Work Text:
Wolfwood se ponía cada vez más nervioso, mientras veía a Vash, paralizado sin dejar de ver el papel que tenía en sus manos, este sin exagerar ya llevaba más de quince minutos así, Nicholas ya se temía lo peor, sin duda iba a morir. Esa era la única explicación para que su novio llevara tanto tiempo viendo los resultados de los exámenes, que Luida le había hecho.
Nicholas tenía tres semanas sintiéndose realmente mal, no paraba de vomitar, se sentía más débil que nunca en toda su vida, además se asqueaba de todo, el jamás había sido delicado con la comida, era un lujo que no se pudo permitir al crecer en un orfanato, pero ahora todo le daba asco, y los vómitos constantes no ayudaban, casi no comía, de modo que se sentía mareado casi todo el tiempo.
No sirvió de nada tomarse alguna cápsula, porque los malestares no se iban, así que había llegado a la conclusión de que era el fin, este era el resultado final de los experimentos, iba a morir, de algún efecto secundario inesperado. Cuando las cosas parecían irle un poco mejor, tenía que pasar esto.
Al principio intentó ocultar su enfermedad a Vash, tenía demasiadas cosas en la mente, con lo de su psicópata hermano, como para que Wolfwood le diera más problemas. Claro que como siempre no le pudo ocultar nada, mucho menos cuando se desmayó justo enfrente de él, eso fue la gota que derramó el vaso de Vash, que ya no podía seguir ignorando los malestares de su pareja, solo para no pelear. Por lo que el mayor lo había llevado arrastrando hasta Home, para pedirle a su vieja amiga si podía revisarlo.
Vash había estado todo el tiempo asegurándole que seguro no era nada grave, por momentos no sabía si intentaba convencer a Wolfwood o a sí mismo, pero quería ser optimista en que no era nada fatal. Y por un momento ese optimismo se le contagió a Nicholas, pensó que no sería nada incurable, pero ahora viendo al mayor, paralizado sabía que solo podían ser malas noticias.
— ¡Ya pelos necios!, deja de hacerte el idiota. Y mínimo dime ¿cuánto tiempo me queda? – Reclamo ya harto de alargar más este lamentable espectáculo.
Su grito sirvió para sacar al mayor de su estado, ahora por fin volteando a ver a su acompañante, con la mirada más culpable que tenía, cosa que hizo sentir realmente mal a Nicholas por gritarle.
— Lo siento Nico, realmente lo siento, lo siento, todo esto es mi culpa, lo siento… – Vash no podía dejar de disculparse, esperando conseguir algún día el perdón.
Mientras el rubio seguía disculpándose Wolfwood, solo hizo una mueca de molestia, entonces realmente era el final, maldita sea, bueno al menos podría pasar sus últimos días al lado de la persona que más amaba.
— Ya no te disculpes, esto no es tu culpa, eso solo mi suerte de mierda, así que deja de disculparte – Pidió Wolfwood, cada vez con mayor resignación por los supuestos resultados de sus pruebas.
— No entiendes, esto es mi culpa, y lo siento, realmente lo lamento. Yo debí ser más cuidadoso, pero no sabía que esto podría pasar, aun así, esto tiene que ser mi culpa, porque soy una planta y…
— ¿De qué mierda hablas?, pelos necios ¿qué tiene que ver lo que eres?, con que esté muriendo – Nicholas interrumpió el discurso del otro al sentirse confundido por sus palabras.
Esa última frase captó la atención de Vash, haciendo que cambiara su expresión por una de sorpresa, y confusión, algo que cambió rápidamente a comprensión, cuando se dio cuenta. En su prisa por disculparse, y asumir toda la culpa, no le había dicho a Nicholas el resultado de sus pruebas. Maldición ahora si su amante lo iba a matar, cuando se enterará de que ya no serían solo ellos dos contra el mundo.
— Ohh Nico, lo siento no me exprese bien, tu no estas muriendo, por el contrario, estas mejor de salud que nunca – empezó a hablar para aclarar la situación.
— ¡¿Qué?!, entonces si no estoy muriendo a qué se debe tu actitud de mártir. No estoy para ninguna estúpida broma tuya en este momento, habla claro antes de que pierda la paciencia – respondió Wolfwood ahora molesto por esta situación. Sino iba a morir porque el idiota idealista, se estaba comportando más estúpido y lamentable de lo normal.
-Nico tu estas… tu… – Vash se sentía tan nervioso que no podía decirlo, maldición, era mejor que lo dijera de golpe, sin rodeos, por lo que tomó una fuerte respiración para soltar de una – ¡Estás embarazado!
Apenas salieron esas palabras de su boca, Vash sintió un fuerte golpe en la espalda, cuando fue empujado a una pared, por Nico, quien lo sujetaba del cuello más que furioso.
—¡¿Que mierda estas diciendo?!, te dije que no estaba para bromas de mierda – ahora si iba a matar al idiota, como se atrevía a bromear en un momento tan delicado, ¿que no se daba cuenta de lo nervioso que lo había puesto?
—No bromeo, es la verdad, ve por ti mismo – aseguró Vash sosteniendo el papel, con el resultado de las pruebas al lado de la cara de Wolfwood.
Este sin tener más paciencia tomó el documento, y lo leyó con toda la atención que podía reunir en esa situación, pero lo que más resaltaba era la parte donde ponía embarazo positivo, había tablas con números, y letras, que la verdad no entendía, pero eran para respaldar ese positivo, no era un error, según lo que leía, en una anotación al final Luida aclaraba, que no era un falso positivo, provocado por alguna otra enfermedad, ella había revisado, y chequeado todo varias veces.
—Esto tiene que ser un chiste – soltó de pronto Wolfwood al terminar. – ¡Yo soy un chico! ¡No puedo estar embarazado! – grito a la nada sin saber de qué otro modo reaccionar. — ¡Se supone que una de las ventajas de ser Gay, es no dejar embarazado a nadie! ¡Esto tiene que ser un error! – siguió gritando ahora a un Vash, que de nuevo mostraba esa cara llena de arrepentimiento, cosa que hizo al menor alejarse un poco de él, antes de que lo moliera a golpes.
—Lo lamento tan Nico- Vash hablaba con toda la suavidad que podía, queriendo calmar un poco a su pareja. — Pero Luida fue realmente minuciosa. No me habría dado esos resultados sino estuviera segura, ella debió consultar a todos los doctores en Home, para estar segu…
—¡¿Qué?! ¡¿Hay más personas que saben esto?! – interrumpió perdiendo la poca calma que había reunido.
—¡No! No quise decir eso, ella lo mantuvo todo en la mayor confidencialidad, me aseguro que nadie sabía de quién eran las muestras, que estaban analizando. Puedes estar tranquilo, esto solo lo sabemos nosotros tres.
Saber eso tranquilizó un poco al menor, mínimo sabía que no era el nuevo chisme de este lugar, cada vez era un mayor fenómeno, pero al menos eso seguía siendo un secreto.
—Luida creía que era mejor que yo te diera la noticia, perdón por hacer un pésimo trabajo en eso, lamento no haberlo dicho apenas entre, pero mientras venía a verte, caí en cuenta de que lo había arruinado de nuevo… Y el miedo de decirte me gano –Vash siguió hablando, realmente la culpa, lo estaba comiendo vivo. — Aunque aún hay que ir con ella, quiere hacerte un ultrasonido, para estar cien por ciento segura, de si seremos padres o no.
—¿Padres? No uses esa palabra ni por error pelos necios, nosotros no seremos padres. Esto tiene que ser un error, y en el improbable caso de que no fuera así, no dejaré que nada siga creciendo dentro de mí, sin importar que mierda sea – ahora por su salud mental Nicholas estaba en modo negación, y rechazo.
—¡No! No puedes estar pensando en terminar con una vida completamente inocente, tienes que darle una oport…
Vash se vio sin poder continuar después de sentir el fuerte golpe, que Wolfwood le había dado, volteando la cara por el golpe, y haciendo que su mejilla palpitara de dolor, seguro ya estaba roja, realmente el menor le había pegado con toda la fuerza que podía reunir en esta situación.
—¡Cállate! ¡Yo no tengo que hacer nada!
Nicholas gritó con todas sus fuerzas, él no quería seguir hablando de esta tontería, mucho menos si Vash iba a empezar con su diatriba sobre la vida.
—Nico los siento, pero te lo ruego… – Vash intentó acercarse a Nicholas, tomar su mano, pero este solo se alejó.
—Maldición. Ya te dije que te callaras, no tiene caso que sigamos aquí discutiendo, lo mejor es que vayamos a hacer ese estúpido ultrasonido, ya verán como todo esto está mal – finalizo señalando el papel, que sostenía con fuerza en su mano, para luego con esta misma apuntar a la salida, indicándole con eso a Vash, que lo guiara hacia donde tenía que ir.
—Bien – suspiro Vash, sintiéndose dolido por el rechazo de su amado pelinegro. — Luida nos está esperando.
Así salieron de la habitación con Wolfwood, siguiendo a un decaído Vash, todo en completo silencio. Por el momento no había nada más que discutir entre ellos, aunque en su cabeza rondaba en ambos la desolación de no saber qué sería ahora de su relación.
La mente de Wolfwood era un caos, aun no podía creer lo que estaba pasando, esto tenía que ser una maldita pesadilla, ¿cómo pasó de estar esperando su sentencia de muerte? A esto. Parecía el peor chiste del universo, decirle que no moriría, sino que por el contrario traería más vida a este asqueroso planeta. Morir ahora sí se veía como la mejor noticia que podían darle.
Al llegar por fin al laboratorio de Luida, ella los recibió con una sonrisa pequeña que buscaba ser comprensiva, tratando de transmitir apoyo, en lo que sin duda era una situación complicada.
—Hola chicos, me imagino que Vash, ya te dio la noticia Wolfwood.
—Sí. Ya lo sé, pero como sabrás, yo soy un chico, a Vash eso le consta muy bien, ya que conoce perfectamente mi cuerpo – riendo con amargura Nicholas agregó — Irónico que eso es parte del problema que nos tiene aquí.
Las palabras de Wolfwood provocaron un fuerte sonrojo en Vash, cosa que hizo reír un poco a Luida, al ver tan avergonzado a su viejo amigo.
—Sé que eres un hombre, por eso para salir de toda duda, lo mejor es que subas a la camilla – señaló una camilla, al lado de una máquina, Luida se situó del lado de la máquina, esperando a que Wolfwood subiera a la camilla. – Anda entre más rápido se haga, más pronto saldremos que sucede.
A regañadientes Nicholas subió a la camilla, siguiendo las instrucciones de Luida, se descubrió el vientre, estremeciéndose un poco cuando le pusieron un gel, para momentos después pasar un aparato por su vientre. Todo esto mientras Vash se paraba a su lado, mirando expectante, y tal vez un poco esperanzado a la pantalla conectada al aparato.
—¡Esto es sorprendente! – exclamó Luida realmente impresionada cuando vio en pantalla, lo que sin duda era un feto — allí está. —Señaló al tiempo que se movía para encender la bocina, que tenía la pantalla, y poder escuchar, lo que sin duda era el fuerte golpeteo rápido de latidos de un bebé. — ¡Dios! Y ese sin duda es el sonido de su corazón.
Nicholas escuchaba todo cada vez más disociado, esto no podía ser cierto seguía repitiéndose con desesperación. En eso el sonido de un sollozo a su lado lo hizo despegar su vista de la pantalla, para ver ahora a su rubio, el cual se encontraba llorando fuertemente, con gruesas lágrimas rodando por su linda cara. Maldijo por lo bajo al mayor, Wolfwood es el que debería estar llorando, era su cuerpo el que estaba pasando por algo tan insólito.
Aun así, el menor vio como Vash a pesar del llanto tenía una leve sonrisa, una que le sorprendía ya que mostraba una felicidad tan sincera, algo que raramente podía ver en el rubio, y Wolfwood no entendía cómo podía estar feliz en una situación tan mala como era esta.
—Esperen qué es eso – dijo Luida, moviendo el transductor, para poder ver, y escuchar mejor, ya que había detectado algo en los latidos.
—¿Qué hay algo mal? – pregunto Vash ahora preocupado, quien dejo de llorar, y limpio su cara.
—Esto es cada vez más increíble, si escuchan podrán notar, que son dos latidos.
—¿Él bebe tiene dos corazones? – Vash al oír eso sólo lo preocupaba más, de modo que hablo sin pensar.
Por otro lado, escuchar a su pareja decir semejante tontería, sacó a Nicholas del estado disociado en el que se había hundido. Dios sintió realmente vergüenza ajena por la estupidez de su pareja, realmente lo amaba, pero lo despistado que podía ser, tenía que tener un límite. No podía ser que el chico ingenuo a su lado, fuera el mismo que lo había follado hasta embarazarlo.
—¡No idiota!, quiere decir que son ¡gemelos! – Wolfwood habló realmente molesto, el tener encima la realidad, de la situación no estaba ayudando nada a su humor.
—Perdón, yo solo estaba sorprendido – se disculpó apenado.
—No te preocupes Vash – dijo Luida conteniendo la risa, para adoptar de nuevo una pose seria, al continuar con la revisión. — Los fetos, parecen humanos, y están en perfecto estado, por su tamaño podría suponer que tienen 10 u 11 semanas, pero al no ser obstetra no podría asegurarlo.
Vash frunció el ceño levemente al escuchar la palabra feto, no le gustaba que se refiera así a los bebés.
Mientras por otro lado Wolfwood también fruncía el señor, pero por una razón muy distinta, lo que le decía Luida no tenía sentido, las cuentas no le daban, él no podía tener casi tres meses de embarazo. Solo hace un mes había tenido su primera vez con el idiota a su lado.
—Estas mal, no puedo tener casi los tres meses. Solo ha pasado un mes, desde que me acosté por primera vez con el pelo necio. Y antes de que se les ocurra alguna estupidez, yo no eh tenido sexo con nadie aparte de este rubio.
—¿Qué raro? Podría equivocarme, pero no tanto, sin duda tienes mucho más que un simple mes. Esto parece ser otro efecto fuera de lo común – Luida solo podía pensar en una explicación que no fuera el engaño. — Si lo que dices es cierto puede que el tiempo de gestación en este caso, será muy diferente al de una humana normal – dirigiéndose al rubio. — Vash recuerdo que me contaste que tu hermano y tú, habían tenido un crecimiento acelerado, pasando de bebés a niños, casi adolescentes en poco tiempo, y luego su crecimiento fue parecido al de un humano, hasta que dejaron de envejecer, ¿fue así?
Vash asintió con cierta pena al recordar que fue Rem quien les había contado, cómo los encontró recién nacidos, y sobre lo rápido que habían crecido.
—Bueno Vash no podemos olvidar que eres una planta. Ahora teniendo eso en cuenta, solo puedo teorizar, pero creo este embarazo será mucho más corto que uno normal, teniendo en cuenta lo dicho por Wolfwood, lo más probable es que solo vaya a durar de tres a cuatro meses el tiempo de gestación, podrían nacer incluso antes, ya que no podemos estar seguros de cuando se realizó la concepción. Díganme ¿Cuándo fue la última vez que tuvieron sexo? Y ¿Cuándo fue que Wolfwood empezó a sentirse mal?
—Me empecé a sentir mal, hace tres semanas, y no tenemos sexo desde hace 5 días – informo un Nicholas totalmente en blanco, se notaba que nuevamente se estaba entrando en shock, al saber que su situación solo se volvía peor, y más rara con cada minuto. La verdad si tenían tanto sin sexo, era solo porque luego de la última vez Nicholas se había desmayado, por lo que Estampida se había reusado a volver a hacerlo, hasta que no viera un doctor. Lo que los llevo a estar aquí, recibiendo malas noticias, sobre más malas noticias.
Con esa información la teoría de Luida tomaba más fuerza, aún podría equivocarse, al fin de cuentas no era obstetra o doctora. Ella se especializaba en plantas, y si estaba haciendo todo esto era porque Vash se lo había pedido, ya que no quería involucrar a más personas.
—Sin más datos solo podemos seguir en base a esa teoría, y ver como seguiremos – Luida, tenían que hablar de que seguiría, ahora que al parecer irían contra reloj, por lo que no podían perder más el tiempo. – Tienen que decidir rápido que es lo que van a hacer, si seguirán con el embarazo o…
No pudo terminar antes de que Vash dejara claro su punto de vista, este ni siquiera quería escuchar la segunda opción.
—Claro que seguiremos con el embarazo, no vamos a matar bebés inocentes, que está bien ¿no?, son humanos normales.
—¿Normal? No hay nada normal, en esta maldita situación – Wolfwood habló volviendo en sí, al notar como Vash estaba decidiendo por él. – ¡Y claro que no los tendré! ¡No te das cuenta que nada es normal! – gritó tan fuerte, que su garganta le dolió levemente, rompiéndose por fin, toda esta situación los superaba. Y no podía entender, como Vash parecía tan cómodo con la idea de tener hijos, al grado que lo ignoraba queriendo decidir por él.
—Nico ¿no puedes estar considerando el matarlos?, acabas de escuchar su corazón, están vivos y sanos. Por favor hay que dales una oportunidad – Vash dijo totalmente dolido, no podía creer esto, acaban de escuchar los latidos de sus corazones, tan fuertes, como Wolfwood podía escucharlos tan vivos, y aun así pensar en quitarles la oportunidad de llegar a este mundo, eran sus hijos, fruto del amor que se tenían. Y si tal vez no era el mejor momento, o del mejor modo, pero eso no quitaba, que eran suyos.
Antes de que la discusión siguiera Luida los interrumpió.
—Chicos, es mejor que los deje solos, esto es algo que tiene que discutir con calma.
—No hay nada que discutir yo no planeo seguir con esto, quiero que me haga un aborto, ¡Que los saque! ¡Ya! – gritó Wolfwood desesperado, no quería seguir aquí, solo quería que todo terminara.
—¡No lo voy a permitir! – fue el turno de Vash de gritar, ya que ahora sentía que sino lo hacía no sería escuchado, y le arrebatarían a sus hijos, mucho antes de que pudiera conocerlos.
—¡Que no es tu maldita decisión, es mía! ¡Es mi cuerpo! ¡No el tuyo, entiendes! – grito más fuerte Wolfwood, levantándose al fin de la camilla, solo para tomar al otro del cuello, más que dispuesto a empezar una pelea a golpes, para defender su maldito derecho a decidir sobre su cuerpo.
—No puedes hacerles esto son inocentes, Nico merecen nacer, dales esa oportunidad por favor – Vash intentó tranquilizarse y modular su voz, después de todo no iba bajo ningún motivo agarrarse a golpes con Nicholas.
Luida aprovechó su distracción para salir de la habitación, era mejor que los dejara solos.
—Maldición, tienes que dejar tus tonterías por una vez. Parece que no sabes en qué situación estamos, tu eres un fugitivo, estamos en un mundo que se está yendo a la mierda, donde la muerte acecha en cualquier esquina. Y como si eso no fuera suficiente, el psicópata de tu hermano, está empeñado en acabar con la maldita humanidad, ¿Qué crees que hará si se entera de esto?
—Él no tiene por qué saberlo.
—Vamos no te hagas el estúpido. Knives se entera de todo lo que tiene que ver contigo. Ni siquiera me sorprendería que ya lo supiera –conociendo a ese loco probablemente lo supiera, antes que ellos, siempre parecía ir varios pasos delante. – Y no creo que nos vaya a mandar un regalo de felicitación. Tendría suerte si solo me descuartiza, junto con esto – señaló su vientre. – Y digo suerte porque sería una muerte rápida. Porque en el peor de los casos, va a decidir experimentar, y deberías saber el horror al que pueden llegar esos experimentos.
Para Wolfwood era realmente doloroso recordar lo mucho que él sufrió en las manos de ese científico, lo que aún sufría al no poder recuperar a su hermanito.
—Lo siento Vash, pero las cosas no están como para que nos pongamos a jugar a la casita – dijo derrotado soltando al mayor por fin, quien en todo este tiempo no había hecho nada, para salir de su agarre.
—Yo los protegería, no permitiría que él les hiciera daño, que te hiciera daño – indicaba con convicción sin separarse del otro.
—Ya te he dicho que no hagas promesas que no puedas cumplir – habla alejándose cada vez más del rubio, pero sin dejar de verlo a los ojos. – Dime Vash, ¿matarías a Knives para protegernos?
Vash bajó la vista.
—No es necesario matar, los protegeré sin que nadie muera – el leve temblor en sus palabras, solo mostraba lo inseguro que estaba de poder lograr eso.
Salvar a todos sin matar, sonaba genial, pero a ojos del pelinegro era algo imposible. Solo la fantasía de su rubio amor, y el en este contexto no podía apoyarse en alguien tan fantasioso.
—Ya me imaginaba que dirías eso, esta discusión de nuevo no tiene sentido, así que es mejor que te vayas, y no estés durante el procedimiento – respondió con voz suave Nicholas, antes de darle la espalda al mayor, y dirigirse a la puerta en busca de Luida. Lo mejor es que hiciera eso hoy, antes de que fuera más tarde.
Vash solo veía a su amado caminar hacia la puerta, dándole la espalda, dando por finalizado todo, no solo el embarazo o esta discusión, podía sentir que si lo dejaba irse era el fin de su relación por completo. Así que no importaba que tuviera que hacer, no podía dejar las cosas así, por lo que con prisa caminó, hasta colocarse enfrente de Nicholas, bloqueando la salida.
—Vash ¡Quítate! o te romperé la cara, y te quitaré – Wolfwood ya estaba harto, solo quería irse. Pero lo que vio lo sorprendió, aunque no debería ser así, lo que estaba haciendo su rubio era algo que esperaría de él.
El rubio se encontraba ahora arrodillado frente a él, con la frente pegada al piso, rogándole entre lágrimas. Era raro ver llorar a Estampida tan abiertamente.
—¡Por favor Nico! ¡Te lo ruego! No lo hagas, por favor, por favor por favor. ¡Te amo! Así que te lo suplico no lo hagas. Sé que te estoy pidiendo algo sumamente egoísta, pero te lo imploro, dales la oportunidad de nacer. Si después de eso ya no quieres saber nada de nosotros, lo entenderé y nunca te volveré a molestar, o pedir otra cosa, pero por lo que más quieras ¡déjame conocerlos! – Al terminar levantó su cara llena de lágrimas hacia Nicholas, probablemente nunca se había visto tan patético como ahora, pero no le importaba.
Nicholas soltó un fuerte suspiro antes de agacharse frente a mayor, realmente quería golpearlo, pero se veía tan patético que no se sentía capaz de lastimarlo más. Sabía que esto sería difícil de aceptar para el rubio, sobre todo cuando lo vio tan contento viendo el ultrasonido.
Pero la realidad es que Nicholas D, Wolfwood tenía miedo, estaba aterrado de un modo que jamás había sentido en toda su vida, de un modo que no podía ni expresarlo, no quería tener nada más que perder, ya la vida le había quitado tanto, no quería otra cosa que le podían arrebatar. Y aunque no quería hablar de eso parecía que no le quedaría de otra, si quería que Vash lo entendiera tenía que ser completamente sincero.
Así que, hincado frente al mayor, Wolfwood estiró las manos, y sosteniendo el rostro de Vash con suavidad y firmeza, lo miro a los ojos.
—Vash te amo, que no te quede duda de eso, no sabes cuánto maldigo el que me robaras el corazón, porque me dio una nueva cosa en la que preocuparme, sobre todo con lo descuidado que eres de tu propia vida…
—Lo siento, pero no me arrepiento de robarte el corazón. Ya que desde que vi tus ojos tú te robaste el mío. El mejor día de mi vida fue cuando te conocí. Por eso no puedo dejar que te deshagas de algo que es el fruto de nuestro amor – Vash seguía llorando, puede que ahora incluso más que antes al escuchar las palabras del otro. Por lo que Nicholas con sus pulgares, intentaba limpiar las lágrimas que seguían recorriendo las mejillas de su amado e idealista rubio.
—No me malentiendas. ¡Jamás! me arrepentiría de conocerte. Aunque a veces me desesperes, pienso igual, que lo mejor de mi vida fue conocerte. No creía que pudiera volver a amar algo tanto como lo hago contigo, y mucho menos esperaba que ese amor fuera recíproco – ahora hablando suavemente, quería ver si, lograba entenderse con su amado – Mira mi vida no ha sido un paseo agradable, soy huérfano, experimentaron conmigo, y mi hermano, he perdido demasiadas cosas que amaba, soy un asesino. Y la cruz que cargó por eso ya es demasiado pesada, como para añadirle más peso, amarte es el único riesgo que aún logró soportar, por eso no puedo seguir con esto.
—Pero no estás solo, yo cargaré contigo esa cruz, caminaré cada paso a tu lado. Sé que has sufrido, por eso no quiero que lo hagas más, y sé que abortar te hará sufrir mucho más de lo crees, porque eres más bondadoso de lo que muestras, y amas más intensamente que ninguna otra persona que conozca. No me mientas, ni te mientas, sé que escucharlos y verlos no te ha sido indiferente.
Nicholas por un momento desvió la mirada de Vash, odiaba cuando el mayor tenía la razón, claro que no sería fácil, una parte de él quería lo mismo que el otro, una familia ¿no era ese el sueño de todo huérfano? Sin importar cómo se diera.
Pero era algo imposible en su contexto actual, había demasiado peligro rondándolos, como para dejarse ir por ese sueño imposible. Debía terminar rápido con esto, porque con el paso de los minutos, llegaban a él pensamientos sobre cómo serían esos niños, o niñas, se parecerían a él o a Vash. Y Maldición Wolfwood no quería pensar en eso. Si seguía ese curso de pensamientos, terminaría siendo convencido por el rubio.
—Vash… Por favor déjame hacerlo, y volveremos a lo de antes, esto no tiene que ser el fin de lo nuestro. Por el contrario, todo volvería a la normalidad.
—Eso no es cierto, nada será normal de nuevo. Si lo haces, sería el fin para nosotros, y no por falta de amor, porque yo siempre te amare. Pero eso no bastará.
Escuchar eso solo hizo que los ojos de Nicholas empezaran a humedecerse, realmente se estaba conteniendo, después de todo no quería soltarse a llorar como el rubio. Claro que sería el final si abortaba, después de todo el rubio, amante de la vida, jamás lo perdonaría, no importaba cuánto lo amara, el mayor no sería capaz de volverlo a ver a los ojos. Y eso dolería muchísimo.
—No quiero perderte Vash, pero tengo mucho miedo, estoy aterrado, como nunca del futuro. Si los tengo los amaré más que a nada, y eso los volvería mi mayor debilidad, jamás me recuperaría si los perdiera, por eso prefiero acabar con esto ahora antes de que sea tarde.
Ahora fue el turno de Vash de colocar sus manos en la cara del menor, para limpiar las lágrimas, que empezaban a rodar por las mejillas del pelinegro.
—Te aseguro, que no serán una debilidad. Por el contrario, serán nuestra mayor fortaleza. Porque no hay nada más fuerte que el amor, míranos a nosotros, somos más fuertes cuando estamos juntos. Y eso tiene que ver con lo mucho que nos amamos, protegiéndonos con todo lo que tenemos. Aunque no tengamos demasiado tiempo saliendo, eso no evita que nuestros lazos ya sean demasiado fuertes, y el nacimiento de nuestro amor solo hará nuestro lazo indestructible.
—Que no te da vergüenza decir tanta cursilería junta, sobre todo con la cara patética que estas poniendo, justo ahora. – le replicó el otro, ahora más calmado, ya había dejado de llorar, después de todo el otro sabía cómo calmarlo, así como sabía sacarlo de quicio.
—No. Jamás me dará vergüenza hablar sobre el amor que te tengo, o el que ya les tengo a ellos, así que, por favor, permítenos estar a tu lado, acerté fuerte – Vash también ya había dejado de llorar, ahora más tranquilo al saber que sus palabras estaban llegando a Nico, por lo que quitó las manos del rostro del menor, para bajarlas, este también lo había soltado. Pero aún seguían mirándose directo a los ojos.
—¡Maldición! Siempre tienes que usar tus ojos de cachorro, y tu palabrería barata en mi contra. Mira pelos necios, por amor, sin duda mancharía mis manos, lo he hecho antes, fácil daría mi vida, aun con mayor razón las de otros, para cuidar aquello importante para mí. Por lo que hagamos esto, te pediré una promesa, o juramento, como quieras llamarlo, pero es algo que si aceptas tienes que cumplir, esta no puede ser una de tus promesas rotas.
—Si. yo haré lo que me pidas, si nos darás una oportunidad la tomare sin…
Wolf cubrió su boca sin dejarlo seguir, tenía que hacerle comprender la seriedad de esto, por lo que lo miro intensamente, sin despegar sus ojos oscuros, de los azul claro del otro.
—Escucha bien, tienes que entender. Si tenemos a estos niños, tengo que asegurarme de que harás lo necesario por ellos, porque si no tendré tu apoyo al cien por ciento, esto no puede seguir. – habló pausadamente intentando transmitir el mayor, peso que podía a sus palabras. – Vash prometerme que los protegerás sin importar nada, y con ello también protegerás tu vida, no puedes dejarnos solos. Harás lo que sea por su seguridad y felicidad, si eso implica manchar tus manos de sangre, no dudaras en sacrificar las vidas que sean necesarias por su bien. Tienes que prometerme con toda seguridad, que si Knives, y sus seguidores nos atacan, o intentan hacerles o hacerte algo, tú los mataras sin dudar, sin buscar otro camino.
Vash estaba sorprendido por lo último, no se sentía capaz de aceptar algo así, algo que iba en contra de su ideología, él sabía que podría protegerlos sin matar a nadie.
—Nico yo sé que puedo encontrar el…
—¡No sigas! O aceptas, y cumples con la única cosa que te estoy pidiendo. ¡O te quitas de mi maldito camino! Dejándome terminar con esto de una vez por todas, no hay otra opción. Esta vez no. No con esto. Así que tú decides, qué es más importante.
Vash agacho la cabeza, cerrando los ojos con fuerza, apretando los puños tan duro como podía. Nicholas viendo esto pensó que esa era la respuesta, por lo que con dolor se empezó a levantar lentamente del piso. Pero antes de que lo hiciera por completo el fuerte grito de una palabra, lo hizo volver a su anterior posición frente a Vash, ahora veía una mirada fuerte y decidida en esos ojos azules que tanto le gustaban
—¡Acepto! – había dicho al final, no podía perder a su próxima familia, solo por sus temores, y viejas culpas, no podría perder al amor de su vida solo por eso.
—¡Te lo prometo Nicholas, por el amor que te tengo! – seguía hablando fuerte y firme, ahora tomando las manos del menor, para tratar de infundir más confianza, mientras con cada palabra acercaba más sus rostros. – ¡Yo Vash Estampida! Te prometo por todo lo que soy, que protegeré a nuestros hijos, para eso dejaré de ser tan descuidado con mi vida, la cual solo sacrificaría por ustedes en último recurso. Y en caso de ser necesario mataré a cualquier persona, animal, o cosa que se atreva a tratar de lastimarnos, sin importar nada. Eso también quiere decir que jamás dejaré que mi hermano, o sus seguidores se les acerquen, y si tengo que matarlos lo haré. Confía en que cumpliré con mi palabra, porque te amo, y los amo, ustedes me importan más que ninguna otra vida en este planeta.
Al terminar de hablar sus frentes ya estaban juntas. Y aun sin querer Nicholas no pudo evitar, que se le escaparan algunas lágrimas, bueno podía culpar de ese sentimentalismo descubierto a las hormonas.
Nicholas con sus manos ahora en la cabellera de otro, lo acercó aún más para poder besar así a su rubio. Era un beso profundo lleno de amor, donde se entregaban por completo, sellando con ello, la promesa más importante de toda su vida, pues uno aceptaba traer más vida a este mundo, y el otro prometía protegerla sobre todas las cosas e ideales.
Después de un tiempo detuvieron el beso, volviendo a unir sus frentes, no querían estar ni un poco separados, luego de la discusión tan grande que habían tenido, y lo mucho que les costó llegar a una resolución satisfactoria para los dos.
—Bien Vash, entonces lo haremos a tu modo. Y jugaremos a la familia, ¿a ver qué pasa? – interrumpió al fin el tranquilo silencio
—No jugaremos a la familia, nosotros ya somos una familia, solo la haremos más grande – respondió Vash feliz. En ese momento se sentía sumamente dichoso con Nicholas al lado, y la certeza de que su futuro sería juntos sin importar lo que costara.
Nicholas no pudo evitar sentirse feliz de escuchar eso, tener una familia propia de nuevo sonaba, como algo increíble.
Si esto apenas empezaba, e iba a ser terriblemente difícil, aún no sabían bien cómo iría esto del embarazo, ni si era resultado de que Vash sea una planta, o por los experimentos a los Wolfwood fue sometido, pero eso no importaba ya. Se esforzarían por estos bebés sin importar nada, y con la ayuda de los médicos de Home, esto terminaría bien para ellos.
Al parecer los días de fumador de Nicholas habían terminado, este sin duda extrañaría los cigarrillos, sobre todo para relajarse en los días de locura, que se le venían encima.
