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Elementos
Aire
Voy caer en un lugar descolorido, donde tus palabras carcomen el silencio y se hacen ruido. No vayas a decir «te amo».
El atrapasueños permanece inmóvil en el marco de la ventana. Milo habla, le cuenta algo que pasó durante el entrenamiento con Aioria y ríe. Le sigue hablando... Afrodita se pierde. Apenas distingue un «te amo tanto» entre toda aquella masa informe de sonidos. No hay silencio que lo contenga.
Cae.
Afrodita solo entiende del viento y del océano, de emociones sin verbos que se despeñan como anclas. Solo quiere que Milo calle y sople. Quizá, que lo salve.
Agua
Observa por sobre el armazón de sus lentes. Mira, alternativamente, a Saga y al mar, mucho más allá de la ventana. El Egeo tintinea con cierta música en su brillo, inasible. Saga lee unos informes sin reparar en él. Afrodita lo ve, ya con ojos de niño todavía, ya con ojos de siervo fiel. Líquido, permeable. Con hambre. Desearía irrumpir alto como una ola, desplomarse encima de él y engullirlo, devorarlo para deshacerlo entre su espuma, o quizá, mejor: ser arrastrado hacia el fondo, donde yacen los despojos de Saga, como navío hundido hace siglos, y morir en su olvido.
Tierra
Tal vez sea lo que necesite… El rostro de Shaka se muestra afable en su justa medida; no sonríe demasiado, habla sosegado y cuando es pertinente. Eso está bien. Sin embargo, hay algo oculto. Afrodita lo intuye, lo respira…
Se acerca irremediablemente para inclinarse y ofrendar su cabeza a los muslos de un Shaka en flor de loto: cierta fuerza de gravedad, cierto peso que lo sepulta entre esas piernas, cierta orden no dicha.
Veneración.
¿Y si no quiero?
Cierta fuerza, cierto peso, cierto mandato… No puede protestar. Llora.
En el regazo de Shaka hay un pantano que lo anega.
Fuego
La lluvia de meteoros surca sobre sus cabezas. El cielo es de obsidiana y las luces, punzantes.
Eleva un deseo en medio de aquel descampado.
«Si no voy a morir esta noche, no me toques».
La hoguera crepita delante de ellos. Los destellos rojizos y las sombras reconfiguran la fisonomía de Deathmask: ora un demonio, ora una salamandra, un dragón, un viejo, un párvulo… Una estrella, es una estrella exaltada por una negrura espesa y aterciopelada.
Afrodita jamás pretendió entenderlas, pero las ama.
Alguna noche sin miedo quisiera morir calcinado por una. Solo espera que Deathmask haya acogido su deseo.
FIN
