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Category:
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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-02-16
Completed:
2023-02-16
Words:
3,389
Chapters:
2/2
Comments:
1
Kudos:
25
Hits:
514

¡¿Un omega?! [ArMario]

Summary:

Armando mintió y cuando se sepa la realidad, su vida va a cambiar drásticamente.
---------------
-Primera publicación en Wattpad.
-Omegaverse.
-ArMario

Chapter Text

Capitulo 1

Narrador

Armando Mendoza el Ex-presidente de una de las empresas de moda más importantes de Colombia siempre decían que es todo un galán, o por lo menos la mayoría de mujeres con las que cursaba camino siendo esto obra de su propio padre se especializo en hacer de Armando todo un alfa ya que no podía aceptar la realidad.

Ya estaba de noche en la ciudad de Bogotá y para Ecomoda ya casi se acabaría la jornada laboral, gran momento para que todos en el recinto se fueran a sus hogares, en especial Armando quien se estaba percatando que su celo venía en camino así que no podía llevar a Alejandra, su nueva socia al hotel aunque quisiera.

-Bueno, entonces si no va a llevar a la hermosa Venezolana ¿A dónde vamos?

Narra Armando

Pregunto emocionado mi mejor amigo Mario Calderón, un alfa que tiene un olor peculiar a vino tinto, muy apuesto y algo mujeriego.

Siempre soñé en tener algo con el desde que lo conocí con su personalidad juguetona, un sueño imposible, es verdad pero nada perdía con imaginarlo de vez en cuando.

-No puedo, tengo que encerrarme en mi casa...ya sabe, el por qué ¿no?

-Aah bueno, pero conmigo no hay problema. Si quiere vamos a su apartamento y vemos el partido.

Respondió Mario insistiendo con entusiasmo y conociendolo lo más probable es que simplemente no quería pasar la noche solo.

-Creo que es mejor que no.

-Vamos, solo será un rato ¡porfaa!

Suplicó infantilmente el castaño, ante esta acción solo accedí con la condición que si mi celo iniciaba él se largaba, como siempre había sido en esas ocasiones.

Narrador

En el apartamento ya estaba por empezar el medio tiempo cuando el pelinegro sintió un dolor en su parte baja.

-Calderón, tiene que irse.

-¡Aaaay! ¿es enserio? Yo no logro entender porque me sacas así siempre, ¡Los dos somos alfas! tal vez huela feo pero a mí no me-

Mario se calló cuando empezó a sentir un olor fuerte, pero no como el de un alfa sino como de un Omega, olía a chocolate dulce y embriagante.

El mayor vió a Armando fijamente pero él ya se estaba quitando la corbata y zapatos mientras se iba prácticamente corriendo a su habitación por lo que el contrario corrió detrás de él pero fue muy tarde cuando la puerta se cerró en su cara.

-A-armando ¡¿Qué pasa?!

Armando estaba muy ocupado sintiendo el calor invadiendo su cuerpo y el lubricante natural saliendo de su entrada como para contestar.
Tenía que calmarse pero todo era diferente ya que con el aroma de su amigo, su lobo tenía más ganas de tomar el control y que Mario lo hiciera suyo.

-¡Ve-Eete!

Gritó desesperado ya que no quería que su amigo estuviera ahí, claramente, desde que se conocen le había mentido diciendo que era un Alfa como él además que era algo agobiante todos sus sentimientos encontrados que no lo dejaban pensar racionalmente.

-A-armando ¡no me voy a ir hasta que sepa que estás bien!

El pelinegro ya estaba cediendo ante sus impulsos más primitivos solo queriendo ese contacto carnal por lo que ya no lo escuchaba, tener al alfa solo a unos metros hizo que se olvidará de buscar los supresores y en vez de eso empezó a imaginarse que su amigo lo tocaba, se quitó la ropa empezando a frotarse con una almohada.

-Ah~

Se le escapó un gemido que hizo que el lobo de Mario despertara para luego forzar la puerta y encontrarse con la escena que lo hizo excitarse al instante.

-A-alfa.

Gimió Armando cuando tuvo alfrente a su amigo soltando sus fermonas viendo complacido como el miembro del contrario empezaba a sobresalir por debajo de su pantalón así que con fuerza hizo que la cremallera y el botón se rasgaran.
Mario estaba atónito y sonrojado al ver como Armando empezó a lamer y succionar la punta con rapidez por encima de la tela de su boxer.

Mario no dijo nada solo se desvistió por completo y tomó al Omega en sus brazos poniéndolo en la cama boca abajo dejando su trasero a disposición, sus impulsos lo estaban controlando completamente.

El menor aún tenía el boxer puesto, pero este estaba algo mojado producto de el lubricante natural, por consiguiente queriendo seguir con más contacto Mario bajó con delicadeza esa última prenda y le dió una lamida a la entrada de el más bajo.

-Ah~ porfavor alfa, quiero maás~

El Armando que Mario conocía se había desvanecido con esa frase, al parecer solo fue una simple máscara que ocultaba al Armando de verdad, pensó Mario al escuchar esa sin una pizca de pena esa suplica tan necesitada.

-Calma, ya voy.

Mario separó los glúteos de Armando acercando su cara para lamer y meter su lengua a aquel orificio que chorreaba sin cesar.

-Sabes muy bien, pequeño.

Dijo Mario apretando la nalga derecha de el Omega mientras daba más lamidas y metía su lengua moviéndola ágilmente en la entrada del menor.

-A-alfa~ Te necesito a dentro.

-Lo que órdenes.

Mario alineó su miembro erecto en la entrada de su amigo quién estaba ansioso por sentirse lleno, pero el castaño se arrepintió al instante al recordar que no tenía condón y que no quería poner en riesgo su amistad con un embarazo inesperado o algo por el estilo, le tomó unos cuantos minutos en finalmente apartar sus manos de su entrada para finalmente
empujar la espalda de Armando hacía adelante e introducir dos dedos en esa estrecha y mojada entrada.

-P-pero alfa~ ¡AH!

Armando no pudo terminar su reclamo ya que Mario azotó su trasero y metió otro dedo en su interior.

-Solo disfruta.

El menor asintió resignado por el impresionante autocontrol que tenía el alfa pero aún así siguió gimiendo por como este lo tocaba con tanto entusiasmo y habilidad.
Mario lo volteó y empezó a masturbar su miembro con rapidez mientras que con su otra mano mantenía cuatro dedos embistiendo y moviéndose rápidamente, quince minutos después Armando obtuvo su orgasmo soltando un sonoro gemido que hizo gruñir a Mario por lo sensual y excitante que fue, mordiéndose con fuerza su labio inferior.

-Ahora me toca a mi.

Mientas el menor se recuperaba de su orgasmo Mario sacó sus dedos del interior de este y se arrodilló a unos centímetros del rostro del Omega empezando a masturbarse con fuerza hasta que se corrió encima dejando toda su esencia en su rostro, cuello y hombros.
El Omega vió esa escena con una sonrisa interior, los gemidos roncos de Mario y sus expresiones de placer solo hicieron que saboreara con más gusto su semen hasta que el cansancio tomó procesión de él y se durmió.

-Armando.

Susurró Mario cuando recobró el aliento, su amigo ya estaba en el quinto sueño y el de tanto pensar en que hacer también se quedó dormido arropando a ambos.

A la mañana siguiente Armando abrió los ojos con pesadez, pero cuando logró enfocar que era lo que tenía al lado suyo se apartó de golpe cayéndose de la cama haciendo que Mario también despertará por el estruendo.

-¡¿Qué?! ¿Qué pasó?

Gritó asustado Mario, cuando se dio cuenta de la situación se quedó pasmado, ni si quiera sabía que decir.

-T-tu.

Armando llevó su mano a su rostro sintiendo algo pegajoso en esta, se levantó del suelo y se encerró en el baño.
Claro, recordó los acontecimientos de la noche anterior.

Narra Armando

Me siento sucio, pero maravillado a la vez, porque Mario realmente lo había hecho muy bien y ni si quiera me tomó como su Omega en realidad, así que tomé un largo baño, me puse ropa limpia me tomé los supresores y para cuando salí ví a Mario ahora con bóxer y una camisa a medio poner, en la esquina de la cama viendo hacia la nada.

-Am...Mario.

-¿Por qué nunca me dijo que era Omega? Más bien ¿Por qué mintió?

-No creo que sea importante.

El azabache respondí desviando la mirada apenado por la situación pero a pesar de que quería no podía evitar que mi amigo de toda la preguntará algo más que razonable.

-¡Agh! ¿En serio quieres saber?

Mario solo asintió mientras yo suspiraba sentándome a su lado.

-Porque...mi papá se avergüenza de eso, por algo siempre me hizo usar colonias de alfa para ocultar mi olor, me presentó a todo el mundo como su único hijo, el hombre macho alfa de la familia, por eso nunca he salido con ninguna Omega.

-Pero ¿por qué le hiciste caso todo este tiempo?

-Ya estaba acostumbrado y me conviene, imagínate el escándalo si un Omega dirige una empresa o tan solo que tenga el puesto de ejecutivo. En fin, me comporto como uno de ustedes por el día y en las noches mi lobo chilla todo el tiempo por no tener alfa...es patético.

Narrador

Armando tenía una sonrisa triste dibujada en su rostro así que Mario solo lo abrazó.

-Deberías dejar ese teátrico, además si yo hubiera sabido antes ya tendríamos hasta cachorros.

-Ja-ja no sea tan bobo.

Y no es que fuera una mala idea para el azabache solo que le parecía una muy bonita fantasía como para ser realidad así que Armando lo miro con una cara de desaprobación y no volvió a tomar importancia a ese comentario.

-Mario, mi papá me mata, luego Marcela y si se hace público luego voy a tener a Claudia Bosch apuntándome con un revolver y a media industria del modelaje, en fin, tendríamos que salir del país, solo no sueñe tan alto ¿si?

Mario asintió rendido tomando la mano del azabache pero aun así con mucha curiosidad por saber más del asunto.

-Yyy ¿alguien más sabe?

-Daniel Valencia...es que, a veces me ayuda con mi celo.

Dijo volteando a ver a otra parte al soltar esa declaración algo apenado.

-Eso si...no lo esperaba, rivales de día, amantes de noche.

Armando río suavemente sabiendo muy bien que esa era la pura verdad, solo Mario podía hacerlo reír de esa manera en un momento algo incómodo.

Acto seguido el castaño se acercó tomándolo de la cadera haciendo que me sentará en su regazo poniendo sus rodillas a cada lado de su cadera confundiendo por unos segundos al menor.

-Pero....quiero saber, ¿Cuál de los dos es mejor?

Armando abrió los ojos como platos y se sonrojó hasta las orejas por esa pregunta atrevida.

-¿P-para qué quieres saber eso?

-Simple curiosidad.

Acto seguido Armando tomó el cuello de Mario para darle un pequeño beso en la mejilla.

-¿Qué te pasó en el labio?

Pregunto el pelinegro tratando de ignorar la anterior pregunta.

-¿Sabias que me encanta tú habilidad para evitar las cosas?, me mordí, solo para no darte la follada de tu vida y marcarte. Ahora responde.

Mario utilizó su voz de mando mientras apretaba el trasero de Armando, el más bajo solo chilló, ante esa actitud tan dominante, así que se acercó a la oreja de su amigo tragandose la vergüenza que le daría decir lo que primero se le vino a la mente.

-T-tú.