Chapter Text
Antes de que todo Beacon Hills se volviera lo que es hoy en día, habían dos familias importantes. Ambas partes hicieron un tratado para que pudieran coexistir en un mismo lugar y que no hubieran represalias.
Esto es necesario con el propósito de no generar problemas tanto para ellos, como para los ciudadanos de la ciudad. La razón es que no solo eran simples personas comunes y orientes, la familia Hale y Argent ocultaban un gran secreto a todo aquel que desconocía sus órganos.
Los Argent son la primera generación de Cazadores de lo sobrenatural, promotores de los diferentes clanes que existen y que existen en un futuro.
Seguido de ellos se encuentran los Hale, la primera armada en tener la capacidad de conversión en lobos completos después de que el primer hombre lobo naciera.
La rivalidad que están partes tenían la una a la otra se pasaba de generación en generación. De esos años y años pasaron y todo seguía igual o tal vez era un momento de dar un cambio a la historia.
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Un chico se encuentra en lo profundo del bosque, estaba enojado por la horrible discusión que había tenido con su padre por lo que prefería dejarlo discutir sólo.
Siempre que discutía con sus padres lo único que lograba calmarlo eran las caminatas por el territorio que tenía su familia.
Al pasar el tiempo su rabia y enojo no desminuían, cada vez más amentaba más y más, haciendo que su lobo quisiera tomar el control con el propósito de atacar a la persona responsable de tal emoción. Aquél muchacho ya no sabía cuando tiempo era llegaba caminando y de no ser por el sonido de un arma siendo disparada no se hubiera detenido.
—Ni un paso más, lobo.
Esculcó una voz un tanto gruesa, levantó la vista y vio a un tipo de cabellos rubios apuntándole sin miedo a la pistola.
— ¿Qué tu madre no te enseñó a no disparle a gente que no conoces? — respuesta con un toque de burla —. Aunque con tan mala puntería ella debe de estrella avergonzada.
Aquellas palabras pusieron furioso al chico frente a suyo.
— No estoy jugando — preparado el arma —. Está por pisar territorio Argent y sino quieres problemas lo mejor es que te devuelvas por donde viniste.
Sin dudar Peter se encontró loco, no, loco no, estaba chiflado y es que no había cosa más atrayente que un chico de aspecto rudo, pero que por dentro sabía bien que era todo lo contrario.
— Bien, me iré — fue la respuesta que dio —, pero se bien que no será nuestro último encuentro, Argent.
Y con eso se fue de todos, sin pecado antes de regalarle una sonrisa coqueta a aquel rubio.
— Maldito loco de mierda — murmuro esté y se fue.
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Pasaron unos cuentos días del encuentro y Chris no podía olvidar aquella sonrisa de ese globo, él sabía muy bien que estaba tratando de integrar de la mano de Beacon.
Era fácil, ya que los únicos que tenían permitido llegar hasta el límite que separaban ambos territorios eran su familia y los Hale.
Mientras pensaba en aquel chico se terminaba de alistar, esa fecha emparejaría un nuevo ciclo en la preparación Beacon Hills y por orden de su padre tenía que darles el recorrido a los nuevos alumnos que se integraban a la misma.
Al salir de su habitación y llegar a la sala se encontró con su hermana menor Kate comiendo de su deseo.
— Gerard salió temprano y me pidió que te recordará sobre la presentación de los nuevos — le decía mientas cogía una de las tostadas —, ni un minuto más, ni un minuto menos o ya sabes lo que pasará.
Un escalofrío cruzó desde la cabeza hasta los pasteles, los castigos de su padre eran a la antigua por lo que prefería no hacer enojar.
Sin siquiera probar un bocado del deseo salió de la mansión Argent y fue directo a su camioneta. Eran las siete y cuatro, no debía llegar tarde, ya que las clases comenzaban desde las ocho.
Por raro que parezca que todos los semáforos cada que pasaba le marcaban a verde y así fue como llegó rápidamente a la preparación. Al salir de su vehículo divisó al menos a diez personas esperando justo en las escaleras, suspirando formando su mejor "sonrisa" y se acercó al grupo.
— Buenos días, mi nombre es Christopher Argent, pero mejor dicho Argent — empleo a hablar de forma dura —, y su serie su guía, ahora puede pasar.
Los aludidos comenzaron a subir por las escaleras mecánicas para quedar en la entrada a esperar a su guía designada, Chris soltó el aire que tenía y justo cuando iba a ir con ellos una mano en su hombre junto con una voz que resultó familiar lo detenían.
— Te dije que ése día no serie único encuentro — le susurró cerca del oído.
Cuando se giró encontró una sonrisa pícara y que mostraba diversidad, diversidad que solo fragutaría aquel chico.
Es que Peter Hale serie su más grande perdición de ahora en adelante.
Para Chris la preparación era un respiro de su hogar, no tenía que estar pendiente de su hermana y mucho menos que verle la cara a su padre "cariño. Desde la muerte de Joan, era la esposa de Gerard, todo se había vuelto loco.
La pérdida de la más Argent trajo consigo un mundo oscuro y sombrío. Fue atacada por un grupo de hombres lobo Omega sin manada, la soledad los había visto salvajes y no tuvieron conciencia de la vida que habían arrebatado.
Después de eso su padre jurado nunca volver a confiar en ningún otro ser sobrenatural, lo único que logró detener la aniquilación completa de la familia Hale era el tratado que sus antepasados firmes y que de romperlo horribles tiempos azotarán todo Beacon Hills.
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No podía estar más enojado, debía de haber discutido con su padre y no tener que ser al grupo de recién integrados, aunque solo era uno en especial que no dejaba de sacarlo de las casillas y por ser el hijo del director tenia que mantener la compostura. y dar el ejemplo.
— ¿Entonza es básicamente una ciudad de la escuela? — preguntó Pedro.
— Nunca dije que era uno de esos lugares — su respuesta fue dura y cortante —. Solo se busca formar hombres y mujeres de bien que sepan defensa ante la vida y.
El castillo silbo mirando a otro lado, ya se estaba aburriendo de tanto diálogo del otro sobre el formulario que sabe qué cosa.
—Oh, perdón —se disculpó falsamente al ver la cara del otro-, es que me abrió tanta palabrería.
—Debes tener más respeto cuando te habla
La sonrisa que se formó en el rostro de Hale lo hizo apretar los puños.
—Estrella en este lugar de silencio a nuevo de la noche, con solo dos descansos de quince minutos y —habitación empezó a enumerar—, tener que estar obligado en un club, Limpiar la escuela en horas de vida, compartir de forma obligatoria y tolerar la actitud de los profesionales petulantes no me parece para nada justo... una ciudad.
—Si no te gusta las reglas que se rigen en este plantel educativo deberías retirarte y buscar uno que se pueda acumular tu gusto y que te deje ser un vago.
El grupo se quedó en completo silencio, también de los estudiantes que estaban pasando por todos se quedaron igual y prefirieron pasar rápido del pasillo.
—Creeme que lo haría, ganas no me faltan —se cruzó de brazos—, pero está escuela necesita del dinero de mi familia y mi pecado aquí no tienen más nadie, solo estoy yo aquí.
En eso tenía razón, después de que Talia la hermana alcalde de Peter se graduara la preparación estuvo en crisis, y el dinero que obtuvo de su trabajo como cazadores nunca se haría para ese lugar, era en un momento para armas y zonas de reunión.
Chris no dijo más nada para no quedar más en ridículo de lo que ya estaba, dando un sentido que era punto para Peter y cero para él.
Al final del nuevo proyecto de los estudiantes en su respectiva clase, fue directo a la suya y cuando se envió en el habitual grupo distinguido a seguir nuevo a su lado.
—El destino nos quiere cerca, Argent —le dijo Peter.
— ¿Qué hace aquí? Se supone que tienen que estar en el salón que te dejé.
Hale se llevó su dedo a la boca y finciendo pensar para molestar más a su compañero le respondió.
—Me adelantaron a ciencias avanzas porque soy muy inteligente.
Fue la única respuesta que dio, ya que se desprende del maestro y comenzó la clase.
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Las primeras clases han terminado terminadas por lo que era momento de descansó. Todos los estudiantes iban directo a la cafetería para comer o solo pasar el rato.
En una de las mesas, la popular se podría decir que se contraban Chris, varios del equipo de lacrosse, vasquet y fútbol, además de una chica pelirroja que prácticamente estaba pegada al brazo del rubio.
— Quita esa cara de amargado que tienes, Chris — mando la chica.
— Lo siento, Victoria — soltó un fuerte suspiro —. Uno de los nuevos tiempos me tiene abrigo.
Victoria no le prestó mucha atención a lo que decía su novato.
— No hay que pienses en él y ya.
Chris se dio cuenta de la poca importancia que aquella pelirroja le daba, quién era su novia únicamente por orden de su padre y de la madre de los calavera, Araya.
Se levantó de todos sin decir algo más, de igual forma ninguno de los que se encuentran enviados allí lo miro. Sala de la cafetería, se dirige a la biblioteca, pero justo cuando pasó por el salón de música una misma melodía era tocada en un piano.
Lente retrocedió en sus pasos, vio la puerta frente suyo y la abrió lo más lento que podría para que la persona que está del otro lado no lo puede robar la intromisión.
Sus ojos por sorpresa casi salen de sus ojos, Peter Hale estaba enviado a tocar el piano y cantar, una ermosa voz salía de sus labios y con toda la emoción que tenía en él cantaba dicha canción seguida del instrumento.
El corazón del joven cazador bombeaba de forma desenfrenada, daba gracias a que el sonido del piano y el cálculo del que estaba todo fuerte de tapa o no?
— Sabes que espiar a las personas es de mal gusto, Argent — lo habían descubierto y todo por los latidos de su corazón.
— ¿Cómo me escuchas? — entró al salón mientas preguntaba.
— Tus latidos te delataron — continuo pasando sus dedos por las teclas del piano —, pero tu aroma podría olerlo aún si está logendo.
Peter no sé había dado cuenta de la forma en que sus palabras alternaban a Chris y lo bien que lo hicieron sentir por esa ocasión.
— ¿Tú me notas? — el aroma en Argent se volvió agrio y la tristeza lo bañaba.
— Es difícil no notar tu imponente presencia, Chris — llevo su vista ahora que lo tenía enviado a su lado —. Resalta ante todos, solo que no te das cuenta.
Y así ambos habían comenzado a pasar a tocar el piano, en ocasiones sus dedos se tocaban y una chispa se podía sentir en cada toque.
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El tiempo pasado y cada vez más ambos chicos se volvieron más cercanos el uno del otro, Peter hizo su respeto grupo de compañeros, pero siempre en la hora del descanso y en las horas de la tarde se quedó en el salón de música con Chris.
Los momentos que compartieron en esos cuatro pares fueron especiales para ellos. Su primera canción compartida, meriendas, pero la más importante de todas las fue cuando terminara de tomar una de las tantas canciones que les gustaba Chris lo tomó del rostro y lo beso de la forma más dulce y cariñosa posible.
Peter había visto besado por varias personas, tanto mujeres, como él no le importaban las etiquetas, ni nada, pero de entre todos esos desconocidos el beso que le estaban dando se sentía único y especial, como si sus labios hubieran sentido creados para unirse a los de Argent en tal muerte de efecto.
Solo que no todo es color de rosas, después de haber momento el joven cazador había dejado de ir a sus clientes, si se encuentra por los pasillos del instituto o fuera de ellos ni siquiera le dirige la mirada y lo que terminó de destruir lo fue escribe a Chris besando a la primogénita de los Calavera para luego describir que se debe terminar con el instituto se casa con Victoria.
Fue justo todo que la boca alegría que había enviado en tan solo unos meses se fue por completo y una sombra gris de tristeza y melancolía se podía percibir a su alcalde.
Talia que se había dado cuenta del cambio de su hermano trató de hablar con él y saber lo que tenía un hermano menor de diez.
— No te metas en mis asuntos, Talia — le ordenó Peter —, que cuando tu estás de mal humor por tu estupidez pelea con Alexander yo no me metí en ello.
Ni bien pudo decirle algo más cuando le cerró la puerta en la cara.
Si en algo era buena, era en descubrir todo lo que pasaba a su alrededor y de quiero le importaban mucho, los dos podían tener una relación de cariño-odio entre hermanos, pero eran manada y lo que le afecta una también al otro.
Acordándose del último día en que Peter había llamado no solo destilando alegría, sino también un olor que no pretendía a él, todo eso era todo lo que había hecho los labios. Guardo muy bien la esencia y fue en busca de ella.
Llegó hasta los vestidores de los hombres, usando su audición de mujer-lobo escuchó primero si habían más chicos allí, pero solo logró una respiración y un alma latida. Entró golpeando la puerta y quién dio un salto por el arrepentino estruendo.
— Sabía yo que no era nada bueno tener un Argent cerca de un Hale — sus ojos brillantes en rojo —. ¿Qué fue lo que le hizo a Peter?
— ¿Perdón?
— Peter ha estado deprimido de un tiempo para acá y la última vez que lo ví tan contenido fue teniendo tu sedendez encima de él.
Argent que al principio tenía una cara de poco interés cambió a una de preparación para el luego volver a la inicial.
— No sé nada — cerró el casillero —, y no me interesa en lo absoluto.
Tomó sus cosas y pasó al lado de la Alfa empujándola un poco.
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Las clases habían terminado hace unas semanas, tanto Peter como su lobo interior se contraban deprimidos. Exactamente esa era en el que Chris se casaría con Victoria para unir ambos clanes de cazadores.
El muy idiota se había enamorado de aquí rubio, pero no solo eso, se descubrió que también era era su compañero de vida, aquí que había estado para que estuvieran juntos o al menos era lo que decían los libros que había leído sobre los destinos y la historia sobre ellos.
Tenía un pote de helado de brownie entre sus piernas, una sábana en su espalda, un pijama y su cabello estaba volando un nido de pájaros, todo eso mientas veía una película de romance para variar. Justo al final de la película para la puerta de la habitación.
— Estoy vivo una película — gritó a la persona del otro lado —, así como el derecho de fastidiarme.
Volvió a la elevada una cucharada de helado a la boca para que se pueda escapar la puerta siendo tocada nueva. Se levantó enojado caminando hacia está.
— Talia ya te dije que me deja en paz — abrió la puerta —, y que no...
Frente suyo no estaba ni Talia, ni sus padres, ni cualquier otro integrante de la manada Hale, quién estaba justo frente suyo no era ni más ni menos que Christopher Argent.
Esté vestía un smoking, que hacía que marcaría muy bien las partes de su cuerpo y lo hacían ver más hermoso de lo que ya era.
— ¿Qué hace aquí? ¿Quién te dejó pasar?
El rubio lo hizo caminar para atrás mientras le preguntaba y cerraba la puerta del cuarto con seguro.
— Tu hermana me dejó pasar — le dijo mientras lo acorraló entre su cuerpo y la pared.
— Eso no explica el hecho de que está aquí.
Chris llevó una mano a la superficie de la pared y la otra a la barbilla de Peter.
— Estoy aquí por ti — sus ojos veteranos de Peter —, estoy aquí para explicar todo y arreglar el día que te hice.
Y ya cuando el castillo le iba a decir que se fuera un beso fue plantado en sus labios, sintiendo como eran devorados por el tipo caliente y lleno de deseo por estar con él.
Las respuestas podían esperar, lo único que le interesaba en ese momento era seguir con el arrollador beso que estaba recibiendo y que estaba loco si terminaba con el ahora.
