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Tell me why

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첸백 | Jongdae está enamorado de Baekhyun, pero nunca se lo confesó.

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Ella siempre ha sido una chica encantadora, divertida y amable, con un carácter fuerte, aunque también un poco tímida; razones más que suficientes para que a casi todos en la escuela se sintieran atraídos por ella. No me extrañaría que más de algún chico o chica hubiera intentado invitarla a salir. Y tampoco me asombraría que mi mejor amigo lo hiciera, lo cual sí sucedió, ya que él mismo me lo contó hace unos días. Aunque no me tomó por sorpresa, eso no evitó que me sintiera triste al respecto.

Un lunes, Taeyeon simplemente no volvió a aparecer en el instituto. Como es de esperarse, los rumores comenzaron a esparcirse por toda la clase e incluso por todo el colegio; pasados los días, el director tuvo que poner fin a esos rumores al informarnos que se había trasladado a los Estados Unidos por asuntos familiares. Y así, los demás días siguieron su curso natural.

Los años pasaron, Baekhyun y yo ya estábamos en la universidad. Entramos a la Licenciatura en Música. Y a mediados de nuestro primer año, con todo el estrés de las presentaciones y los exámenes, fui empujado al bajar del autobús por un alegre Baekhyun, quien me dirigía hacia la cafetería. Decidido a dormir unos minutos antes de comenzar con las pesadas clases, apoyé mi rostro sobre mis brazos, pero fui interrumpido por mi amigo, quien no podía dormir. ¿Qué acaso no estaba muriéndose ayer por la presión de las clases? Y, ¿no se supone que estamos aquí para descansar un poco?

Se le veía tan emocionado, me asustaba porque su estado de ánimo cambió en cuestión de segundos. Luego me di cuenta del por qué, se trataba de Kim Taeyeon; sí, la misma de la secundaria, al parecer ha regresado a Corea. Ella entró a la oficina del rector y Baekhyun se levantó dispuesto a acercarse en cuanto ella saliera de aquella oficina. ¿Es en serio, Byun?

―¡Jongdae! ―me saludó Baekhyun, sentándose en el banco que estaba al lado. Con aquello del regreso de Taeyeon, parece que se ha olvidado de todo el estrés que tuvo que soportar el fin de semana pasado―. ¿Listo para el examen?

―¿Qué? Ah, sí ―respondí con desgano. Aún me sentía cansado, pasé toda la noche estudiando. Tenía dudas sobre el examen, además, quería distraer mi mente de Baekhyun y su charla sobre Taeyeon.

―Bien, entonces te hablo cuando terminemos ―me sonrió y dirigió su vista hacia enfrente, el profesor ya había llegado y no pude evitar sonreírle yo también, aunque él ya no me viera. Estudiar todo este fin de semana habría sido en vano si sigo pensando en lo de esta mañana.

El examen resultó ser menos complicado de lo que había imaginado, aunque al parecer a Baekhyun no le fue tan bien. Conociéndolo, seguro que no ha estudiado más de dos horas, como mucho. Se habrá distraído jugando League of Legends contra Heechul o algún otro de sus amigos raros.

El día de hoy no tuvimos mucho por hacer, salvo unas pocas clases y el examen. Así que al salir, fui con Baekhyun a su casa para seguir trabajando en una canción que había estado componiendo desde hace un par de semanas.

―Hey, Jongdae-ssi ―me habló, sacándome de mis pensamientos―. ¿Recuerdas que vimos a Taeyeon esta mañana entrando a la oficina del rector?

―Hmm, ajá.

―Pues verás, como me fui hacia la oficina y tú decidiste ir al salón, esperé a que saliera para saludarla y saber cómo ha estado y eso. ―Yo sólo escuchaba todo lo que me decía, tratando de prestarle atención, pero en realidad no me sentía aún con ánimos para eso.― Me contó que fue transferida a la Facultad, así que me ofrecí como su tutor.

―Pero hyung, si hoy en el examen fuiste de los últimos en terminar y por lo que veo, no te fue muy bien. ―Lo miré escéptico.

―Sí, lo sé, pero eso no me impide contarle sobre las clases y cómo se manejan las cosas por aquí ―tenía razón, en parte no quería que pasara tanto tiempo con ella porque me hablaría mucho al respecto, pero supongo que al estar en las mismas clases no me quedaba de otra.

Él estaba recostado en su cama mientras yo ocupaba su silla frente a la computadora buscando ideas que me ayudaran con la composición. Sin embargo, lo que me contó me hizo sentir triste al pensar en cómo serían las cosas de ahora en adelante; así que decidí levantarme, tomé mis cosas y me despedí rápidamente de él, quien me miraba con una gran confusión.

―Tengo algo pendiente por hacer, nos vemos mañana hyung ―hice una reverencia y me fui sin esperar a que se levantara. Estar allí me estaba afectando, pero sabía que esto apenas comenzaba. De todas formas, sólo alcancé a escuchar un "Descansa Dae" a lo lejos.

Y así, entre clases, proyectos y silencios, pasó el tiempo.

Durante este tiempo, he tenido una gran ventaja gracias al estrés por los proyectos finales del semestre, tenía algo en lo que podía distraerme de Baekhyun y su renacido enamoramiento. Para mi desdicha, ese mes llegó a su fin y con él también los exámenes y proyectos; ya no había nada de lo que pudiera aprovechar para desaparecer. Ver a mi amigo y Taeyeon tan felices, a pesar de ser solo amigos, me hacía sentir tan mal, porque aunque no conociera los sentimientos de ella, sabía que él seguía queriéndola después de todos estos años.

El tiempo pasó y los meses se convirtieron en años, todo había pasado tan rápido que no me di cuenta de que para finalizar este último semestre de la carrera, ellos cumplirían casi tres años como pareja.

A veces rechazaba las invitaciones de ambos para salir, porque sabía que me sentiría peor de lo que ya estaba al estar solo. Otras veces, aceptaba salir con ellos y me aseguraba de que Junmyeon viniera conmigo. A ninguno de los dos pareció incomodarle que saliera con un chico.

Y así, en uno de esos días, después de que los cuatro salimos a las afueras de Seúl, una vez que la pareja se fue, Junmyeon me pidió que fuera su novio. Le pedí un tiempo para pensar mejor las cosas, al fin y al cabo, no tenía nada que perder. No puedo negar que Junmyeon me gustaba, me gustaba mucho; pero sería mentirme a mí mismo si pensara que podría reemplazar lo que he sentido por Baekhyun durante tanto tiempo.

Pasaron los días. Era fin de semana, así que Junmyeon y yo quedamos en salir una vez más, y en esa misma cita le diría si aceptaba o no ser novios. El clima era agradable, salimos a Gangnam e incluso se ofreció a comprarme lo que quisiera, sabiendo cuánto amo la música, me ofreció algún instrumento, pero me negué rotundamente a pesar de su insistencia. Más tarde, fuimos a su casa para tener más privacidad y ahí fue cuando acepté ser algo más que amigos. Me invadía la felicidad, por primera vez en mucho tiempo me sentía realmente emocionado por alguien.

Las cosas marchaban muy bien, en un par de meses nos graduamos al fin. Con Baekhyun y Taeyeon nos pusimos de acuerdo para ayudarnos a conseguir algún puesto en las cientos de empresas de entretenimiento; si tenemos suerte, podríamos conseguir alguna de las grandes. Me sentía tan confiado y menos preocupado por lo que se vendría.

La graduación llegó y la felicidad que pensé sentiría no sucedió. Después de casi un año, Junmyeon y yo decidimos ponerle fin a la relación; terminamos siendo amigos, pero sigue siendo algo doloroso. Tuve que confesarle que no quería herirlo por no haber superado a Baekhyun, y lo vi, lo vi llorar como nunca lo había visto. Me odié por ello.

No podría ser tan egoísta como para atar a Junmyeon a estar en una relación con un chico que no ha podido superar su amor no correspondido, ni tampoco de tener a Baekhyun solo para mí, y mucho menos alejarlo de la chica que tanto ama.

¿Por qué no te fijaste en mí, hyung? ¿Por qué no te he podido superar?

Siempre había sido un chico seguro de mí mismo, poseía una confianza que muchos fingen o desearían tener. Pero cuando se trataba de él, me sentía tan pequeño, incapaz de soportarlo. Es tan inalcanzable para mí. Es mi mejor amigo, es el chico al que amo y al que deseo ver feliz, aunque no sea yo la razón de su felicidad. Soy un completo cobarde por no confesarle lo que siento, pero es mucho mejor de esta manera.

Para su cuarto aniversario, Baekhyun me pidió que fuera a recoger a Taeyeon al salir de su trabajo, tenía algo planeado para ella y necesitaba verla en un par de horas. Acepté sin problema. Nunca tuve ningún tipo de rencor hacia ella en todo este tiempo, tampoco a él. Solo Junmyeon y yo sabemos de esto, pero era en mi soledad donde tenía que enfrentarme a ello. Taeyeon subió al auto a la hora acordada por Baekhyun y ella sonreía, se le veía confundida y, a la vez, emocionada. Me habló sobre sus intenciones de tener una casa para vivir junto a Baekhyun y las sospechas que tenía sobre una futura boda.

Y sonreí, un poco hipócrita, pero de todas formas feliz de ver a mi amigo cumpliendo sus sueños.

Llegamos a casa de Taeyeon y efectivamente, ahí se encontraba Baekhyun junto con su familia y la de su novia, todos sonrientes e igual de emocionados que los novios. Las sospechas resultaron ser ciertas. Anunciaron su compromiso de manera oficial y los demás invitados comenzaron a festejarlos y celebrarlos. Me alejé un poco de ese ambiente, me encontraba abatido y eso Baekhyun lo notó.

―Jjong ¿estás bien? Cuéntame qué te pasa ―me miró con preocupación.

Solo sonreí y mencioné que sería mejor hablarlo después para no arruinar el momento. No le dio tiempo a negar nada porque su madre le pidió hablar un momento con él. Así que aproveché para salir de allí.

De todas formas, hay algo que no he tenido la oportunidad de decirle.

―Byun ―llamé unos días después de lo acontecido.

―Sí, ¿pasa algo amigo?

―Necesito decirte algo ―no esperé a que él diera alguna señal para continuar, simplemente seguí hablando.― He estado hablando con un amigo, dice que puede conseguirme un puesto en una empresa que está en Osaka, y en cuanto me dé luz verde pienso irme allá.

―¿Crees que suceda pronto? ―lo escuché suspirar con pesadez.― JongDae, sabes que siempre te apoyaré en todo, pero me encantaría que estuvieses en mi boda ese día. No tienes idea de lo mal que me sentiría si no estás ahí ―me dijo, comprensivo y un poco dramático al final, como es típico de él.

―No sabría decirte cuándo sucederá, pero no te preocupes, estaré en tu boda, no me perdería un día tan importante como este ―nuevamente le sonreí, él realmente no tenía idea de cómo me sentía―. Se trata de un puesto como productor de unos idols una vez que el actual se retire, así que podría venir a verlos durante mis vacaciones.

―Me conformaré con eso por ahora, Jjong ―suspiró, pero luego se escuchó cómo soltó un grito de emoción, pude percibir que estaba sonriendo.― ¡Te deseo mucho éxito en Japón amigo, te voy a extrañar! ―añadió.

Los meses pasaron y con ello el día de la boda. Baekhyun se veía increíblemente apuesto con ese traje y Taeyeon tan hermosa con ese vestido que le hacía escote y terminaba delicadamente ajustado a sus piernas, un poco más arriba de las rodillas. Ambos lucían bastante bien, como en esos cuentos de hadas donde las bodas de las princesas son perfectas.

Y ahí estaba yo, observando cómo ambos compartían un beso, mientras los demás esperaban a que el padre concluyera la ceremonia para ir a celebrar que ya eran un matrimonio, tal como lo establece Dios. No voy a negar que se veían muy bien juntos, estaría siendo falso y eso es algo que nunca me ha gustado ser.

Después de haber estado con Chanyeol, Kyungsoo, y los demás chicos; y de haber charlado un rato con ellos, decidí ir a distraerme en la azotea. Quería y necesitaba calmarme; todo lo que pudo o no pudo ser ya no importa, ahora solo son ellos dos y nadie más.

―Jongdae ven, tomémonos una foto los tres ―y quien menos deseaba ver era quien me hablaba. ¿En serio no se da cuenta? ¿Por qué sigo sintiéndome así?―. Taeyeon dijo que sería una buena idea.

―A-ah, ¿qué? ―fingí no escuchar bien, pero eso le pareció gracioso, porque sonrió y me tomó de las manos, llevándome hacia su ahora esposa y obligándome a posar para la cámara.

Ya no podía soportarlo más, no podía evitar dejar que mis lágrimas salieran. Me dejé llevar por los sentimientos una vez más y me dediqué a desahogarme lo máximo que me era posible. No faltaba mucho para mi vuelo a Japón, pero mientras pasaba el tiempo, me quedé en el auto pensando en todo lo que dejé atrás; tratando de convencerme de que al estar lejos me iría mejor, que no pensaría tanto en él, y esperaba que incluso hubieran momentos en los que lo recordara y lo considerara solo un amigo.

Al tomar la fotografía donde salíamos los tres, comencé a llorar nuevamente. ¿Por qué no pude ser feliz con él? ¿Por qué me tuvo que gustar? Él nunca me habría correspondido, es un hombre hetero, nunca se interesó por ningún hombre y probablemente de ser así, no se habría fijado en mí. Quizás algún día me arme de valor y le diga que fui un cobarde, aunque eso dependa de que no vuelva a hablarle. Pero al menos me haría bien decírselo, así que, a día de hoy, no descarto esa idea.

Ojalá pudiera saber que soy la causa de su alegría, de sus enfados y que también puedo calmar sus tristezas, de todo lo que le concierne. Me tranquilicé y contuve las lágrimas para poder despedirme; les llamé antes de irme, sin avisarles para que no vinieran, ya que no quería que me vieran en este estado, no quería verlo llorar por mi partida y observar cómo ella le daba consuelo. Así que, sin más, me fui de allí.

Espero algún día dejar de sentirme así.

Deseo que seas muy feliz con tu esposa, mi mejor amigo.