Work Text:
A pesar de que Hyung Sang era la persona de mayor rango entre los discípulos que actualmente se congregaban fuera de las puertas de la mansión, Baek Cheon se posicionó al frente.
Esta misión para la que fueron contratados fue un especial favor para la concubina favorita del emperador, quien era muy aficionada a los libros escritos por el misterioso Chung Myung.
Chung Myung no solía salir del recinto en el que vive excepto para vagar hacia el restaurante que está a unos pocos li de la mansión, y a la mejor licorería de Xi'An, donde era considerado su cliente más valioso.
Era un adicto al alcohol y cada vez que publicaba un nuevo escrito, festejaría a lo grande en su restaurante preferido. Esa fue la información que recabaron sobre su comportamiento después de indagar entre los civiles locales.
Baek Cheon estaba aquí en calidad de líder, practicando algunas de las valiosas cualidades que necesitaría al liderar de la mejor y más grande Secta de Kangho. Demostraría ser capaz de dirigir a sus Sajae, proteger al cliente y formar buenas relaciones con la familia imperial.
Incluso leyó algunos de los trabajos de Chung Myung: "Flores de nieve carmesí", "Anhelando la primavera", "El orgulloso espadachín inmortal" y "El retrato del joven maestro".
Aunque debía de admitir que leyó más de las estrictamente necesarias por verdadero placer. Incluso había guardado algunos entre el equipaje que llevaban. Los relatos eran en su mayoría de artistas marciales, lo que naturalmente atraía su interés, además repasaría conceptos sobre el manejo de la espada y el Tao, lo que lo llevó a reflexionar sobre su propia actitud.
Si debía criticar algo... Sería que el final para el protagonista solía ser más bien amargo, ¿cuántas noches pasó secando sus lágrimas con un pañuelo mientras acallaba para no ser la burla de sus condiscípulos?
¡Ejem! En realidad, nada de esto se relacionaba con la misión en sí, ¡ellos escoltarían a Chung Myung hasta el palacio del Emperador!
La puerta de la mansión se abrió lentamente, revelando a varios sirvientes que los esperaban y, al verlos, se inclinaron en una reverencia cortés.
—Bienvenidos sean los maestros inmortales, permítanme conducirlos hacia la sala de invitados donde el maestro los espera.
—Agradezco su ayuda, joven doncella.— Baek Cheon asintió igualmente cortés, siguiendo a la doncella, quien parecía un poco nerviosa. Quizás no estaba acostumbrada a recibir la visita de cultivadores, aunque no es lo que se esperaría de quienes viven en Xi'An.
En realidad, no estaba claro este asunto. Los primeros a los que deberían llamar para escoltar al gran maestro en Xi'An, deberían ser los cultivadores de Zhongnan por algún sentido de lealtad inculcado al vivir en la ciudad en la que su secta goza de buena reputación, mas el propio Chung Myung se negó a ser conducido por ellos y en su lugar la concubina del emperador sugirió con gran alivio a la Secta del Monte Hua.
¿Quiénes eran algunos cultivadores de Zhongnan en comparación con los famosos espadachines de las flores de ciruelo?
De alguna manera, Baek Cheon sabía que habría algún conflicto político que le estallaría en la cara. Afortunadamente, el maestro Chung Myung era conocido por ser distante, y Baek Cheon se atrevía a suponer (basándose completamente en los libros que leyó), su personalidad era reservada, analítica y cortés.
Pronto el grupo de Baek Cheon llegó a la sala de espera, donde el respetado maestro se encontraba ya sentado frente a la mesa baja tal y como les informó la doncella. Es sólo que su postura... Era algo despreocupada.
—Maestro, los invitados de la Secta del Monte Hua han llegado —anunció la doncella pese a que era bastante obvio, probablemente con la esperanza de que si lo hacía, su maestro se vería obligado a pararse de su cómoda posición para darles las bienvenida con el respeto que debería mostrar a tan estimados invitados.
El maestro Chung no parecía preocupado por las normas sociales u otras cosas similares, fue muy a su pesar que se puso de pie para saludarlos con una reverencia más alta de lo apropiado.
—Doy la bienvenida a los estimados invitados de la Secta del Monte Hua. Me presento: soy el maestro Chung Myung.
«Seguro tiene una cara gruesa para llamarse a sí mismo maestro», pensó Baek Cheon.
Con una sonrisa, dijo en su lugar—: Es un placer conocer al Maestro Chung. Soy Baek Cheon, discípulo de primera clase de la Secta del Monte Hua.
Dicho maestro no parecía tener paciencia para continuar con los saludos y presentaciones apropiados, rápidamente les hizo unas señas hacia los cojines dispuestos al otro lado de la mesa. —Por favor, tomen asiento.
Era raro que utilizara cojines en vez de una mesa alta, pero Baek Cheon no vocalizó sus pensamientos. En su lugar, tomó la iniciativa al acomodarse frente a Chung Myung. A la derecha de Baek Cheon, se sentó Hyung Sang con un aspecto reservado, seguido de Yu Iseol, y a su izquierda se encontró Yoon Jong, seguido de Jo Gul.
Así, Baek Cheon nuevamente tomó la palabra. —Hemos recibido la carta de Lady Yin para escoltar al Maestro Chung hasta el palacio real.
Dejó las palabras colgando en el aire, esperando que el otro añadiera algún comentario, preferiblemente un efusivo agradecimiento. En su lugar, Chung Myung parecía bastante descontento, balanceando la copa de licor entre sus dedos como si estuviera criticándolos en la privacidad de su mente.
Cabe mencionar que no era muy privado, ya que la mueca en su rostro reflejaba muy bien sus sentimientos de desgana.
La joven doncella se acercó a su mesa, sosteniendo una bandeja con una tetera humeante que desprendía la suave fragancia del té de jazmín. Mientras Baek Cheon inclinó la cabeza esperando que el maestro Chung se dirigiera a ellos, la doncella repartió las tazas y vertió el líquido en ellas en silencio. Después, dispuso un pequeño plato de refrigerios para los invitados.
Finalmente, Chung Myung arrojó seis palabras—: ...Entonces, ¿ustedes me van a escoltar?
La habitación se quedó en silencio. La doncella se congeló en su posición donde caminaba hacia la puerta. Hyung Sang apretó la taza de cerámica con el ceño fruncido. Yoon Jong entreabrió los ojos. Jo Gul abrió la boca ligeramente. Baek Cheon... Sinceramente se quedó sin palabras.
En el sentido más estricto de la palabra, la redacción sólo bordeaba lo rudo, pero el tono que lo acompañaba... Quién quiera a quien se dirigiese, sólo querría darle un buen golpe en el rostro.
Usando la paciencia que ha cultivado arduamente, Baek Cheon se obligó a no fruncir el ceño. —Así es, espero que el maestro Chung encuentre el arreglo satisfactorio.
«Claramente lo encuentro sumamente insatisfactorio, mocoso», parecían decir los ojos color ciruelo de Chung Myung.
—Para nada, —dijo en su lugar— sólo espero que no sea una gran carga para los jóvenes discípulos escoltar a alguien tan importante como yo. Después de todo, sería problemático que renuncien a mitad del camino o algo similar, ¿qué haría entonces si soy asaltado por algunos bandidos de montaña sin nadie quien me defienda?
«¡La osadía de llamarnos cobardes e inexpertos! Además, ¿qué bandido? Sólo mírate, ¡los bandidos bien podrían huir de ti!»
Nunca antes Baek Cheon había sido insultado directamente por alguien. Sólo ser discípulo del Monte Hua era suficiente para disuadir cualquier comentario ofensivo, mucho menos habría gente que se atrevería a llamarlo insuficiente en cualquier aspecto, siendo su reputación ya conocida desde hace años, cuando debutó en las competencias intersectarias.
—Le aseguro, no sucederá tal escenario. Cualquier discípulo de la Secta del Monte Hua que sea digno de su nombre no se atrevería a cometer semejante acto de cobardía —replicó con aparente calma, señalando el insulto por lo que es—. Nos encontramos frente a usted ya que el Líder de la Secta nos consideró aptos para la tarea, por lo que los temores de el maestro Chung pueden ser apaciguados.
Los ojos de Baek Cheon eran como espadas afiladas respaldadas por su firme determinación de no retroceder cuando se trataba de algo tan valioso como la reputación de su querida secta.
Chung Myung sonrió, un poco torcido e incluso parecía malicioso, pero una sonrisa de todos modos. —Está bien, chico, quizás no eres tan malo después de todo.
Baek Cheon pensó que su fortaleza mental era superior a lo esperado, ya que incluso pudo arreglárselas para continuar la conversación de manera civilizada. —Si el maestro Chung no tiene alguna objeción con ese arreglo, estaremos listos para partir tan pronto como lo considere apropiado.
—Partiremos mañana por la mañana, cuando el carruaje esté listo. Hasta entonces, quédense en el ala oeste. Si necesitan algo, pueden consultar a alguno de los sirvientes —señaló con un asentimiento a las doncellas que se habían posicionado fuera de la puerta como si fueran la propia escolta—.
Con un sabor amargo en la boca, Baek Cheon continúo intercambiando cortesías. —El maestro Chung es considerado.
Chung Myung se llevó la copa a los labios, dando un trago lento con las pestañas bajas. Sus hombros se contrajeron ligeramente.
Parecía estar conteniendo la risa.
Varios sirvientes entraron en ese momento, trayendo consigo varios platos de comida, sólo el olor era suficiente para comenzar a salivar.
Bajando la copa, Chung Myung señaló con la palma abierta hacia arriba a la dirección de los sirvientes. —Han venido desde lejos y.... Todo eso. Por favor, disfruten del festín.
¡Nunca antes los discípulos del Monte Hua se habían ofendido por alguien ofreciéndoles comida!
La frase que habla del valor de la buena compañía junto a la comida tiene algo de mérito
Hyung Sang, quien había dejado que Baek Cheon dirigiera la conversación hasta ahora, bajó la taza de té de jazmín con un pequeño golpe sobre la madera. —El maestro Chung debe saber, el Líder de la Secta aceptó la petición de Lady Yin en consideración a la buena relación que mantiene la Secta con la familia imperial. Otra cosa es, en cambio, la relación del maestro Chung y la Secta del Monte Hua.
Ante esto, Chung Myung no pareció preocupado. —Espero que el mayor no se sienta perjudicado, pero también es mi deber asegurar la calidad de mi escolta. Sin embargo, concedo su punto. Después de todo, este es un arreglo dispuesto por Lady Yin, ¡no tendría que preocuparme en absoluto!
Jo Gul miró de un lado a otro la conversación con los ojos entrecerrados, casi como el intercambio que tendría lugar entre dos espadachines. Como el hijo de comerciantes, era quien más se encontraba familiarizado con las sutiles indirectas arrojadas entre oraciones.
Hyung Sang dijo: «Lo hacemos por Lady Yin, aunque continuemos con esto, la relación personal que mantengas con el Monte Hua se verá perjudicada al final de esto.»
Y Chung Myung respondió sin vacilar del mismo modo: «Estás obligado por Lady Yin, si no te gusta, te reto a irte.»
«Qué insidioso. ¿Qué podría decir el mayor Hyung Sang, o Sasuk, a eso?», pensó Jo Gul con un creciente dolor de cabeza. «Incluso si el maestro Chung decide seguir comportándose inapropiadamente el resto del camino, no podríamos hacer nada hasta que lo devolvamos sano y salvo hasta su mansión».
Después de eso, ¿a quién le importa si se gustan o no? Chung Myung seguirá teniendo el favor de Lady Yin que tanto buscan, por lo que no podrían ser deliberadamente difíciles con él a riesgo de agriar la relación del Monte Hua con la familia imperial. La peor parte es que el gamberro lo sabía y parecía listo para abusar de ello.
...
Una vez que Baek Cheon se había alistado para irse a la cama, tocó el pergamino que había guardado con anticipación dentro de su manga con arrepentimiento.
La historia no tenía la culpa de ser escrita por un bastardo...
Hasta entonces, Baek Cheon se había divertido leyendo "Flores de nieve carmesí" antes de que llegaran a la mansión del autor de la obra.
Shin Yong, el protagonista de dicha historia, había dejado su Secta natal después de sufrir la traición a manos de su propio maestro, a quien anteriormente admiraba. Las secuelas de la traición dañaron su dantian, dejándolo inhabilitado para realizar cualquier técnica que requiera energía espiritual, por lo que tuvo que abandonar su camino como maestro espadachín.
Resentido por la traición de en quien depositó su confianza, piensa en vengarse. Sin embargo, ya que no podía llevar a cabo ningún tipo de acto de fuerza por su cuenta, monta un negocio que le permita contratar a cultivadores rebeldes dispuestos a atentar contra un maestro de una de las sectas justas.
Baek Cheon había dejado el libro casi a la mitad, una vez que se había había ganado suficiente dinero para comenzar su plan, donde comenzó a conspirar con la ayuda de las conexiones que realizó en su viaje.
Repasando las páginas anteriores, encontró una de sus páginas favoritas:
»Hace casi un año, había vislumbrado las mismas estrellas a través de la ventana de la habitación en la que solía pasar sus noches como discípulo.
»La primera vez que llegó, todavía se encontraba lleno de una felicidad sorda, incapaz de creer por completo que podría formar un lugar al cual pertenecer con su maestro y hermanos marciales Había practicando hasta que la piel de sus manos se desprendió, absorto en aprender cada pepita de información que tuvieran los demás por dar y ansioso por demostrar cuán agradecido se sentía.
»Los callos de ese entonces habían sanado. Sus manos, si miraba con detenimiento, comenzaban el proceso de formar nuevos callos en otros lugares según las herramientas con las que se había familiarizado en la granja. La tranquila satisfacción y el suelo firme sobre el que andaba con seguridad fueron arrancados.
»Después de aquella incidente, sintió que la cólera no dejaba espacio para otros pensamientos, sólo quería alcanzar a su maestro para retribuir la humillación de mil maneras.
»Quizás, lo que más dolía, era la soledad.
»Entonces no podía quedarse en su Secta, tuvo que dejar con sus propios pies el hogar que con tanto esfuerzo construyó. Ni siquiera estaba seguro de a dónde dirigirse, a quién conocer, por qué motivo continuar.
»Era como las hojas marchitas acunadas por el viento, sin un destino claro, sólo a la deriva.
Para éste protagonista, Baek Cheon había imaginado la mirada suave llena de tristeza, cargando silenciosamente con los pensamientos pesados del rencor asentados suavemente en el fondo. Las imagen solitaria pero trabajadora era un poco lamentable.
Pero en este momento, sintió que los ojos azules se volvían rosados, la expresión estoica se volvió lentamente una vivaz, llena de emociones conflictivas que encendieron sus ojos con el fuego que estaba listo para consumir el mundo, manteniendo a otros temerosos de su explosión. Las palabras entonces contendrían la frustración que debe de haber estado experimentando.
Baek Cheon imaginó a un Chung Myung perdido, ¿cómo podría evitar ser menos que obstinadamente impulsivo en su frustración? No era una mala imagen, en sí.
Ver a ese hombre seguro, tomando una dirección al azar mientras fingía tener un objetivo para no dejarse consumir por la impotencia en un momento de vulnerabilidad.
Si no fuera por los modales menos que estelares que la otra parte exhibió descaradamente, podría haber calificado su apariencia como linda. Era una lástima que el alma que residía en ese cuerpo fuera el de un asura y no algún buen hombre humilde.
¡Sólo imaginar a su queridísimo protagonista con esa apariencia retorció su estómago con disgusto!
Puaj.
El libro se dejó en la mesita de noche con un suspiro decepcionado.
Las velas se apagaron con un movimiento rápido de la mano.
Al día siguiente Yoon Jong temió tener que esperar hasta la tarde a que el maestro Chung despertara. Cabe decir que la impresión recibida no fue positiva, por lo que esperaron todos los malos hábitos que podría exhibir más tarde con el afán de no sentir la decepción.
No fue el único sorprendido de verlo completamente preparado para un día productivo, mandando a sus sirvientes de un lado a otro para conseguir sus cosas en un determinado orden sobre el carruaje mucho antes de que los propios discípulos de una Secta hubieran salido de sus habitaciones.
—Aah, finalmente están despiertos —señaló Chung Myung con ironía, más espabilado de lo apropiado para la hora impía. Si entrecerraba los ojos, podía ver el sol que apenas se asomaba por el horizonte.
...
Los bandidos a los que se enfrentaron fueron derribados con los esfuerzos conjuntos de los jóvenes discípulos. La apariencia de los discípulos no podía llamarse mala, pero después de forcejear e incluso rodar por el suelo, sus tunicas blancas se encontraban manchadas con el polvo de la carretera, algunas rasgaduras e incluso la sangre de los bandidos que ahora se encontraban atados sin poder hacer un movimiento más.
Chung Myung chasqueó la lengua. A penas había pasado media barrita de incienso desde el inicio de la batalla cuando el maestro Chung había comenzado a quejarse en voz alta de su trabajo.
—¡Dense prisa, no tenemos todo el día!
—Son sólo unos bandidos, a penas conocen uno o dos trucos con qi, ¿¡para qué aprenden artes marciales si no las aplican correctamente!?
—Aigoo, es por esto que no deber ser blando con los niños, o después no podrán enfrentarse al mundo real...
Jo Gul había sido el primero en girarse molesto hacia el Maestro Chung, con el rostro arrugado en una expresión fea llena de todos el resentimiento guardado en su corazoncito.
Baek Cheon, quien apretaba los dientes mientras balanceaba su espada con más fuerza de la necesaria para golpear a su oponente, tampoco la estaba pasando bien. En primer lugar, este joven discípulo estaba acostumbrado a las alabanzas y el refuerzo positivo que los mayores tenían que ofrecer. En segundo lugar, estos bandidos ni siquiera podían llamarse bandidos, parecían viejos discípulos experimentados que habían sido enviados de manera anónima por alguna secta, ¿cómo se atreve ese gamberro a sentarse sin hacer nada mientras critica sus esfuerzos?
«Si es tan fácil, hazlo tú mismo», pensó Baek Cheon estoico.
—¡Estamos haciendo lo mejor que podemos! —respondió Yoon Jong con amabilidad, salvado al grupo de un incidente político—. Maestro Chung, por favor quédese tranquilo, nosotros nos ocuparemos de esto.
—¿En serio? —resopló Chung Myung, pero luego su expresión cambió—. ¡Hey, Azul! ¡Agáchate!
Yoon Jong pensó «¿Yo soy azul?», pero se agachó de todos modos. La espada de uno de sus enemigos, el cual se había ocultado fuera de su línea de visión, pasó sobre su cabeza rozando unos pocos cabellos que fueron cortados por el brillante filo de la espada.
—Oye, Azul —volvió a llamar Chung Myung, sonriendo.
Yoon Jong le agradeció en voz alta, acercándose un poco al carruaje cuando se dió cuenta de que los bandidos los habían estado guiando lejos.
—Apunta a la izquierda.
Yoon Jong siguió las instrucciones con cuidado, enfrentando el intercambio entre sus espadas varias veces antes de atreverse a apuntar a su izquierda en cuanto vio la oportunidad. El bandido se dió la vuelta rápidamente, estabilizando su postura, pero Yoon Jong se había dado cuenta de la debilidad de su oponente en ese momento: sobreprotegía su lado izquierdo, dónde su pierna parecía tener algún tipo de lesión, y si apuntaba ahí, su postura también se vería afectada.
Yoon Jong cambió de enfoque, pasando de la defensa a la ofensiva. Chung Myung sonrió, sabiendo que su consejo fue escuchado algo y claro, entonces pasó su mirada hacía donde se encontraban los otros jóvenes discípulos.
—Oye, Rojo —alzó la voz el Maestro Chung, pasando hacia su segunda víctima. Los mayores podían defenderse lo suficientemente bien por ellos mismos—. ¡Baja tu postura!
Jo Gul obedeció automáticamente, dándose cuenta de su error y trayendo a la mente los regaños de sus mayores. Era una lección común pero fácilmente olvidable en el calor de la batalla.
—También, ¡levanta tu trasero!
—¿..?
A su pesar, Jo Gul obedeció nuevamente.
Chung Myung asintió para sí mismo, pensando que después de corregir su postura, Jo Gul obtendría más estabilidad y podría aumentar la fuerza de cada golpe, por lo que no debería de pasar mucho tiempo antes de que acabe.
Su mirada buscó en cambio al discípulo mayor, Baek Cheon. Ese niño fue el único con el que había intercambiado palabras el día anterior, dejando una impresión mínimamente positiva de su persona. También parecía tener algo de talento, con la forma en que manejaba más oponentes que los demás discípulos. Seis bandidos se abalanzaron sobre él, claramente acostumbrados a trabajar en equipo. Baek Cheon se concentró en mantenerse a la defensiva mientras buscaba el momento adecuado para contratacar.
«Eso no funcionará», pensó Chung Myung, notando los signos de agotamiento en el discípulo mayor. Para alguien como Baek Cheon, que se enfrentaba a varios oponentes mientras su propia resistencia era baja, tendría que lanzarse hacia adelante para crear una abertura para sí mismo. «Aigoo, ¿qué les enseñan a los niños en estos días? Necesitan entrenar más. Son talentosos, puedo verlo, es sólo que...»
—¡Oye, daesahyung! —exclamó Chung Myung—. ¿Piensas quedarte quieto todo el día o vas a atacar alguna vez?
Baek Cheon pudo sentir como su cabeza latía lentamente, trayendo un dolor de cabeza tan constante como las palabras de este Maestro Chung.
—Estoy ocupado —respondió con los dientes apretados.
—...No estás entendiendo. No puedes simplemente quedarte ahí, ¡usa tu espada!
Baek Cheon apretó su agarre en la empuñadura de la espada, desquitandose en el próximo ataque hacia el bandido indefenso.
—Maestro Chung, por favor espere tranquilo mientras me encargo de ellos.
Chung Myung se puso de pie sobre el carruaje. —¿Que me quede tranquilo? ¡Ja! Ustedes mocosos, ni siquiera pueden sostener correctamente una espada ¿y piensan despreciar los consejos de este maestro? Escucha atentamente, ¡atentamente! —tomó una bocanada de aire—. Tu, Baek Cheon, realentizas tu espada cada vez que bloqueas, ¡debes girar tu muñeca! Desde el momento en que haces la transición entre las posturas debes de mantener los movimientos fluidos, ¡no volver a interrumpirlo con esa postura básica! ¿Qué eres, un pequeño discípulo que acaba de tomar su espada?
Chung Myung incluso agitó su brazo mientras demostraba una suave transición entre los movimientos. Parecía más frustrado que el propio Baek Cheon que estaba siendo criticado. Los bandidos se quedaron estupefactos, sin saber si tomar los consejos para sí mismos o ignorar el monólogo de su objetivo antes de cortarlo en pedazos.
Uno de los bandidos, el que luchaba contra Jo Gul, comenzó a reír. —Bueno, es una crítica dura, pero el joven maestro no se equivoca. A estos cachorritos todavía les falta práctica, estoy segura de que habrían mejorado si no se enfrentaran al destino de morir bajo nuestras espadas.
Jo Gul parpadeó hacia el bandido. —¿Te estás ... Compadeciendo de nosotros? —murmuró, incrédulo. El bandido escuchó atentamente los consejos e incluso asintió en todos los momentos adecuados, luego felicitó al maestro Chung y defendió a los discípulos del Monte Hua. Todo esto parecía surrealista.
Sin embargo, parecía que la defensa del bandido funcionó, ya que Chung Myung se calmó, volviendo a sentarse. —Así es, en mis tiempos la gente rogaba por escuchar sólo un consejo mío, y aquí estoy dándolos generosamente pero sólo los bandidos lo escuchan, ¡hmmph! —Chung Myung tomó la botella de alcohol atada a su cintura, tomando un gran trago antes de continuar con despecho—: Si eres cortado en pedacitos, no es asunto mío.
Baek Cheon rodó los ojos, pero una vez que volvió a calmarse, retomó el discurso agradable. —Maestro Chung, tiene razón. Este discípulo aún es ignorante, por lo que estaría encantado de recibir su guía.
Un gamberro tenía una chispa de conocimiento pero ahora se creía un gran maestro, ¡sólo es un maestro en la escritura!
Sin embargo, Baek Cheon había notado que los libros escritos por Chung Myung estaban llenos de excelentes consejos sobre el cultivo y las artes marciales, por lo que tampoco se atrevió a despreciarlo después de notar cierto nivel de conocimiento. A veces hay gente así, supuso, como el mayor Chung Jin, aquellos que son mucho más talentosos en la teoría que en la práctica.
Hyung Sang observó todo esto en silencio, evaluando las habilidades de los discípulos, y con una creciente sospecha, del Maestro Chung también. Esta era la misión secundaria de la que se encargaba especialmente Hyung Sang: determinar la verdadera identidad de Chung Myung. Actualmente, las sospechas parecían indicar un pasado como artista marcial, pero entonces, ¿de qué secta provenía, y por qué no llevaba su espada?
Chung Myung pareció satisfecho con la ofrenda de paz, reclinandose felizmente junto a su botella de alcohol para continuar haciendo una lista de críticas constructivas especialmente para los jóvenes discípulos.
La demostración de habilidad de Chung Myung no le permitió descansar esa noches. Baek Cheon tomó el primer turno en guardia junto a Yoon Jong, alegando que, como el mayor, debería de ser el primero en velar por la seguridad de todos.
En secreto, pensó para sí mismo que estaba demasiado ansioso para dormir, por lo que bien podría leer un poco. Y Yoon Jong era comprensivo y discreto.
Abriendo el pergamino que hojeó ese día en la mansión del maestro Chung, la historia continúo así:
»Shin Yong siempre había llevado los conceptos que le fueron enseñados desde joven en su corazón. Su respiración siempre fue estable, siempre mantenía una postura estable y sus oídos constantemente alerta.
»Ahora, dobló las rodillas y separó sus piernas en la postura inicial del estilo de espada de la Secta Nube de Escarcha. El fundamento yacía en la estabilidad de la base, la constancia y nitidez; simple pero absoluto. Del dantian al hombro, del hombro al brazo, del brazo a la muñeca, de la muñeca a la espada... Los movimientos fluyeron en la sucesión que había repetido inunerables veces.
»Su espada se balanceó con rapidez, el sonido del corte en el aire llegó un momento después de la imagen residual que dejó la espada. Junto a la espada, su cuerpo se movió, formando un círculo continúo en el suelo que conectó todos sus movimientos.
»Cuando volvió al principio, cerrando el movimiento cíclico, Shin Yong se permitió toser. La tos no cesó después de un momento, e incluso se vió en la necesidad de llevar una mano hacia su boca, conteniendo la sangre. Su brazo derecho no respondió, colgando inerte con sólo el débil cosquilleo doloroso en los canales espirituales que le recordó una verdad innegable: no podía volver a blandir su espada como un espadachín.
»Quizás, haber muerto en aquél entonces habría sido más fácil que continuar viviendo con el recordatorio constante de todo lo que perdió y sin una cuerda a la cual aferrarse. Desesperado, pensó: "ese bastardo sigue vivo, ¡aún no puedo morir!"
»Para Shin Yong, quien había perdido la habilidad para blandir la espada en la que había gastado toda su vida para cultivar, así como el lugar al que llamó su hogar, el único propósito para aferrarse a su vida y seguir luchando sólo podía llamarse venganza.
»Y aún así, quedaron vestigios de desesperación en su corazón que se aferraban a otro motivo: encontrar un nuevo hogar.
»Intentó olvidar todo lo relacionado con el cultivo, mas los intentos fueron en vano. Shin Yong amaba las artes marciales, cada pedacito de su vida contenía un recuerdo relacionado a ellas, e incluso si intentara dirigir su vida hacia otro camino, su mente inevitablemente terminaba plagada de pensamientos sobre nuevas formas en mejorar esta postura u otra.
Baek Cheon miró la última línea por un largo tiempo.
«Incluso si intentara dirigir su vida hacia otro camino», releyó lentamente. Su mirada se dirigió lentamente hacia el Maestro Chung, quien roncaba ruidosamente desde el carrito con una botella en su agarre sólido que le recordó a la voluntad inquebrantable de no dejar ir su espada de los guerreros experimentados. «No puede ser cierto, ¿verdad?»
Chung Myung... ¿Quién eres?
No, ¿quién eras?
Todas estas historias...
Repasó los títulos de los pergaminos que trajo consigo, recordando la trama de cada uno de ellos. En realidad, la personalidad podría parecer distinta, pero los los puntos de vista fundamentales que constituían a una persona seguían siendo los mismos. Las historias también tenían sus puntos en común: un joven talento es traicionado por alguien en quien confiaba, obligado a vivir una vida distinta a la deriva mientras intenta encontrar un propósito, y finalmente, termina en una tragedia.
Baek Cheon pensó en el pergamino anterior, "anhelando la primavera", donde el joven protagonista completaba su venganza, y después de vagar sin propósito, terminaba con su propia vida.
Repentinamente revitalizado, Baek Cheon aprieta los puños. ¡No iba a permitir que eso sucediera! Chung Myung podría ser grosero, descarado, quejumbroso, orgulloso, impaciente, mimado, engreído, altivo, ¡ejem! Pero tenía talento en las artes marciales, algo que incluso Yoon Jong pudo notar de su breve interacción, cuando Chung Myung descubrió la manera de lidiar con un artista marcial experimentado de un sólo vistazo; más aún, fue pensar varios pasos en el futuro. Sabía dónde apuntar para exponer una debilidad previamente oculta en la postura del oponente.
Este tipo de talento también podía ser bienvenido en la Secta del Monte Hua. Si no es para luchar por sí mismo, entonces para enseñar a otros a hacerlo.
Incluso Hyung Sang debe de haber reconocido su talento, y probablemente estaría de acuerdo con la evaluación de Baek Cheon.
Había que reclutar a Chung Myung.
Mientras Chung Myung dormía tranquilamente, soñó con sostener una espada frente a sí mismo mientras demostraba las posturas correctas a los jóvenes discípulos del Monte Hua, corrigiendo los pequeños ángulos en sus posturas y espadas de los que se había dado cuenta en su juventud que harían que los movimientos fueran más efectivos.
... Si sus recuerdos se entrometieran, recordaría haber demostrado con emoción estos descubrimientos a su maestro mientras los ojos cálidos escondían una frialdad punzante.
Pero en su sueño, Chung Myung los regañó en voz alta mientras escondía una sonrisa, hinchando el pecho con orgullo por los logros de los jóvenes que lo escuchaban atentamente.
Al día siguiente, varias personas dieron un paso adelante con una voluntad renovada.
Los jóvenes discípulos habían escuchado de Baek Cheon acerca del nuevo plan: iban a actuar como jóvenes discípulos listos para aceptar consejos de su mayor para quedar en su lado bueno, ¡y eventualmente lo reclutarían en su Secta!
