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Wei Ying camino lleno de nieve preguntándose porque había accedido a embarazarse. Siempre le había gustado poder salir libremente de los Recesos, ya sea a caserías cortas o a ayudar a los aldeanos, solo par distraerse de la monotonía, sobre todo aquellos días cuando su WangJi estaba muy ocupado con los asuntos de la secta. Ahora, Las Zhan estaba muy ocupado, y él no podía salir de los recesos porque pronto daría a luz.
La respuesta a aquella pregunta era simple.
En primer lugar fue Lan Zhan. No habría podido negarle nada. No sólo porque nunca le pedia nada, sino porque vio el anhelo en sus ojos desde el instante en que descifraron los dibujos en la cueva de aquella diosa. Y en segundo lugar, porque él mismo había deseado una familia, personas que fueran solo suyas y pudiera amar sin límites y sin culpas como amaba a Lan WangJi.
El tiempo no pasaba lo suficientemente rápido para él, ya quería conocer a su hijo o hija, quería presumir con un mini Lan en sus brazos.
Llegando al prado de conejos, respiro profundamente y se dejó caer suavente sobre la nieve, sintiendo como el bebé en su interior protestaba por ser comprimido un poco.
No mucho después mientras uno de los pocos conejos que se animaron a salir de sus cuevas al aire frío, mordisqueaba algunos vegetales que había llevado, vio una figura acercándose a él. Primero pensó que se trataba de WangJi, él no lo había dejado solo por más de unos minutos desde que su embarazo se confirmó.
Sin embargo, pronto se dio cuenta que esa persona no era Lan Zhan, sino Jiang Cheng. Su cuerpo se tenso por eso, aunque estaban en algo así como una tregua por respeto a Jin Ling, las cosas todavía eran incómodas entre ellos. Sabía que él estaba allí tratando unos asuntos con XiChen, pero no había podido verlo todavía.
Su embarazo era como un secreto a voces. "La cueva de la fertilidad" como había sido nombrada causó un gran revuelo. Algunas sectas no estaban cómodos con las posibilidades que la cueva abrió, y otras sectas menores intentaron tomar el control de la cueva para beneficiarse con pases. Sobre todo, cuando todo el mundo fue testigo del embarazo de JingYi y luego de la presencia de sus hermosos y sanos gemelos.
Sin embargo, la cueva estaba en un territorio declarado neutral por las grandes sectas, nadie podía prohibir su uso, ni mucho menos controlarla, y así se mantendría.
Jiang Cheng se detuvo a unos cuantos pasos de distancia y le dio un breve saludo casi cordial, a lo cual respondió del mismo modo.
—Así que decidiste experimentar con la cueva por ti mismo ¿Porqué no me sorprende? —comentó secamente y Wei Ying se relajó.
—Si, muchos están esperando saber si realmente funciona.
Jiang Cheng miró su vientre con curiosidad —Obviamente si.
Wei Ying iba a responder alguna cosa cuando el bebé dentro suyo pateó haciéndolo jadear y contener el aliento.
—¿¡Qué te pasa!?
Jiang Cheng preguntó con urgencia y preocupación dando un paso más cerca, aunque se detuvo antes de tocarlo.
Wei Ying no sabía si sentirse feliz por su preocupación o triste porque marcó distancia de todas maneras.
—Nada, es algo inquieto y cada tanta decide hacerse notar —bromeó intentando aligerar el ambiente.
Jiang Cheng se relajo y sacó algo de la bolsa de sus mangas, estaba envuelto en papel y se lo extendió.
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—Toma, para el bebé. Jin Ling también tiene uno.
Wei Ying tomó el paquete que se sintió suave al tacto y antes de poder preguntar qué era, Jiang Cheng se despidió secamente y se alejó.
Curioso, abrió el paquete y algunas lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas mientras sonreía al comprender sus palabras. "Jin Ling también tiene uno" repitió en su cabeza mientras acariciaba la hermosa y suave manta, con los colores de Yunmeng Jiang, un bordado con el lema de su secta, y pequeñas borlas purpuras en todo su contorno.
Algunas semanas, después acunaba en aquella manta a su hija recién nacida, mientras le anunciaba felizmente que había sido un obsequio especial de su tío de Yunmeng que muy pronto conocería.
