Work Text:
Nagi permanece sentado en una banca, sujetando un pequeño envase de zumo que ordenó hace poco de diez minutos, con la espera de ver a su invitado.
Llevar a Bachira a un paseo cuyos alrededores están repletos de arces le pareció una idea tranquila. Reo habia recomendado cientos de lugares lujosos para su obvia cita pero, aún cuando podrían ser entretenidos para Bachira, Nagi negó al pensar en las horribles multitudes que los alejarían de su relación.
Cuando percibe el exquisito aroma a vainilla, notó su llegada.
— Na-gi~♪—musitó Bachira, cubriendo los ojos del mencionado— ¿Quién soy?
— Bachira.
— ¡Bingo! —aleja sus manos y se recarga sobre los hombros contrarios— ¿Qué es eso?
— Es para ti, un zumo de piña... Lo recomendaron y accedí —al voltearse para hacer entrega, una emoción inexpicable dieron lugar a un brillo en sus ojos.
— ¡¿De verdad?!
Nagi observa con mayor claridad al chico, de pies a cabeza, y no puede evitar pensar en "Pompompurin" por su llamativa vestimenta.
— ¡Delicioso! —mientras disfruta la bebida, Bachira se da cuenta que ha capturado la atención de Nagi. Chigiri tenía razón, después de todo— Andando.
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Habían recorrido ya, por lo menos, setenta metros. La distracción de Bachira es tan cotidiana que incluso alabó a los pequeños saltamontes que rodeaban sus pies. Aun cuando se comportaba como un niño ante los comentarios de las personas que pasaban, Nagi lo consideraba adorablemente infantil; es decir, encontró el tiempo indicado para apreciar sus expresiones, movimientos, risas, burlas, ¡cualquier cosa que desconocía de Meguru!
Otros treinta metros se sumaron y Bachira desconocía a dónde lo llevaba el joven albino porque, para caminar tanto, debe haber una razón. En todo caso, busca otra manera de abrir una conversación larga y una ardilla corre, con un pequeño maní en la boca, hasta llegar a su nido— ¡Mira! —toma el brazo de Nagi y señala su casa— ¡Incluso tiene una familia! —puesto que otra ardilla, similar a la primera, y dos pequeños se asomaron.
— Oh, es un agradable ambiente. ¿Terminaste tu bebida? —pregunta en cuanto nota el envase vacío.
Bachira alza una ceja y tira de él— No me molesta hablar por tanto tiempo, pero deja de poner una barrera entre nosotros, genio.
Nagi no sabe cómo reaccionar, ¿realmente lo hizo?
— No sé en dónde tienes tu mente —prosigue Bachira— Pero si vamos a estar juntos, entonces no me evites —y acelera su paso para dejar a un Nagi pensante de sus errores.
Pues, es verdad, no prestaba atención en ningún momento. Disfrutaba las acciones de la persona que tenía enfrente, más no del corazón de esta. Además, no debía mostrar su vergüenza por no tener idea de qué decir (un asunto del que es primerizo), venía con la confianza de ampliar su relación pero, cuando Bachira dirigía su vista a algo que él no podía ver con el mismo interés, el silencio formó parte de sus opciones.
Ah... Dos errores: uno, no ha sido honesto consigo mismo. "Decir lo que piensas", ¿No debe ser así? No le ha mencionado a Bachira que su conjunto es lindo, no ha alabado su cálida forma de interactuar con los animales, tampoco el cómo sus sonrisas lo dejan estático, ¡no lo ha hecho! Y esto da a conocer que el siguiente error es crucial, pues parece tan fácil olvidar lo que uno busca cuando esta persona es tan increíble como la sensación de jugar fútbol.
— ¡Bachira! —lo llama con la espera de que su voz sea escuchada— Tu conjunto es lindo.
— Chigiri la eligió —indica Bachira sin interés.
— Luces como Purin —con eso logra alcanzarlo.
— ¿"Purin"? ¿Acaso es una ternura similar a "Hello Kitty"?
— Es parte de. Extrañamente, uno de mis juegos colaboró con Sanrio, y Purin estaba ahí.
— Así que —Bachira guiña un ojo— ¿Luzco lindo?
Nagi toma una pausa para responder, de hecho, infla sus mejillas y asiente, provocando que Bachira se eche a reir— ¿Ves? Esto ya no es aburrido —coloca el envase sobre la cabeza del mayor— Si hacemos esto, ¡Nunca se hará aburrido lo que hagamos!
Con eso, mientras Nagi deposita el envase en la basura, recordó que, varias veces, las parejas de su instituto ocupaban el mismo lugar tranquilo que él usaba para superar un nivel. No les daba importancia, al menos no del toda, pero siempre nacía una interrogante: "¿Es necesario un beso para demostrar un sentimiento?".
Por lo que, cuando una de sus manos tomó la cintura de su compañero, para después atraer el cuerpo al suyo, entendió esa necesidad.
— Qué atrevido —soltó Meguru Bachira con la sonrisa más juguetona posible— ¿Quieres ir rápido? —mientras sus brazos rodeaban el cuello del más alto— Hagamos esto rápido, Nagi Seishirō.
Tomando a un Nagi desprevenido, nuevamente, los labios de Bachira presionaron sobre los suyos. Meguru vuelve a estar un paso delante y si Seishirō desea contraatacar, subir de nivel es lo indicado. En los próximos segundos, el ardor en el labio inferior de Bachira se presenta, pues la mordida de Nagi es terriblemente profunda.
Las personas a su alrededor podían decir lo que quieram. Esta escena no podrán alejarla del juicio, pues están atrapados en su modo de pensar.
"Oh, dulce trago de cereza..." piensa Seishirō, con el corazón palpitante al explorar la cavidad de Meguru. Una mordida significó una carta ganadora, así que Bachira no puede dar más para ganar esta batalla.
La oración de Bachira es cierta: una historia ordinaria entre ellos no se dará, puesto que su relación nunca será aburrida cuando uno busca devorar al otro.
