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Trabajo de Dios

Summary:

Cuando Alma está a días de tener a su bebé ocurre lo peor.

Notes:

Esto está inspirado en Noseverse. The Nossë-Verse
https://archiveofourown.org/series/3262930 . Es maravilloso y un universo muy bueno. ¡Vayan a leerlo!
Alyx es Yvanna y Alma es Aule.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Alma siempre había sido una buena chica católica. Pero aquí estaba, después de tener sexo prematrimonial con Alyx y esperando el parto. Solo esperar. Su padre la había abofeteado e insultado, a pesar de que ella y Alyx estaban ya comprometidos. Su abuela había llorado, como si ella, su perfecta nieta tejedora no fuera más que una puta o una criminal.
Para Alma Sauron su bebé sería solo de ella y de Alyx Green. El bebé pateó y ella movió sus manos para sentirlo, fascinada.
Ulmo abrió la puerta y le dedicó una triste sonrisa.
“¿Ya nadie golpea la puerta por aquí?”
“Lo siento, Al…Tengo que advertirte que padre está en camino…¿Sabes qué?Diremos que es mío o de Manwe y tú serás la tía más cariñosa.”
Ese había sido el plan original, pero la barriga ya le notaba cuando dejaron la ciudad para irse a la finca familiar.
“Alyx y yo vamos a casarnos, él no se echará atrás. Él ama a este bebé”
“Sí, bueno…¿ entonces por qué no pudieron aguantar un poco más? Casi le das un infarto a padre y, bromas aparte, se volvió púrpura. Creí que haría algo peor que golpearte”
Ella se acomodó mejor en la cama y suspiró ; aunque provenía de una familia acaudalada, con vínculos con empresas como los Istari y Numenor, papá se había convertido en un católico más acérrimo después de la muerte de mamá. Por Dios, su sacerdote personal le dijo que una mujer que daba a luz un bastardo estaba maldita. Papá dijo eso después de golpearla, mitad perdón, mitad justificación.
Pero se hacía una idea del bebé. ¿Creían que ella no estaba asustada?¿ Creían que ella no sabía qué hacer con un bebé? Porque claro, seguro que nadie había cuidado de Ulmo cuando ella tuvo su primera regla a los nueve años y ya era “ una señorita”. Y viéndolo ahora, Ulmo no salió mal con ella, solo era un inutil en la cocina. No solo se esperaba que ella se casara bien, sino que apoyara a su esposo con el negocio. Alyx Istari tenía recursos, pero no las ambiciones. Talar árboles era normal, él debía entender eso. Aunque lo amaba, ellos chocaban en algunas cosas. Pero no con el bebé. Alyx no podría estar presente para el parto, pero había enviado regalos tras regalos para el bebé y para ella.
El primero fue una copia de su cuento favorito “Blancanieves y los Siete Enanitos”. Alma, de siete años, había amado ese cuento, pero vio un fallo: uno de los enanos debería haber besado a Blancanieves, porque ellos la conocían y la amaban. Su madre la abrazó y le explicó que había muchos tipos de amor. Su abuela había aceptado ser bisabuela cuando la vio llorar en el piso, después de los golpes de papá.
“Los hombres son así, cariño…No llores, siempre fue así…Cuando vea el rostro de su nieto o nieta se le pasará”
El segundo regalo fueron muñecas de trapo de Blancanieves ( quien ahora era pelirroja como ella), los siete enanitos y varias criaturas del bosque. La empresa se había equivocado y había enviado por error una muñeca de Caperucita Roja y el peluche de lobo más hermoso que ella había visto. Se lo quedó.
“¿ Está pateando?” preguntó Ulmo.
“Sí, ven aquí”
Guió la mano de su hermano hasta un punto específico de su estómago( su bebé prefería la mañana para moverse) y en dos segundos su pequeño se movió, provocando una sorpresa a su tío.
“Yo… ¡guay!¿No te sientes como en Alien?”
“¿Qué es alien?”
“Nada, te lo mostraré cuando dejes de estar embarazada. ¿ Has pensado en un nombre?”
“Bueno, me gusta Mairon si es un niño y Marian si es niña”
“Con tu obsesión con Robin Hood no habría esperado otra cosa, hermana”
Papá se había hecho la idea de que sería abuelo y la habían trasladado a la casa de campo, más que nada una mansión en medio de la nada, a una hora en auto del hospital local. Por fortuna, tenían un médico que ahora dormía en las habitaciones de invitados.
Esa noche Alma Sauron se puso de parto.
Entre el dolor, los gritos de la abuela y Ulmo y papá fueron al hospital.
“ Sin hombres en la sala de parto” había dicho papá cuando Ulmo se ofreció, un poco verde, a acompañarla en la sala de partos. La abuela tampoco quiso ir con ella, pero papá la sorprendió.
“Supongo que si no está tu prometido, es el deber de un padre, hija”.
Dos horas después y dos inyecciones de morfina, su bebé nació gritando.
“Es un niño” anunció el doctor.
Le dolían los ojos, su mirada estaba vidriosa, pero vio a su bebé.
“Quiero abrazarlo”
Las enfermeras lo envolvieron en una manta rosa.
Mairon tan cerca de ella. Podía sentir el calorcito de su cuerpo. Luego no sintió nada.

 

Al despertar, la habitación del hospital olía a desinfectante. Hizo un mohín con la boca, el cuerpo le dolía. Pero lo había logrado.
La primera señal de que algo andaba mal fue el llanto de su abuela.
Ulmo estaba pálido y le acariciaba el dorso de la mano.
Papá y el doctor entraron.
“¿ Dónde está mi bebé?”
Papá bajó la cara y comenzó a sollozar.
Papá nunca lloraba.
“No,no…”
“Lo siento, hija. Dios lo quiso a su lado”
Los brazos de papá la rodearon y su mundo se vino abajo. Su bebé, su Mairon.

 

Eru sostuvo al bebé, prueba del pecado de su dulce hija, una mancha que podría enviar a su hija al Infierno y se lo entregó al trabajador social. Alma entendería que había que hacer lo que había que hacer. Salvar el alma eterna de su hija a cambio de la vida de su nieto era un precio justo. El bebé no moriría, no como en sus planes originales, pero Alma había pecado y no se le permitiría ser madre. Después de todo, así lo quiso Dios.

Notes:

Eru no hizo que Alma/Aule abortará porque eso es un pecado aún mayor.
Sí, él lo hizo sin ayuda porque era “ una carga que debía cargar él solo”.
Sí, su familia nunca se enteró.