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2 veces donde Altair/Ezio presentan a su hijo por separado + 1 que no.

Summary:

Ezio y Altair son los líderes de la hermandad con una linda familia la cual presentar.

Notes:

Holaaa...Bueno, para empezar, tenía esta idea desde hace mucho y por fin me anime a plasmarla a pesar de que no quedó como yo quería jaja...Soy nueva en el fandom de AC por lo que aun me faltan algunas trilogías las cuales competar pero trate de hacer a los personajes lo menos "oc" posibles, una disculpa de antemano si falle y otra cosita más, en este os no hago mención de las frutas del edén, trate de plasmarme al canon original pero cambie algunas cosillas. Espero esto no incomode a la hora de la lectura, bueno, que disfruten.

Work Text:

1) 

 

- ¡Felicidades, se parece mucho a ti! Como dos gotas de agua... - La voz sarcástica y ligeramente burlona de Malik hizo que Altair alzará la mirada. 

 

La respiración de Malik estaba ligeramente contenida por lo que era obvio que claramente quería reírse. 

 

Altair exhalo con su hijo en brazos, levanto su mano y señaló cierta parte del rostro de su cachorro para ver si asi se callaba - No te burles cuando esos ojos son míos -. 

 

Malik se apoyó en el mostrador y negó con la cabeza divertido. Tenía una sonria suave en su rostro, lo que era un contraste a su cara quejumbrosa de siempre - Te corrigo, el color de ojos, solo eso. Tu hijo es una copia exacta de tu amante. Es más fácil creer que es hijo de él que tuyo - 

 

Altair mantuvo su semblante sereno pero estaba claramente insatisfecho, no era que le molestara que la gente balbuceara que su hijo era parecido a Ezio, porque objetivamente así lo era, sin embargo le parecía fastidioso el hecho de que cada vez que hablase con alguien, ese hecho fuera lo primero que decidieran analizar, diciendo lo obvio y muchas veces acompañadas de  opiniones no pedidas. 

 

Claro que su cachorro tenía similitudes al rostro del italiano pero tambien llevaba su sangre y Altair podía decirlo con seguridad que también tenía un aire a el mismo. 

 

¿La gente se hacía la ciega o solo querían molestarle o realmente no se daban cuenta? 

 

- De todas maneras, tu cachorro tiene un año y medio, es muy joven, apenas está empezando a vivir...Si te sirve,  tal vez cuándo crezca, sus rasgos maduren y se acentúen los tuyos - Agregó Malik como un consuelo después. 

 

Altair asintió la cabeza como respuesta, no habían complejos solo un deseo fugaz por lo que no le dio importancia - Quizás tengas razón -. 

 

- Claro que la tengo -  Repitió Malik que se acerco lo máximo posible que le permitía el mostrador, estiró su brazo y acarició el cabello castaño del cachorro, que estaba en los brazos de su padre en un sueño profundo. 

 

- Debe sentirse afortunado, llevas en ti la sangre de un líder poderoso y justo... Oh, y la de Altair también - Le susurró casi inaudible, por supuesto, esto era inútil para aquellos que eran asesinos pero los sentidos de altair eran muy agudos por lo que escucho, si embargo, no dijo nada al respecto. 

 

Malik lo conocía más que bien, por lo que no le incómodo aquella falta de comunicación y simplemente volvió a su semblante común al momento de alejarse. 

 

Una copa se deslizó por el mostrador generosamente - Toma, la casa invita - cortesía de Malik. 

 

-...Qué amable - 

 

Altair sosteniendo a su niño le cambió de posición con destreza , acomodándo la cabeza entre su hombro y con su brazo sosteniendole la espalda. 

 

El niño se quejo  entre sueños a la incomodidad, ya que las manos del sirio nunca fueron suaves o delicadas , siempre tan precisas y duras, sin embargo, había cierta gentileza al momento de tratar a su cachorro y era notable. 

 

- ¿Sueles tener menos clientes a estas horas, no? -  Preguntó Altair mientras agarraba la copa que Malik le había servido anteriormente y tomo un sorbo. 

 

El líquido raspo su garganta y el sabor ligeramente mentolado le hizo arrugar la nariz a travez de la capucha blanca. 

 

- No se si nuestros hermanos podrían llamarse clientes, si a eso te refieres - Malik saco unos vasos de cristal y empezó a pasarles un pañuelo seco, limpiando la humedad que tenían. 

 

Era un trabajo secundario que le gustaba hacer, a pesar de que su servicio fuera  completamente  diferente a la de un bazero de vida serena y pacifica como lo miraban los ojos de la gente que no le conocía. 

 

- Al estar reformando la hermandad, nuestro número a incrementado, esperaba ver mas caras - Alegó altair, volteando su mirada a los alrededores. 

 

Habian dos chicos jóvenes con las túnicas blancas sentadas en unas mesas más atrás  conversando sobre idear un plan a una filtración sobre un templo. 

 

Podía distinguir más o menos los diálogos de sus voces a pesar de ma distancia, por lo que reconoció que la misión era la que se daban a los novicios. 

 

No había riesgo de muerte, solo era un entrenamiento que enorgullecia al asesino. 

 

Malik agarro una botella de debajo del mostrador y lleno la copa de Altair que estaba a la mitad - Los tiempos están calmos, las misiones son tranquilas por ahora. Ustedes como líderes lo están haciendo bien - 

 

Altair volvió su atención a Malik con un "Hmm" de que le estaba escuchando. 

 

Hubo unos segundos más de silencio y una charla cotidiana surgio en el ambiente. 

 

Cuando Altair acabo su tercera copa, se despidio de su amigo y marcho junto a su hijo. 

 

Fue a visitar a Malik aprovechando que Ezio se encontraba en una misión importante con su tío Mario y asi dar un paseo en la hermandad para ponerse al día con sus hermanos más cercanos y chequear cómo iban las cosas. 

 

Claro que tenia informantes y cartas con innumerables detalles, pero nada era mejor que chequear en carne y con  sus propios ojos los progresos. 

 

Y de paso...dejándose ser algo orgulloso, también a  presumir a su hijo 

 

[...] 

 

2) 

 

A pesar de que el italiano odiara la idea de tener que dejar a su familia, el hecho de que su debilidad fuera al mismo tiempo una de sus mejores fortalezas le apacigua su corazón. 

 

Altair le sobrepasaba infinitamente más en inteligencia y velocidad por lo que, si había alguien que pudiera defender a el y a hijo, no había nadie mejor que su amante. 

 

Ahora mismo, estaba en un especie de cabaña con su hermana y tío, tomando un descanso y al mismo tiempo una pequeña reunión filial después de casi 4 años sin contacto. 

 

Si, eso era la misión importante. 

 

Su tío Mario puso en la mesa de madera unos tenedores y su hermana tres platos con una especie de estofado lleno de arroz y carne. 

 

Era poco sí, pero la calidad sobre cantidad era mejor. 

 

Al menos así, los cumplidos serían genuinos. 

 

- Grazie, esto es el mejor banquete que un hombre pudiera pedir - Exclamó  Ezio con una sonrisa. 

 

La chica rodó los ojos pero tambien le sonrio  - No exageres, ni siquiera la has probado aun -. 

 

Ezio explicó una metáfora algo tonta sobre poder sentir el sabor a travez del aroma  y el semblante de su tío Mario era bueno. 

 

- Me encanta estar con ustedes después de estos largos años -. 

 

Ezio no mentia, pues algo tan simple, cotidiano y pacífico como esto, era realmente lo  mejor que un hombre pudiera pedir, más allá de su labor que implicaba estar caminando al lado de la muerte misma. 

 

La mujer se sentó después de poner los vasos con jugo en la mesa y  se dispusieron a comer todos una vez ya completos. 

 

Al principio hubo un silencio algo incomodo y sin embargo, cuando los platos ya estaban a casi acabar, fue que el ambiente se ablando. 

 

- Ezio ¿ Como esta tu familia? - Le hablo Mario, tratando de ponerse al día con su sobrino. 

 

Cuando Ezio se convirtió en líder, Mario se jubilo, confiando en que la hermandad estaría en buenas manos. 

 

Ahora vivían una vida pacifica con su sobrina, que la trataba más como una hija que cualquier otra cosa. 

 

Los años se habían fusionado a su rostro palido y a su hermana también le habia salpicado la edad. 

 

- Todo bien tío, deje a mi amante el cargo de la hermandad y de mi hijo ¡ Quindi non mi preoccupo! - Respondio para después darle un bocado al filete. 

 

Esta carne era de conejos, que delicia. 

 

- ¿Quando pensi di portarlo? Quiero conocer a mi sobrino, Ezio -Esta vez quien se filtro en la conversación fue su hermana. 

 

Su tío Mario asintió con la cabeza, estando de acuerdo. 

 

También quería conocer al cachorro. 

 

- ¿Q-que? Es un poco duro que un cachorro de un año haga viajes tan largos... La mia famiglia è a Masyaf - Explicó Ezio algo incomodo mientras  una gota de sudor resbalaba de su cara. 

 

Para ser sinceros en el pasado : Ezio deseaba traer a su cachorro, de hecho, el puso aquella carta sobre la mesa en alguna ocasión que ahora no recuerda, pero cuando observó el rostro sombrío de un  rotundo "Ni se te ocurra" en toda la cara de Altair, desistió de la idea casi enseguida. 

 

Ni siquiera dijo nada más, simplemente desvío la mirada con una sonrisa de hombre regañado y cambio el tema para aliviar el ambiente. 

 

- Esta bien, nosotros podemos ir allá - Volvió a insitir su hermana con una sonrisa - Aunque voy a extrañar Italia, esto tambien serviría como unas vacaciones para mi y el tío Mario - 

 

Que su sobrina ya estuviera realizando planes que le incumplan sin siquiera preguntarle hizo que Mario se sintiera ligeramente ofendido - Ehi, non parlare di me come se fossi così vecchio, ragazza! Yo he viajado más de lo que tú crees por lo que te aseguro que sera muy cansado y vomitaras más de una vez - 

 

Ezio río y su hermana le siguió después, casi había olvidado estos momentos. 

 

Le recordaban a su familia pero ahora ese recuerdo no ardía. 

 

Había construido un templo de oro al lado de aquellas ruinas de piedra. 

 

- ¿Como se llama? - Preguntó su hermana, después de la risa inicial. 

 

Ella era la más interesada en la vida ya hecha de su hermano. 

 

A pesar del tiempo, ella no había podido recuperarse del trauma y  salir adelante, simplemente vivía una vida vacía en donde su única felicidad eran las visitas de Ezio, cuidar de su tío y el tiempo a solas. 

 

No había conocido a un buen hombre a pesar de que su belleza era innegablemente la misma que la de Ezio y después de cumplir cierta edad, dejó de buscar el amor y se dedico a la agricultura. 

 

- Si mio nipote, no nos has dicho su nombre - Apoyo su tío dándole un sorbo a su jugo. 

 

Los sonidos de los cubiertos chocando con los platos eran como música y de vez en cuando solía cantar algún pájaro  cerca de alguna rama en conexión a la ventana o el viento inquietaba las cortinas haciendo un sonido sordo. 

 

El ambiente le gustaba mucho. 

 

Esta pequeña parte que logro salvar de su familia era lo único que tenía y atesoraba. 

 

Era lo que le habian dado el desarrollo humano que tenía hoy en día. 

 

- Oh, si, me había olvidado - Sonrió el italiano con una suave sonrisa  - È chiamato Asimm Ibn-La'Ahad -. 

 

El ambiente se tenso...¿ o quebró? No sabia como describir aquella atmósfera. 

 

Casi como si hubiera un crimen imperdonable y aquellas miradas fueran acusatorias. 

 

Los rostros de su parientes se convirtieron en una mueca bastante quejumbrosa y descontenta. 

 

Ezio ya se lo esperaba, fue por eso que había pospuesto la presentación hasta ya finalizar la cena. 

 

Conocía muy bien el patriotismo con la que defendían su sangre. 

 

Bueno, el mismo Ezio lo hacia, pero no le molestaba que su primer hijo no llevara su apellido pues el aun era joven y le haría a Altair los necesarios para que el apellido prevalezca. 

 

- ¿Que? Se supone que el apellido del padre va primero - Se quejo su tío Mario con una cara de pocos amigos. 

 

-  Olvidemos el apellido por un momento. Ezio, hermano querido ¿ Que es ese nombre? El niño claramente tiene sangre italiana, así que tiene que llevar un nombre que honre a sus orígenes  - 

 

- Son muchas preguntas - Ezio se estaba haciendo el bobo intencionalmente. 

 

- Es tu hijo, así que cámbiale el apellido - Volvió a quejarse casi como una orden, esta vez con la voz más baja para después beberse la última gota de jugo que le sobraba de golpe. 

 

Su tío después  guardo silencio, claramente descontento. 

 

- Es difícil explicar sobre lo del apellido pero estas en lo correcto,hermana mía. El tiene que llevar mi apellido por ser su padre y es por ley - Hablo Ezio, levantándose de su silla cuando observó que ya no quería nada en los platos y vasos  para  asi ayudar a recoger la mesa - Pero mi pareja y yo estuvimos separados por una misión que me hizo viajar hasta  el otro extremo del mundo... Claramente me perdí el nacimiento de mi hijo hasta 6 meses después que fue cuando regrese y tengo que decir que mi amante es bastante independiente y caradura por lo que no me espero y eligió todo el solo - 

 

A pesar de que a los oídos de sus parientes esto sonaba como una ofensa, había algo en la voz de ezio que hacía parecer como si estuviera realmente orgulloso. 

 

Ezio se señaló así mismo el rostro  -  pero es una ironía de la vida por que nuestro  hijo es una copia idéntica a mi  - Agregó al último como la cereza al pastel acompañado de una de sus característicaz sonrisas. 

 

Esto de alguna manera hizo feliz a su hermana a pesar de la incomodidad inicial pero su tío hablo como si no fuera la gran cosa  y ese hecho fuera algo obvio y que ya se lo esperaba - ¡Eso debe pasar si es realmente tu hijo! Es lo mínimo que se puede esperar de la gran familia Auditore, nuestros genes prevalecen y la sangre se comparte por generaciones  - Exclamó orgulloso con sus ojos empapados de orgullo. 

 

- Ahí esta, tan orgulloso como siempre tío  Mario - Comentó Ezio, sosteniendo en su mano la pila de platos con tenedores 

 

La cena había sido fugaz pero agradable. 

 

- A pesar de no estar de acuerdo en la elección de nombre o que no lleve tu apellido, me gustaría conocerlo pronto Ezio, cuando regreses  a Masyaf, llevanos contigo - Volvió a insitir su hermana con aquel semblante suave y ligeramente envejecido y le sonrio decidida. 

 

Con determinación. 

 

Ezio no se podia negar, eso seria un crimen.

 

 

 

 

3)

Los años pasaron tan rápido como el viento en primavera  y las habilidades se pulieron en Asimm gracias a sus mentores que al mismo tiempo eran sus padres. 

 

El corazón del sirio se hablandaba en ciertas ocasiones pero mantuvo con mano dura y sin preferencias a la hora de tratarlo como un novicio alrededor de la hermandad. 

 

Por otro lado, Ezio era muy expresivo y  claramente mostró a diestra y siniestra la preferencia por su hijo  en cuanto a  general, caballero o dama pudo. 

 

Eran como él ying y el yang, que encajaban bien a pesar de sus colores tan distantes ( formas diferentes de pensar y actuar). 

 

El balance es adecuado por lo que nadie se quejo incluso si Ezio señalaba primero a su hijo antes que a algún otro talento dentro de la hermandad. 

 

El progreso en la hermandad era evidente asi que podían tolerar aquellos desvios menores en uno de sus dos líderes. 

 

- ¡Assim, tensa todo tu cuerpo al momento de recibir el impacto de la espada, de lo contrario, podrías romper la tuya o lesionarse la muñequera!   - Corrigió Altair con un rugido, sus manos agarraban con maestría la espada de metal de algún difunto templario y chocaba el sólido contra la espada de su hijo. 

 

Estaban entrenando  separados de la arena que normalmente se usaba a los novicios. 

 

Altair si tenía preferencia a pesar de ocultarlo, puesto que solo daba entrenamiento personal a su hijo y a un huérfano que era hijo ilegítimo de su esposo (Larga historia) 

 

Su capucha blanca se ondea en el aire mostrando sus ojos ámbar con su cuerpo robusto y atlético, su postura es imponente y Asimm va a llorar si el sol sigue pegandole en la cara de lleno. 

 

Las manos de Asimm tiemblan y están sudorosas, la presión contraria le causa ansiedad y duele - ¡Padre, piedad por favor! Aún soy un novato en la ofensiva, dame un descanso - 

 

Altair hace oidos sordos y con fiereza, blande su espada y ataca el metal contrario una vez más. 

 

Sus ojos brillantes en la oscuridad de su capucha son fieros como una bestia. 

 

Asimm contiene el ataque con su espada teniendo algo de dificultad y  sus pasos retroceden al momento del impacto. 

 

Las espadas resuenan en toda la sala como si se tratase de música. 

 

El joven novicio mira sus pies que están sediendo por unos segundos y maldice en su mente. 

 

- ¡Si estas en retroceso, tus ojos siempre en mi espada! - Volvió a ordenar Altair y la danza de espadas chocado entre sí se convirtió en un movimiento calculado como entrenamiento (que era diferente a los bruscos, agilidosos y tirar a matar de los templarios).

 

 

La arena salpicó el aire y el sol llegó a su punto máximo. 

 

Ambos, padre e hijo, estaban envueltos en sudor, portando espadas que chocaban en una sintonia extraña o mejor dicho, torpe. 

 

Incluso para Altair, era demasiado lenta para decirse que era un entrenamiento.

 

 

Cuando Asimm se acostumbra al nivel de la espada de Altair y utiliza su confianza, este subía un nivel y presionaba con más fuerza y destreza, teniendo a Assim otra vez entre la espada y la pared. 

 

Asimm jadeaba pero no se retiraba por miedo a la cara de su padres y sin embargo, esto enorgullecio a Altair. 

 

Después de unos  minutos  más que parecieron horas a los ojos del joven chico, la voz de su padre favorito resonó en la arena como un alarido. 

 

- Oh, per l'amor di Dio! -  Ezio se acerco rápidamente y con preocupación agarro la espada de su pareja con su mano desnuda, deteniéndola  -  Altair Ibn-La'Ahad - Le espeto casi como un regaño - ¿ Que le estás haciendo a nuestro cachorro? Esta exhausto, dale un descanso - Reprochó Ezio, sosteniendo un vaso de madera con agua fresca en una de sus manos. 

 

Altair gruñó enojado y bajo la espada, al momento que se disponía a agarrar el agua fresca con su mano libre. 

 

Pero Ezio alejo su mano, en señal de rechazo ya que claramente era para su hijo. 

 

Altair se hizo el desinteresado dándole la espalda y  no dijo nada más. 

 

El sirio empezó a regular su respiración y su temperatura, casi como si estuviera meditando. 

 

- Toma un poco de agua, riposa figlio mio  nell'ombra - Exclamó ezio suavemente y dio suaves golpecitos en la espalda de novicio. 

 

Asimm jadeo, dejando caer la espada de entre sus manos y casi se pone a llorar ahí mismo por la satisfacción de un descanso. 

 

Dios, Altair no recordaba cuando se hizo asi de mimado su hijo. 

 

Todo era culpa de Ezio, de eso estaba seguro. 

 

Ese hombre italiano que ahora compartia la mitad de su vida, de aquella personalidad tan iconica a  pesar de tener  un pasado terrible...¿Como carajos le pudo entregar su  corazón a un  hombre de ese calibre? 

 

Ezio se dirigió hacia Altair después de dejar  a su cachorro  en la sombra de un techo - Ho capito, después de todo, soy mejor en la ofensiva  -. 

 

-No, yo le estoy enseñando. No te metas en donde no te llaman, Auditore - La voz de altair era de una fiera, claramente haciendo relucir su mal humor. 

 

A Ezio le sorprendió inicialmente  pero después de analizar la situación y ver como Altair no disimulaba al fijar su mirada en su hijo, lo entendió porfin. 

 

Tal vez, Altair estaba demasiado preocupado por nada y Ezio, como su hombre, le haría reflexionar -  Los momentos actuales están llenos de paz, no tienes que precipitar a nuestro hijo, Mio caro -. 

 

La voz de Ezio fue extremadamente suave incluso comprensible y coloco su mano en la espalda de Altair, acariciando. 

 

El rostro de Altair que estaba oculto bajo la capucha blanca se frunció en ira, y de un manotazo se separó del toque del italiano - Asimm no es ni la mitad de capaz de lo que yo era a su edad. El niño apenas y puede blandir la espada con alguien más y  cuando está bajo presión sus ojos se ponen llorosos e incluso al momento de trepar los tejados, es más lento que sus inferiores...Tu lo estás malcriando demasiado -. 

 

Dios, el sirio estaba furioso a pesar de que el realmente no lo dijo gritando. 

 

Sin embargo, Ezio levanto sus manos en rendición e ironicamente sonrio  - Mio caro , sigue mi consejo. No te precipites, el muchacho apenas tiene 12 años, yo a su edad era igual de deficiente como el. Probablemente lo lleve en la sangre, así que solo tómalo con más calma, el es lento no inútil, solo eso - Agregó el italiano y otra vez, a pesar del rechazo inicial, rodeo con sus brazos la espalda del sirio. 

 

-...- 

 

 

Altair mantuvo  silencio, no estaba de acuerdo, pensó que al menos su hijo podría heredad su agilidad siendo que el físico era claramente de su esposo...pero, a pesar de que el lo cargo en su vientre por 9 meses, el niño había sido una copia de su padre heredando sus virtud y defectos. 

 

Altair chasqueo la lengua y en un ataque rápido, blandio su espada hacia Ezio. 

 

Claro que a Ezio lo que menos le faltaba eran reflejos, por lo que uso su hoja oculta para detener el ataque con un estruendo metálico al momento del impacto. 

 

- Woah ¿Por que tan agresivo, mio caro ? Amaneciste mal? ¿Serias capaz de asesinar a tu compañero de vida? Para ser un hombre extremadamente inteligente esa idea  es algo tonta - Le dijo el italiano y aquello fue parecido más a una burla que a una queja genuina, pues  este sabia que aquel ataque  fue lanzado lento a propósito. 

 

Claramente no pensaba dañarle, ni mucho menos quitarle la vida, era como un desquite o algo más parecido a un berrinche realmente. 

 

Esta era la forma de expresarse de Altair, un hombre de pocas palabras que mostraba sus emociones por medio de sus habilidades de asesino. 

 

Ezio lo conocía tan bien, y esta no era la primera vez que lo hacían de esta manera en medio de alguna discrepancia. 

 

No iba a mentirlo, era divertido como la adrenalina se apoderaba de su cuerpo  a pesar de no ser un combate real y Ezio pensó que su pareja no podía ser más perfecta para el.

 

 

Ezio agarro la espada que yacia cerca de sus pies (anteriormente botada por su hijo) y la utilizo para parar el próximo ataque. 

 

El sirio aumentaba progresivamente su velocidad junto a la fuerza ejercida y Ezio le llevaba el paso demasiado bien. 

 

Esto era sincronía, algo que se veia hermoso, elegante y letal a la vez. 

 

Asimm escucho los sonidos metálicos llamándole la atención y alzo su mirada, aún jadeando por el cansancio, su cara de confundido lo decia todo al mirar la situación. 

 

Sin embargo, paso de confusión a analizar a sus padres. 

 

Tal vez esto lo había sacado de Altair. 

 

En su poca experiencia, se dio cuenta que sus dos padres estaban en un punto muerto a propósito. No era secreto que Ezio era increíblemente feroz en la ofensiva y Altair un maestro en la defensiva, pero ambos ahora estaban tomando papeles invertidos por lo que los ataques eran menos de lo que hablaban las otras lenguas cuando estaban en el campo de batalla. 

 

Asimm deseaba ser algún día tan bueno como lo eran ellos, de hecho, se esperaba que fuera incluso hasta mejor cuando fuese un adulto, pues prácticamente era hijo de dos leyendas. 

 

Se preguntó la motivación que impulso a sus padres a ser lo que eran hoy en día y si tal vez, la pieza que le faltaba, era eso mismo. 

 

Motivación. 

 

Desempeño. 

 

Responsabilidad. 

 

La espada templaria voló por los aires y rebotó en la pared, siguiendo su camino de deslizarse sobre la arena en movimientos suaves hasta detenerse a los pies de Assim. 

 

El joven bajo su mirada y  claramente hizo una mueca muy mala, pues aquella espada le habia hecho sufrir minutos antes. 

 

Ahora ya tenia la respiración regulada y sus manos ardían menos que antes, así que estiro su brazo y la agarro. 

 

Tal vez habia sido arrojada a propósito, como señal se que su descanso había acabado y sin embargó, cuando alzo la mirada para comprobar su conjetura,  miro lo inevitable. 

 

Altair arrojado boca arriba (probablemente  inmovilizado) en la arena siendo besado por Ezio de una manera que no podía distinguir si era apropiada o no. 

 

Era un contacto íntimo reflejado en  un simple roce de labios lleno de amor por parte de Ezio al igual que  la hoja oculta que estaba posicionada cerca de su propio cuello también,  siendo una clara advertencia por parte de Altair de que pensara muy bien las acciones que estará por cometer en público. 

 

Asimm agradeció internamente que solo pudiera contemplar las espaldas anchas de sus progenitores, pues esto era más cómodo que verlos cara a cara. 

 

- Nuestro padre es más estricto contigo porque eres su primogénito  - 

 

La voz femenina y serena que provino detrás de sus espaldas le hizo dar un escalofrio. 

 

Era su hermana ¿En que momento llegó? 

 

Nunca le escucho lo pasos, ni cuando ella había llegado a sus espaldas, a pesar de que el pasillo era de piedra y provocaba cierto eco. 

 

Bueno, no era de extrañarse, Ezio siempre pasaba pegado a sus hijos y trataba de no dejarlos solos. 

 

Claro que su hermana estaría aquí si su padre está aquí. 

 

Oh, no lo mencione, pero cuando Asimm tenía 2 años, Altair salió bendecido otra vez con un cachorro. 

 

Ezio no perdía el tiempo al parecer o más bien, cumplió con su patriotismo. 

 

Después de besarle las botas a Altair o tal vez lo que tenía enmedio de los muslos, Ezio le puso su nombre y apellido. 

 

Ella era "Lucía Claudia Audiore Ibn-La'Ahad". 

 

Pero aquí estaba lo ironico; Aquella chiquilla, era realmente parecida a Altair en el rostro y contextura robusta, claro, su piel era más rosada por parte del italiano pero sus rasgos eran del sirio. 

 

Tal vez el castaño de su cabello le pertenecia a Ezio así mismo como la forma de la nariz, labios y aquellas manos de dedos largos pero claramente Lucía era el perfecto balance de ambas sangres tirando más hacia Altair. 

 

En ese momento quería ir donde su tío y decirle "Los genes Audiore no prevalecen, solo se fucionan". 

 

Olvidalo, Ezio terminaría por provocarle un derrame cerebral a su propio Tío.

 

 

Asimm se dio cuenta de las palabras de su hermana y pensó que para ser una niña inteligente, dijo algo muy estúpido. 

 

- ¿Que dices, Lucía? La única de la que estan verdaderamente orgullosos es de ti - Respondio el joven rodando los ojos en descontento. 

 

Era bastante obvio a los ojos de él, ella desde pequeña nació más lista y hábil. 

 

Ambos padres la trataban como una flor delicada y suave pero aquel sigilo y fuerza que de vez en cuando chocaban con el cuando ella hacia berrinche, le recalcaba que su hermana no era para nada una damisela en apuros. 

 

Era lo más lejano que podía decirle. 

 

Lucía negó con la cabeza, teniendo un semblante sereno -  Tu no lo vez aún, pero te tienen más aprecio por que te le pareces a padre - la joven se levanto y se sentó a su lado -Y yo me parezco a él y vicerversa -. 

 

Asimm no le entendió lo que le quiso decir pero fingió que si. 

 

Asimm agacho su cabeza desanimado sin decir nada más  y de sus manos, Lucía le arrebato la espada de manera veloz  - Solo eres lento de entender y por cierto, esta espada esta linda ¿Es algún nuevo diseño? - Agregó al final con una media sonrisa. 

 

Asimm se encogió de hombros porque sinceramente no sabia nada de las armas que utilizaba. 

 

- Apartate - Empujo el pecho de Ezio con su mano libre, sin embargo, el italiano mantuvo su posición cercana de sus rostros con una sonrisa juguetona - Están nuestros hijos aquí - Agregó serio. 

 

- Oh, bueno, ellos respetan nuestras muestras de cariño así que no importa - Le respondió con un guiño pero esto a altair no le dio ni un poco de gracia y volvió a presionar su mano libre para sacárselo de encima. 

 

Fue inútil... 

 

- No me hagas usar la fuerza - Advirtió. 

 

- Bueno,mi querido amigo, tu otra mano la tengo inmovilizada, así que no veo de que manera puedas usar "la fuerza " - Alegó el italiano y sobrepuso su mano sobre la de Altair que yacia empujándolo. 

 

El toque fue suave  y con adoración. 

 

Altair no dijo nada pero tampoco iba a cambiar de idea.

 

 

Ambos estaban sudados con arena dentro de sus ropas e incluso en el interior de las botas, la sensación no era incomoda pero el sol si, por lo que Ezio se le ocurrió una idea cuando sintió la parte posterior de su capucha algo caliente. 

 

Altair forcejeo un poco más. 

 

- Si te llegas a mover un centímetro más, me moveré y el sol te dará de lleno en la cara ¿Acaso eso no es una tortura peor que darle cariño a tu esposo? - Alegó el italiano, sujetando la mano aspera y llena de cicatrices de su esposo, la levantó un poco para después depositar  un beso suave ahí. 

 

La cara de Ezio mostraba amor pero Altair no estaba de humor así que suspiro, casi como si se estuviera rindiendo. 

 

-  Que intento de coqueteo tan malo, te estas oxidando - Murmuró Altair desinteresado y desvío su mirada hacia otro extremo. 

 

Fue un golpe para Ezio, por que, en esa fraccion de segundo que su fuerza se hablandó al escuchar que le habian llamado "mal amante" lo cual era imposible por que la experiencia era lo que más tenía, Altair utilizo su velocidad junto a su fuerza para alzarlo y así estar nuevamente de pie. 

 

Ezio entonces se dio cuenta enseguida cuando una risa tímida y suave escucho provenir de Altair que estaba dándole la espalda. Claramente se le estaba burlando - Aah, tramposo...Quiero la revancha! -

 

 

- Este entrenamiento me  habrío el apetito -  Altair se giro hacia ezio, lo ignoro y cambio de tema al mismo tiempo que sacudía sus ropas. 

 

Ezio estuvo de acuerdo a pesar de la queja inicial y llamó a sus hijos. 

 

[...]