Actions

Work Header

Spider got your tongue?

Summary:

En el que Spreen recibe un mensaje con una foto de Roier donde se puede ver su gran personalidad y de repente la araña le comió la lengua.

Chapter 1: La gran personalidad de Roier.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Spreen tenía intención de ir a explorar para conseguir materiales.

 

Llevaba una mochila que su padre le había regalado hacía unos días, lo bastante grande como para llevar todas las cosas que tenía pensadas para su nuevo hogar y, además, fácil de transportar. Vegetta había estado regalando mochilas a todo el que encontraba, pero la suya tenía muchos más usos y, siendo el perfeccionista que era su padre, se aseguró de que hiciera juego con su remera celeste. Spreen estaba encantado con el regalo.

 

—¿Qué tan lejos queda la mazmorra? —dijo Missa de repente.

 

Había preguntado a su buen amigo Missa y a uno de los habitantes anglófonos de la isla, Foolish, si querían acompañarle en su exploración. Por lo general, le gustaba ir solo a su ritmo, pero supuso que tener gente con quien hablar le ayudaría a distraer su mente y siempre se lo pasaba bien con los dos chicos. Además, Foolish también precisaba muchos materiales para la construcción descomunal que estaba haciendo.

 

El oso híbrido consultó un segundo el mapa de su aparato y le informó de que la mazmorra estaba a pocos metros, así que el mexicano comenzó a explicar en inglés a su otro compañero y Foolish emitió sonidos de comprensión, preguntando a Missa algo que él no captó.

 

Su mente se había alejado de la realidad cuando una nueva notificación apareció en la parte superior de su dispositivo.

 

“iRoier te ha susurrado: qué te parece?”

 

Spreen abrió el mensaje y se detuvo en seco, sintiendo que el corazón le daba un vuelco al contemplar lo que aparecía en la pantalla. Incluso soltó un involuntario y audible «¿qué?», mirando el aparato como si le estuviera advirtiendo de que le iba a estallar una bomba en la cara.

 

Y en cierto modo así fue.

 

—Everything good, mi amigo?

 

Spreen apartó los ojos de la pantalla e intentó mantener la compostura. Recordó que su padre le había dicho una vez que los ojos eran como una ventana abierta a la mente de una persona; así era como solía enterarse de las travesuras de su otro padre, ya que el destello nervioso y culpable que había en ellos siempre lo delataba.

 

Ahora se alegraba de llevar gafas de sol hoy.

 

—Todo piola —les respondió, riendo un poco nervioso.

 

Pero la verdad era que odiaba que Roier siempre consiguiera hacerle sentir así. Spreen solía ser bastante confiado con todos y con todo, siempre sabía lo que quería y todos los pasos necesarios para conseguirlo, y nunca se echaba atrás. Pero, aun así, aquel chabón siempre parlanchín tenía una forma de meterse en su piel y le resultaba de lo más irritante.

 

—¿Seguro? —Missa le miró con más detenimiento.

 

—Los alcanzo en un ratito —respondió, procurando que su voz sonara lo más natural posible—, pero sigan caminando derecho y encontrarán la mazmorra. Antes necesito ver algo. Quiero decir, en el sentido de que no es que esté ansioso por verlo, pero tengo que hacerlo. No en plan, raro. Quiero decir, en el sentido de que—

 

Foolish se veía muy confundido, pero en su defensa, Missa también.

 

—Wait, what did he just say?

 

Spreen entendió que le había preguntado por lo que había dicho, pero ni siquiera él sabía lo que había dicho, y mucho menos su amigo mayor, así que Missa se limitó a encogerse de hombros y a palmear el hombro de Foolish.

 

—Not even I know. Nos vemos al rato, Spreen.

 

Observó cómo se marchaban los dos muchachos y se sintió aliviado de que no le hicieran más preguntas. Una vez seguro de que no había nadie a su alrededor, volvió a tomar su dispositivo y abrió el chat. No perdió ni un segundo para teclear con manos temblorosas una respuesta a Roier.

 

“Le has susurrado a iRoier: ?????????”

 

Necesitaba un poco de contexto.

 

Necesitaba todo el contexto para saber por qué el otro hombre le enviaba una foto enseñando el culo. Bueno, técnicamente no estaba enseñando el culo, pero llevaba unos pantalones tipo leggins, que le quedaban como una segunda piel, y su pose le hacía destacar la parte trasera. Spreen tragó saliva. Nunca había prestado mucha atención a esa parte de Roier.

 

Pero sí se fijó en la cara de Roier, y sabía que el chico era bastante guapo, pero la expresión de su rostro le hizo sonrojarse y mantener los ojos pegados a la pantalla. Tenía los labios rosados entreabiertos y algunos mechones de pelo se le enredaban en la frente por encima de la cinta de la cabeza. Spreen pensó que sus ojos parecían fuego bajo sus pobladas cejas.

 

¿Cuál era el propósito de enviarle una foto así? Quizá nomás le estaba rompiendo las pelotas de nuevo, intentando ponerle nervioso y sacarle una reacción graciosa. ¿O le estaba chamuyando? Spreen sabía que a Roier le gustaba y, aunque nunca había respondido a sus coquetos comentarios, al oso híbrido no le resultaban del todo indiferentes.

 

Entonces recibió otro mensaje.

 

“iRoier te ha susurrado: perdón, el mensaje era para Wilbur”

 

¿Qué?

 

Spreen no se dio cuenta de que apretó los puños, adoptando un aspecto hosco y emitiendo un leve gruñido tras leer el mensaje. ¿Acaso aquella imagen estaba destinada a los ojos de Wilbur? Se dijo a sí mismo que no le importaba, que le importaba una poronga lo que Roier hiciera con su vida y a quién enviara fotos como ésa. Pero algo dentro de su cerebro rio amargamente, un monstruo de ojos verdes que consumía cada centímetro de su cuerpo. No le era ajeno, había sentido lo mismo cuando Roier le dijo que había estado fuera un tiempo porque «Wilbur lo secuestró» y cuando él le había pegado en broma y el inglés «acudió al rescate de Roier». No pudo evitar soltar un bufido ante aquello. Al rescate de Roier... ¡de él! Menudo pelotudo más trucho que había resultado ser el Soot.

 

“Le has susurrado a iRoier: DONDE ESTAS?”

 

No sabía qué le había impulsado a enviar ese mensaje, pero su cuerpo era combustible y Roier era el fósforo. Necesitaba ver al chico lo antes posible.

 

“iRoier te ha susurrado: en la casa”

 

Comprobó las coordenadas y echó a andar, no sin antes enviar un rápido mensaje a Missa para comunicarle que había surgido algo. ¿Qué había surgido? No estaba seguro, o bueno, estaba seguro de lo que quería ahora mismo, y era que nadie más que él viera fotos del mexicano de esa manera. ¿Tenía derecho a impedírselo? No, pero no iba a echarse atrás y estaba decidido a decírselo. Que no le gustaba que coqueteara con nadie más. Que no le gustaba que enviara fotos así a nadie más que a él. Que era un boludo, pero de alguna manera odiaba la idea de que ese boludo mirara con ojos centelleantes a cualquier otra persona. Iba a decirle todo eso.

 

 


[Mientras tanto, en otro lugar de la isla Quesadilla]


 

 

—¡No puedo creer que te haya hecho caso, cabrón!

 

Roier había enviado la foto después de que su mejor amigo le convenciera de que así conseguiría una reacción de Spreen. Ahora estaba entrando en estado de pánico y no estaba seguro de que fuera a funcionar; toda su cara estaba enrojecida por la vergüenza y solo empeoró cuando recibió la desconcertada respuesta del chico argentino.

 

—Seguro que ahora mismo está babeando con la foto, Roiler —insistió Mariana—. Se te ve un culazo, mi amor, mi vida. Es imposible que no le guste.

 

—¡Vete a la chingada, hijo de puta! No puedo más, moriré de nervios. Voy a mear.

 

Mariana bufó porque era consciente de que cada vez que el menor se ponía inquieto, sentía la repentina necesidad de ir al baño. Vio que su amigo se había marchado al retrete y entonces se dio cuenta de que se había dejado el aparato encima de la mesa, por lo que una sonrisa diabólica se dibujó en su rostro. Error de novato, Roier.

 

“Le has susurrado a SpreenDMC: perdón, el mensaje era para Wilbur”

 

Mariana se echó a reír, imaginándose a Spreen gruñendo como un osito iracundo y temblando de celos como un cachorro mojado.

 

—Chinga tu madre, Spreen, pendejo —susurró para sí mismo.

 

Mariana era un hombre inteligente, pero no hacía falta tener más de dos dedos de frente para darse cuenta de cómo se ensombrecía el semblante de Spreen cada vez que su amigo mencionaba al habitante de habla inglesa. Y Spreen era lo bastante idiota como para darse cuenta de que se debía a sus celos. Que se debía a que Roier lo tenía más pendejo que de costumbre.

 

“SpreenDMC te ha susurrado: DONDE ESTAS?”

 

Su sonrisa se ensanchó aún más, complacido de saber que sus sospechas eran más que ciertas. Su amigo lo había hecho. Había conseguido que el oso híbrido estuviera clavadísimo con él y ahora su plan estaba dando sus frutos. Mariana se sintió un tanto orgulloso del tripón.

 

—Debería ganarme un puto premio por esto.

 

“Le has susurrado a SpreenDMC: en la casa”

 

Dejó caer el aparato sobre la mesa y corrió al cuarto de baño para cerrar la puerta desde fuera. Se percató de cómo su amigo giró el pomo de la puerta, se quedaba quieto y empezaba a girarlo de forma maníaca después de unos segundos, golpeando la madera para llamar su atención.

 

—¿Mariana? —Roier sonaba confundido—. ¡Mariana, no puedo salir!

 

Osvaldo se acercó a la puerta y le contestó:

 

—Recuerda que sin sombrero no hay vaquero.

 

—¿Qué vergas estás diciendo, culero? —Roier dejó de tocar a la puerta.

 

—Y quiero ser el padrino de la boda.

 

»Me voy antes de que escuche sonidos como estos —dijo, juntando ambas manos y emitiendo rápidos sonidos de chapoteo. Roier no se enteró de nada, pero soltó una carcajada desorientada e intentó abrir la puerta en vano.

 

—¿Qué hiciste? Ya, wey. Abre la puerta, pendejo.

 

—¡Nos vemos en el otro lado, Roiler! —se despidió antes de retirarse.

 

Mariana no sabía a qué distancia estaba el argentino, pero a juzgar por las mayúsculas de su mensaje, podía adivinar que se estaba dando prisa en llegar, así que se marchó al oír los gritos de su mejor amigo.

 

—¡Valdo, no te vayas! ¡No me dejes aquí, culero!

 

Solo esperaba que Roier no tuviera a Spreen tan pendejo como para no confesarle sus putos sentimientos de una vez por todas.

 

 

 

 

Notes:

¡Hola! Espero que les haya gustado la historia, bbs. Tengo ideas para un segundo, y capaz tercer capítulo uwu así cortitos como este, pero eso; supongo que sucederán dependiendo del apoyo que reciba esta cosa, así que comenten qué tal les pareció y dejen sus kuditos, que me animan a seguir escribiendo uwu <3. See ya later, alligator.