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Lo que ha hecho de nosotros

Summary:

Hugo Dupain solo quiere una vida tranquila y sencilla, pero el haber nacido en una familia formada por personas excepcionales y admiradas por demasiadas personas hace que los estándares a los que debe adaptarse se sientan demasiado exigentes, intentando huir de toda esa carga y poder conectar con sus orígenes logra convencer a su madre de mudarse con sus abuelos en París, lastimosamente, su vida da un giro total al ser nombrado como nuevo portador del miraculous de la creación junto con una revelación inesperada.

Paralelo a esto, Claire Bourgeois, una joven talentosa pero competitiva, a su corta edad es una reconocida campeona nacional es muchas disciplinas siendo su preferida el esgrima; ella forma parte de una familia de clase alta con padres atentos y amorosos y un hermano mellizo con quien compartir y apoyarse mutuamente, no podía pedir nada más. Sin embargo, llega el momento que se entere de un secreto del pasado de su padre y con ello heredaría el miraculous de la destrucción.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: Hugo

Chapter Text

París fue un respiro de aire fresco, el perfecto ambiente para un nuevo comienzo. Hugo no podía estar más satisfecho de tomar esta decisión, ahora se preguntaba por qué había demorado tanto en proponer esta idea a su madre... Cierto... Fue por causa de su madre, ella siempre había sido reservada y evasiva cuando le preguntaba sobre su infancia en su país natal, Francia, indagando en las reuniones familiares, se percato que muchos de los miembros directos e indirectos de su árbol genealógico tenían al menos una historia que los envolvía con dicho país:

En primer lugar estuvo su bisabuela Gina, una mujer italiana con un alma aventurera quien en compañía de un hombre francés criaron a su hijo en dicha nación, lastima que su bisabuela falleció antes de que el pequeño Hugo se interesará por el pasado de su madre, la recordaba como la más abierta a hablar de sus vivencias y familia.

La siguiente generación serían sus abuelos, Sabine Cheng que decidida a seguir sus sueños se propuso viajar a Europa, donde conocería al amor de su vida, Tom Dupain y se casarían para formar una familia a la vez que hacían prosperar su famosa pastelería en París, aunque eran agradables debido a la distancia Hugo no convivía mucho con sus abuelos maternos.

Audrey Bourgeois, de un apellido curioso y según su biografía —pues al igual que su madre sentía un rechazo por comentar aspectos personales— se dice que estuvo casada con un hombre francés. La mujer conocida mundialmente como la Reina de la moda, se convirtió en la la tutora legal de su madre cuando se decidió venir a estudiar en Nueva York, Audrey es alguien difícil de impresionar y de tratar pero su madre lo logró con una facilidad sorprendente y ahora que posee su propia casa de moda, Audrey es una de las mayores impulsoras y aliadas de la marca, así que Hugo ha convivido de cerca con Audrey tanto para sentirla parte de la familia y aunque a ella no le gusta considerarse una abuela ha recalcado que es un joven excepcional con un futuro prometedor en la industria.

Para su sorpresa esta la estrella de Rock, Jagged Stone quien es su padrino, se cataloga como el tío genial y mala influencia, un gran amigo de su madre y parecen conocerse desde que ambos vivían en Francia, su madre desde entonces a trabajado en colaboraciones con Jagged, actualmente tienen una fuerte alianza y ella es quien esta a cargo de diseñar sus vestuarios y merchandising de moda. Jagged es divertido, siempre esta dándole regalos en fechas festivas y ofreciendo llevarle a sus giras, una pena que su madre no este de acuerdo con dejarle acompañarlo fuera del país.

Zoé Lee (Dupain), la hija de Audrey y su segundo esposo. Zoé es alguien especial no solo por ser una reconocida actriz en Hollywood sino, porque fue la primer amiga de su madre en la ciudad y desde entonces entre ellas siempre existió un vinculo especial, no es ninguna sorpresa que su relación evolucionará a algo más que una amistad y aunque problemas externos la separaron volvieron a fortalecer su relación y ahora son legalmente pareja. Hugo apenas empezaba la primaría cuando su madre le hablo de su decisión, él se encontró feliz con la noticia, Zoé siempre ha sido parte de su vida ella es muy comprensiva y mucho más accesible que su madre. Así que es fácil hacerse una idea de a quien tuvo que recurrir para convencer a su madre que le permitiera hacer este viaje...

Su madre, Marinette Dupain Cheng, ser la diseñadora de modas con mayor influencia en el presente es tanto un orgullo como una carga, ella ha trabajado mucho y sacrificado el doble para lograr eso, Hugo entiende eso, hay festividades y periodos en los que su madre estará ausente, desde pequeño lo tiene presente, los momentos de madre e hijo son preciados y Marinette hace su esfuerzo por entender y recordar los gustos de su hijo pero no es reciproco, porque Hugo a intentado hacer hablar de su madre sobre su pasado y entonces ella evita sus preguntas y desvía la atención a algo que tengan ya en común, entonces Hugo no presionará más a su madre, y fingirá que esta bien con eso... Está bien con eso, porque completará el rompecabezas por su cuenta, es paciente, ahora tiene todo el tiempo para ello.

 

∘◦❁◦∘

 

Hugo regresa de sus pensamientos al presente cuando escucha la melodía de su móvil, son sus abuelos que buscan contactarlo para conocer su ubicación. Su vuelo fue tranquilo y sin complicaciones, llego una hora antes de la prevista, en lo que esperaba la llegada de sus abuelos se detuvo en una terraza a comer algo, sus ojos azules estudiaron la vista que obtuvo desde esa altura, su primera impresión de París, hermosa y prometedora como ofrecían en los medios, estaba tranquilo y por ello fue fácil perderse en sus pensamientos, sintiendo nostalgia pero ansioso por el futuro... Tomo sus cosas y se dirigió al área donde sabia le estarían esperando.

Fue bien recibido por abrazos, sonrisas y comentarios cariñosos de sus abuelos, la pareja de ancianos no aparentaban su edad, ambos llenos de energía y ansiosos como un par de niños que esperaban recibir golosinas, una comparación divertida porque fue a él a quien se le extendió una caja de galletas recién hechas como un obsequio de bienvenida. Hugo no pudo evitar reír con ellos y dejarse mimar por la pareja.

El viaje hacia la panadería no fue para nada incomodo sino lo contrario, se sintió familiar y en confianza. Cuando bajo de la camioneta y clavo la vista en el exterior del edificio donde residían sus abuelos su sonrisa se amplio, la pareja lo guio al interior y le dieron su espacio para explorar el lugar, Hugo estaba encantado el lugar era sencillo pero acogedor, sin dudarlo abrazo el sentimiento de pertenencia, era hogareño muy al contrario del frio y lujoso apartamento donde ha habitado toda su vida.

Su abuelo Tom insistió en que subiría el equipaje por su cuenta, el adolescente no dudaba que pudiera hacerlo sin ningún problema pero aun así insistió en ayudar, Sabine no perdió el tiempo y convenció a su nieto de acompañarla para mostrarle su habitación.

Así fue como Hugo obtendría su primer y la más valiosa pieza para descifrar a su madre, la habitación donde se quedaría era la antigua habitación de su madre y su abuela prometió que todo estaba en su lugar tal y como lo dejo su madre en su ultimo día en la ciudad. La pareja desde la entraba lo contemplo con orgullo y felicidad, era demás mencionar lo mucho que en esa tarde les hizo viajar al pasado, Hugo no necesitaba escucharlo de ellos, en cada evento de gala le recordaban el innegable parecido a su madre, los mismos ojos, el tono y textura del cabello, la complexión y rasgos.

Sus abuelos bajaron a preparar la cena para permitirle desempacar e instalarse, Hugo dejo esa tarea por ahora, no trajo muchas pertenencias por lo que sería fácil encontrarles espacio. Aprovechando la soledad se tomo su tiempo para estudiar un poco el lugar, era una habitación ingeniosa, minimalista y practica en cuanto a su decoración y moblaje, por la paleta de colores cuyo principal color era un rosa pastel, podría suponer que su madre tenía una personalidad inocente e infantil, quizá aun no había superado su etapa de admiración por los cuentos de hadas antes de dejar su casa... Al subir las escaleras a la cama sintió curiosidad por lo que parecía una trampa de acceso al techo, sin un candado a la vista ¿Siempre estuvo así? ¿Quién permite esto en la habitación de un niño? Bien, tal vez su madre era una niña tranquila y no subiría al techo sin supervisión... No, no hay argumento a favor de esto... Decidiendo no profundizar en ello estaba por abrirlo cuando sus ojos se encontraron con un tablero en la pared...

 

 

∘◦❁◦∘

 

 

La cena. Todo en la cena fue perfecto, de una manera completamente diferente a lo acostumbrado, estaba probando por primera vez la calidez de un hogar, todos juntos en una mesa lo suficiente grande para cuatro personas sin distancias absurdas ni un orden jerárquico, sus abuelos que reían y abiertamente lo incluían en sus conversaciones porque realmente se interesaban en integrarlo y no sopesaban sus palabras para evitar tocar temas incomodos, la comida que era casera y pertenecía a una receta familiar para nada gourmet, todo era como lo había visto en cientos de películas y series, como se supone debía departir y convivir una familia.

No supo si fue por el viaje o los conocimientos de su abuelo pero la tarta de manzana que sirvieron de postre inmediatamente se volvió su favorita y no se abstuvo de pedir una segunda, tercera y cuarta porción. Rio al pensar en su madre retándolo por comer demasiada azúcar, pero él no tendría arrepentimiento, lo más seguro es que ella gozó de esto más tiempo que él y según su abuela sus apetitos parecían ser similares, así que estaba en su derecho de ser consentido y probar todas las recetas de sus abuelos.

Mas tarde —por supuesto después de agradecer a sus abuelos y darle las buenas noches— estaba en el tejado, apoyado levemente en la barandilla, sus ojos azules estudiaban con interés el exterior del edificio al otro lado de la calle, el colegio Françoise Dupont, estaba programado que en cuatro días pudiera integrarse, mañana en compañía de su abuela iría a terminar de llenar los tramites de su transferencia. Tenia la esperanza que su vida estudiantil también fuera diferente, era un colegio publico, no tenia que preocuparse por encajar, ni de criticas ni falsos cumplidos ¿verdad? podía ser diferente...

Su mirada bajo para ver la pantalla del móvil que se había olvidado que sostenía en su mano derecha, desde su llegada mantuvo al tanto a través de mensajes a sus madres, Zoé es la única que había respondido, quizá su madre estaba ahogada en trabajo... calculo la hora y suspiro decepcionado al darse cuenta que la zona horaria no era muy beneficiosa para ponerse en contacto. Mando un ultimo mensaje de voz que sabia no tendría respuesta y decidió dejar de posponer su hora de dormir.

Ya en cama se giro para darle una ultima mirada al tablero de fotografías de su madre, en ellas podía distinguirla tan jovial y risueña, muy diferente a la mujer madura y elegante que era ahora, gracias a esto confirmo su suposición, ella no siempre fue así, no podía explicarlo pero había momentos donde el tío Jagged en especial lograba sacarle una risa sincera y sus ojos por un instante tendrían un brillo especial, pero sin razón se desenfocaría y parecería desorientada como si experimentase una regresión, era casi imperceptible pero sabia que no lo había imaginado...

Comenzando a cerrar sus parpados se prometió como todas las noches desde que obtuvo el permiso de viajar que dejaría de pensar tanto en los asuntos ajenos y disfrutaría de su nueva vida en París.