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La Catrina: Episodio gay

Summary:

En mi clase de español, miramos un telenovela se llama "La Catrina" cada viernes. Esta obra de mieda inspiró sobre episodio 8 donde Felipe y Carlos discuten y luego se abrazan. Las notas de autor son para contexto. No son muy importante, pero ellas agregan a el cuento.

Also! Warning! I do not know how to Spanish nearly well enough to be writing fic so if anything is grammatically stupid or the dialogue disgusting, I know. It's bad. I learned many new words because of this.

Chapter 1: Escena 1

Chapter Text

    En el Instituto del Monterrey en Querétaro, Carlos da una caminata a través de generalmente pistas de tenis abandonadas, pero esta vez, él ve a Felipe, practicando su saque. 

 

    --¡Hola! --dice Carlos, saludando a Felipe. 

 

    --¡Hola Carlos! ¿Quieres jugar al tenis conmigo?

 

    Carlos sonrie. --Sí. 

 

    --...pero no soy bueno en el tenis… --Felipe admite. 

 

    --No te preocupes. Soy malo también. Podemos ser malos juntos. 

 

    Carlos camina al otro lado de la red, tomando una raqueta de una papelera. 

 

    --¿Me quieres servir primero o tú quieres servir primero? --Felipe pregunta. 

 

    --Tú estás más cerca de las pelotas de tenis; tú vas primero. 

 

    Felipe rebota la pelota antes de servir sobre de la red y Carlos la devuelve. 

 

    --¿Has hablado con María recientemente? --pregunta Felipe.

 

    --No, no desde ella que se enferma.

 

    Felipe anuncia, --Cero-quince --antes de servir la pelota otra vez. 

 

    --Pero, Jamie me dijo que ella no quiere infectar a nosotros. 

 

    --Sí, sí. Esto tiene sentido. 

 

    Dos servicios más después, el tanteo es cuarenta-quince. Felipe no es tan malo como él cree. 

 

    O Carlos quiere que gane Felipe. 

 

    Felipe está preparando el próximo servicio cuando Roberto pasa caminando, saluda a ellos. 

 

    --¡Hola, Carlos!

 

    Carlos saluda a Roberto. --¡Hola, Roberto! ¿Vas a trabajar en las oficinas de salud?

 

    --Sí, claro. No tengo una vida. --Él sonrie. --¿Guárdame un partido para mí, ok?

 

    Roberto camina lejos, Felipe mira su culo. Un poco. 

    

    --Conoces a todos por aquí, --Felipe comenta, sonriendo. 

     

    Carlos se encoge los hombros. --Es por el restaurante de mi familia. Las personas necesitan comer.

 

    --Hay una cosa no entiendo. --Felipe dice, sirviendo la pelota. 

 

    Carlos devuelve la pelota y la cae en la tierra del lado de Felipe. --¿Qué?

 

    --Él es…guapo. ¿Por qué tú no le has pedido en una cita?

 

    Carlos da un paso atrás. Este no es un tema del que se hable mucho aquí en Querétaro. 

 

    --Sólo he hablado a él, como, dos veces. No conoce a él muy bueno, a pesar de lo que piensas.

 

    Carlos sirve la pelota primera de su partido segundo. 

 

    --Otra vez, él es guapo. ¿A quién le importa?

 

    --Él también es, ya sabes, un muchacho. --Carlos enfatiza la sílaba última para probar su punto. 

    

    --¿Y qué sobre Paco? Entonces explica por qué tú conoces todos los hombres en un radio de treinta kilómetros. 

 

    --¿Qué no entiendes sobre el restaurante, Felipe? 

 

    Carlos sirve la pelota. 

 

    --Si eso es verdad, ¿Por qué son todos tan bonitos?

 

    Carlos rueda los ojos. --Es la farmacia de nuevo. --Él suspire. --Tal vez es porque nosotros en la prepa y jóvenes suelen ser más bonitos que viejos pedos. 

 

    --No te creo. 

 

    --Porque es la verdad. 

 

    --¿Estás seguro? --Felipe levanta una ceja (como Rogelio en episodio 3) 

   

    --Sí. --Él trata concluir la conversación con otro saque. 

 

    Ellos juegan en silencio hasta que el partido termine. Carlos gana este partido, y el tanteo es igual. 

 

    Felipe es un poco mejor en tenis generalmente, pero Carlos puede servir muy bien.     

 

    Pero ahora Felipe es el servidor otra vez. 

 

    --Ha pasado mucho tiempo desde que jugué al tenis, --Felipe dice. 

 

    Carlos toca el cebo. --¿Sí?

 

    --Sí, no desde que Michael era mi novio. 

 

    Carlos hace un pequeño sonido. --Felipe, no puedes hablas así aquí. Tú no sabes quién está escuchando. 

 

    (Nota del autor: Santana, un detective muy visible, está escuchando. Ellos no saben que él está aquí. Solo creo que eso es gracioso.) 

 

    --¿Y a quién le importa?

 

    --Mis padres, para uno. El gobierno, para dos. La sociedad, para tres.

 

    --Vuelvo a los Estados Unidos en un mes. ¿Qué me pueden hacer ellos en otro país?

 

    --Don Silvestre es muy poderoso. Él usa los pesticidas ilegales. ¿Tú piensas que a él le importa sobre una frontera?

 

    Felipe piensa por un momento. --Pero…él niño es guapo…

 

    --¡Sí, pero no es el punto! Nadie puede hacer algo sobre él y las cosas siguen empeorando. 

 

    Felipe casi se ríe del triunfo. --¿Pero qué si las cosas son diferentes?

 

    --Entonces mi respuesta será diferente.  --Carlos hace una pausa. --Pero no es el caso…

 

    --Así…si te pedí en una cita, tú respuesta es un no. Está triste. Tú eres más guapo que Roberto e incluso Paco. --Felipe dijo en voz baja. 

 

    Carlos piensa. --Qué sobre esto: si gano este partido, olvidamos está conversación sucedió. Si ganas, voy a una cita. Y veremos. ¿Tenemos un trato?

 

    Felipe sirve la pelota, sonriendo. --Sí. Dale.