Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandom:
Relationship:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-03-25
Completed:
2024-01-02
Words:
6,794
Chapters:
3/3
Comments:
2
Kudos:
24
Hits:
168

Te esperamos por tanto tiempo.

Summary:

Lan XiChen y MengYao son una pareja que deben enfrentar el hecho de que no podrían concebir el bebé que tanto habían deseado.

Chapter Text

La noticia de que nunca podría concebir un bebé fue devastador para Jin GuangYao.

Su adorado esposo, Lan XiChen, le hizo saber que eso no cambiaría para nada su amor por él, ni mucho menos el futuro que habían planeado juntos.

A decir verdad, esa nunca fue una preocupación para él, conocía a XiChen y sabía que su amor era absoluto e incondicional. Sin embargo, se sentía como una puñalada cada vez que lo veía jugando con sus sobrinos, o mirando a su cuñado interactuar con sus hijos, y notaba la sombra de tristeza y resignación en su ojos.

Nada nunca lo hizo sentirse tan inútil e insuficiente como eso.

Cuando se casó con XiChen pensó que estaba dejando todo atrás, que ya no se sentiría menospreciado, y que podría conseguir ser feliz por primera en su vida, sin odio o rencores.

Y así había sido, hasta que supo que deseaba un bebé y lo habló con su esposo, poco después de casarse con él. Sabia que él también estaba deseando un bebé. Por lo tanto, llenos de emoción y expectativa, se dedicaron a buscar ese bebé, pensando en nombres y diseños para su habitación. Incapaz de contenerse, incluso habían comprado algunas cosas que encontraron en tiendas de casualidad.

Al principio no le dieron importancia, tal vez no eran tan fértiles como Wei Ying y Lan WangJi, quienes solo planearon  el primer embarazo, y los siguientes dos solo fueron felices accidentes. Pero después de un año de intentarlo sin éxito, con mucho temor y ansiedad recurrieron a un especialista.

Tras algunos exámenes, concluyeron que A-Yao pertenecía al pequeño porcentaje de donceles que nunca podría concebir un bebé, porque había algo defectuoso en su cuerpo.

Lan XiChen, también quedó devastado, pero pareció recuperarse antes y se centró en consolarlo. Sin embargo cuanto más cuidado tenía a su alrededor peor se sentía. Odiaba la lástima con la que la sus amigos lo miraban, y sentía que su presencia era un estorbo y una nube oscura para la felicidad de todos.

Lan WangJi y Wei Ying dejaron de pedirles que cuidaran a sus hijos en sus escapadas románticas, el pobre Wen Ning se escondió de él durante todo su embarazo, y XiChen dejó de hablar de bebés y todo lo relacionado a niños. Probablemente, escondió o tiró todas las cosas que habían comprado porque ya no volvió a verlos en su closet. Era como si cualquier mención a los bebés fuera a romperlo, y muchas veces así parecía. Incluso el sexo se había transformado en algo estresante y doloroso.

No quería vivir así, por lo tanto, comenzaron terapia y eso ayudó, aunque obviamente el dolor no desapareció.

Un día, se enteró que Mo XuanYu necesitaba alguien que lo ayude con un viaje que realizaría con sus estudiantes de primaria porque ninguno de los padres estaba disponible. Como obviamente no se lo pediría, y porque necesitaba probarse a si mismo que estaba bien,  A-Yao, le dijo que lo ayudaría sin darle oportunidad a negarse.

XiChen parecía ansioso por eso, y se ofreció a ir también, pero no lo permitió. Necesitaba distraerse un poco, y tiempo a solas.

Ese viaje sin duda cambió su vida.

Al principio fue un poco abrumador.

Se dio cuenta que había extrañado mucho a los gemelos A-Yi y A-Yuan. Hacía meses que solo los veía fugazmente, y ahora que los tenia cerca de nuevo, fue como antes. A-Yi desvarío por horas contándole todo lo que estaba haciendo, todas las veces que sus hermanitos menores le quitaron algo, y A-Yuan le habló tímidamente de los libros que leía, contándole muy orgulloso de si mismo que a su hermanita le gustaba que él lea para ella. A diferencia de los adultos ellos siguieron tratándolo como siempre, y fue muy reconfortante.

Cuando llegaron al campamento, sus sobrinos se aseguraron de escoger la cabaña de la cual él se haría responsable.

Se suponía que cada adulto debería cuidar solo de 4 años, pero una de las instituciones que llegó, resultó ser un orfanato y uno de sus cuidadores se había ausentado sin informar. Las autoridades del campamento no fueron flexibles y para que los niños que ya estaban emocionados por el viaje no tuvieran que regresar, decidieron repartirse, entre todos, a los niños.

Así GuangYao conoció al pequeño Xue Yang de cinco años.

Xue Yang, según le informaron, era un niño problemático, y A-Yao comprobó que no mentían. Solo mientras desempacaban, al ver una pequeña bolsa de dulces en la cama de A-Yi decidió robarlo. Obviamente A-Yi no se quedó callado, y  A-Yuan entregando sus propios dulces al niño logró frenar una inminente pelea.

Dos horas después, A-Yao tenía dolor de cabeza. Xue Yang era un niño solitario, con mucho enojo y resentimiento. Podía comprenderlo, porque no se sentía muy diferente últimamente, sin embargo, le dio mucha pena que tuviera esa actitud siendo tan pequeño.

Como obviamente un enfoque cariñoso no servirá con el niño, se aseguró de ser firme con él, evitando que tomara cosas que no eran suyas, y sobre todo, manteniéndolo fuera de peleas físicas. Pronto, se dio cuenta que era un niño bastante inteligente, vivaz y observador. Le gustaban tanto los dulces, que no le importaba tomar los que no eran suyos. Por lo que se aseguró de darle algunos cuando podía, y así evitar problemas.

Al final del campamento, era el único de todos los adultos que había sacado un "gracias" de él, condescendiente y burlón, pero GuangYao sabía que era sincero, simplemente no quería parecer debíl. También era el único al que parecía escuchar.

En su ultimo día de campamento, Xue Yang fue expulsado de un partido de fútbol, y A-Yao suspiró con resignación. Vio al niño caminar furioso hacia las gradas y acostarse allí mirando al cielo con los brazos cruzados.

Decidió dejarlo enfriarse un poco antes de llevarlo a hacer alguna otra cosa, sin embargo, tan solo unos minutos después ya no estaba ahí. Busco alrededor, pero no lo encontró así que le informó a los demás. Nadie parecía saber dónde estaba.

Preocupado, y como última opción fue a buscar al encargado del orfanato, quien desde el principio se mostró grosero y perezoso. Este solo se encogió de hombros.

—No lo he visto, pero descuida regresará cuando tenga hambre, siempre lo hace, mientras menos lo veamos mejor, solo da problemas.

—¿Disculpa? ¡un asesino podría habérselo llevado!,¿no sabe cuantos niños desaparecen en campamentos? ¡Estamos aquí para cuidarlos! —respondió molesto por el desprecio en la voz del hombre al hablar del niño, y tal vez exageró un poco, pero se dio cuenta que hacía tiempo quería gritarle a alguien y no tenia a quién.

El hombre solo soltó una risa burlona y condescendiente  y respondió: —Probablemente él será un asesino cuando sea mayor, ya está desquiciado.

Con toda la indignación que sentía, A-Yao golpeó al hombre, primero en la nariz y luego... enloqueció por un momento, ya que se arrojó sobre él y comenzó a golpearlo en el rostro sin parar, hasta que la gente alrededor los separó.

Algunas horas después, un oficial abría la celda donde había sido colocado, ya que el encargado del orfanato lo denunció por agresión. Al salir XiChen tan hermoso y cálido como siempre, estaba ahí y solo lo abrazó.

—Estaba preocupado —le dijo y se sintió culpable por preocuparlo y porque seguramente había pagado un dineral por la fianza.

—Lo siento —respondió y lo abrazo nuevamente, porque solo con él se sentía seguro.

Más tarde, le contó lo que había pasado y XiChen le dijo que A-Yu llamó para decirle que Xue Yang estaba bien, solo había estado deambulando por las cabañas.

—¿Crees que me dejen visitarlo? —preguntó, no estaba arrepentido de golpear al hombre, esa persona no debería estar a cargo de niños y no podía quitarse la preocupación.

—Claro que sí. Haré que investiguen a ese hombre, como dices, no debería estar a cargo de niños.

***

Algunos días más tarde, la pareja fue al orfanato de Xue Yang. XiChen y Lan WangJi como su abogado, presentaron una queja contra el encargado y este fue despedido. Sin embargo, se enteraron que el niño había sido enviado a otro lugar por "mal comportamiento". La nueva encargada se negó a decirles dónde.

A-Yao intentó olvidarlo, pero no pudo. Estaba realmente preocupado por el niño al punto que tenia pesadillas por eso. Al notarlo, XiChen lo buscó . Para evitarle a su ya sensible esposo algún malestar, cuando su investigador encontró al niño, él fue solo a verlo.

Llegó a una casa de aspecto descuidado en una zona que si bien, no era del todo mala, tampoco parecía muy buena. Ni bien bajó de su auto, escuchó gritos provenientes del interior de la casa y su pecho se oprimió de preocupación.

Golpeó la puerta, varias veces hasta que los gritos menguaron un poco. Un hombre fue el primero en salir y todo en él gritaba beligerante. Sin embargo, lució un poco asustado al verlo.

—¿Quién es usted? ¿Qué busca? —pregunto un tanto a la defensiva mirándolo de pies a cabeza.

—Buenas tardes, mi nombre es Lan XiChen. Me informaron que un niño llamado Xue Yang está aquí. Mi esposo, lo conoció hace algunas semanas y quería saber si estaba bien.

—¿Por qué no lo estaría?

—¿Podría verlo, por favor?

—¿Tienes una orden? —el hombre lo desafió, y a XiChen no le gustó para nada su actitud. Agradeció haber ido solo, o su esposo habría golpeado a esta persona también.

—¿Debería conseguir uno para que las autoridades decidan si es seguro para un niño estar aquí? Tal vez quieran saber lo que escuche —repuso tranquilamente.

El hombre frunció el ceño y XiChen temió por un instante,  ser atacado, pero en su lugar solo maldijo entre dientes e ingresó a la casa. Poco después, salió junto a un niño pequeño de grandes ojos castaños y cabello negro.

XiChen se sintió alarmado en cuanto lo vio. Sus ojos estaban rojos como si hubiera llorado, parecía que no se había aseado en algunos días, y tenia un deshilachada y sucia venda alrededor de su manito derecha.

El niño lo miraba con enfado y desconfianza. Tratando de sonar tranquilo se agachó a su altura.

—Hola, soy Lan XiChen. —lo saludó, pero el niño solo siguió mirándolo sin responder.

—¿Qué quiere con él? Es medio estúpido, casi no habla —el hombre gruño y a XiChen no le pasó desapercibido la manera en la que el niño se encogió y tembló cuando lo escucho hablar.

Ignorándolo XiChen se concentró en el niño —Soy esposo de Jin GuagYao ¿Te acuerdas de él?

Los ojos del niño brillaron con emoción y una sonrisa traviesa tiró de sus labios .

—Él golpeó al idiota del lugar donde estaba antes. Es tan pequeño pero igual lo derribó y le sacó sangre —respondió divertido y emocionado, y por el jadeo y expresión del hombre, seguramente el niño no había hablado con ellos.

XiChen sonrió—Si, él mismo...¿Estás bien? ¿Qué le pasó a tu mano?

—Se cayó del árbol detrás de la casa. Le dijimos que no subiera e igualmente lo hizo. —el hombre respondió nuevamente a la defensiva. Mientras el niño perdía su sonrisa y volvía a lucir molesto.

—Debería ver a un doctor. Pagaré por él, puedo llevarlos en este momento —ofreció

—Claro que no, ya lo vió, ahora váyase.

—No, llevaré al niño con o sin usted. ¿Quieres ir conmigo Xue Yang? Te llevaré al medico.

El niño solo levantó sus hombros con indiferencia, pero tomó su mano cuando XiChen ofreció la suya.

—¡Oiga! llamare a la policía
—Hágalo —respondió —Puede enviarlos al hospital, estaremos esperándolo allí

Sin decir más, y sabiendo que se estaba metiendo en grandes problemas, llevó al niño a su coche y condujo hacia el hospital. Xue Yang solo lo miró con confusión y desconfianza.

—¿Puedo ver al maestro Jin? —preguntó tratando de parecer desinteresado, al dejar atrás la casa.

—Claro, iremos al hospital primero —respondió mientras se concentraba en conducir y activar la función de voz en su teléfono.

Primero llamó a Lan WangJi, le contó brevemente lo sucedido, y este le dijo que lo vería en el hospital.

En cuando llegaron y las enfermeras se hicieron cargo del protocolo acorde a esa situación. Lan WangJi ya estaba allí, y le aconsejó dejar que las enfermeras se llevaran al niño, aunque este comenzaba a molestarse.

Solo entonces llamó a A-Yao, para contarle las noticias. Él pareció tomarlo bien, aunque llegó al hospital en tiempo record, y solo entonces XiChen vió el temor en sus ojos.

—¿Él está bien? ¿Por qué lo trajiste? ¿Estamos en problemas? —preguntó con urgencia.

—Creo que si, el hombre de la casa donde estaba dijo que se había caído de un árbol, pero solo tiene una venda en su mano. Lo traje solamente para sacarlo de esa casa, obviamente no quería estar allí. Aunque no sé qué pasara ahora.

A-Yao miró a WangJi en busca de respuestas a eso último.

—Si el niño estuviera en problemas, no pasaría nada. Pero si no, y hacen una demanda, defenderemos la postura de que pensaste que lo estaba. Sera un argumento fácil después de lo que paso con el otro encargado.

La doctora que se había llevado a Xue Yang, salió en ese momento, luciendo agitada y preocupada.

—Disculpe, señor Lan, ¿podría acompañarnos? el niño no se deja atender.

A-Yao obviamente no se quedó atrás y ambos siguieron a la doctora hacia la habitación donde atendían al niño. Ni bien llegaron al pasillo escucharon los gritos.

—Dejó que lo revisemos completo, pero en cuanto quisimos sacar la venda de su mano se asustó —la enfermera preguntó.

—¿Esta bien? —A-Yao preguntó a la doctora.
—Si, está delgado y tiene algunos moretones, dijo que cayó de un árbol, debieron traerlo enseguida.

Al entrar a la habitación vieron al pequeño Xue Yang escondido debajo de la camilla, aferrándose fuertemente a una de las patas con su mano sana, vestía solo una bata del hospital. La situación podría haber sido graciosa de no ser porque el niño se veía realmente asustado.

—Hey, A-Yang ¿Qué haces allí abajo? —A-Yao intervino tranquilamente aunque XiChen notó su cuerpo tenso y preocupado.

El niño se sorprendió al verlo, pero de inmediato se recompuso y miró a las enfermeras con enfado.

—¡Él golpeó a un gigante, le diré que las golpee si no me dejan en paz! —las amenazó y A-Yao se ahogó un poco al oír su amenaza, pero se acercó a él y se agachó para mirarlo.

—¿Qué te hicieron? ¿Estas bien?

—Duele cuando lo tocan —explicó agitado señalando su mano —les dije que no lo hicieran, pero no escuchan — las acusó con todo el odio que fue capaz. —¡Golpealas!

A-Yao sonrió finalmente, un poco más relajado —No puedo golpearlas, deben revisarte.

—¡No!

—¿Les dijiste que te dolía o solo les dijiste que no te toquen groseramente?

El niño solo se encogió de hombros.

XiChen estaba un poco sorprendido, pensó que su esposo sería un poco más suave con el niño. Él mismo tenía más ganas de ir y abrazarlo que de regañarlo.

—¿Cómo iban a saberlo si no les dices? Ellas tendrán cuidado, ahora que lo saben.

—¿No dolerá? —preguntó con desconfianza.

—Lamentablemente si, pero no mucho. Me quedaré aquí mientras te revisan.

—No, no quiero que duela.

—Si no lo curas ahora, seguirá doliendo mucho, por siempre. Si locuras, dolerá solo un poquito por unos días y luego ya no. ¿Qué prefieres?

Xue Yang pareció pensarlo, pero finalmente salió de debajo de la camilla y se apoyó en ella con resignación. A-Yao le sonrió y lo sentó en la camilla, acomodándose a su lado. Más relajadas las enfermeras que seguramente habían ido a ayudar a la que lo estaba atendiendo, se marcharon dejando sola a la que fue a buscarlos.

—¿Había sangre cuando te vendaron? —ella preguntó y el niño solo levantó sus hombros.

—Debes responder, si hay sangre probablemente se pegó a la venda y dolerá cuando tire de ella. —A-Yao interfirió

—Un poco.

Luego la doctora, con mucha paciencia humedeció la venda con agua tibia antes de quitarla. A-Yao podía sentir el cuerpo tenso del niño, aunque parecía más asustado que estar sintiendo demasiado dolor.

Cuando la venda fue quitada completamente, tragó un nudo en su garganta al ver que su dedo meñique estaba hinchado y los raspones en las palmas de su mano parecían comenzar a infectarse, aunque afortunadamente, no había marcas profundas. XiChen parecía a punto de desmayarse, pero ahora no podía ayudar a su esposo, se concentró en murmurar ánimos a Xue Yang.

—Parece que el hueso esta dañado —la doctora dijo y suspiró —Será mejor que anestesie la zona para que no duela demasiado cuando limpie y desinfecte las heridas. Luego podemos hacerle radiografías.

Cuando el niño vio la aguja de la anestesia, parecía a punto de armar un escandalo, pero A-Yao se anticipó.

—Solo será un pinchazo y no sentirás más dolor, lo prometo.

El niño realmente estaba fascinado con A-Yao porque aunque hizo una mueca asintió y extendió su mano cerrando los ojos para que la doctora continuara trabajando. Dejando salir solo un pequeño quejido cuando la aguja atravesó su piel.

Para recompensarlo, A-Yao sacó una pequeña paleta de su bolsillo y se lo dio, ignorando la mirada juzgadora de la doctora, y el hecho de que había comprado los dulces hacia días solo para cuando pudiera ver a Xue Yang de nuevo.

XiChen se acercó para apretar su hombro en señal de consuelo, e intercambiaron miradas sabiendo que tenían una larga charla por delante.

Mientras se preparaban para llevar a Xue Yang a hacer la radiografía, la policía llegó, pero A-Yao dejó que XiChen y su cuñado se encarguen de ellos.

Xue Yang se durmió mientras hacían la radiografía, pero hizo prometer a A-Yao que se quedara con él, antes de dejar de luchar contra el cansancio.

Cuando regresaron a la habitación, XiChen y su cuñado los esperaban.

—La asistente de servicios infantiles, dice que Xue Yang puede quedarse un tiempo con nosotros, si la doctora determina que hubo negligencia—XiChen le dijo, llevando fuera de la habitación. A-yao lo amo un poco más porque no estaba preguntado, ya sabia que eso era lo que él necesitaba.—. Pero primero deberá ir a otra casa con papeles. Una vez que nosotros tengamos los permisos puede venir.

—Esta bien, gracias...Pero A-Huan, no tenemos que hacerlo si no quieres.

XiChen le sonrió. —Puedo ver porque te agrada, y no te culpo. Estará mejor con nosotros.

Cuando los resultados de las radiografías, estuvieron listos, la doctora le dijo a la asistente que Xue Yang tenía una fisura en una de las falanges de sus deditos. Algo que requería asistencia médica con urgencia, pero la caída había sido hacia tres días.

El pobre Xue Yang había tenido que soportar el dolor todo ese tiempo. Obviamente hubo negligencia. Y se ofreció a mantener al Xue Yang en el hospital hasta que XiChen y él tuvieran listos los papeles porque obviamente el niño ya había pasado por mucho.

La doctora incluso sugirió la presencia de A-Yao para evitar que el Xue Yang se asuste y se deje tratar sus heridas.

La asistente parecía aliviada de dejarlo con ellos aunque parecía pensar que no lo tolerarían mucho tiempo. Ya que les recordaba que debería quedarse con ellos al menos un mes, antes de  de poder reubicarlo en otro lugar. A-Yao quería golpearla solo por eso. Todos parecían pensar que Xue Yang era solo un problema, se olvidaban que solo era un niño.

Lan Zhan parecía muy feliz de poder ayudar, así que sin saber cómo, obtuvo los papeles necesarios en solo 9hs.

Así, pronto estaban listos para ir a casa.

—A-Yang, ¿Quieres ir a mi casa por unos días? —le preguntó después de que la doctora termino de ponerle una férula en su dedo.

Todo había pasado muy rápido y todavía tenían cosas que aclarar. A-Yao tenia que asegurarse que él y su esposo estuvieran en la misma pagina. No seria justo ilusionarnos en vano.

El niño asintió de inmediato, luciendo emocionado y feliz por primera vez desde que lo conoció. Y A-Yao se sintió un tanto complacido, pero también asustado por eso.

Todo fue muy caóticos para la pareja ya que su casa no estaba preparada para un niño, sin embargo, en solo unas horas, Wei Ying y ZiXuan prepararon todo y cuando llegaron había una habitación para Xue Yang y mucha comida en su heladera.

—Wow ¿Eres rico? —el niño preguntó con sorpresa cuando XiChen se detuvo frente a su mansión.

—Un poco —bromeó y los guío hacia el interior.

Dentro de la casa, los tres se quedaron un momento sin saber qué hacer.

—¿Tienen hambre? Voy a cocinar —XiChen se ofreció, y A-Yao y Xue Yang asintieran al unísono haciéndolo sonreír.

—Xue Yang, ¿Qué quieres comer?

El niño pareció pensarlo, un poco y luego respondió:
—Dulces

—Ya has tenido algunos hoy, puedes escoger otra cosa —replico, XiChen suavemente y temió que  se enfadara, pero miró a A-Yao como tanteando el terreno, y suspiró solo un poco de enfado.

—No sé—respondió con desinterés.

—¿Pasta? Me gusta la pasta — A-Yao sugirió.

—Bueno.

Después de cenar , A-Yao lo ayudó a darse un baño sin mojar la férula. Estaba sorprendido de que el niño estuviera tan tranquilo pero lo agradeció.

La habitación designada a Xue Yang en realidad era su habitación de invitados, solo sus sábanas ahora tenían figuras de osos. Eso seguramente era obra de su hermano. Su bebé aún no tenia la edad para dormir en una cama pero ZiXuan parecía tener la compulsión de comprar todo lo que pareciera lindo. En una esquina también había dejado algunos juguetes. Aunque Xue Yang no parecía impresionado por nada de eso.

—¿Necesitas algo?

Xue Yang parecía asustado nuevamente y A-Yao no sabía la razón. Pero no tuvo más remedio que dejarlo en la habitación y volver a la suya. Todos necesitaban descansar.

Algunas horas después, no podía dormir. XiChen dormía abrazándolo por la espalda y estaba cómodo pero no podía evitar sentirse preocupado. La habitación de invitados estaba muy lejos, y, ¿si Xue Yang necesitaba algo, y no lo escuchaban?

Estaba por rendirse a la necesidad de ir a ver al niño cuando escuchó algunos pasos, y a continuación el sonido de la puerta abriéndose. Luego, una pequeña cabecita miró dentro. GuangYao pudo ver gracias a un espejo como el niño estiraba su cuello intentando verlos sobre la cama, después se quedo unos segundos en la puerta decidiendo qué hacer, y finalmente decidió entrar para acostarse en el pequeño sofá de su lado de la cama.  En cuanto se durmió, GuangYao se levantó para taparlo con un manta, y solo entonces pudo dormir también.

***
Les llevó solo una semana decidir que querían Xue Yang se quedara con ellos permanentemente. Él encajo en sus vidas como si hubiera estado destinado a ser su hijo.

Afortunadamente su apellido, dinero e influencia los convirtió en candidatos perfectos para la adopción. Y Xue Yang, pronto, pasó a tomar sus apellidos y convertirse legalmente en su hijo.

Tal vez no fue de la manera que esperaron, pero finalmente habían formado la familia que deseaban, ahora abiertos y deseosos a la idea de agradar la familia cuando todos, sobre todo, A-Yang estuviera listos para eso y dejara de amenazar a sus compañeros y maestros con enviar  a su Baba a golpearlos si  se enfadaba.