Chapter Text
Ahí viene de nuevo… pensó cuando vio a un joven pelirrojo que estaba acercándose a ellos.
La distancia era considerable, pero no tanto como para que él no lo notara.
No, a él no se le escapaba nada a su alrededor. Sobresalía entre muchos en cuestiones de estar alerta en cualquier situación.
Después de todo, su misión era proteger a esa persona que caminaba justo detrás de él. Y por esa misma razón, estaba siendo demasiado precavido con aquel chico pelirrojo que olía como a aquel fruto que Kouki solía comer en los desayunos… recordaba que le llamaba arándanos ..
Pero esa no era la cuestión.
La verdadera razón por la cual desconfiaba de aquel hombre, era por el hecho que desde hacía unos días, él los seguía por las mañanas cuando salían a pasear al parque y aunque le resultaba sospechoso, nunca se había atrevido a hacerle algo a la persona que tenía que cuidar.
¡Y que ni siquiera se atreviera!
Porque él estaba entrenado para protegerlo de todo. Y de hecho era muy bueno, no quería sonar presuntuoso, pero él era el mejor .
No por nada lo habían elegido a él, para acompañar a esa persona especial, a su querido Kouki.
Lo amaba con locura.
Era su universo .
Era la persona más fantástica que pudo haber conocido en su vida… además siempre olía a coco y le encantaba ese olor. Eso era un plus.
Pero bueno, no quería desviarse en contar las mil y una maravillas que era Kouki, era inevitable no decirlo.
Para él, Kouki era lo máximo.
Pero por sobretodo, sabía que Kouki confiaba plenamente en él y sabía cuánto lo quería también. Se habían vuelto inseparables.
Cuando estuvieron a punto de llegar a la orilla de la calle, se acercó al poste para que Kouki presionara el botón que solía utilizar en esas situaciones.
Lo presionó y un pitido comenzó a sonar anunciando que los autos debían detenerse para que pudieran cruzar la calle.
Continuaron su andar, no sin antes volver a vigilar los alrededores, verificar de que aquel pelirrojo que los seguía estuviera en su margen de visón, y en efecto, estaba detrás de ellos a una distancia más corta.
― Haru ― llamó Kouki
La voz de aquel chico causó una reacción inmediata al mencionado, se emocionó de solo escucharla y lo miró expectante
― Vamos a la banca ― ordenó
Y sin más avanzó hacía donde le había indicado, sabía a qué sitio se refería. Siempre que salían a dar un paseo al parque, ese era su punto de descanso y de inicio.
Cuando llegaron, espero a que Kouki se tomará su tiempo para sentarse. Cuando lo hizo, el castaño por inercia colocó una mano sobre la cabeza de Haru y la acarició suavemente
― Buen chico ― halagó con cariño mientras recibía mimos de su amo
Haru estaba feliz de ser acariciado por Kouki, su toque siempre había sido muy gentil y cálido; amaba esa sensación también. Además, sabía que cuando Kouki bajaba la mano, tenía que acercarse para ayudarle para que lo encontrara.
Kouki no podía ver, así que Haru se había convertido en su guía cuando salían de casa.
Por esa razón Haru se sentía a cargo cuando pisaban la calle, él era el protector de Kouki, ayudándole a encontrar obstáculos para esquivarlos o sitios difíciles de pasar como las escaleras, rampas o algún cambio en las superficies que podrían hacer que se cayera .
Kouki era su persona favorita de todo el mundo.
Se distrajó tanto disfrutando de las caricias de Kouki que no se dio cuenta cuando aquel pelirrojo que los había estado siguiendo, se había parado frente a ellos
― Hola, ¿quieres sentarte también en la banca? ― preguntó Kouki al percibir que había alguien cerca
Kouki, te diste cuenta antes que yo… pensó Haru sorprendido de la cercanía del chico. Pero no te preocupes, lo vigilaré…
― ¿Ah…? ― aquel pelirrojo se sorprendió bastante al ser descubierto, ya que eso mismo le iba a preguntar ― Eh… si… ― dijo titubeante y se sentó a su lado
Hubo un pequeño silencio, mientras tanto Haru se acercó a oler a ese pelirrojo, para identificar y recordar su olor, también para percibir sus intenciones hacía Kouki.
En realidad no percibía que fueran negativas pero no le despegaría la mirada ni un momento
― ¿Puedo preguntar algo? ― de pronto habló el chico pelirrojo, con una expresión seria
Haru observó al humano. Su voz era grave, pero neutra. Incluso pudo notar cierta incomodidad.
― ¿Sobre cómo me di cuenta de que estabas ahí? ― preguntó con una sonrisa divertida Kouki
― Si… ― respondió sorprendido nuevamente
Mi Kouki es increíble, hasta sorprendió a este humano con sus habilidades… pensó Haru
― A falta de un sentido, los demás se agudizan. Y es raro pero tienes un olor peculiar… como a arándanos… ― dijo pensando sobre si era el olor correcto
¡Si, eso mismo pensé! Kouki, estamos conectados. Eres bueno con tu olfato también… No tan bueno como el mio pero aun asi eres increible Kouki… pensó Haru emocionado
― Nadie me lo había dicho ― indicó pensativo ― Mi nombre es Akashi Seijurou, ¿puedo saber el tuyo? ― preguntó
― Me llamo Furihata Kouki ― dijo haciendo una pequeña reverencia hacía donde sabía que provenido el sonido de la voz de aquel chico ― Y este de aquí es Haru ― explicó mientras tocaba la cabeza del perro a su lado
En ese momento Haru ladró para confirmar y saludar al desconocido.
― Mucho gusto Furihata-san, Haru ― respondió mostrando una pequeña sonrisa, no parecía que fuera una expresión que hiciera a menudo.
Intentó tocar a Haru, sin embargo él se alejó de sus caricias
Haru sabía que mientras estuviera en la calle no podía recibir caricias de nadie más porque eso lo distraería de Kouki y tenía que estar atento para cuidarlo
― Me parece que no le agrado a Haru ― señaló
― No te preocupes, es que Haru está entrenado para alejarse de las caricias cuando salimos, para no distraerse, a veces es necesario que tenga un mensaje de que no lo acaricien. Generalmente quieren tocarlo ― explicó calmadamente Furihata
― Lo siento, no quería distraerlo ― se disculpó
― No te preocupes, Akashi-san ― dijo con una sonrisa gentil
― Disculpe la interrupción, Akashi-san. Es hora de irnos. Su padre está esperándonos en el restaurante ― se acercó un hombre para hablar con el chico pelirrojo
Haru tomó una postura de defensa ante otro humano cerca, observó a un hombre corpulento. Después miró al pelirrojo y Haru pudo ver claramente como aquella expresión neutra y calmada se transformaba a una de seriedad y enojo. Dirigida totalmente a la persona que acababa de interrumpir
Kouki simplemente se quedó callado mientras jalaba a Haru para que se quedara a su costado
― Lo siento Furihata-san, tengo un compromiso. Me encantaría volver a encontrarme contigo y con Haru en otra ocasión ― se disculpó con un tono suave
― Será un placer Akashi-san ― dijo con una sonrisa el castaño haciendo una reverencia.
Haru solo pudo observar como se iba aquel hombre que de vez en cuando volteaba a verlos mientras caminaba en dirección a un auto grande de color negro.
Haru no sabía que esa sería una de las tantas veces que vería a aquel chico rondando cerca de su Kouki, y que ese olor lo estaría percibiendo muy continuamente.
