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Podía sentir un fuerte dolor en el abdomen. ¿Estaba sangrando? Sentía como si estuviera sangrando, pero no veía ni una gota de sangre debajo de sí. Solo podía ver al inmenso riachuelo que hacía cosquillas a sus pies desnudos.
Sostuvo la zona supuestamente afectada y dio un respiro profundo. Sus piernas fallaron y cayó finalmente de rodillas sobre las piedras. No podía ver correctamente, tampoco escuchar que significaban los gritos a su alrededor. No sabía nada.
Se aferró con sus puños al agua, como si este pudiera responder a los alaridos de su cabeza por no tener respuesta. Sin embargo, aquello no sucedió.
Quiso gritar, quiso correr, quiso morir.
Con un golpe de realidad certero, sus ojos se abrieron en el mundo real. Estaba sudando frío y su respiración estaba del todo irregular. Su estado empeoró cuando sus ojos se enfocaron y se dio cuenta de que no reconocía sus alrededores.
Era un cuarto pequeño. El techo era gris y las paredes blancas. Tan blancas que le dolía la cabeza. Miró a un lado para encontrar varios muebles repletos de fotos enmarcadas, cuadernos y otras decoraciones. Se sintió alarmado, pero algo latente en su cabeza le impidió entrar en pánico.
Cuando giró hacia el otro lado se paralizó por completo. Un precioso chico de cabello negro ébano descansaba a su lado. Parecía tranquilo, imperturbable ante la crisis que su compañero sufría en ese momento.
Se puso de pie casi con violencia, tropezando con sus pies y haciendo un estruendo cuando golpeó el closet de la habitación. El chico en la cama abrió los ojos de inmediato y se levantó con rapidez. Luzu se quedó en su sitio, no muy seguro de si se había lastimado, aunque su espalda dolía.
—¿Estás bien? Tranquilo, tranquilo, respira.
Lo intentó, de verdad lo hizo, pero el no reconocer aquel lugar en absoluto lo estaba enloqueciendo. Jadeaba con desconcierto, dolor y un poco de miedo. ¿Qué demonios estaba pasando? ¿Quién era ese chico enfrente de él?
—Tranquilo. Ven, siéntate —habló con voz calmada y lo dirigió para que se sentara sobre la cama.
Luzu no se inmutó y su mente aún trabajaba a mil por hora intentando encontrar respuestas. El día anterior...el día anterior...no estaba seguro de cuál era el día anterior.
—Tus pastillas...si, esperame —el chico desapareció detrás de la puerta unos segundos, regresando después con un vaso de agua y una caja con varios medicamentos organizados meticulosamente.
Los dejó en la mesa de noche frente a él, pero no lo presionó para que tomara nada. Lo escuchó tomar una bocanada de aire antes de ponerse de cuclillas frente a él con una sonrisa triste.
Luzu lo analizó un poco más. Tenía unos lindos ojos cafés, aunque eran levemente opacados por sus notorias ojeras. Se notaba cansado sin dejar de verse bonito. Luzu casi pudo sonreír, aunque aún no tenía idea de quién era ese chico.
—Sé que estás muy confundido ahora, pero todo va a estar bien —sostuvo una de las manos de Luzu, quien extrañamente no quiso alejarse. Solo lo observó un poco más—. Me llamo Quackity, soy tu esposo.
Le tomó un segundo procesar esas palabras, y su corazón cayó a su estómago cuando lo hizo. No lo entendía, no entendía porque no podía recordarlo.
—Yo no...yo...
—No me recuerdas, lo sé. Tienes traumatismo craneoencefálico y afecta de forma muy grave tu memoria a corto plazo —Quackity acarició su mano con cuidado—. Tienes unas notas para ti mismo en el cajón de tu mesa de noche. Si quieres leerlas antes de tomarte las pastillas, está bien.
Luzu asintió no muy seguro, pero no se movió aún. Casi sentía que temblaba.
—¿Necesitas un momento a solas? —le preguntó en voz calmada.
Volvió a asentir.
—Bien. Voy a preparar el desayuno. Hablame si necesitas algo.
Quackity se puso de pie y le sonrió antes de salir de la habitación. Al fin Luzu regresó a la realidad y aquello fue desgarrador. Comenzó a llorar, sintiendo un fuerte dolor en el pecho y en la cabeza. ¿Por qué? ¿Por qué le sucedía eso a él?
Le tomó casi diez minutos calmarse, cuando lo hizo decidió revisar la fecha en su teléfono. Nada más desbloqueado, el dispositivo le dio un golpe más fuerte. Una foto de un Quackity con una sonrisa brillante, vestido con un precioso traje blanco adornaba su fondo de pantalla.
Era el día de su boda. Algo dentro de sí mismo se lo decía.
Decidió tragarse el agonizante dolor de su pecho y miró el día. Martes. Sacó las pastillas correspondientes del organizador y se las pasó con el agua en la mesa. De nuevo se detuvo.
¿No estaba soñando?
Se pellizcó. No, no estaba soñando. Aquella amarga realidad en la que había despertado, era su realidad. Y no lo quería así. No quería eso.
Con pesadez buscó en el cajón de la mesa de noche, eventualmente topándose con un cuaderno de cuero levemente desgastado. Tenía notas adhesivas brillantes en varias páginas y se veía bastante lleno. Pasó sus dedos por el lomo de este, no quería abrirlo, no quería que todo fuera más real.
Pero eventualmente lo hizo. Abrió la agenda en la primera hoja, que tenía una nota adhesiva, y comenzó a leer.
"Noviembre 16, 2019.
Quackity me dio esta agenda para leer después. Dice que tener un acercamiento con mi mismo podría ayudarme a llevar esto mejor, así que esto es lo que se. Me llamo Luzu, estoy saliendo con Quackity, mi mejor amigo es Willy. Tengo un pato (a petición de mi novio) y quiero un gato (aún no estoy seguro).
Las pastillas son para la recuperación de células en mi cerebro, se deshacen de líquidos y también aceleran otros procesos que no voy a decir aquí. Debo tomarlas en la mañana y en las noches SIN FALTA .
En el cajón izquierdo de mi closet están todas las fotos que he querido guardar, solo para ayudar con los recuerdos. Todo debe tener una etiqueta, si no, es necesario que pongamos una.
El día de hoy salí a caminar con Quackity. Me dijo que las campanillas de invierno son sus flores preferidas, y también dijo que debería buscar el significado más tarde. Creo que olvida que no podré recordar esto, pero bueno, para eso lo escribo."
No siguió leyendo, en lugar de eso cambió de página, buscando otra fecha. No fue la mejor decisión.
"Febrero 9, 2020.
El día de hoy fue más fácil, o eso dijo Quackity. Rubius nos llamó para decirnos que él y Vegetta acaban de comprometerse, así que debo recordar que soy padrino (no lo voy a recordar). Confió en que Quackity me lo dirá.
Guardé 3 fotos nuevas en el cajón de la izquierda, también una pulsera que fue regalo de Alexby.
Salí a tomar un paseo por nuestra vieja casa, en donde vivíamos antes del accidente, pero no funcionó mucho. El doctor dice que voy mejorando. No estoy seguro."
Había unos rayones en la parte inferior de la hoja, además de unos dibujos sin explicación. Decidió saltarse varias hojas más. Este apartado era mucho más largo, y ocupaba más hojas.
"Mayo 14, 2020.
Hoy no salimos, fue un día difícil. Mi shock inicial duró casi 2 horas y Quackity estaba preocupado. Me sentí mejor, pero no podía parar de llorar. Quackity guardó un calmante en el cajón de medicinas en la esquina derecha del baño. Espero que no suceda de nuevo, pero sé que va a pasar.
Amo a Quackity, es lo que se. Lo amo mucho, demasiado. Es el amor de mi vida, y no entiendo porque está conmigo. Él ha dado todo de sí para mantenerme cuerdo, y yo no lo puedo recompensar.
Dice que hay días en los que la pérdida de memoria es menor. Dice que esos días me acurruco a su lado y lloro, lloro con el miedo de olvidarlo de nuevo. Dice que teme que yo despierte en uno de esos días, solo para encontrar que me ha abandonado.
Dice que pensar en eso le destruye el corazón.
Me lamento de que ese no sea uno de esos días, porque quisiera recordarlo. Quiero recordar lo increíble que es todo los días. Quiero poder besarlo en las mañanas, quiero recordar su comida favorita, y su color favorito. Quiero saber cuál es su cumpleaños y quiero que él deje de vivir con el miedo de no saber como despertaré al día siguiente.
Amo a Quackity más de lo que he amado a nadie en mi vida. Lo amo, lo amo, lo amo, no quiero olvidar que lo amo.
Solo quiero, por un día, saber que se siente recordar que lo amo."
Luzu tocó sus mejillas, siendo consciente de que estaba llorando de nuevo. Sabía que esa era su letra y sus palabras, tanto que el sentimiento de desesperación que ya había olvidado regresó a él. No podía creer que, en verdad, Quackity seguía ahí después de todo.
Decidió avanzar mucho más, buscar otro año, y por suerte lo encontró.
"Julio 27, 2021.
La campanilla de invierno significa esperanza. Quackity no le tomó tanta importancia cuando se lo mencioné, dice que ya lo he dicho muchas veces, así que puedo pretender que no leí eso por un poco más de tiempo.
Conocimos la nueva casa de Rubius y Vegetta. Es acogedora, además de que Rubius prometió dejarme jugar con su consola si vengo más seguido. Lo dijo porque sabe que voy a olvidarme, pero el idiota es él, pues por eso lo estoy escribiendo.
Quackity dijo que nuestro pato se perdió, así que podemos dejar de buscarlo. Me veo tentado a tachar las menciones del pato en hojas anteriores, pero supongo que tenerlo en las hojas de este cuaderno es parecido a tenerlo en mi memoria. Voy a dejarlo aquí.
Mi comida favorita son los waffles con chocolate caliente."
Suspiró, un poco reacio a seguir buscando. No había tocado las páginas con notas en absoluto, exceptuando la primera, así que buscó en una cualquiera y abrió el cuaderno ahí.
"Abril 5, 2021.
Hoy le pedí a Quackity que se casara conmigo. No lo planeé mucho, pero desperté con los recuerdos casi intactos. Solo el mes anterior está borrado de mi memoria.
Tal vez es egoísta, pero ver el brillo de los ojos de Quackity cuando se lo pedí en la mañana, frente al café humeante y el desayuno que preparamos, simplemente me hizo sentirme vivo de nuevo.
COMPRAR UN ANILLO !!!
Debo comenzar a deducir cómo planificar una boda mientras tengo TCE, pero en fin. Mi prometido y yo lo descubriremos.
Amo a Quackity. No, amamos a Quackity, así que si estás leyendo esto y no recuerdas lo mucho que lo amamos, no me importa. Dícelo, te aseguro que el brillo en sus ojos hará que te enamores en un segundo.
ESCRIBIRLE A RUBIUS Y RESTREGARSELO EN LA CARA !!!
Rubius, si lees esto, es broma."
Soltó una risa. En el piso inferior Quackity llamó su nombre.
—¡En un momento voy! —respondió para dar señales de vida.
Decidió leer la página más reciente de una vez por todas para darse un poco de contexto, pero su corazón cayó a su estómago una vez más al ver la fecha.
"Octubre 10, 2022.
Hoy fue un día tranquilo. Sacamos a pasear a nuestro perro, Honey, y Quackity tuvo que bañarlo. Guardamos un juguete nuevo para Honey en el último gabinete de la cocina, pero solo hay que dárselo si se porta bien.
Recuerdo 2021 y 2022 casi por completo, pero hay partes borrosas, como siempre. Salimos a conseguir comida para el mes, así que no debemos volver a comprar. El regalo de cumpleaños de Quackity está escondido en el cajón de la mesa de noche, dentro de una caja negra. Su cumpleaños es el 28 de diciembre.
Debemos salir a conseguir más medicinas, además debo consumir más diuréticos (frasco amarillo en el gabinete sobre el espejo del baño. Las pastillas son moradas, había una sola en el organizador, tomar una más.)
Quackity quiere salir a ver una película que se estrena mañana, por favor, llevalo aún si no lo recuerdas. Está cansado, quiero que se la pase bien. (Nuestros ahorros están dentro del bolsillo derecho del primer abrigo rojo de nuestro clóset.)"
Tomó un largo respiro y pegó el cuaderno a su pecho. En realidad se sentía como si estuviera hablando consigo mismo de alguna forma extraña. Agradecía por completo a su yo pasado por tener esa idea.
Guardó el cuaderno de nuevo y se puso unos zapatos para poder salir de la habitación. Miró alrededor, a las paredes con cuadros y fotos. Sonrió pasando los dedos por una en particular, una en donde Quackity sonreía.
Chocó con una cama de perro y lo recordó. Honey, se llamaba, si su pasado él no se había equivocado.
Bajó las escaleras y rápidamente notó donde estaba la cocina. Por suerte para él, la casa no era tan grande como para perderse en ella. Quackity tarareaba algo mientras servía algo en una taza para ambos. Luzu sonrió.
Chocolate caliente y waffles.
—¿Te sientes mejor? —preguntó Quackity cuando al fin estuvo cerca.
Luzu se sentó y disfrutó del aroma del desayuno antes de responder.
—Sí, en realidad sí. Gracias, Quackity.
El chico le sonrió y se sentó a su lado. Se llevó la taza a los labios y sopló con suavidad. Luzu no dejó de mirarlo en todo ese tiempo.
—¿Tienes que trabajar hoy?
Quackity pareció sorprendido con la pregunta, pero no quiso decir nada sobre eso.
—Sí, debo salir en una hora.
Luzu asintió tomando un bocado de su desayuno. Masticó y se quedó en blanco un segundo. No, su comida favorita eran los waffles que Quackity preparaba, nada más. Lo escribiría después.
—¿En qué trabajas?
—Soy abogado.
No se sorprendió del todo, solo bebió un poco de chocolate caliente, quemándose y soltando un suave quejido de dolor.
Quackity se rió ante su descuido, y aunque su boca dolía, Luzu sonrió también. Se aseguró de limpiar su boca y de pasarse toda la comida antes de hablar.
—Tienes una risa preciosa.
Las mejillas del chico se tiñeron de carmín y sus ojos brillaron. Sí, mi yo de 2021 tiene razón, ver sus ojos te enamora, pensó, pero simplemente no pudo decirlo.
—Me lo has dicho.
—Bien, debería hacerlo siempre.
Quackity regresó a comer. Luzu sopló su chocolate para poder enfriarlo un poco más antes de beber. Aún tenía mil dudas, pero quería esperar a que Quackity por lo menos comiera un poco antes de aclararlas.
Tan pronto hubo un espacio de descanso entre el desayuno de Quackity, su insistente esposo volvió a hablar.
—¿Y en qué trabajo?...O bueno, trabajaba.
Asumió que lo que tenía no le permitiría llevar un estilo de vida común, mucho menos un trabajo.
—Bueno...estudiaste comunicación, pero trabajaste de maestro unos años.
¿Maestro? No se escuchaba cómo lo suyo, pero de alguna manera no le parecía desagradable aquella idea.
—Y...¿cómo es vivir conmigo?
Quackity jugó un poco con su tenedor mientras pensaba, pero finalmente habló.
—La mayoría de días son tranquilos. Salimos a caminar, recuerdas unas cosas, o incluso la pasamos bien si no lo haces —se encogió de hombros—. Los días que recuerdas casi todo prefieres quedarte en casa, así que eso también está bien.
Luzu parpadeó un par de veces, asintiendo con comprensión.
—Vale —dijo revolviendo su chocolate con gentileza—. Y...¿te gustaría salir conmigo al cine más tarde?
La taza de Quackity quedó paralizada a centímetros de su boca, sin poder creer que había escuchado eso. Sintió que podría llorar en ese segundo, pero no quería hacer desaparecer ese momento jamás.
—Yo...sí. Claro que sí.
Luzu sonrió en su dirección y después de eso un cómodo silencio se instaló entre ambos. Terminaron de desayunar, Luzu ayudó con los platos y Quackity se excusó para ir a arreglarse. Luzu decidió explorar la casa mientras tanto.
Encontró útil—pero un poco avergonzante—que hubieran pequeños papelitos que marcaban el uso de varias cosas. Cajones con "llaves", gabinetes con "documentos personales", cajas con "hojas para impresión". Todo le parecía familiar y a la vez tan alejado de sí mismo.
Había varias notas en el refrigerador también. La mayoría eran de Quackity, con cosas como "Luzu, recuerda comprar salsa de tomate" o "Luzu, recuerda que te amo :)" escritas con caligrafía suave, tal como Quackity era.
Encontró a Honey tomando el sol en el patio trasero tiempo después. Era un precioso border collie que enloqueció tan pronto lo vio, corriendo para lamer sus manos, casi tirándolo en el proceso.
—Honey, basta —dijo entre risas, tratando—pero no mucho—de quitarse a Honey de encima.
El perro no hizo caso, solo ladró de forma alegre. Se alejó solo para conseguir una pelota mordida y traerla hasta Luzu, quien lanzó el juguete para jugar con el animal con entusiasmo.
Quackity solo pudo mirar la escena desde la puerta del jardín sintiendo su pecho vacío. Amaba a Luzu, por eso le dolía tanto que no pudiera recordarlo.
Limpió sus mejillas y caminó al jardín, acercándose al chico que jugaba con Honey.
—Ya es hora de que vaya a trabajar —anunció.
Luzu lo miró y pareció entristecerse un poco, pero asintió. Se acercó e hizo algo que Quackity definitivamente no esperaba. Lo abrazó.
—Cuídate, ¿sí?
Quackity le devolvió el abrazo y asintió, casi al borde de las lágrimas. El tiempo no había hecho nada de eso más fácil.
—Vuelvo a las 6, podemos ir al cine entonces.
—Bien.
Se despidieron con palabras una vez más. Quackity se fue y Luzu se pasó un buen rato más jugando con Honey. Cuando aquello le cansó, decidió llevar al perro dentro para que lo acompañara mientras seguía leyendo el diario.
No iba a trabajar, ¿qué otra cosa quedaba para entretenerse?
Se acomodó bajo las cobijas, con Honey a su lado, y continuó leyendo. Esta vez otra de las páginas marcadas con una nota adhesiva.
"Noviembre 11, 2021.
Me casé con Quackity hoy. No tuvimos la suerte de escoger un día en el que despertara con todos mis recuerdos, pero sé que tomé la decisión correcta.
Mis votos fueron: "el amor es un concepto raro para mí, pues sé que lo experimento diariamente cuando me despierto y estás ahí para apoyarme en todo. Alguna vez te pregunté si estabas seguro de que querías pasar toda tu vida conmigo cuando yo no podía recordarlo, y simplemente me dijiste que para ti, dejarme sería igual a dejar una parte de tu alma detrás.
No sé muchas cosas, Quackity, pero sé que te amo más de lo que podría amar a nadie. Se que, aunque las cosas se pongan difíciles, tú siempre serás lo único que mi corazón podrá pedir." No se si me excedí, pero decidí improvisar una parte además de lo que escribí.
Bailamos "It 's Been A Long Long Time" en nuestro vals. Bebimos un vino Malbec de 1994 para el brindis. Rubius quebró una mesa.
Decidí guardar el anillo en la caja de las fotos en nuestro clóset, no quiero arriesgarme a perderlo algún día. No me lo perdonaría.
Hoy, 11 de noviembre de 2021, me casé con el amor de mi vida, Quackity. Es el mejor día de mi vida."
Tenía un sabor agridulce en la boca cuando terminó aquella página. La sensación de que algo faltaba y de querer recordar algo que no podía. Recordar el día de su boda para él era imposible, y aquello le estaba destrozando el corazón.
Cerró la libreta de golpe y la dejó sobre la mesa de noche sin guardarla. Se giró para poder acariciar la cabeza de Honey mientras trataba con todas sus fuerzas no llorar. Aquello solo lo ayudó a lentamente caer dormido, no haciendo mucho para esperarlo.
***
Despertó gracias a unas suave caricias en su cabello, no se sorprendió al abrir los ojos y hallar a Quackity a su lado.
—Hola —dijo en voz baja.
Luzu sonrió.
—Hola —se levantó para bostezar—. ¿Qué hora es? ¿Aún podemos ir al cine?
Quackity sonrió con dulzura y revisó su reloj. Luzu se acercó al closet para poder buscar sus ahorros y algo decente para ponerse.
—Seis treinta, ¿aún quieres ir?
—Por supuesto —dijo casi ofendido sacando algo de ropa para ponerla en la cama—. Si vuelves a preguntar eso voy a romper contigo.
El chico rió, claramente notando el tono de broma en la voz de su esposo. Se sentía feliz de que, aunque no lo recordara, Luzu quisiera hacerlo feliz de esa forma.
Se sentía bastante bien.
Luzu se vistió y ambos salieron de casa. Quackity manejó hasta una plaza cercana y Luzu se aseguró de sostenerse de la mano del contrario en todo el camino. Dijo que era para no perderse, pero aquello era una mentira barata.
—Hoy se estrena una película, ¿cierto?
Quackity asintió con las mejillas sonrojadas. Luzu solo sonrió casi orgulloso y continuó su camino hasta el cine.
Hacía mucho que no tenían una "cita", así que Quackity estaba en las nubes. Pidió palomitas y bebidas, además de sus boletos, claro, y tuvo que pelear para evitar que Luzu pagará.
Aún así, él terminó pagando.
—Mañana no recordarás que compraste esto y pensarás que te robe.
—Voy a escribir que te compre cosas para el cine. Mi yo del futuro lo entenderá.
Quackity bufó con falsa molestia mientras caminaban por el pasillo con dirección a su sala. Luzu no borró su sonrisa, aún mientras bebía su refresco por la pajita de manera despreocupada.
Amaba a ese idiota.
La película fue tan entretenida como Quackity pudo predecir, pero ciertamente disfrutó más que Luzu sostuviera su mano, o que se apoyara en su hombro. Disfrutó el pequeño enamoramiento que había adquirido su esposo más que cualquier película.
Su esposo tenía un crush en él, y en realidad no le dolía tanto como esperaba. Le parecía adorable.
Cuando salieron de la sala, Luzu se había tornado mil veces más cariñoso. No se despegaba de su brazo y sonreía como un idiota. Era un idiota.
—¿Quieres que vayamos a cenar? —sugirió.
Y oh, ¿cómo decirle que no?
Fueron hasta el restaurante favorito de Luzu—y de Quackity, aunque el chico no lo recordaba—y no tardaron en pedir.
Los ojos del castaño brillaban cada vez que se enfocaban en su esposo, deslumbrado ante la visión del chico que se esmeraba en ayudarlo día a día. Del chico que no lo había abandonado.
Dios, era tan guapo.
La mesera se fue un poco incómoda por la palpable tensión en el aire. Quackity simplemente explotaba de la felicidad. Ver a Luzu dirigiéndole esa atención lo hacía extremadamente feliz.
—Vas a desgastarme si me ves demasiado —decidió no agregar ningún insulto. Su esposo no recordaba su sentido del humor, y temía lastimarlo.
—Es que eres un ángel.
Quackity jamás había escuchado ese halago venir de su pareja, pero no le disgustaba en absoluto. De hecho, su corazón dio un salto, demostrando lo bien recibido que había sido su comentario.
—Gracias, Luzu...
—De nada, amor.
El apodo salió natural, y Luzu pareció no notarlo. Sin embargo, Quality sí lo notó.
Como deseaba que su marido se acordara de él.
***
Horas más tarde, la pareja llegaba a su casa de un humor bastante mejor que en la mañana. Luzu seguía enamorado perdidamente de Quackity, y Quackity seguía muy feliz por ello.
Regresaron a su habitación donde Luzu se deshizo de sus zapatos y Quackity al fin pudo quitarse su chamarra antes de ser interrumpido.
—Quackity.
Se giró hacia su esposo, quien lo miraba como si jamás se hubieran visto antes. Quiso preguntar qué le pasaba, pero sus mejillas fueron sostenidas con cuidado antes de ser atraído a un breve y gentil beso.
—Te amo, Quackity —susurró contra sus labios.
Hubo un silencio de tan sólo unos segundo, pero el chico contestó.
—Te amo, Luzu.
Solo la noche sabía lo que esas palabras pesaban en el corazón de ambos, de maneras completamente distintas.
***
Despertó mientras estaba siendo cómodamente abrazando por las cobijas, y sintió que no quería ponerse de pie jamás.
Con un quejido se dio la vuelta, abriendo los ojos para toparse con un bello chico de cabello oscuro descansando plácidamente sobre la cama.
Sorprendentemente no se sintió asustado, simplemente algo extrañado. Sonrió y su mano alcanzó a acariciar su mejilla. Hizo esto solo unos segundos antes de que el chico abriera los ojos y le sonriera.
—Buenos días —saludó.
—Buenos días —murmuró el contrario aún algo dormido.
—¿Quién eres?
El chico no pareció ofendido ante la pregunta, solo parpadeo un par de veces para quitarse el sueño de encima.
—Me llamó Quackity. Soy tu esposo.
—¿Por qué...no te recuerdo?
—Tienes un traumatismo craneoncefálico gracias a un accidente. Tu memoria a corto plazo está dañada.
Luzu se acomodó y asintió comprendiendo parcialmente. Quackity se sentó sobre la cama y bostezó.
—Iré por tus pastillas. Puedes leer algunas notas que te dejaste en el primer cajón de la mesa de noche.
Revisó hasta encontrar el cuaderno, sonriéndole a Quackity antes de que entrara al baño. Tuvo un impulso y finalmente le dijo:
—Dios, pareces un ángel.
Quackity se detuvo en seco para mirarlo. Su corazón se derritió en su pecho.
—Me gusta escuchar eso venir de ti.
Aquella respuesta fue más que satisfactoria para Luzu, quien después de leer la primera página, decidió que era mejor ir de lleno a la última fecha escrita.
"Octubre 11, 2022.
Mi comida favorita son los waffles y el chocolate caliente hechos por Quackity.
Salí con Quackity al cine y lo besé. Creo que tengo una clase de enamoramiento adolescente (pero no del todo) con él. Sinceramente me gusta. Besarlo es increíble (lo recomiendo).
Gastamos dinero ayer para salir con él al cine y a cenar a un restaurante. Quackity dejó algo de dinero en el abrigo anoche pensando que no me di cuenta, hay que devolverlo.
Si tienes la oportunidad de besarlo, hazlo, lo amaras. Tal vez suena extraño, pero en verdad amamos a Quackity más que a nada."
Aquello fue suficiente para hacerlo sentir mil veces mejor. El chico regresó con sus pastillas y un vaso con agua, y tan pronto estuvo frente a él, Luzu sostuvo sus mejillas y lo besó.
Era cierto, besarlo era como si miles de mariposas despertaran en su estómago y lo llenaran de tranquilidad y amor.
Se separó para sonreírle a su esposo, quien aún anonadado, hizo lo mismo.
—¿Se te hará costumbre robarme besos así?
—Voy a escribirlo, espero que sí.
Quackity se derritió y se alegró sabiendo, que aún faltando un pedazo de su memoria, Luzu aún lo elegía todos los días. Tal y como Quackity había hecho todos esos años.
