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Fue abriendo los ojos poco a poco, pero arrugó el ceño ante la blancura de la habitación y notó el sonido incesantemente rítmico de un monitor cardíaco a un lado de su cama, intentó concentrarse en recordar, pero un destello de dolor lo cegó por unos instantes y rápidamente se llevó una mano a la cabeza, golpeando la mascarilla que cubría delicadamente su nariz y boca.
—Tranquilo, no desesperes…—habló una suave voz junto a él, que reconoció era de una mujer adulta totalmente desconocida y que le hizo bajar la mano, por su parte, el chico aún sentía su cuerpo extremadamente pesado y su cerebro muy confuso, asique sólo se dejó llevar al mundo de los sueños guiado por las medicinas que recorrían por sus venas.
Mientras él dormía plácidamente, un grupo de adultos conversaba intensamente hasta que una mujer de mediana edad y vestida elegantemente, la cual observaba en dirección al cuarto donde descansaba el adolescente y dejaba salir un largo suspiro.
—Lo haré yo…pero no esperen que reaccione de buena manera, de hecho, me arriesgaré y asumiré que podría volverse en nuestra contra, no siendo ese nuestro mayor problema…—sentenció con voz trémula, a lo que los demás se crisparon y lentamente asintieron, para después observar hacia la habitación del niño cada uno inmerso en sus pensamientos.
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Horas más tarde, el chico ahora se encontraba despierto y sentado en la cama, mantenía sus hermosos ojos forzosamente sobre sus manos, que apretaban las blancas sabanas con fuerza casi inhumana e intentando asimilar toda la información que se le había entregado hasta ese momento, su mirada se dirigió hacia la dama cuando ella se levantó de la silla que había estado ocupando hasta ese momento, se observaron un poco más.
—Debes saber, que estoy de tu lado…y lo más importante es, que a pesar de todo lo que vaya a ocurrir desde ahora, mi mayor deseo es que algún día puedas confiar en mí y mi equipo, haremos lo que esté en nuestras manos para que continúes siendo un chico lo más normal posible…te lo prometo—dijo de manera cálida y dedicándole una dulce sonrisa.
—¿De verdad podré volver? —preguntó con la voz un tanto ronca, sorprendiéndose y frunciendo el ceño ante eso y volvió a mirar a la fémina con una ceja levantada, ella le explicó que se debía tanto por las medicinas como por su estado actual pero que de igual forma regresaría a ser la misma después de un tiempo, lo que lo relajó bastante, para después con un asentimiento despedirse y voltear la mirada a la ventana al quedarse solo.
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Varios días después, un auto se estacionó cerca de la preparatoria y ambos ocupantes observaron la edificación por un rato.
—Vas a estar bien, venga hay que bajar…además, de seguro que romperás algunos corazones como dijo Yuki—molestó maternalmente al muchacho, el cual se sonrojó furiosamente y la miró con el ceño fruncido, para luego comenzar con ejercicios de respiración y finalmente logró serenarse.
Con una última exhalación abrió los ojos y su antes asustada mirada, ahora se mostraba decidida, y a pesar de lo mucho que había cambiado aquella inocencia que lo caracterizaba, aún permanecía muy presente en él.
—¿Crees que se sorprendan al verme? —preguntó a la mayor una vez fuera del auto e ingresando al terreno escolar, ella simplemente dejó escapar una estruendosa carcajada, llamando la atención de los estudiantes que comenzaban a rondar por el patio, al parecer el receso estaba comenzando y en ese momento, paró en seco en medio de una broma a su tutora, sintiendo como un miedo paralizante se apoderó de su cuerpo, al ver a sus compañeros correr en su dirección.
Se detuvieron frente a él, pero el más bajo se lanzó para abrazarlo al tiempo que los demás hablaban todos a la vez, bajo la atenta mirada de la mujer que sonreía gratamente.
—Bueno, bueno…chicos, nosotros debemos ir con el subdirector a terminar algunas cosas—dijo guiñando un ojo a los adolescentes y comenzó a alejarse, siendo seguida por el joven prontamente.
—Oi! —se escuchó desde el grupo, lo que le hizo dejar de caminar y voltearse con una mirada de duda—o…okaeri…—dijo sonrojándose desde su lugar entre los chicos, a lo que el contrario se sorprendió y abriendo los ojos como platos, sonrió de oreja a oreja mostrando su blanca dentadura.
—TADAIMA!!!—gritó a todo pulmón y dando un gran salto haciendo reír a todos los presentes, luego se giró para continuar su camino, cerró los ojos e inspiró sintiéndose un poco más tranquilo, volvió a abrirlos al tiempo que los alzaba y observaba el cielo con un único pensamiento rondando en su mente.
“Es bueno estar de regreso”
"Los personajes de Haikyuu!! no me pertenecen, pero yo solo los utilizo para nuestro deleite y satisfacción"
PD: este es mi primer fic publicado y se agradecen tomatazos, abucheos, criticas y obviamente sus hermosos comentarios, estaré eternamente agradecida ^^.
