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Cuando recibieron aquella misión por parte del consejo Ahsoka no pudo evitar soltar un quejido, ganando una mala mirada por parte del maestro Mace, pero simplemente no puede evitarlo. Y es que en sí no era que la misión fuera en lo más difícil del mundo, sino que era a quien se debían enfrentar era el verdadero problema.
Había escuchado las historias de varios maestros y padawans en el templo sobre los enfrentamientos del Caballero Jedi Anakin Skywalker y el Sith al que respondía al nombre de Kenobi; al principio las historias eran simplemente fantásticas y épicas, como narraban como aquel caballero se enfrentaba a un enemigo que no se había visto en mucho tiempo. Luz contra oscuridad en una pelea eterna, el salvador y el pecador en una lucha constante…
…Hasta que Luke y Leia Skywalker, le habían dado el pésame al escuchar de la nueva aprendiz que le habían asignado a su hermano mayor.
“Esperamos que te vaya bien con el idiota de nuestro hermano.” Dice la castaña ante la mala mirada de su gemelo. “Créeme, la necesitaras.”
“¿Tan horrible son sus enfrentamientos con el Sith?”
“No te preocupes mucho.” La consuela Luke al verla a la niña tan mortificada. “Solo, trata de no estar lo demasiado cerca para escuchar lo que dicen.”
Ese comentario no la consuela en lo absoluto y ambos gemelos solo sonríen de forma misteriosa. “Que la fuerza te acompañe, padawan Tano.”
Y ahora estaban en aquel planeta que no recuerda el nombre, demasiado temerosa con aquellas advertencias resonando en su cabeza, pero la togruta decide dejar su miedo a un lado para poner su mejor cara para enfrentarse al enemigo. No decepcionaría a su maestro.
Sigue las órdenes del maestro Skywalker, derrotando aquellos drones que se hay en el camino mientras se abren paso para rescatar a los civiles que aún faltan de evacuar; puede ver al maestro Jedi mandaloriano, Din, junto con algunos de los clones que han respondido al llamado, así que sabe que su nuevo padawan Luke debe de estar cerca; a lo lejos escucha a Rex dándole órdenes a sus hermanos mientras que ve a lo lejos a una figura correr al lado contrario para poder escapar el resto. Ahsoka no lo piensa dos veces y decide seguir a la misteriosa figura.
Corre hasta quedar lo suficientemente cerca pero también lo suficientemente lejos para poder huir, se esconde detrás de los restos de una casa y puede admirar aquella figura vestida de oscuro destaca una cabellera rojiza.
“Cariño, creía que habíamos dejado aquella etapa donde tratas de atraparme.” Dice el hombre con un elegante acento antes de girarse sobre sus talones. “Nunca creía que fueras tan nostálgico. Vamos, sal de tu escondite.”
Se escucha el sonido del sable encenderse y la joven trata de lanzar su nerviosismo a la fuerza antes de tomar su propia arma, sabiendo que va a cometer la estupidez que tal vez le cueste la vida.
“Vamos, a revivir los viejos tiempos.” Sonríe dulcemente, pero la sonrisa del Sith desaparece al ver a la joven togruta salir de su escondite. “¿Pero qué diablos?”
Bueno eso no era la reacción que esperaba la niña, pero decide improvisar. Puede sentir la preocupación de su maestro por medio del lazo que comparten así que puede distraerlo hasta que llegue. “Prepárate para tu derrota, sith.”
“¿Enserio? Debe ser una broma.” Kenobi solo suelta una risa irónica al ver la seriedad de la joven, lista para enfrentarlo. “Escucha no tengo tiempo para jugar. Además ¿No eres muy joven para estar en el campo de batalla? ¿Cuántos años tienes, 10?”
“Tengo 14.”
“...Vaya, eso me consuela mucho.” Dice con seriedad y sarcasmo el mayor bajando levemente su arma. “¿No se supone que la Orden prohíbe a los padawans involucrarse en la guerra?”
Ahsoka solo se encoge de hombros para la frustración del pelirrojo.
“¿Sabes algo jovencita? Yo me largo, no tengo tiempo de jugar a la niñera.”
Y sin decir nada más se da la media vuelta aun ante las protestas de la toruga que trata de llamar su atención. “¡Hey, vuelve aquí!”
Al ver que su grito fue en vano va detrás del pelirrojo para tratar de detenerlo, pero lo único que hace es que sea lanzada al otro extremo ante una cara de aburrimiento de su acompañante. A lo lejos se escucha la pelea junto con algunas explosiones haciendo que el suelo tiemble ligeramente, pero Ahsoka se levanta apenas toca el suelo antes de encender su sable y lazarse contra el enemigo, el cual este último solo suspira y se pone en posición para pelear.
La pelea es corta, pero logra sorprender al Sith. Para ser una padawan que apenas ha adquirido su maestro ha mostrado buenos movimientos que pocas veces había visto en personas de esa edad. Decide alargar la pelea, pero después de unos minutos solo son suficientes tres movimientos para desarmarla y dejarla en el suelo.
“Debes cuidar tu defensa si no quieres perder una extremidad, aunque debo de admitir que tienes un buen ataque, un poco brusco, pero tengo fe en que mejores…”
“¡AHSOKA!”
“…O no.” Termina la oración con una mueca. “¿Me puedes repetir quien es tu maestro?”
“Anakin Skywalker.”
Y como si esa fuera su señal ingresa el mencionado con una explosión detrás de él. El sith solo bufa al ver la entrada tan dramática del jedi y la muchacha solo puede ver sorprendida como su enemigo rompe aquella elegancia que portaba.
“¡¿Ahsoka donde- !” Grita el rubio mientras llega a su posición y solo olvida su preocupación de su aprendiz para sustituirla por una sonrisa coqueta cuando su vista se topa con la figura del pelirrojo. “Hey.”
Kenobi solo rueda los ojos al escuchar el tono seductor de Skywalker, si se puede llamar de esa forma claro está. “Ahorra tus halagos, Skywalker.”
“Vamos, creo que es una buena forma de romper un poco el hielo.”
“Por supuesto.” Exclama el sith de forma neutral haciendo notar su sarcasmo, pero parece que el jedi no parece notarlo o decide ignorarlo. “Al menos ya no tienes ese extraño tic en el ojo.”
Anakin solo puede cruzarse de brazos en un intento casual de mostrarse relajado y tratar de montras un poco de musculo, Ahsoka solo puede hacer una pequeña mueca al ver los intentos de su maestro lucirse un poco. Obi-Wan solo se ríe así que decide seguirle el juego. “Aunque claro, lo compensa con tus movimientos agresivos de pelea.”
“Bueno, ya sabes lo que dicen sobre un hombre y su excelente forma de moverse en el campo de batalla.”
“Dudo mucho que lo apliques en la cama.”
“Y aquí es mi origen para unirme al lado oscuro.” Susurra sombríamente Ahsoka al ver a ambos han olvidado que ella seguía presente mientras coquetean descaradamente.
Una explosión los saca de la burbuja y es la señal del pelirrojo para salir de ahí. “Lo siento cariño, pero es mi señal para salir de aquí.”
Y lanzándole con burla un beso coqueto utiliza la distracción para lanzar al elegido por los aires para después dar media vuelta y correr hacia su pequeña nave de escape, la cual toma vuelo y se pierde una vez que esta en el cielo.
Esa fue la primera interacción que tuvo Ahsoka Tano con el Sith Kenobi, aunque no la última.
Conforme la guerra avanzaba, los encuentros también. Por más breve que fueran siempre había algún coqueteo de por medio entre el jedi y el sith mientras están en plena lucha. Ahsoka se percata que el sith suele coquetear de vez en cuando con sus enemigos, pero parece que su maestro es su favorito pues siempre hace comentarios subidos de tono los cuales son correspondidos, suelen tontear un poco e inclusos sus peleas parecen un baile de cortejo como lo ha visto en varias culturas en diferentes planetas y novelas de romance que pasan en la holonet.
La padawan los ha dejado solos varias veces al estar cansada de tanto coqueteo, incluso es peor que el hermano menor de su maestro, Luke Skywalker, al estar coqueteando con su maestro Din. No les sorprendería tanto si ambos hermanos se juntaran los fines de semana para planear la boda perfecta con sus enamorados.
A veces agradece cuando se queda en el templo a cumplir con sus obligaciones como padawan, preocupándose solo por sus deberes escolares, pulir sus movimientos con su sable o terminar aquel proyecto final de lo aprendido durante el curso.
Es un respiro alejarse de la guerra y de los penosos coqueteos de su maestro con su enemigo, si se podría llamar así a esas alturas. Con solo pensarlo la joven solo siente un escalofrío y piensa seriamente darle clases de como coquetear para no pasar pena ajena.
Sin darse cuenta el tiempo pasa y la guerra continúa, igual que las misiones y los coqueteos entre ambos “enemigos” aunque para muchos es divertido ver los coqueteos fallidos del caballero Skywalker. Incluso ha llegado ser tan normal que Ahsoka y Rex tratan de adivinar qué intento de coqueteo realizará Anakin ante la mirada negativa de Cody aunque en silencio se une a aquel juego.
Hay veces en los que Anakin se va a misiones en solitario, sus hermanos suelen quejarse cuando les informa y Leia es demasiado expresiva ante las decisiones del consejo al mandarlo a misiones secretas y, por ende, peligrosas.
“Es demasiado idiota y tiene poco instinto de supervivencia.” Es lo que suele decir la castaña. “Los hombres Skywalker siempre hacen cosas estúpidas y peligrosas con tal de lucirse.”
Y como si la fuerza misma quisiera apoyarla hay una explosión detrás de ella donde sale volando sus dos hermanos mientras tratan de atrapar sus sables de luz con la fuerza para no perderlos. A lo lejos puede ver a Din y algunos de los clones negar con la cabeza.
Pero el consejo y el senado parece no importar mucho las opiniones de los gemelos Skywalker, demasiados preocupados por detener y ganar la guerra que ignoran sus peticiones y Anakin solo puede consolar a sus hermanos y alumna, ante la mirada negativa de los maestros jedis que son miembros en el congreso ante tal muestra de apego.
Durante aquellas misiones en solitario algo cambió al caballero Skywalker, en sus ojos cargaba la mirada de alguien mayor que no concordaba con su edad, demasiado afectado y cansado, pero trataba de mantener aquella chispa que tanto lo caracterizó en su juventud; al principio lo asociaron con los estragos de la guerra, pero había algo extraño durante el último año donde sus misiones habían sido más peligrosas.
Luke es el que trata de hablar con él, pero Anakin suele resistirse, incluso Leia con su carácter fuerte y mostrando su preocupación no pudo descifrar que era lo que le pasaba.
Ahsoka también hace el intento, pero solo trata de tranquilizarla, pero su vínculo se ve nublado y levanta sus barreras para no dejarla entrar más de lo necesario.
Pasan algunos meses donde se ve decaído, pero dice que solo son a causa de las misiones así que ante las exigencias de sus hermanos y padawan, apoyado con los miembros del escuadrón, solicitan al consejo que le den unos días de descanso mientras que los gemelos se encargan de las misiones aprovechando sus nuevos títulos como caballeros de la orden y Ahsoka suele acompañarlos al tener un poco más de experiencia en aquella área.
Anakin se levanta de su cama después de dar vueltas sin poder conciliar el sueño; demasiado cansado para prestar atención para algunos de sus proyectos, pero demasiado despierto para conciliar el sueño. Molesto consigo mismo se dirige hacia la cocina para beber algo y tal vez leer alguno de los mensajes de sus hermanos o navegar en la holonet como un intento de distraer su mente, pero ni siquiera ha logrado tomar su holo cuando se escucha un golpe repetitivo en la puerta de su departamento haciendo que retumbe en el lugar.
En silencio y sin despegar los ojos llama a su sable de luz utilizando la fuerza, el golpeteo se repite tres veces antes de parar y es su señal para abrir la puerta de golpe topándose con el rostro que no había visto en meses y, sinceramente, no sabía si quería verlo, aunque su corazón de un brinco a causa de la felicidad que siente.
“Necesito tu ayuda.” El rostro del pelirrojo es deplorable: tiene ojeras moradas debajo de sus ojos y su cabello pulcro esta largo y descuidado igual que su barba que una vez había sido su orgullo.
En silencio se mueve de la puerta permitiéndole el paso y cuando el pelirrojo esta dentro del departamento su vista busca a ver si alguien se ha percatado de la presencia del intruso, pero el lugar yace vacío gracias que varios están fuera del templo en misiones y los poco que hay están en sus aposentos tratando de descansar durante aquella noche lluviosa. Cuando se siente satisfecho ingresa a su departamento y asegura la entrada decide que es un buen momento para dar la cara de su antiguo enemigo.
“¿Y bien?” Pregunta el rubio con seriedad mientras se cruza de brazos. “¿A qué se debe tu grata visita después de meses desaparecido?”
“Necesito la protección de los jedis e inmunidad ante el senado.” Un bufido se escucha como respuesta, pero el rostro cansado del pelirrojo demuestra seriedad y determinación. “A cambio te diré quién está detrás de todo esto.”
“A ver si entendí: burlaste a los guardias, llegaste a mi departamento y quieres que te ayude después de meses desaparecido.” Pregunta con un toque de sarcasmo. “¿Algo más que quieras pedir, su alteza?”
Obi-Wan suelta una risa corta y seca. “¿Es por aquella vez?”
“¡Te largaste apenas te hice la pregunta!” Le reclama el más alto. “Sé que acordamos que nada de ataduras, pero jamás creí que eras un cobarde como para esconderte casi un año.”
El pelirrojo solo abre la boca, no logra soltar palabra ya que se escucha un quejido demasiado agudo dando inicios del llanto, haciendo que baje la mirada hacia su capa donde yacen sus brazos ocultos. Con cuidado y bajo la atenta mirada del jedi ve con sorpresa que entre sus brazos hay un recién nacido envuelto en viejas túnicas; el rostro del menor esta rosado y en su cabeza hay una pelusita fina color cobrizo.
En las manos del pelirrojo hay rastros de sangre y es cuando se percata que sus pantalones oscuros están húmedos como si se hubiera orinado encima y su piel esta de un pálido enfermizo. Sin pensarlo corre al lado del sith y lo guía hacia el sillón para que tome asiento, el cual este se solo se apoya en el jedi al sentir los brazos rodearlo sin importar que ya ha tomado asiento.
“Anakin, te presento a Cal, la razón por la que desaparecí.” Susurra con cansancio. “Cal, te presento al idiota de tu padre: Anakin Skywalker.”
“Obi-Wan.” Exclama el jedi. “Vamos no te duermas.”
Sin pensarlo dos veces le quita al pequeño de los brazos y lo pone con cuidado en el sillón utilizando algunos cojines para hacer una barrera improvisada para que no se caída del mueble antes de tomar en brazos al pelirrojo en brazos y guiarlo al baño; con rapidez le quita la ropa y llena la tina con agua tibia antes de ponerlo ahí, haciendo que el agua se torne rosada después de unos segundos. Pone una toalla como almohada para mayor comodidad y al ver que sigue consiente le ordena que se quede ahí antes de salir y correr hacia el pequeño el cual lo envuelve en una frazada limpia y tome su comunicador para llamar a la única persona que lo puede ayudar.
“Skywalker, espero que tengas una buena razón para despertarme a estas horas.”
“Leia necesito que traigas tu equipo médico.”
“Voy enseguida.”
Una vez finalizada la llamada deja la puerta de su departamento abierta y vuelve nuevamente al baño; Obi-Wan ya ha recuperado un poco de color, pero hay una mueca en sus labios cuando trata de moverse, aunque sonríe al ver al jedi y al bebé. “Debo de decir que el parto está demasiado romantizado.”
“Obi-Wan…”
“No.” Le dice al escuchar el tono triste del rubio. “He estado como fugitivo durante 5 meses, recolectando información y desapareciendo mi rastro para que mi maestro no se atreva a tocar lo único bueno y puro he hecho. Podrá utilizar sus trucos y castigos conmigo, pero no dejaré que mi hijo sea otra marioneta a su merced.”
La única respuesta que recibe es un beso en la frente, sintiendo como su cuerpo se relaja por aquella muestra de afecto. Tan sumidos están en su burbuja que brincan al escuchar el golpe en la puerta del baño mostrando al clan Skywalker (Luke, Leia y Ahsoka) haciendo que el pelirrojo solo tome la toalla que le servía de almohada para tapar sus partes nobles como un intento de mantener su dignidad intacta.
“¡Oh por la fuerza!” Exclama Luke. “¡Cuando le dijiste aquella vez que bailaba bien en la cama no pensé que era enserio!”
“¡¿Por qué Skyguy tiene un bebé?!” Grita Ahsoka en respuesta.
“¡Porque al parecer el idiota se acostó con el sith!” Les grita Leia a ambos antes de dirigir su furia a Anakin. “¡Cuando le prometiste a mamá qué harías algo increíble para que el apellido Skywalker quedara inmortalizado no se refería a esto!”
“Por favor, como si el rubio no se hubiera acostado con el jedi mandaloriano después de tu ceremonia y tú no quisieras hacerlo con aquel contrabandista y ese otro mandaloriano.” Dice aburrido el pelirrojo.
“¡¿Qué?!”
“Eso no se trata de nosotros.” Le quita importancia la castaña y su gemelo le da la razón. “Necesito que se vayan de aquí mientras lo reviso. Arturito, trae cambio de ropa y Luke, revisa al bebé.”
A regañadientes Anakin le entrega al pequeño a su hermano menor, el cual se lo lleva fuera de la habitación. Leia se dirige a la adolescente. “Ashoka, necesito que vayas por la doctora Nema, tengo miedo que ocurriera un desgarre y pase a peores. Yo estaré aquí haciendo el masaje abdominal para detener la posible hemorragia.”
“¿Siempre son así?”
“Deberías estar acostumbrado, sith.” Le dice Leia enfocada en su tarea, Obi-Wan solo suelta una mueca al sentir dolor en una parte donde le hacen el masaje. “Te acostaste con el idiota de mi hermano, esperemos que el bebé no saque su cerebro.”
“¡Oye!”
“Reza a la fuerza que saque el cerebro de Shmi.” Dice Luke al ingresar al baño con el bebé recién bañado y con un pequeño vestido con pañal dejando a todos curiosos por la vestimenta del bebé. “¿Qué? Le dije a Arturito que se robara la ropa del iniciado Grogu.”
Ya no dicen nada pues la doctora Rig Nema llega al lugar, les pide que salgan de ahí para darle privacidad al paciente y poco después, cuando ya está vestido con un pijama sencillo que les ha entregado Arturito, mueven al pelirrojo a la enfermería junto con el recién nacido para hacerles una evaluación más extensa.
Unas horas más tarde, cuando el sol se está asomando y los exámenes y curaciones ha terminado es cuando los maestros Yoda y Marce ingresan a la enfermería en representación de todo el consejo. Los miembros del clan bufan y Kenobi solo sonríe con prepotencia.
“Vaya, si son mis dos maestros favoritos.”
“Danos una razón por la que no deberíamos mandarte a la cárcel ahora, sith.”
“Porque tengo información que les será muy útil para finalizar la guerra.” Les muestra un holocron que tenía escondido entre sus túnicas sucias y viejas.
“¿Qué es lo que quieres a cambio?”
“Protección e inmunidad ante mis crímenes.” Ve como el moreno abre la boca para negar el pedido, pero lo interrumpe. “Ustedes comenten los mismos crímenes de guerra que yo, así que sería muy hipócrita que me encarcelen por lo mismo. Además, quiero que mi nombre sea borrado de los registros.”
“Por información pedir mucho.” Dice Yoda después de escuchar aquello. “¿Ganar que obtenemos?”
“Fácil, el nombre de mi maestro que resulta ser el mayor sith que está causando toda esta guerra.” Dice tranquilamente. “Ustedes obtienen al villano y yo mi libertad de irme lejos.”
“¿Cómo sabemos que no es una trampa?”
“No arriesgue mi vida y la de mi hijo solo para tenderles una trampa.” Dice mordaz. “No quería que mi hijo fuera el sujeto de pruebas para los experimentos que tenía planeado.”
“¿Experimentos?”
“Quiere la vida eterna.” Contesta la pregunta de Yoda. “Quiere alguien demasiado poderoso y sensible a la fuerza para poner su conciencia y alma en un cuerpo nuevo. Si es que ese ser tiene alma.” Lo último lo escupe con veneno.
“¿Y quién es tu maestro?”
“Ah, ah.” Dice con falsa alegría. “Primero cumplan parte de su trato.”
Ambos maestros miran en silencio durante unos segundos antes de hacer un movimiento suave con la cabeza. “De acuerdo, te daremos inmunidad ante el senado y estarás en proceso de un juicio justo utilizando tus pruebas y confesiones que des.”
“¿Y…?”
“Y te daremos oportunidad de limpiar tu nombre ¡pero! Bajo las condiciones que te den el juez.”
“…Me parece un poco injusto pero acepto.” Dice después de unos momentos de contemplación. “¿Qué es lo que quieren saber?”
“¿Qué es lo que quería hacer con Cal?”
La pregunta deja a todos en silencio, el tono neutro de Anakin les eriza la piel y Obi-Wan puede apreciar una ligera mancha dorada en sus ojos. No le gustó aquello en lo absoluto.
“Entrenarlo como un soldado.” Dice con voz seria, los rastros de sarcasmo se han ido por completo. “Ser un sith perfecto en toda la palabra, romper su espíritu incluso antes de siquiera fuera consiente de ella.”
Cal bosteza desde el cunero antes de chuparse el dedo, ajeno a que toda la atención esta sobre él y el posible destino que pudo tener.
Obi-Wan no separa la vista de la figura de su bebé. “Quería crear un vínculo apenas naciera, llenarlo de memorias suyas antes de intentar un ritual para pasar poco a poco su conciencia aprovechando su mente limpia antes de dar el golpe final una vez que alcance la edad adecuada.”
“Eso es inhumano.” Exclama Luke mientras Leia decía al mismo tiempo. “Eso es crueldad.”
Ahsoka solo se lleva sus manos a la boca por el shock y los maestros tienen un rostro neutro, aunque en sus ojos reflejan el horror que sienten al escuchar aquello. Anakin solo siente como la sangre le hierve y solo la fuerza sabe qué hace un esfuerzo para no activar su arma y dirigirse con aquel ser.
“Dinos todo.”
Y Obi-Wan obedece la orden del elegido: les cuenta sobre la muerte de Qui-Gon Jin fue cuando empezó oficialmente a ejecutar el plan de su maestro, sobre la manipulación sobre el ex jedi Dooku, como se había ganado la confianza de los separatistas, la creación de los clones y la guerra que se llevaba a cabo para ser una simple distracción mientas desviaba fondos, los chips que cargaban aquellas personas que compartían el mismo rostro y los posibles planes a futuro una vez liquidados los jedis en la masacre de la orden 66 a la menor oportunidad.
“…Quiere que los jedis sean visto como soldados en lugar de pacifistas sin bando.” Les dice el sith. “Los civiles empiezan a dudar de la credibilidad de los jedis y su neutralidad, varios empiezan a compartir los pensamientos de que ustedes son los que han estado provocando la guerra.”
Yoda golpetea su bastón 3 veces para callar las quejas de los demás al escuchar aquella declaración. “Los planes de tu maestro dices más el nombre omitir. Confesar nombre debes para justicia llevar a cabo.”
Nadie en el templo sabe que paso después, solo sienten que la fuerza aplasta a todos los miembros del templo de manera sofocante como si fuera una colcha gruesa y mojada sobre ellos; los pequeños lloran asustados y los mayores hacen un intento de consolarlos ignorando su propio miedo.
No se percatan que Anakin Skywalker ha salido del templo y mucho menos que están detrás de él sus hermanos, su padawan y los otros dos maestros dejando a Obi-Wan y Cal al cuidado de la doctora y sus aprendices.
Lo siguiente que saben es que se anuncia el encarcelamiento del Canciller Sheev Palpatine y su traición a la Republica al ser el sith que estaban buscando: Darth Sidious.
Muchos exigen su ejecución como otros su liberación, pero las pruebas que lo acusan salen a la luz durante su primer juicio, causando muchos vean a Palpatine como lo que verdaderamente es, mientras que los jedis hacen todo lo más rápido que puedan a desactivar los chips de sus hermanos clones antes que alguien decida asesinar al político y cause la activación de estos.
Cuando el último clon ha sido tratado es el mismo Conde Dooku que le da muerte, para el disgusto de Anakin, al enterarse de la atrocidad que quería hacer con el descendiente de su aprendiz.
“Lo hice para purgar una parte de mis pecados.” Es lo único que dice mientras ve al canciller decapitado. “Espero que sea una lección para que cambien sus enseñanzas si no quieren que se repita la misma historia.”
Y después de mucho tiempo Yoda se empieza a cuestionar su tipo de enseñanzas, dando así la oportunidad del Jedi Mandaloriano Din la oportunidad de compartir la cultura de su gente y adaptarla en la nueva filosofía que la orden quiere implementar ante la dicha del resto de los jedis más jóvenes y el resto que dudaba de ellos, dando así de manera inconsciente una alianza entre madalorianos y jedis.
Anakin solo sonríe al ver la boda de su hermano con Din, puede apreciar que el maestro Plo hace un intento de no llorar mientras oficia la ceremonia y suelta una carcajada junto con su hermana al ver la cara embobada de Luke al ver el rostro por primera vez de su esposo.
Escucha la risa infantil de Cal y solo puede abrazar a su hijo, el cual le regala un beso baboso en la mejilla de su padre, pero este ni se inmuta. Siente los brazos familiares y solo se gira para ver a Obi-Wan que lo mira tranquilo y con una sonrisa adornando su rostro.
“Si alguien me hubiera dicho que un jedi me coquetearía de la forma más desastrosa posible sería el futuro padre de mi hijo y me daría paz me hubiera burlado en su cara.” Le confiesa. “Pero si tuviera que revivir todos tus clichés y tu nulo sentido de romanticismo eso para llegar hasta aquí… valdría la pena.”
Como respuesta solo lo besa, como lo ha hecho en los últimos dos años y cuando rompen el beso puede apreciar que en aquellos ojos dorados hay un tono azulado- grisáceo cerca de su iris, que se ha mantenido por un año, ha incrementado sutilmente de tamaño. El rubio sonríe antes de volverlo a besar y solo rompe el beso cuando Cal exige la atención de sus padres.
Ahsoka solo ve de lejos a su maestro con su pequeña familia y se pregunta cuando le propondrá matrimonio, ha visto el anillo y no quiere perder la apuesta que ha iniciado Leia junto con el resto de los clones y miembros jedis, necesita esos créditos para comprar aquel deslizador nuevo.
