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Siempre hay historias así ¿verdad?
Y empieza con el encuentro de dos personas. Siempre. Aunque a veces, solo a veces, pueda que sea el encuentro de tres. Pero antes de eso, son solo uno mismo de cada uno.
Sabnock los había visto ahí.
En el inicio.
Es el examen de ingreso y Sabnock ha viajado desde su tierra natal para inscribirse en Babylus, la escuela en que estudió Derkila, el Rey Demonio, y pues como él es quien sera el próximo Rey Demonio, ya lo ves, está allí; y allí está también este chico: Asmodeus Alice.
Asmodeus es hijo de una de las trece coronas, y por eso Sabnock había oido a hablar de él demasiadas veces.
Pero jamás lo había visto.
Asmodeus Alice, con su cabello rosa de amanecer, y que con la luz indicada destella con el brillo de la ambrosia. Es apuesto, de piel pálida como crema, ojos agudos y malvados, como los de una serpiente. Destila arrogancia y prepotencia en cada paso que da.
Sabnock, piensa viendolo por primera vez que, es un capullo de niño rico muy pagado de sí mismo, y que ha entrado a la academia equivocada.
Porque Babylus se destaca por ser un lugar que explota lo mejor de sus estudiantes de la misma manera como se haría con un arma, a fuerza de golpes y fuego.
Y Asmadeus es magro, con manos de músico, y la simpatía de una roca. Él es todo un noble, ni una pizca de un guerrero.
Sabnock piensa que parece que Asmodeus no está hecho para Babylus, y más tarde piensa que no parece alguien que quiera ser parte de Babylus.
Luego estaba esta otra chica. Clara Valac. Un bichito raro muy campechano, que a Sabnock le recordó a un perrito en busca de dueño.
Ella va de un lado a otro con sus ademanes sueltos que casi parece que se va a desarmar, la sonrisa pegada al rostro y los ojos llenos de estrellas. Intentando pegarse a cualquiera que le de oportunidad.
Es extraña, y a Sabnock le causa casi el mismo desagrado que le provoca Asmodeus. Irónicamente por todo lo contrario que es él.
Asmodeus repela a todo el mundo y Clara se humilla por una palmadita en la cabeza.
Dos mundos muy distintos destinados a jamás colisionar.
Eso es lo que él ve.
Pero después, cuando ponen la lista, Sabnock ve su nombre, y luego ve el de Asmodeus y Clara, y es el comienzo de todo.
Clara ha quedado por un punto y será un borrón verde neón que navegará por los pasillos de Babylus.
Asmodeus queda de primero, y se anota una pauta a un camino de gloria. Aumenta su reconocimiento, y la gente se aparta de él como las aguas ante Moisés y susurraran su nombre cual Mesías.
Este es el destino labrado que tendrían que haber tenido estas dos personas.
Solo que entonces aparece este personaje.
El valor de X en la ecuación imposible que Sabnock había formulado entre los haces rosa y verde.
Este personaje es una pequeña larva de chico tímida y escurridiza, que Sabnock solo lo vio por primera vez en los jardines el día de la ceremonia de ingreso. Casi se lo pierde por el rabillo del ojo, cuando él pasó corriendo, la cabeza gacha y los puños apretados. Todo su cuerpo gritando "solo quiere ser invisible".
No sucedió.
Y una explosión y un choque después, un sistema planetario nació.
Un sistema planetario que Sabnock orbitó como uno de los otros diez planetoides nombrados 'inadaptados' que viajaban atraídos a ellos.
Flotando a su alrededor.
Atraído.
Anhelante.
Quizás desde el principio, codicioso.
Envidiando.
Y quizás debió dar el paso. Intentar no cuesta nada y duele poco.
Pero no lo hizo.
Ojalá lo hubiera hecho y se hubiese horrado ver sus anhelos colapsar en aquella funesta entropía causada por ese 'errante'.
Porque a como es bien sabido que, cuando una especie ajena se inserta de manera brusca en un ecosistema, lo único que sobreviene es la extinción.
Sabnock maldice a este errante, a ese invasor. Lo odia y quiere golpearlo hasta la muerte, porque no sabe si agradecerle.
Sabnock contempla a Ami Kirio cubriendo con su sombra a su amante, más allá de ellos una vez una estrella de núcleo azul, arde en el más enfermizo rojo de la sangre.
A su lado, una pequeña luna verde en pedazos se esconde de aquellas presencias.
Entonces Sabnock piensa, decide que Amy Kirio estaría mejor muerto.
