Chapter Text
—¡hmg! ¡Lan Zhan!— Wei Ying gimió el nombre de su pareja, ignorando el dolor que sentía en sus brazos que eran retorcidos sobre su espalda para ser sujetados fuertemente por unas grandes manos venosas —¡Más!¡más!¡Sí!¡Sí!— el grueso pene de su pareja lo volvía loco, podía sentir como la longitud se habría paso entre sus entrañas y tocaba el punto de su felicidad.—¡Ahí!¡Hmg! Creo que voy a-¡AH!— no pudo continuar con las palabras cuando su orgasmo le cerró los labios con todo el semen cayendo sobre la cama.
Lan Zhan salió de Wei Ying con un gruñido que hizo gemir débilmente al hombre que ahora estaba muy cansado como para importarle estar descansando sobre el propio producto de su orgasmo.
El rostro de Wei Ying fue acariciado por unos suaves dedos blanquecinos, y unos labios rosados besaron con cuidado el sudor que aún brotaba de sus poros. — Dulces sueños, cariño… —Por último, la apacible voz del dueño de todas las caricias, se despidió del pequeño hombre que dormía profundamente.
Lan Zhan cubrió con una cálida manta el cuerpo de su pareja para evitar que se resfríe. Estaba sonriendo pero su sonrisa se borró cuando miró para abajo y notó lo que durante meses le ha estado molestando. Suspiró con pesadez. Salió al instante pero con cuidado de no hacer ruido para no despertar al bello durmiente; no quería que su secreto fuera descubierto.
Caminó en dirección al cuarto más lejano de la casa, puso música algo fuerte y se encerró. Su respiración era agitada, le dolía, quería y necesitaba lo que, por mucho amor que sienta por Wei Ying, jamás lo obtendría de él. Se puso en cuatro, aún desnudo desde el cuarto anterior, sintió el frío piso acariciar su lechosa piel logrando un estremecimiento en respuesta.
Apresurado, dirigió su mano derecha a su trasero, palpando al rededor buscando algo que había dejado antes de tener sexo con Wei Ying. Mordió su brazo para contener un gemido, que estaba a punto de dejar salir, al lograr encontrar ese algo. Siguió jalando la tirita que salía de su rosado orificio, aunque tuvo que detenerse cuando sintió a su próstata siendo estimulada por la gloriosa vibración del objeto.
Realmente, no era suficiente.
Sacó de un tirón el pequeño vibrador y lo lanzó a cualquier lado.
Gateó hacia un mueble en dónde constantemente le había advertido a Wei Ying que no se acerque porque estaban papeles importantes de la empresa y no quería desorden. Abrió el cajón del último piso…
Sus ojos brillaron dejando en ridículo a la poca luz que entraba al lugar.
Puso en el piso el gran pedazo de plástico que formaba gloriosamente un pene venoso y grueso. A Lan Zhan se le hizo agua la boca cuando lo prendió y lo vió moverse tan ferozmente.
Lo quería, lo quería todo.
Tuvo una mejor idea.
Lo despegó del suelo, después de tanto, se paró del piso y pegó al dildo en la pared más cercana. Lan Zhan no desaprovechó la idea que tenía en la cabeza, se puso de rodillas y, aunque era falso, comenzó a chupar con ganas el pene de plástico.
Ama tanto a Wei Ying, en verdad lo ama, pero deseaba tanto que una dominante mano le sujete el cabello y guíe su boca por los lugares correctos.
Para ser precisos, lo que él hace con Wei Ying.
Dejó de succionar inútilmente aunque de igual forma disfrutó dejando una lamida en despedida. Ansioso por su liberación, se puso de pie y se dio la vuelta. Su cuerpo se estremeció cuando sintió el pene golpeando sus musculosas nalgas.
No prosiguió con más "juegos previos", ansiaba sentirse lleno y también "llenado" aunque sabía que eso era demasiado pedir a un pene de plástico.
Empezó a hundir su trasero, envolviendo al duro trozo de plástico con sus cálidas paredes—ahmg… al fin…— sonrió enormemente cuando lo tuvo todo dentro.
Unas cuantas embestidas fueron suficientes para hacer eyacular al fin a Lan Zhan. Se sintió tan mal al recordar a un Wei Ying preocupado porque ya no se venía dentro; en un inicio pudo engañarlo con que usaba condón pero sabía que no iba a durar mucho su mentira, así que, lo cambió por su pequeño vibrador favorito y lo empezó a usar para así poder satisfacer a su pareja, pero hoy dejó de funcionar…
Estaba preocupado, aunque unos vagos pensamientos solo se estaban lamentando por no sentir la calidez de una fuerte corrida dentro de su culo y escurriendo por sus muslos.
