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back to you

Summary:

Reo era tan cálido, tan hermoso.

Y Nagi esta desesperado por tenerlo de regreso.

Solo necesitará unas palabras de aliento y una amenaza para tratar de recuperarlo.

"Espero que mis complicados sentimientos nunca te hayan agobiado tanto como a mi"

Notes:

aaaaa es el primer fic nagireo que publico y realmente quería escribir cosas de reo y nagi llorando por la ausencia del otro por favor hagan más fics de nagi llorando por reo

 

pueden gritarme en mayúsculas en mi tw @ilvre6ki

Work Text:

Nagi se había ido.

 

Y no había nada que el pobre y desolado corazón de Reo pudiera hacer más allá de retorcerse en el arrepentimiento y las dudas que inundaban su cabeza sobre cuál fue su error. Que fue aquello que orillo a Nagi a dejarlo atrás como si la promesa que hicieron no existiera más. Como si todas aquellas tardes de práctica interminable, en donde sus piernas se romperían pateando balones y cargando a Nagi hasta su bicicleta para llevar a casa, no deberían tener significado para él. Y quizás el inteligente Reo lo podría haber superado esta situación con facilidad. Quizás podría aprender a olvidar si la distancia crecía entre ellos, si es que ya no tendría que volver a verlo y revivir el dolor de ser desechado por la persona que más quiso.

Aquella que quiso tan desesperadamente hasta que sus huesos le dolían y que hacía que sus arterias se llenaran de una felicidad que nunca había llegado a conocer hasta que el de cabello blanco se posó ante su mirada. Y es que tal vez la palabra “querer” nunca sería suficiente, porque Reo sabía que esa no era la palabra que media la magnitud de sus sentimientos, pero se negaba a darle rienda suelta a su corazón ahora que estaba abandonado, y que había perdido al compañero unico que le quedara.

Kunigami había sido eliminado.

Y gracias a que Shidou se sintió atraído por sus pases, logro superar la segunda selección.

Y estaba agradecido de haber sido elegido, pero sus piernas, su propio cuerpo no logró sostenerse de pie un minuto más, le dolían los brazos y sus rodillas estaban a punto de doblarse a la mitad, el no dormir por fin le estaba pasando la cuenta . Apenas podía caminar por su cuenta hacia la habitación que los esperaban a él y al resto de su equipo, quienes ya estaban conformados una vez terminados todos los partidos. Se apoyó en el marco de la puerta sin poder dar un paso más, así que simplemente se dejó caer al suelo, abrazando sus rodillas hasta su pecho y escondiendo su pálido rostro entre ellas, como si eso pudiera hacerlo invisible y vulnerable.

Realmente quería ser invisible.

Pensar que al día siguiente vería a Nagi le revolvía el estómago. Era un hecho que tarde o temprano tendrían que volver a un verso, pero Reo no quería que ese momento llegara, no quería pararse en frente de sus ojos y que su corazón palpitante buscara a tiendas en la oscuridad de su dolor que Nagi lo volviera a elegir , que Nagi lo mirara con adoración aun cuando jamás le dio el afecto genuino que su alma necesitaba, quería cargarlo de vuelta a la habitación y que se acurrucaran juntos aun cuando Nagi nunca le ayudó a invadir su espacio de esa forma. Reo estaba pidiendo cosas que nunca tuvo y que quizás, en este punto, jamás le darían.

Porque Nagi no lo adoraba.

No como él adoraba a Nagi.

Su Nagi que jamás fue suyo.

Las lágrimas amenazaban con escapar de sus ojos y en este punto comenzó a pensar en lo patético que era, en como estaba a punto de desgarrar su alma dolorosamente por alguien que nunca tendió la mano hacia él y lo saco del enorme agujero en el que se estaba hundiendo, alguien que no le acaricio las mejillas mientras lloraba ya quien Reo le entrego todo incluso cuando nunca recibio nada a cambio.

Pero no puede evitarlo. Se quebró como hace mucho tiempo no lo hizo, porque estaba agotado, porque su fuerza ya no era suficiente para sobrevivir aquella avalancha de emociones que lo estaba encerrando en un estado que ni siquiera lo dejaba respirar correctamente, sus manos temblaban levemente mientras su garganta se apretaba con fuerza, sus pulmones no estaban alcanzando que pudiera respirar como debía y se sentía perdido. O quizás en el fondo siempre lo estuvo. Quizás se aferró a un salvavidas que en el fondo tarde o temprano lo abandonaría en medio del mar.

“Oye, oye bollo morado, ¿Qué pasa?”. Sintió unas manos rodeando sus hombros y apegarlo a un musculoso pecho que no reconoció, pero estaba tan cansado, tan anhelante de algún toque que lo trajera a la realidad y que le hizo olvidar todo aquello que tenía atragantado en el pecho, que por ahora debería confirmarse con esta persona.

“Nunca seré lo suficientemente bueno, ¿Sabes?”. Su voz se quebró en medio de su lamentable discurso y apretando más sus rodillas a su pecho casi como deseando enterrarse en una burbuja en donde nadie pudiera interrumpir su prolongado dolor. Volvió a abrir la boca. “No importa cuanto lo intente, no puedo ser lo suficientemente bueno para que alguien se quede”

“Reo”. Su nombre resonó en sus oídos y por lo que pareció una eternidad, fue capaz de levantar la mirada. Ahí estaba Shidou, sonando suavemente, algo que resultó completamente extraño viniendo de alguien que estuvo a punto de golpear a Kunigami antes. “Supongo que esto se trata de ese mocoso aburrido con el que solía estar”, Reo solo asintió levemente mientras permitía que Shidou apegara más su cuerpo al de él.

“Se supone que estaríamos juntos hasta el final, pero cuando tuvo la oportunidad de dejarme lo hizo sin pensarlo”. Reo trato de no dejar que sus sollozos resultaron tan violentos, pero era inevitable, pensar en todos aquellos momentos en donde Reo deseo tener a Nagi solo para él, en donde quiso mantenerlo a su lado brindándole todo lo que le pidió, poniendo la comodidad de Nagi por sobre la suya y que nada de eso nunca haya sido suficiente lo arruinaba, lo arruinaba de una u otra forma y quemaba. Quemaba como a pesar de eso, sus manos deseaban volver a tocar a Nagi, acariciar su cabello mientras este se dormía sobre la mesa y sus adormecidos ojos solo lo miraban a él, aunque sea solo por una fracción de segundo. “Odio esto. Odio sentirme tan mal por algo que estaba destinado a suceder en algún momento”

“¿Siempre creíste que te iba a dejar?”. Cuestiono a Shidou repartiendo suaves caricias en su espalda.

“Nagi es un genio, quizás él no cree que sea digno de pararme a su lado y ser su compañero”. Reo no sabía de donde había sacado la confianza para apoyar su cabeza en el hombro de Shidou, quien no protesto y solo siguió acariciando su espalda, casi como si buscara que todo el cuerpo de Reo se relajara bajo su toque constante.

“Ese chico no sabe lo que dice”. Soltó una pequeña risa. “Yo te elegí porque tus pases son increíbles bollo morado, además es genial tener a alguien como tú en mi equipo, así que, si ese chico no supo valorarlo, pues vamos a destruirlo en la cancha”

“¿No escuchaste la parte donde dije que es un genio?”

“¿Y qué te hace pensar que no soy un genio también?”. Reo lo miro con curiosidad y Shidou solo se limitó a golpear su hombro, no tan delicadamente como el resto de sus toques. “Podemos destruirlo y hacer que se arrepienta de lo que te hizo o nos podemos quedar aquí llorando toda la noche, soy alguien muy sensible”

"Idiota". Reo por primera vez, en lo que parecieron años pudo reír, se sintió tan lejana esa sensación burbujeante de felicidad llenando su interior de forma desenfrenada que tenerla de vuelta se sintió como un gran alivio.

“No te preocupes bollo morado”. Shidou se puso de pie, dejando que el costado de Reo se volviera frío. Estiro su mano hacia Reo y lo miro con una sonrisa tirando de la comisura de sus labios. “No dejes que tu Nagi te haga daño”

“No es mi Nagi”. Dijo. Estirando su mano para alcanzar la de Shidou y poder ponerse de pie, aunque su cuerpo aún se sintió pesado.

“Pero quieres que lo sea, ¿verdad?, eres todo un coqueto”. Reo solo logra sonrojarse antes de que Shidou salga corriendo a esconderse bajo las mantas de su cama. Su corazón se sintió tranquilo, y tal vez, eso era justo lo que necesitaba.

El estruendoso sonido de la voz de Ego resonó en toda la habitación por la mañana anunciando que mejoraron en el salón principal, todo el equipo se preparó de inmediato, pero Shidou aún no se levantó de la cama y no fue hasta que todos lo golpearon con las almohadas que fue capaz de moverse. Reo estaba aterrado de ver a Nagi, estaba claro que había pasado la segunda selección con Isagi, sin embargo, fue sorprendente verlos en equipos separados y peor aún cuando Nagi lo vio y susurro su nombre de una forma tan suave que Reo podría jurar que podría llorar de solo haberlo visto. Los pies de Nagi comenzaron a moverse inconscientemente casi como deseando alcanzar a Reo. Reo comenzó a mirar a todos lados en busca de una ayuda,

Nagi quería estar cerca de él. Quería hablarle de algo y solo se detuvo cuando vio a Shidou encerrarlo en sus brazos.

“Bollo morado estoy tan feliz de que estemos en el mismo equipo, eres todo un tesoro”. Shidou volteó a Reo haciendo que ya no estuviera en frente de la fuente de todas sus angustias y preocupaciones, sino únicamente enfocado en el resto de los miembros de su equipo.

Algo en el corazón de Nagi se rompió en ese momento y no supo cómo expresarlo en palabras.

Cuando dieron el actual top seis y anunciaron que se harían equipos separados, Nagi deseo con todas sus fuerzas que Reo lo eligiera, sin embargo, sabía que en el fondo no se merecía ninguna consideración por parte de la persona a la que había destrozado y es que a pesar de que todo estaba destinado a volverlos más fuertes por separado las palabras que uso, las acciones y todo aquello que dejo en el aire mientras Reo se quedara en el césped cuestionando su relación.

Quería hablar con él, quería tocarlo y sentir como su piel se ponía calentita al estar cerca de él, quería que su corazón rebosara de emoción de la que se había privado a elegir un camino separado de la persona que en el fondo, le había dado hacer.

Reo era cálido y perfecto, y es que cada vez que Nagi estaba a su alrededor se sentía como mirar fijamente al sol mientras su piel se ponía dorada bajo sus rayos, sus ojos eran preciosos y cada vez que los miraban sentían como si estuviera en el lugar correcto, Reo era su lugar correcto y nunca había deseado tener algo tan genuinamente como anhelaba la compañía de Reo.

Su vida era aburrida, llena de incertidumbre y deseando solo estar tranquilo, lejos del ruido y de las cosas molestas, pero todo eso cambió cuando lo conoció a él, a quien, con el pasar del tiempo se transformaría no solo en su mejor amigo, sino también en todo aquello que quería hacer feliz.

Nagi comenzó a vivir para Reo, comenzó a soñar gracias a él y con ello también comenzó a amar a todas las cosas que Reo categorizaba como defectos.

Amaba la forma en la que su nariz se torcía cuando se reía demasiado fuerte, amaba la forma en la que sus manos se ponían sudorosas con los guantes durante la práctica y amaba también como su sedoso cabello caía a sobre sus hombros, la comodidad de su espalda mientras lo cargaba de vuelta a casa o como es que sus tímidas manos siempre intentaron alcanzar a Nagi y él, por miedo o mera vergüenza se alejaba con miedo, miedo a amar tanto ese toque se volvería loco si en algún punto ya no lo tenía .

Le gustó como Reo lo consentía aun cuando Nagi se ponía tan nervioso que sus manos temblaban incluso si Reo apenas notaba eso. 

Nagi nunca había deseado algo tan desesperadamente como deseo estar siempre al lado de Reo.

Y lo había arruinado.

Aún cuando Reo se había convertido en su paraíso deslumbrante.

Le dolía el pecho al solo recordar la mirada perdida de Reo mientras se alejaba de su alcance, casi como si le estuvieran arrancando el corazón y es que así se sentía, como si le estuvieran arrebatando los pulmones y le costaba respirar.

Su labio tembló cuando se dio la vuelta y grabó las palabras que le había dicho en el campo ya pesar de que Isagi lo cuestionó e incluso le grito sobre lo poco considerado que era con los sentimientos de alguien como Reo. Alguien maravilloso que no se merecía eso. Y aunque trato de explicarle a su equipo el porqué de su elección al parecer todos estaban de acuerdo con lo cruel que fue y en este punto no le sorprendería que Reo no quisiera hablarle más.

Pero verlo después de tanto tiempo, atando su coleta más alta mientras aparecen sus ojos fijos en el suelo, solo activo un sentido desesperado en Nagi.

Quería estar cerca de él, quería abrazarlo y decirle orgulloso que estaba de él, decirle que estaba maravillado con el solo hecho de que haya llegado ahí. Pedirle perdón y decirle que todo eso era para cumplir su sueño, pero no pudo. Porque alguien que no era y que nunca fue él, lo abrazo por la cintura llevándoselo lejos de su alcance, casi como burlándose de él.

No tenía apetito y lo único que quería era volver a la cama, lo que empeoro cuando camino hasta el comedor y vio a Reo descansando delicadamente su cabeza sobre el mesón, mientras Shidou le acariciaba las hebras moradas.

Algo se retorció en su estómago y aunque no había comido nada aun, sintió muchas ganas de vomitar. Sus ojos picaban y no pudo evitar bajar la cabeza, casi como lamentándose de existir en el mismo sitio que ellos. Y aunque Isagi lo guio hasta el asiento más cercano, aún se sintió flotando en una enorme marea, casi como deseando hundirse en ella y nunca más volver a salir.

Sabía lo que necesitaba, pero todo aquello estaba lejos de su alcance ahora, la persona que lo traía de vuelta a una realidad inquebrantable, que lo llenó de elogios y que le regalaba las más hermosas sonrisas después de haber anotado un gol, ya no está cerca, o al menos, no como Nagi quería tenerlo cerca.

Había una enorme pared entre ellos y parecía que nada ni nadie la rompería, incluso cuando la ola de su amor intenso golpeaba con fuerza, esta se mostró firme, porque aunque no quisiera reconocerlo por el bien de su propio corazón, el daño que causaba era irremediable.

“Deberías hablar con el de una vez y disculparte por haber sido una idiota”. La voz de Isagi resonó incluso sobre todas las dudas y miedos que rebasaron a Nagi y lo miro casi como deseando romperse ante él. Ante alguien que no era ni la mitad de maravilloso de lo que era Reo, que no valía ni un cuarto de lo que valía Reo. Pero necesitaba esto, romperse y dar rienda suelta a sus furiosas emociones que lo estaban castigando tan seguramente que le costaba hasta mover su cuerpo.

“Lo hice por nuestro bien, Isagi, yo simplemente siempre pensé que Reo-”

“Que Reo seria tuyo, ¿verdad?”. Isagi completa la frase incluso cuando los ojos de Nagi lo miraron estupefacto, casi como si lo que dijo era un secreto que nadie más podría oír.

“No es eso”. Aseguro Nagi incluso cuando los ojos de Isagi rodaron hacia un lado casi como burlándose de él. “Pensé que podemos hablar ahora, pero siempre está con ese tipo y yo-”

“Y estás ardiendo de celos Nagi”

“Deja de terminar mis putas frases Isagi, solo cállate y escúchame”. Nagi estaba perdiendo su paciencia y no ayudaba que cada segundo que volteara, Shidou siguiera atendiendo el cabello de Reo, casi como provocándolo. “Lo que quiero decir es que pensé que Reo entendería que hacía esto por los dos”

“¿Le dijiste eso a Reo?”

"No". Un golpe llego hasta la cabeza casi como haciéndolo reaccionar. Volteo hasta Isagi casi cuestionando el porqué del golpe.

“Nagi eres un inútil”. Isagi volvió a golpear su cabeza sin ningún tipo de delicadeza, casi como recalcándole lo tonto que era. “Tú no esperarás que él adivine las estupideces que estás planeando en tu cabeza de ermitaño ridículo”. Soltó un suspiro mientras se acercaba un poco más cerca de Nagi. “Si quieres hacer algo bien, ponte de pie, camina hasta Reo y pídele un minuto para hablar”

“Pero está durmiendo y ese tipo le está acariciando el cabello”. Murmuro abatido, casi como asumiendo lo peor antes de intentarlo.

“Shidou acaba de salir, corre, toma a Reo y arregla tu mierda o te voy a matar”. Isagi se puso de pie y lo obligo a salir de la comodidad de su silla, llevándolo justo a la fuente de todos sus pensamientos. Reo seguía descansando su cabeza sobre la mesa y Nagi no tenía idea de dónde poner las manos. “Comparto habitación con él, tomaré tu cama para que ustedes puedan hablar un poco y si te vuelvo a ver y no lo has arreglado te voy a cortar la cabeza”

Isagi se fue, dejando a Nagi junto a Reo y su corazón palpitante deseando poder acariciarlo aunque sea solo un poco. No sabía como empezar una conversación y mucho menos como despertar a Reo, sabía que había estado practicando durante el resto de la tarde y estaba cansado, pero mentiría si dijera que no le gustaría que se despertase en ese mismo momento y le diera una bonita sonrisa , pero claro, eso no pasaría. Con la poca vergüenza que le quedó, se acercó hasta Reo, moviendo un mechón de cabello hasta detrás de su oreja y observando lo bonito que era de cerca.

Había olvidado la última vez que vio su rostro pálido. Tenía manchitas de acné desde que estaban en la secundaria, pero nunca fueron un problema, de hecho, cuando Nagi descansaba en el regazo de Reo mientras estudiaba, le encantaba mirarlas, tenían formas de estrella y se preguntaba si besarlas se sentiría como tocar el cielo de alguna u otra manera.

Le encantaba mirar a Reo, porque siempre había algo hermoso para observar. Porque Reo era precioso, precioso en todos los aspectos. Precioso cuando depilaba sus delgadas piernas mientras Nagi le hacía compañía en el baño y precioso manos cuando cortaba su flequillo, ya que se había vuelto muy largo y le tapaba los ojos, y precioso también cuando corría hasta Nagi para esperarlo afuera de su salón con sus sudorosas que tocaban suavemente sus mejillas.

Se más cerca a Reo casi sintiendo su respiración chocando con sus labios y Oh Dios , Nagi quería besarlo tanto. Tanto hasta dejarlo sin respirar y que en el mundo solo existiesen sus labios tocándose desesperadamente.

Pero sabía que en ese momento no estaba en condiciones de pedir nada más que ser escuchado por Reo. Así que puso uno de sus brazos debajo de las rodillas de Reo y con el otro cubrió su espalda, cargándolo delante de todos los jugadores en el medio del comedor.

No es como si le importara que ellos lo miraran, lo que ahora mismo lo tenía en un colapso era lo bien que se sintió Reo entre sus brazos, casi como si estuviera destinado a cargarlo, por siempre. Camino en medio de las mesas con intenciones de llevar hasta su habitación, quizás, una vez que Reo estuviera cómodo, lo dejaría hablar y diciendo todas las cosas que le ha estado ocultando.

“Supongo que mi bollo morado estaba realmente cansado”. Nagi reconoció esa voz a metros de distancia su agarre alrededor de Reo se profundizó y aunque no quiso detenerse, sus pies no le quisieron funcionar. Se quedó ahí parado esperando que la voz estuviera justo frente a él. “Dámelo, lo cargaré hasta nuestra habitación”

“Yo lo llevaré”. Siguió caminando, antes de que una mano en su hombro lo detuviera y sintiera que todo su cuerpo tembló.

“No te preocupes tanto Nagi, yo lo llevaré, dame-”

“Por favor, déjame”. No supo que tipo de mirada le había entregado a Shidou, pero sus ojos se suavizaron y le regalo una pequeña sonrisa, y aunque eso debió darle la tranquilidad de que los dejaría en paz, también le dio cierta angustia.

“Está bien genio, pero si despierta y quiere abrazos no dudes en llamarme”. Se alejó riéndose a carcajadas mientras Nagi se quedó de pie en medio del pasillo, había un sentimiento molesto carcomiendo su interior, casi como si se estuviera pudriendo por dentro. Apretó más su agarre alrededor de los músculos de Reo y siguió caminando hasta la habitación.

Por suerte aún todos estaban comiendo, eso significaba que tenían tiempo para hablar. Dejo a Reo en una de las camas más cercanas a la puerta, porque sabía que esas eran siempre las que elegia Reo, lo tendió extrañando de inmediato el calor de su cuerpo, casi deseando envolverse a su alrededor y nunca soltarlo.

Se sentó al lado de la cama mientras miraba. Solo eso. Deseando que esos ojos violeta se abrieran ante él y le dieran al menos la bienvenida. O que sostuvieran su mirada unos segundos. Lo había extrañado tanto. Nagi no solía extrañar muchas cosas, quizás a veces, en clases, extrañaba su consola, o su cama, también la comida de su madre aunque no solía comer mucho, pero nunca había experimentado este sentimiento de extrañar tanto algo hasta el punto de sentir un vacío en el pecho.

Nagi extrañaba tanto a Reo.

Y sus manos picaban por poder tocarlo. Y el solo hecho de pensar en que esta podría ser su última conversación le dejaba atascado el aire en los pulmones y si eso sucedía, desearía con todas sus fuerzas hundirse en el duelo y nunca más volver a levantarse. Sabía que Reo lo escuchaba, porque Reo siempre lo hacía, pero también tenía miedo de sus respuestas. 

Nagi comenzaba a sentirse extremadamente torpe y lo único que quería era comunicarle a Reo sus verdaderos sentimientos y ni siquiera sabía si podría aguantar hasta que Reo despertara. El zumbido de sus oídos se estaba volviendo insoportable, y su lengua estaba pegada en su paladar, casi como rogando que abriera la boca y dejara escapar su arrepentimiento en forma de palabras confusas que ni el mismo podría entender.

Se acercó un poco más a la cama y puso su cabeza en el regazo de Reo y sintió que podría llorar. Estiro un poco sus manos y apretó sus caderas casi con temor de que Reo se desvaneciera como una nube en pleno verano, su toque era firme, pero delicado a la vez, sintió como sus hombros temblaron y sus ojos no fueron capaces de aguantar más.

Lo dejo salir. Dejo salir todo aquello que había estado ocultando, todos sus miedos y malas decisiones en forma de cascadas absurdas. El dolor martillaba firme en su pecho mientras luchaba con sus sollozos casi como rogándoles que se detuvieran, se sintiera tan desprotegido, quería ahogarse en el maravilloso aroma de Reo, quería estar tan cerca que no haya ni una fracción de segundo que pudiera separarlos.

Sintió una caricia en su cabello y gimió, y el contraste entre su cuerpo tembloroso y el cuerpo tranquilo de Reo de alguna manera se siente bien y quiere calmarse ante los toques, quiere hacerlo pero no puede. Se siente casi como soltar una gema preciosa de gran valor que en cualquier momento alguien más te puede robar. 

Nagi no quería que nadie le robara a Reo nunca más.

Lo abraza con un poco más de fuerza y siente que se derrite. El calor está vivo entre ellos, uno anhelando más el toque y el otro esperando exactamente lo mismo. Siente que Reo se sienta aún con el cuerpo de Nagi sobre él. Las caricias no se detienen y termina jadeando cuando un beso se acentúa en su cabeza y no puede evitar levantar la cabeza para mirar a Reo.

Reo le mira con afecto.

Afecto que creyó haber perdido el día que se alejó de él.

Lo había lastimado tanto, pero el precioso Reo aún le mira como si fuera un tesoro, su tesoro, para siempre.

“Ay Reo”. Murmura Nagi, enterrando su rostro en los muslos de Reo de nuevo. “Lo siento tanto, lamento todo lo que te hecho pasar aun cuando no te lo merecías”. Levanta un poco la cabeza y sus brazos que rodeaban las caderas de Reo suben hasta su cintura, apretando más fuerte, siente a Reo tensarse ante el toque, pero ahora eso no le importa. “Eres precioso para mi Reo y lamento no habértelo hecho saber a tiempo, lamento haberte lastimado, pero te prometo que no volverá a pasar, nunca te haré daño de nuevo Reo, te lo juro”. Nagi quería estar más cerca, mucho más cerca de lo que nunca estará con nadie. Sube sus manos hasta el rostro de Reo y acaricia sus mejillas con cuidado. “Por favor Reo”

“Tus palabras son demasiado”. El rostro de Reo está sonrojado y su corazón se siente como corriendo una maratón, las manos de Nagi están calentitas y un poco sudorosas, pero a Reo le encantan de todos modos. “No puedo creerte Nagi, me abandonaste dos veces”. Bajo la mirada hasta su regazo y se lamentó de sus palabras cuando Nagi volvió a sollozar en medio de la conversación.

“Lo sé, sé que arruine todo entre nosotros Reo, pero por favor”. Rogó Nagi, había perdido la vergüenza de que Reo lo viera desmoronarse de esa manera, lo único que quería era sentir su toque y quizás un abrazo, hundirse en Reo, porque no podía tener suficiente de él. No podría nunca tener suficiente de la persona que amaba tan plenamente. “Lo haré bien esta vez, te lo prometo, seré más considerado con tus sentimientos, yo te demostraré todos los días lo mucho que te adoro pero por favor”

“Pero si estamos juntos no podrás alcanzar tu sueño Nagi”. Reo lo miro a los ojos un segundo y Nagi supo que él también estaba en su punto de quiebre, sus ojos brillaban no por la razón que él le gustaría asumir y su expresión demostraba pura angustia y miedo. Reo tenía miedo de Nagi y el saberlo dolió más que cualquier otra cosa.

“Ganar no es mi sueño Reo, mi sueño es estar contigo, siempre, por siempre. Yo cumpliré tu sueño y ganaré la Copa del Mundo para ti, pero tu cumple el mío y déjame quedarme a tu lado”. Nagi acerco su rostro al de Reo y respiro el aire que salía de su boca, casi como tragándose la esencia de Reo, anhelando más contacto, porque nunca tendría suficiente de Reo.

“No sabes cuanto quise escuchar eso Nagi. Durante tanto tiempo yo-”. Reo se quebró, dejo escapar sus lágrimas como si hace mucho tiempo las hubiera estado aguantando y Nagi no pudo aguantarlo más. Junto sus labios con los de Reo en un beso torpe y angustioso. Las húmedas pestañas le hacían cosquillas en sus mejillas, pero no le importa.

Era la primera vez que Nagi sentía la respiración de otra persona de esta manera y estaba amándolo solo porque era Reo, su piel bajo la yema de sus dedos estaba calentita y algo húmeda y el sonrojo de ambos solo fue aumentando mientras sus labios se encontraban una y otra vez. Nagi quería acariciar el cuello de Reo, pero estaba demasiado nervioso y sus manos temblaban tanto que creía que se iba a quebrar en cualquier momento.

Su corazón estaba martillando tan fuertemente su pecho y los labios de Reo eran la gloria. Estaban tan suaves y los de Nagi estaban agrietados, pero se sentían perfectos juntos. La humedad de su boca era placentera y cuando Reo acaricio la cintura de Nagi, no pudo evitar soltar un gemido. Era esto lo que había querido durante tanto tiempo que su cuerpo entero, lleno de anhelo al fin estaba en paz

Reo lo estaba tocando con tanta gentileza que sentía que podría romperse.

Nagi solamente pensaba en besar a Reo, hasta que él se separó un poco, sus mejillas estaban tan sonrojadas y la boca entreabierta que Nagi tuvo que poner toda su fuerza en no saltar sobre él en ese mismo momento. Pero a cambio Reo le sonrió suavemente y escondió su rostro en su cuello. Podía sentirlo sonreír contra su piel y se enrolló con él dejándose caer sobre la cama.

“¿No piensas volver a tu habitación?”. Pregunto Reo con la voz temblorosa casi como buscando otra forma en la que el aire entre hasta sus pulmones.

“Prefiero quedarme aquí contigo”. Nagi se acurrucó en su costado mientras Reo acariciaba su espalda. Sus caricias se sentían tan suaves y toda su piel estaba ardiendo de deseo. Quería estar así con Reo cada día, para siempre.

“¿No crees que estás siendo un poco invasivo?”. Pregunto Reo levantando la cabeza para mirarlo a los ojos. Oh, Dios, que bonito era Reo.

“No”. Acerco su boca de nuevo a la de Reo y comenzó a dejar suaves besos sobre su boca, casi como deseando que Reo no olvidara el toque de sus bocas calientes y sus manos vagaron hasta que estuvo abrazado a Reo como un Koala. “No te voy a dejar ir Reo, nunca”. Y solo basto que Reo sonriera para saber que él estaba completamente de acuerdo con eso.

“Está bien, estúpido Nagi”. Y antes de que fueran capaces de seguir conversando sobre su relación, simplemente se durmieron en los brazos del otro, casi sellando una nueva promesa entre ambos.

No fue una sorpresa para nadie que sus compañeros de equipo a primera hora de la mañana le comenzaran a gritar sobre el estado en el que se encontraban los dos. Si bien Nagi recuerda haberse acostado a un lado de Reo, no imagino despertar encima de él por completo y con los dedos de Reo enterrados en su cabello, sin embargo, no podría importarle menos lo que ellos dijeran, de hecho estaba muy feliz de saber que en el fondo, todos ellos supieran el estado de su vínculo.

Reo terminó eligiendo el equipo de Nagi para jugar junto a él y Yukimiya, y cuando todos se encontraron el salón principal, Reo pudo ver como Isagi le giñaba el ojo a Nagi y este le daba un asentimiento con la cabeza. Estaban parados uno al lado del otro cuando a lo lejos Reo pudo ver a Shidou, quien le levantaba la mano sonriendo.

“¡Mi bollo morado!”. Y justo cuando se iba a acercar a revolverle el cabello a Reo, como siempre lo hacía, Nagi se interpuso entre ellos y abrazo por la cintura a Reo, escondiendo su rostro en el cuello de este, casi como burlándose de Shidou, quien solo le regalo una sonrisa a Reo, acompañado de dos pulgares arriba en señal de aprobación.

Y envolviendo sus brazos alrededor del cuerpo de Nagi, supo que todo estaría bien.

Mientras estuviesen juntos.

 

Y mientras Nagi lo amara tan desesperadamente como él lo amaba.