Work Text:
A la mayoría de las personas les gusta pasar los últimos días del año con sus familias. Es una época donde tratan de reunirse todos y así poder convivir, donde dicen estar muy felices después de no haberse visto los demás días del año. Estar con aquellos a quienes más aprecian y agradecer por haber compartido un año más de sus vidas con ellos.
Pero este año no quiero algo así, me hacen sentir tan abrumado. Por alguna razón, me desmotiva, pero no es que esté enojado ni nada por el estilo; simplemente ya no siento esa misma alegría que solía tener cuando llegaban estas fechas. Donde personas con las que no convivo nunca, me preguntan las mismas cosas año tras año.
¿Cómo me va en la universidad? No podría quejarme, tengo mis rachas buenas y otras malas, como todo el mundo. ¿He buscado trabajo? Claro que sí, de hecho ya tengo uno como repartidor; no será la gran cosa, pero tampoco es que necesite un trabajo para sustentarme salvo por el estudio. ¿Tengo novia? No, tampoco tengo novio. Simplemente he estado tan ocupado con mis proyectos que no he pensado en tener una relación en este momento.
O tal vez sí, quizás haya alguien que me interesa. Pero eso es algo que no pienso decírselo a mis familiares, porque eso significaría más preguntas.
Esas y muchas otras más. Además, en casa suelen reunirse para hablar sobre sus trabajos. Y los niños están peleándose por los regalos y yo, como el primo mayor, tengo la “obligación” de intervenir. Todo un dolor de cabeza que no quiero aguantar, al menos por hoy. Quiero descansar de eso.
Estaba acostado en mi cama, viendo vídeos en el celular, esperando poder dormir, aunque lo logré un par de horas después. Ese mismo día por la tarde me llamaría mi madre para preguntarme si iría o no con ella, se supone estaba en unas compras así que me la encontraría para irnos a la casa de los abuelos. Pero no fue así. Desperté unos minutos antes y mi madre no me llamó, entonces recordé que le había comentado que esta vez no iría.
Pensar en no ir hizo que olvidara sobre eso. Así que ni siquiera se molestó en preguntarme si me iría con ella a la casa de mis abuelos, donde estaría toda la familia. Simplemente me llamó unas horas después para desearme un feliz año y decirme que al día siguiente regresaría a casa.
Ya que tampoco quería estar tan solo el día de hoy, porque sería muy aburrido, decidí mandarle un mensaje a Chanyeol para preguntarle si quería salir conmigo. No tardó mucho para contestar mi mensaje, así que al leerlo salí apresurado de mi habitación y conduje hasta su casa.
―Oye, llegaste rápido ―dice Chanyeol al verme llegar. No tardé mas que unos pocos minutos.
―Quería pasar el último día del año muy agradable y con alguien especial, claro que vendría rápido ―sonrío― ahora súbete, te llevaré a ver las estrellas.
Él simplemente rió y se subió al auto, puso algo de música y lo miré recostarse sobre su asiento mientras yo conducía. Se veía tan tranquilo ahí que no quise interrumpirlo, teníamos tiempo de sobra para hablar después. Así que, simplemente seguí conduciendo. Escuchar algo de Radiohead realmente venía bien con lo oscura, pero iluminada, que era la noche.
Al llegar al lugar y estacionarme, salí del auto y me senté en el cofre. Saqué un cigarrillo que tenía por ahí y lo encendí. Me puse a pensar sobre los propósitos que tenía para el próximo año. Uno de ellos era ser más abierto respecto a mis sentimientos y esas cosas, además de ser más seguro al momento de decir y hacer algo. Según el psicólogo, eso me ayudaría mucho en mis relaciones con los demás.
Chanyeol salió del auto y se sentó a mi lado, apagué el cigarro y lo tiré. Estábamos mirando y admirando de la vista. Habíamos llegado a un gran parque, donde la parte superior funcionaba como estacionamiento, y la vista nocturna lo hacía parecer tan especial y mágico, algo inolvidable. No había nadie más que nosotros dos allí, ya que todos estaban con sus familias, y las personas que dejaron estacionados sus autos estaban seguramente alojados en el hotel que está a unos minutos de aquí.
Y éramos solo él y yo. Él seguía sonriendo, no habíamos hablado desde que pasé a recogerlo, pero aun así no había silencios incómodos, así que no teníamos la necesidad de hablar.
La vista aquí era realmente hermosa, no podría haber nada mejor que esto en todo el planeta. Estábamos ambos sobre el auto, mirando las estrellas y sintiendo el fresco aire de diciembre sobre nosotros.
―Me hice unos propósitos para el siguiente año ―dije de pronto y volteó a verme―, no estoy seguro de si podré cumplirlos. ¿Tú qué piensas?
―Trato de no pensar demasiado en eso, simplemente lo hago si surge la oportunidad y no lo propongo ―volvió a sonreír y como un acto inconsciente hice lo mismo una vez más.― ¿Cuáles son tus propósitos? Creo que si lo dices, eso te haría sentirte más comprometido a cumplirlos.
Tiene razón, tal vez de esa forma tendría a alguien en quien apoyarme. Porque conocería mis intenciones y, al conocerlo, no me dejaría caer en los momentos difíciles. Así que me animé a contarle.
―Tener más seguridad y ser más sincero en cuanto a mis sentimientos y acciones. A veces ni yo mismo sé qué tengo y no hago nada al respecto. Creo que al contarlo me hará bien.
―¿Y cómo te sientes ahora mismo?
―Me siento muy bien ―sonreí y no pude evitar ponerme un tanto nervioso. Estaba analizando lo que diría y convenciéndome de que estaba haciendo algo bien.― ¿Sabes? Estar contigo me hace sentir de esa manera, no solamente en estos momentos.
No dijo nada, se recostó para poder tener una mejor vista de lo radiantes que se veían las estrellas y lo hermosa que se veía esa media luna. Me puse un poco más nervioso.
―Sehun, recuéstate conmigo.
Me di la vuelta y me acomodé a un lado suyo, al cabo de unos segundos entrelazó nuestras manos y me sentí muy ansioso al respecto, cosa que no quise dar a entender. Quería parecer seguro de lo que hacía, pero no entendía por qué él hacía eso.
―Sé que es el último día del año, pero puedo decir que es el mejor día que he tenido ―sonreí y lo miré a los ojos.― Estamos tú y yo aquí, observando las estrellas mientras sentimos el fresco viento. Yo, realmente me siento agradecido de que estés aquí conmigo.
―Yo estoy muy feliz de estar aquí contigo ―una vez más sonrió.
Lo miré a los ojos nuevamente y él esta vez hizo lo mismo, su sonrisa no se desvanecía y yo me ponía cada vez más nervioso.
Entonces, dio el siguiente paso y se acercó más a mí. Fue en ese momento cuando me besó, un beso que no iba más allá, un beso que me hizo darme cuenta de que lo que sentía era correspondido. Mientras me besaba yo lo abrazaba. Después nos separamos y fue entonces cuando pensé en decirle cómo me sentía, pero fui interrumpido...
―Oh Sehun, tú también me gustas, mucho.
Me sonrojé de sobre manera y lo abracé aún más fuerte. Realmente me sentía muy feliz, quería gritar, pero no pude porque se acercó a mí y volvió a besarme.
Y así pasamos la noche. Seguimos conversando sobre las cosas que haríamos juntos y por separado. Se hizo el primero de enero y deseé poder llegar a esta misma fecha el próximo año a su lado.
