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Louis

Summary:

El pelo largo hasta el hombro
Eso no se usa ya
Pero a Louis no le importa
Lo que quiere es cantar

Extracto del la canción Louis, de Franco de Vita en la que fue basada.

Work Text:

El sol aún no se levanta, las sábanas están tibias y el sueño es más placentero que el frio de la mañana que le espera afuera. Se muerde los labios mientras estira el cuerpo y la engorrosa alarma no deja de sonar. Saca la mano, golpea el despertador y se abstiene con todas sus fuerzas para no lanzarlo hasta el otro lado de la habitación. Con pereza y mucha voluntad saca los pies y endereza medio cuerpo hasta quedar sentado. Peina sus cabellos de la frente a la nuca y se rasca la barriga. Es un día más, solo un día más de la monótona vida que le ha tocado vivir.

El desayuno apenas es algo mencionable, un pedazo de pan acompañado de café demasiado dulce y leche. Se muerde los labios mientras lleva su taza al fregadero, se aferra al metal y solo entonces resignadamente toma su chaqueta del perchero.

 

A un cuarto para las seis ya listo para salir
Lo espera abajo su taxi
El tráfico y la ciudad
Lleva sus años aquí
Tratándose redondear
Una manera más fácil,
lo que quiere es cantar

 

El motor ruge, pronto habrá que hacerle una afinación, no puede quedar fuera de la verificación de ese año porque a últimas fechas los policías de transito parecen oler a los vehículos irregulares. Las multas son cuentas extras para las que no tiene efectivo. Mira su reloj, está a tiempo, enciende la radio en su estación favorita, mueve su cabeza al ritmo de la música mientras acelera. Es temprano, el pasajero que debe recoger aun esta a hora y media más adelante.

Un hombre trajeado le hace señas, se estaciona y espera a que aborde. Su pasajero le saluda cordialmente y el responde amablemente, algunos son así, les gusta conversar mientras él los acerca a su destino, hay otros que parecen no estar interesados en hacer ameno el trayecto y se enfrascan en sus teléfonos celulares.

Cuando llegan el hombre agradece el viaje y antes de que su puerta se cierre una mujer ocupa el lugar vacante, ella le dice a raja tabla su destino.

Conduce echando de vez en cuando miradas hacia atrás. Es una mujer bonita, pero su actitud altiva demerita en mucho su belleza.

Arriban en tiempo récord, ella paga el importe y baja sin esperar el vuelto.

Mira de nuevo el reloj, y esta vez ya va tarde para su viaje programado.

No hace paradas mientras conduce hasta el portón de su cliente. Conoce de hace algunos años a este muchacho al que cada tercer día transporta.

Al principio al verlo pensó que sería uno de esos pasajeros silenciosos que te hacen el viaje casi perpetuo con su indiferencia.

Así que cuando preguntó; ¿por cuanto tiempo lleva siendo taxista?, se sintió aliviado. Con una sonrisa volvió a mirarle, cabello rubio, ojos azules y tez blanca. Cualquiera hubiera apostado que este apuesto hombre era un modelo o actor, algo muy lejos de la realidad. Después de algunas anécdotas y varias semanas de convivencia su pasajero comentó.

―En algún tiempo fui cantante ―contó con nostalgia en la voz. ―Tenía una banda. Teena Wolfs, que luego cambio a Kill of Day. Nos mantuvimos hasta poco antes de la Universidad.

Le escucha con atención sintiendo su pulso acelerarse mientras considera si debe o no confesarle su sueño de ser cantante.

 

Medio poeta el señor
Ha escrito alguna canción
Y desde el reproductor
los Beatles son su pasión
Y sueña con escenarios
Mientras le cambia la luz
Del rojo al verde no hay
Mucho tiempo para soñar

 

Se guarda para él todas aquellas fantasías que se disparan mientras escucha hablar al rubio. Casi puede escuchar el furor de la gente al termino de cada canción, el calor de las luces neón, el sudor bajándole por la frente, el ardor de los dedos tras rasgar por horas la guitarra. Por un segundo se pone en los zapatos de aquel joven agraciado, y su vida es grandiosa mientras su respiración agitada debido al esfuerzo se escucha a través de los altavoces. El nerviosismo en su pecho, que aparenta y desdeña al comenzar a cantar una nueva canción. La multitud que grita su nombre al verlo salir, las libretas y plumas de sus admiradores que se apretujan por un autógrafo. Un momento en el que él se convierte en el centro del universo.

Regresa de su ensoñación cuando su pasajero asegura.

―Mi inspiración siempre fue mi primer y único amor ―y un rubor discreto cubre sus mejillas blancas.

Debe ser cierto, las mejores canciones son así, nacen del corazón.

 

Louis
Louis. Su nombre artístico es
Louis
Louis. Grita la gente al verlo
Sobre su espalda, una esposa y un hijo que alimentar
Pero eso a Louis no le impide, en lo que pueda soñar
El pelo largo hasta el hombro
Eso no se usa ya
Pero a Louis no le importa
Lo que quiere es cantar

 

―¿Supongo que se casó con ella? ―pregunta interesado porque quiere saber más de él, consume con hambrienta necesidad los detalles de una vida que le entusiasma, que anhela y envidia.

―Si, nos casamos ―responde el rubio mostrando su mano izquierda para que pueda ver el anillo. ―Aun compongo, pero no profesionalmente, hago algunas presentaciones solo para los amigos.

Para los amigos, repite en su cabeza mientras acaricia la posibilidad de preguntarle si lo dejaría cantar una o dos canciones en aquellas escasas oportunidades.

 

Louis
Louis. Su nombre artístico es
Louis
Todo un romántico es
Louis
Luchando con el tráfico
Y sueña con escenarios
Mientras le cambia la luz
Del rojo al verde no hay
Mucho tiempo para soñar

 

―Vamos a tener que tomar un atajo ―le informa a su cliente. ―Hay demasiado trafico de este lado.

Su pasajero acepta sin problemas, parece estar de buen humor. Debe haber tenido un despertar maravillo. Su hermosa esposa se habrá levantado temprano para hacerle el desayuno, se despedirá de él con un beso. Ella seguramente a pasado sus manos por esa cabellera rubia y a enderezado el cuello de su camisa mientras lo mira con amor y adoración.

Se muerde el labio mientras le escucha hablar, tiene una voz suave y armoniza. Él aprieta el volante y por un segundo siente una enorme envidia. ¿Cómo puede alguien ser tan afortunado?

Al fin llegan, se estaciona como siempre frente al enorme edificio gubernamental. Ve al rubio bajar todo sonrisas.

 

Un día Louis despertó con una preocupación
Y al mirarse al espejo no es el mismo ya no
El tiempo pasa volando
También para el pobre Louis
Que aún no pierde las ganas de podernos cantar

 

Son cerca de las tres de la tarde de un martes cuando recibe una llamada.

―Lamento la molestia, pero quisiera ver si tienes tiempo a las seis para venir a recogerme.

Por un segundo se queda sin saber quien le habla, hasta que con una sonrisa nerviosa le dice el hombre al otro lado de la línea le dice su nombre.

Es el viaje más largo que hace durante la semana y por supuesto que va a ir, necesita el dinero. Se escucha el agradecimiento del rubio y la confirmación de la hora.

Conduce al edificio gubernamental de fachada impoluta y espera paciente a ver salir a su pasajero. Con cinco minutos de retraso lo ve salir, a su espalda cuelga...

―Una guitarra ―casi jadea al reconocerla.

―Gracias por venir ―dice apenas abordar.

―Vas a tocar ―está vez no se contiene de preguntar, va a arriesgarse.

―Si, aunque... no en público ―aclara con visible timidez y no pasa desapercibido el profundo rubor que cubre su rostro.

―Hoy es mi aniversario ―informa. ―Y le he escrito una canción.

Después de eso no hay más conversación, por primera vez desde que lo conoció el trayecto se le hace eterno mientras escucha en la parte trasera como afina el instrumento y la voz. Piensa en lo que vio esa mañana en su reflejo malestar y casi desprecio.

A través del retrovisor hace una rápida comparación entre él y aquel que con desbordante pasión repasa acordes, cierra los ojos y siente el vibrar imaginario de las cuerdas en las yemas de sus dedos.

 

Louis
Louis. Su nombre artístico es Louis
Louis. Todo un romántico es
Louis. Luchando con el trafico
Louis

 

El día se extingue y las luces de la ciudad van tomando el paisaje. Sus ojos se cristalizan mientras va entendiendo el alcance del verdadero talento de su pasajero, pues la canción es toda versos de amor y sentimientos a flor de piel.

El cabello rubio, los ojos azules, su complexión atlética y ese rostro digno de una revista de moda. Y él... las canas son más que sus cabellos negros, su piel ya presenta arrugas y su cuerpo a perdido la firmeza de la juventud además del prominente abdomen que el pasar tantas horas sentado le ha dejado.

El teléfono suena y el rubio contesta con la felicidad dibujada en el rostro cuando ve el nombre en la pantalla.

―Ya casi estoy ahí Tai ―dice y al colgar abraza su guitarra. Le mira desde atrás con ojos brillantes y con el destello de la ilusión pregunta su opinión, si cree que le gustará la canción.

Y él apenas tiene la capacidad de asentir con la cabeza para no llorar.

Se detiene frente a la casa en la que durante un tiempo para acá lo recoge por las mañanas. Lo ve salir a prisa del auto, correr con las alas que solo estar enamorado puede darte. Una silueta salé de la puerta de la casa y él se apresura a su encuentro.

Risas y palabras cariñosas son lo último que escucha antes de arrancar el auto.

 

Fin.