así sonriendote a modo de disculpas. Seguramente estabas coloradisima pero ni te importaba.

— No, che olvidate. Yo venía re apurada, mejor me voy a ir yendo. —

— Para, aunque sea dejame ayudarte a limpiarte. O aceptame un trago al menos. —

No podías creer lo que estaba pasando, a ver rápido: Julián te tiró birra en la remera sin querer y ahora te quería invitar a un trago. Directamente de un fanfic parecía todo lo que estaba pasando.

— Bueno, dale. — ahora fuiste vos quien le sonrío, y no dudaste ni dos segundos de ir junto con él a dónde estaba sentado. Mientras te ayudaba a limpiar tu remera, iban hablando y vos no podías parar de perderte en ese acento cordobés que tanto te atraía. Él te preguntó de qué parte de Argentina eras, desde hace cuando estabas viviendo acá y también que cómo es que jamás se cruzaron. Este pibe es un dulce. La mancha estaba ahí, pero es lo que menos te importaba ahora. Julián te invitó a una cerveza y siguieron cómodamente hablando de anécdotas, sobretodo de la selección y te cagabas de risa cuando te contaba las cosas que pasaban en los vestidores de la Scaloneta.

— Juli, ¿te puedo hacer una pregunta? — decidiste cambiar de tema. El cordobés asintio con la cabeza, sin quitarte la mirada de encima. Dios mío, esos ojos.

— Obvio, dale. —

— ¿Alguna vez te chapaste a alguien en el medio de un lugar lleno de gente? ¿Y tus amigos se te cagaron de risa pero después de 15 segundos te aplaudieron? —

Julián río por unos segundos y nego con la cabeza. Después volvió a mirarte, seguramente le parecía cualquier pelotudez lo que le pregunté pero es que ni ya sabías en que pensar.

— No, pero podría probarlo, ¿no crees? —

Puta madre. El cordobés se había acercado más a vos con intenciones claras, no sin antes susurrar un "¿puedo?", para después cortar la distancia entre ambos después de que le dieras permiso. Sus labios eran suaves, y ni pasaron dos segundos para darte cuenta de que te encantaba. Te volvía loca. El beso fue tomando un poco más de ritmo, Julián tenía sus manos en tu cintura, mientras que vos habías puesto las tuyas en su cuello, a el cuál acariciabas mientras seguían besandose.

Podría hacer esto todo el día y nunca cansarme, dios mío, pensaste. Se separaron de aquél beso para poder respirar, pero antes de volver a retomarlo escuchaste cómo los compañeros de Julián lo estaba llamando, algunos se estaban riendo y otros le gritaban que siga con el chape.

— Si fuese por mi te comería la boca toda la noche, pero los pibes me matan si no me quedo un rato con ellos. — El cordobés estaba coloradisimo, y asumiste que vos también después de tremendo chape que se mandaron. Era demasiado tierno.

— No pasa nada, Juli. Che...¿no me darías tu número? sé que ahora igual te vas para Qatar pero por ahí en una de esas podemos hablar un rato.—

— Uhm...bueno dale. Te lo doy pero con la condición de que me vas a hablar, eh. — Te dedicó de aquellas miradas que te habías vuelto fanática en ese ratito largo que habían estado juntos. "Pero escuchame, ¿quién iba a dejar a este chabón en banda?" pensaste mientras mirabas como Juli le pedía prestado a el bartender una lapicera, para después escribirte rápidamente su número. Ibas a contestarle pero apareció uno de sus compañeros para llevarse a Julián. No tuviste tiempo de despedirte pero mientras se iba con su amigo pudiste ver cómo te gritó "¡Mandame un whatsapp, flaca!" a lo que vos reías mientras guardabas aquél papelito en el bolsillo de atrás de tu jean. Tremenda noche habías pasado y ni estabas consciente de que había terminado. Apenas llegaste a tu casa, te tiraste en tu cama sin cambiarte. Estabas muertisima del sueño pero aún así no podías dejar de pensar en él.

Al día siguiente decidiste organizar tus cosas, lavar tu ropa y aprovechar el sol que raramente salía en Inglaterra. Mientras ponías a lavar tu ropa no dejabas de pensar en Él, aquél acento cordobés, esa sonrisa, sus hoyuelos y cómo se ponía nervioso cada vez que le tirabas un piropo. Una parte tuya estaba dispuesta a jugarsela toda por Julián, pero la otra no, ya que venías de una mala experiencia en el amor y ni tenías ganas de volver a pasar por lo mismo. Sin embargo, te decidiste por mandarle el mensaje a Julián después de esperar tanto a ver qué hacías, cuando te cayó la ficha. La puta madre, el papel estaba en el jean, que estaba en el lavarropas.

"Ah no pero yo soy una pelotuda de mierda." pensaste mientras veías como la ropa se lavaba y junto ello, el papél con el número de Julián que seguramente ya ni eso tiene escrito. Sin pensarlo dos veces decidiste mandarle un dm a su instagram, pero de acá a que te conteste, iba a pasar tiempo. Mientras, te puteabas a vos misma en silencio por que definitivamente tenías cabeza de novia, y ni siquiera eran algo todavía.

El mundial había llegado y estabas lista para ver a la Scaloneta ganar. Le tenías fé a tu equipo y más con Julián jugando, se merecía tener la titularidad siempre. Después del único tropiezo con el primer partido, la selección jugo re bien. Todos los partidos se sufrían, pero es que si no se sufría, ¿realmente estabas viendo un partido de Argentina?. Al final, la Scalo llegó a la final del mundo, y aquél partido con Francia lo sufriste como si estuvieras ahí mismo en la cancha mirandolo. La selección no defraudo y salió campeona del mundo; Aquella imagen de Leo Messi levantando la copa junto todos sus compañeros es algo que jamás ibas a olvidar, como también a Julián, que lo veías en la pantalla cada tanto, rogando que le dieran ganas de abrir sus dms en Instagram y ver el que le dejaste. Todavía seguias odiandote por haber sido tan boluda y no guardar el teléfono del 9 antes de irte a dormir.

Tus amigos y vos habían decidido ir a festejar a el mismo bar en dónde habías conocido a Juli, querías ponerte al mango después de que por fin la selección había ganado. Apenas llegaron al bar pidieron shots, birra, lo que sea. Ellos te decían que el amor era una mentira, pero vos sabías que era mierda eso y que solamente te lo decían para que superaras, pero sabías que era imposible.
La ocasión era perfecta para ponerte en pedo y disfrutarla. Cada tanto pensabas en aquél momento que Julián y vos habían chapado en el bar, y un pensamiento intrusivo se metió en tu cabeza: Julián enamorado de otra.

No aguantaste más, saliste corriendo del bar y apenas llegaste a la esquina devolviste todo. "La puta madre, no puedo ser más pelotuda." pensaste mientras te preguntabas cómo mierda llegaste a imaginar eso. La noche había finalizado y lo único que querías era irte a dormir, ah sí, y también a Julián.

Las vacaciones de invierno por fin habían empezado en Inglaterra y ya era fija que ibas a ir a dartela en la pera en el bar con tus amigos, y obviamente el mismo bar en dónde viste a Juli por última vez. Cuando llegaste viste que había un grupo de jugadores, no sabías el equipo pero tenías un poco de esperanza a que sean del City. Decidiste ir a la barra y sentarte para pedirle al bartender un trago, pero antes de que puedas hablar, te interrumpieron.

—  Eu, pero vos no sabes prometer nada, eh. — aquél acento cordobés hizo que rápidamente salgas de tus pensamientos. Ay la puta madre, Julián estaba ahí. Tan hermoso, perfecto, todo. No sabías que decirle.

— AY DIOS Julián no me vas a poder creerlo, metí a lavar la ropa como una pelotuda y no me apiolé de anotar tu número antes. —

— Bue sos tremenda culiada. — respondió Julián mientras se reía y se sentaba al lado tuyo.

— Vos también podrías haber anotado tu telefóno en mi celular, tarado. —

— Es que me pintó ser romántico, pero veo que falló. — y te hizo ojitos. Dios mío, qué pendejo de mierda.

— Por Dios, callate y comeme la boca de una vez, flaco. —

Julián no lo dudó ni dos segundos, te tomó por la cintura y decidió unir sus labios contra los suyos para finalmente darte un beso. Sonreías mientras por fin recordabas lo suave que eran los labios del cordobés, también lo bueno que era chapando. No te importaba más nada, no te interesaba si era peligroso enamorarse de nuevo, arriesgarse a que te rompieran el corazón. De repente sentiste que superaste todo lo que te había pasado antes, y se sentia diferente, por que era Julián. 

Notes:

bueno hermanas siganme en twitter @swiftstonesy!!!