Work Text:
Tócame para estar de nuevo en casa.
Con tu mano se me pasa todo el miedo.
Tócame.
Sin Bandera – Tócame.
Denki entró al departamento que compartía con Hitoshi y tiró sus cosas al piso sin importarle dónde caían.
Su novio supo que algo pasaba en ese mismo instante. El rubio siempre fue muy expresivo, y ese día tenía una cara que le decía que había tenido un día muy malo.
Shinso, que se encontraba preparando la cena lo miró atento, esperando que Kaminari le cuente qué le pasaba, pero Denki simplemente lo abrazó y hundió su rostro en el pecho fornido de Hitoshi, aspirando su olor cálido al mismo tiempo.
—Necesito mimos —dijo después de exhalar.
—Está bien —respondió Shinso acariciando el pelo suave de su novio—. ¿Querés ir a la cama?
Kaminari asintió con la cabeza. Caminaron algunos pasos, Shinso retiró las mantas y se cuando se disponía a sentarlo en su regazo, lo detuvo.
—Quiero cucharita, pero al revés.
—¿Querés ponerte atrás mío?
—No, quiero que estemos de frente. Necesito acurrucarme.
Hitoshi sonrió divertido y enternecido ante las peticiones casi caprichosas de Denki. Aún no sabía que había pasado, pero verlo tan acongojado le hacía suponer que lo habían regañado en el trabajo. Quizás había dejado escapar algún ladrón o algo por el estilo.
—Está bien, Den. Vení, voy a darte todos los mimos que necesites, ¿sí?
Un momento después los dos estaban acostados frente a frente. Shinso acariciaba la espalda de Kaminari, que se relajaba entre sus brazos.
—Te amo Toshi.
—Yo también te amo bebé —Kaminari lo miró sonriendo—. ¿Me vas a contar qué pasó hoy?
—Nadie me quiere en el trabajo —Shinso se sorprendió mucho. Era muy difícil no querer a Denki—. Nadie se ríe de mis chistes y cuando los invité a tomar algo después de patrullar todos, ¡pero todos!, dijeron que estaban ocupados.
—Quizás sí estaban ocupados, la próxima vez invitalos con más tiempo.
—Me odian.
—Es imposible que alguien te odie, Denki.
Kaminari escondió su rostro sonrojado y sonriente en el pecho de Shinso.
—Gracias amor. Siempre hacés que me sienta mejor.
En ese momento, fue Shinso el que escondió su rostro sonrojado en los cabellos rubios. Abrazó fuerte a su novio y volvió a acariciar su espalda. Él era quien estaba agradecido con Denki por haber entrado en su vida y nunca darse por vencido con él.
