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👑KINGDOM👑 / Rubegetta Y Luzuplay

Summary:

Después de que dos príncipes alfas desertaran a su destino como reyes de Karmaland por seguir su felicidad con sus omegas destinados se desata la gran rebelión.

EL REINO ESTA EN PELIGRO.

 

Segundo Libro de la saga Realeza.
El #1 (Two Princes) pueden encontrarlo en mi perfil

Chapter 1: 👑PRÓLOGO👑

Chapter Text

 ¿Revisaste hoy también? – se escuchó en la habitación.

– No hay nada 

– ¡¡MALDICIÓN!! –

Un golpe seco en la mesa fue dado por uno de los presentes en aquella mesa, demostrando la tensa situación que se estaba palpando en esos momentos.

– ¿Que mierda vamos a hacer si no se contacta? – se escuchó preguntar.

– Buscaremos la manera Willy, claro que lo haremos – respondió otra voz.

– No puedo aguantar más esto Alex, me está matando por dentro – respondió el platinado poniendo su cabeza sobre la mesa.

Se encontraban ambos en la antigua casa de David, aquella dónde vivía con su hermano justo antes de que este se fuera con el príncipe de Karmaland, aquella que había sido testigo de su amor.

Estaban a nada de cumplir 1 año en esa situación desastrosa en la que se encontraban por culpa de la ira de los monarcas del reino.
Un año de sentir agonia de parte de su Omega, sin poder hacer nada por ayudarle.

Aquel día en que al fin habían creado su lazo, los tres se sintieron muy felices al ver que había funcionado, y que David contaba con un lazo doble con ambos alfas.

Pero aquella felicidad les duró poco y nada.

– No es tu culpa Guillermo – suspiró el híbrido de tigre sentándose a su lado.

 ¡¿COMO QUE NO ES MI CULPA?! – Rugió el chico de cabello albino levantándose de su lugar.

– No lo es, era algo inevitable – suspiro Alejandro intentando calmar a su amigo.

– Si tan solo... – El ahora guardia oficial del reino bajo la mirada.

– No es tu culpa Guillermo, ya te lo he dicho, no habrías podido hacer nada de todas formas –

Al día siguiente de haber creado aquel lazo con ambos, Alejandro se había ofrecido para ir a comprar algo para desayunar en la mañana mientras el Omega preparaba lo demás y Willy se preparaba para ir al castillo a cumplir sus funciones como guardia real.

Ninguno de los dos alfas se esperaba que cinco guardias entraran como si nada a la casa de David y se lo llevarán sin decir absolutamente nada y sin que Guillermo se diera cuenta.

En cuanto Alejandro llegó y vio el desorden que había en aquella pequeña cabaña subió corriendo las escaleras para encontrarse con Willy terminando de alistarse y sin saber que estaba ocurriendo y por qué su amigo se veía tan pálido.

Buscaron a David por toda la casa pero no estaba.

Solo supieron lo que había ocurrido cuando el alfa de cabello albino llegó al castillo de Karmaland y uno de sus amigos de la guardia le explicó todo lo que había pasado.

Habían intentado liberar a Fargan de todas las maneras posibles, pero era imposible debido a que se encontraba constantemente custodiado y sin posibilidad de abrir esa celda a menos que fuera para encontrarse con los reyes.

Sabían que David estaba siendo torturado, podían sentir cada lastimero dolor que el Omega sufría, y eso los hacía volverse locos a ambos de la desesperación al no poder hacer nada para mitigar ese sufrimiento.

Querían a su Omega con ellos lo antes posible.

Y como ya habían intentado todo, ahora solo tenían una opción para sacar a David del calabozo por el cual había estado cautivo durante 1 año.

– Debemos averiguar dónde está – susurró Guillermo mientras unas lágrimas caían de sus ojos.

– No tenemos como saberlo, a menos que el se contacte primero – respondió el híbrido de tigre.

Sentados en aquella mesa, sin nada más que pocas probabilidades los hacía sentir inseguros y temerosos, pero no podían perder las esperanzas.

Sabían que tarde o temprano Rubén iba a contactarse con su hermano.

Y esperaban que así fuera.

– Solo necesitamos un poco más de tiempo Guillermo – dijo Alex antes de dar una bocanada larga de aire.

– Siento que no tenemos tiempo – respondió el de cabello platinado.

– Pues no tenemos más opción que esa –

El tiempo se les acababa.
Día tras día sentían como las fuerzas de David se apagaban de a poco, de cómo sufría y todo lo que les dolía estar separados.

No había tiempo.
Si Rubén se demoraba un poco más en enviar algo que les diera una pista de dónde se encontraba, David no tendría tanta suerte.

El reloj seguía avanzando y no se detendría para nadie.

 

👑👑