Chapter Text
La casa estaba llena de gente.
Gente que iba a dar sus condolencias por la reciente muerte del matrimonio Rogers, quienes fallecieron tras un accidente en una misión para S.H.I.E.L.D. El joven Steve Rogers, en medio de la gran sala, yacía entre los ataúdes de sus padres, mostrándose estoico al lado de Margaret Carter para que nadie tuviera lástima de él, aunque se estuviera desmoronando por dentro... Había perdido a las únicas personas que podía llamar familia a la edad de 14 años.
La gran puerta de madera se abrió y entraron Howard y Maria Stark, acompañados de su único hijo, Anthony Edward Stark. La pareja se abrió paso entre el tumulto y se dirigieron hacia el joven rubio.
-Hola cielo...- Dijo Maria Stark en casi un susurro. -Lo sentimos mucho...-Tocándole el hombro delicadamente a Steve.
-Hijo- Continuó Howard- Lamentamos mucho la pérdida de tus padres. Aparte de ser excelentes agentes, eran grandiosas personas. Nunca olvidaré la ayuda que me ofrecieron en momentos difíciles y la gran amistad que nos brindaron.- Hizo una pausa, esperando a que Steve volteara, pero él seguía en los brazos de Peggy, y prosiguió- Por eso, la familia Stark, lo menos que puede hacer, es estar ahí para ti en lo que necesites.
-No dudes ni por un segundo en llamarnos si necesitas algo, ¿sí?- Agregó Maria.
-...-Steve despegó la cara del cuerpo de la agente Carter y al fin pudo ver a la familia. Eran como sacados de una revista: la mujer, rubia y de mirada amable contrastaba mucho con el del hombre, el cual poseía un expresión seria, y luego se topó con la mirada del niño, quien se sobresalto ante el contacto visual.- M-Mu--Muchas gracias, señor y señora Stark.
Acto seguido, Howard le da un leve empujón a Tony para que dijera algo. El joven Stark no sabía que decirle: ¿Lo lamento? Bah, de seguro ya lo había escuchado quinientas veces... ¿Estás bien? ¿¡Qué clase de pregunta era esa?! Al ver que su padre se desesperaba un poco, optó por decir:
-Deberías venir a mi casa a cenar algún día. Digo, si quieres...
Steve, un poco sorprendido y confundido ante la repentina aceptación, asintió.
-Steve, ¿Por qué no vas con Tony a la cocina? Debes estar hambriento, querido. No haz comido nada desde ayer. Vayan en lo que yo hablo con el matrimonio Stark.- Dijo Peggy, quien sacó dinero de su bolso y se lo tendió al joven.
Después de ver que los niños se hayan ido, el señor Stark preguntó:
-¿Qué va a pasar con él, Margaret?
-No sabemos... Una opción es el orfanato, pero se me hace algo muy cruel dejarlo ahí después de todo lo que sus padres hicieron. Estoy segura que Sarah y Joseph jamás me lo perdonarían.
-Que se quede con nosotros. No hay ningún problema, ¿Verdad, cielo?
-No lo sé, Howard. No es que no lo quiera, pero me preocupa Tony. No quiero que se comporte mal con él... Últimamente ha sido muy grosero con todos, incluso con Jarvis...
-Creo que no tengo otra opción... Lo adoptaré.
-¿Estás segura?- Dijeron al mismo tiempo los Stark
-¿No me creen capaz?
-¡Claro que sí! Solo es que nunca te imaginé como madre...
-¿Por qué, Stark? ¿Por ser un poco mala?
-Lo que Howard quiso decir es que nunca mencionas el querer tener una familia, Peggy. Pero no dudo que harás un excelente trabajo con el muchacho. De todos modos, cuentas con nosotros. Te apoyaremos con lo que sea.
-Muchas gracias Maria, te lo agradezco mucho.
Mientras tanto, Tony y Steve estaban en la barra de la cocina, preparándose un sandwich. Ninguno sabía que decir, por lo cual todo estaba en silencio. Cansado de la calma, el joven Stark dijo:
-Está bueno el sandwich, ¿no?
-...Supongo...- Dijo Steve masticando un pequeño pedazo. La verdad no tenía hambre, no tenía ganas de nada.
El intento de Tony por hacer una conversación eran nulo. "Agh, pero que incómodo", pensaba el joven Stark. Una voz en su cabeza agregó "Bueno, ¿tú estás idiota o qué? No va ha estar hablando como perico tras la muerte de sus papás, tarado". Pues sí, tiene razón y prosiguió a terminar su sandwich.
Salvado por la campana, los adultos llegaron para despedirse de Steve y recordarle una vez más que si necesitaba un favor, no se lo negarían.
-¡Nos vemos pronto!- Dijo Tony después de despedirse.
En el entierro, Steve lloró las últimas lágrimas que saldrían de sus ojos por un largo tiempo.
