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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-04-22
Updated:
2023-04-22
Words:
31,655
Chapters:
7/8
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18
Kudos:
52
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2
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691

Nota a un corazón enamorado ❤️ Mechoa

Summary:

Acá Guillermo es periodista y tiene la edad de 26 años, Lionel tiene 35.
El mundial Qatar 2022 está por llegar a su fin. Después de la victoria de Argentina ante Croacia Lionel Messi conoce a un jóven periodista mexicano con quién quiere hacer todas sus futuras notas. Un tanto extraño, ya que el jugador es bien conocido por evitar hablarle a la prensa, pero Guillermo Ochoa tiene algo que lo hace sentirse cómodo y no le molesta hablar con él para darle siempre la primicia, sin embargo, alguien no está muy feliz por ello.

Chapter 1

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Primera parte: Encuentro

Había terminado el partido de Argentina contra Croacia y todos los reporteros estaban a la espera de los jugadores, pero sobretodo del capitán de la selección albiceleste, Lionel Messi, quien era particularmente difícil a la hora de hacerle una nota ya que era bastante tímido y no le gustaba hablar con la prensa. Prefería dejarle ese trabajo a su entrenador o a uno de sus otros compañeros, pero los periodistas eran insaciables y a toda costa querían lograr unas mínimas palabras en el 10.

—Lionel ¿Podrías decirnos qué expectativas tienes para la final del mundo?— Un periodista le gritaba al verlo pasar pero era ignorado completamente.

—Mr Messi, What do you think about the today's match?— Otra pobre alma sin consuelo.

—Hola Leo ¿A qué crees que se debe la victoria de hoy?— Ni siquiera pensaba responderle a un compatriota.

—Disculpe mi atrevimiento Messi, pero ¿cree que su abuela está festejando esta victoria?— Esa pregunta si le llamó la atención, sonaba sincera y la voz tenía un tono dulce, casi inocente pensó, y le gustaba el acento mexicano.

Se giró a buscar al dueño de aquella particular voz.
Fue una grata sorpresa ver a un jóven de tes canela, alto, con lindos rulos definidos, un rostro amable, dueño de unos ojos que brillaban de ilusión al ver a su ídolo girarse hacia él y una sonrisa nerviosa que adornaba su cara al escuchar la respuesta del jugador estrella.

—Guillermo Ochoa, de TV Azteca, buenas noches.

—Hola, buenas noches, y respondiendo a tu pregunta, no solo creo que está festejando, está mirando todos los partidos con el Diego y mandándome las fuerzas que necesito cada vez que salgo a la cancha y grita conmigo todos los goles que le dedico.
Lionel estaba sonriendole a la única persona que fué capaz de hacerle una pregunta humana, una que sí merecía la pena ser contestada.
Nadie al rededor podía creer lo que estaba pasando, un silencio se hizo presente para ver si el futbolista seguiría hablándole al "chico nuevo", como le decían sus colegas más experimentados.

Guillermo carraspeó antes de seguir, dió un respiro hondo y exhaló el aire.

—Como verá, se viene la final de la copa y quiero decirle que, más allá del resultado, hay algo que no se lo va a sacar nadie: atravesó a cada uno de los argentinos. De verdad lo digo. —Poco a poco iba creciendo la sonrisa en la cara de Messi, sus ojos comenzaron a llenarse de ternura, y no despegaban la vista de aquel periodista.

—No hay niño que no tenga la remera que no sea la original, la falsa, la inventada, o la imaginaria, de verdad lo digo, haz marcado la vida de todos y eso es más grande que cualquier Copa del Mundo. Y no se lo va a sacar nadie. Es un agradecimiento por un momento de felicidad tan grande que le ha hecho vivir a tanta gente, espero se lo lleve en el corazón porque creo que es más importante que una Copa del Mundo. Así que muchísimas gracias.

Con cada palabra iba desarmando su barrera que impedía a otros a hacerle preguntas relacionadas a su carrera y se sentía emocionado por todo lo que escuchaba de Guillermo, quién no dejó en ningún momento de decir lo que tenía en su corazón y que de alguna forma quería hacerle llegar a su ídolo.

—Bueno muchísimas gracias, la verdad que lo sentí durante todo este tiempo el cariño de la gente. De la Copa América para acá, que estamos viviendo momentos increíbles con ellos, y creo que este grupo más allá de que todos queremos ser campeones, queremos que se nos dé de la mejor manera, pero es futbol y sabemos que puede pasar de todo. Igual vamos a seguir dándolo todo como vinimos haciendo éstos últimos cinco partidos.

—Como dicen los argentinos a ver que pasa ¿no?— dijo el jóven con un tono divertido.

Messi se rió y le dió la razón.

—Si... Todavía no hay que hablar de eso, en la cancha vamos a ver que tal sale todo.

Lionel no dejaba de sonreír, pero se dió cuenta que De Paul le comenzaba a hacer señas para que se vaya, ya era hora de ir a los vestuarios con los demás.

—Está muy bien, se sabe que Scaloni no es de los que subestima a un equipo rival y es de los que prefiere no avivar el fuego antes de un partido. Muchas gracias por su tiempo y felicidades otra vez por el resultado de hoy. —Finalizó Guillermo al notar el apuro del compañero del capitán de la albiceleste.

En ese instante Lionel le dió las gracias y se marchó con el otro hombre.

Cuando por fin estuvieron fuera de la vista de las cámaras Rodrigo habló.

—¿Y? ¿Qué onda?

—¿Qué onda con qué?

—Con eso de allá ¿Desde cuándo le das charla a los periodistas vos?— estaba un poco ansioso.

—¿Y a vos qué te importa?— a Lionel no le estaba gustando que lo interrogara su amigo.

—Me importa porque no sos así. Núnca hablas con la prensa, ¿y hoy de la nada te le pones a hablar a uno?

—Si, justo hoy me pintó cambiar. La gente cambia aunque no parezca.

Lionel se fué antes de que De Paul le respondiera algo, y buscó a una persona del cuerpo técnico para que preguntara por el joven mexicano que acababa de hacerle la nota.

En toda su carrera núnca le han interesado los periodistas, mucho menos hombres, pero ese chico tenía algo especial, y no le molestaría que él fuera quien le haga las notas en todos los partidos que le queden en su vida ¿Un flechazo? No creía en esas cosas, era más bien curiosidad y comodidad, quería escuchar qué otras preguntas tenía para él y quería volver a sentir ese ambiente tan ameno que se creaba al rededor.

—A ver si entendí ¿Vos, Lionel Messi, querés que yo busque al chico de rulitos que te habló recién, para que él te haga los reportajes de ahora en adelante?

Pablo Aimar estaba incrédulo.

—Sí Pablito, como escuchaste ¿Acaso no querían que fuera más abierto a la hora de dar notas? Bueno lo voy a ser cuando me traigan al mexicano. Solo con él voy a hacer las notas de ahora en adelante.

Lionel iba con todo y no pensaba desistir.

Pablo suspiró y no le quedó otra que aceptar la petición del capitán.

—Bueno, si estás tan seguro, voy a hablar con la gente de su equipo y si me dan el OK entonces todo tuyo, pero después no te andés quejando de que no querés hablar ¿Estamos?

Messi estaba contento y respondió un "Sí" tranquilo a la vez que le daba un abrazo.

 

•••

 

Guillermo no podía creer lo que acababa de pasarle, en realidad nadie, había logrado lo que ningún reportero argentino o del mundo pudo jamás.

Hacerle una nota a nada más ni nada menos que Lionel Messi, uno de los mejores futbolistas del mundo y el ídolo de muchos. Su ídolo.

El joven periodista era la envidia de todos ahí presente y con mucha razón. Dios tiene sus favoritos y Memo era uno de ellos.

—Ochoa, ven un momentito, tengo dos cosas para decirte— era su jefe.— Primero, excelente reporte, un poco sentimental pero muy perrón igual, la tele va a amar esto, somos lo primeros que tienen a Messi hablando dos minutos al aire y eso nos pondrá en boca de todos. Segundo, felicidades, ya no tendrás que pararte aquí afuera con los demás para esperar a que un jugador se pare a hablar contigo porque a partir de este momento tú solo te dedicarás a hacerle reportajes a Lionel Messi en privado, pero en días de partido como hoy será aquí afuera junto con los demás, aunque solo tú le harás el reportaje.

—Espéreme tantito ¿qué acaba de decir Señor José? Creo haber escuchado mal.— Guillermo se limpió una oreja tratando de sacar algo.

—Lo que te he dicho Memo, que tú serás el reportero exclusivo del 10 argentino de aquí hasta que te suelte. Parece que le caíste bien, sigue así mijo.

José le dió una palmada en el hombro y se lo llevó a un restaurante junto a todo el equipo para celebrar esa nota hecha a Messi.

Guillermo por su parte no podía creer lo que le dijo su jefe. Messi lo quería para hacerle reportajes exclusivos ¿Había hecho algo bien en otra vida y esta era su recompensa? esa era la noche más feliz de de todas, que lindo era estar vivo, sentía que todo era posible en ese instante.

En sus 26 años había logrado lo que muchos periodistas aún más experimentados no pudieron, entrevistar a Messi, y de ahora en adelante él podría hacerlo siempre.

 

•••

 

—¡Bueno muchachos, nos vamos! Más vale que no se olviden nada porque no vamos a volver hasta la madrugada. —Scaloni estaba hablando enserio, cuando se trataba de salir a festejar, festejaban toda la noche, pero ahora mismo no podían darse ese gusto por obvias razones y se conformaban con salir hasta las 3 ó 4 de la mañana cada vez que ganaban un partido.

—¡HOY A DÁRSELA EN LA PERA!— Dibu tenía muchas ganas de tomar todo lo que le sirvieran, hasta el agua del florero si era necesario. El partido se le hizo muy aburrido por no tener mucha participación, ya hasta pensaba en pedirle a alguien que le lleve un mate y un termo al arco.

—¡ESA DIBU, HOY SE BEBE, HOY SE GASTA, HOY SE FUMA COMO UN RASTA..! —Otamendi empezó a entonar.

—¡SI DIO' LO PERMITE, SI DIO' LO PERMITE, EY, SI DIO' LO PERMITE, QUE SI DIO' LO PERMITE, EY!— Lincha, De Paul, Enzo y Julián se le unieron sin que nadie lo pida, mientras cantaban, o más bien gritaban y saltaban por el pasillo del hotel hacía la puerta de este.
La mayoría del equipo también se puso a cantar en lo que salían del hotel.

Una vez que todos estaban esperando por subirse al micro que los llevaría al bar, Pablo se acercó a Lionel para tener una pequeña charla.

—Leo.— Aimar le susurró mientras miraba a otro lado.

—Hola Pablito.— Messi lo miraba confundido por su comportamiento.

—No me mires, hace de cuenta que estamos hablando.— Se hizo el misterioso, o esa era la intención pero Lionel se le rió en la cara.

—Pero si eso es lo que hacemos boludo. Dale, decime qué pasa.

—Bue, con vos no se puede jugar, nada, te quería decir que ya está listo lo que me habías pedido y que cuando quieras podés arreglar para ver al chico de rulos para que te haga una nota ¿estás felíz? —Aimar lo miró por fin.

—¿A Guillermo? ¿De verdad me decís? Gracias Pablito, no sabés lo felíz que me haces, te debo una, vení acá.—Lionel lo abrazaba muy fuerte y una gran sonrisa se le formó en la cara. Esta noche iba a festejar el pase a la final y el hecho de que volvería a ver al mexicano de hace un rato. La vida era buena.

O no tan buena para cierto mediocampista que había escuchado todo. Rodrigo De Paul no estaba nada contento por lo que acababa de escuchar.

—¿Asi que el de rulitos va a dar vueltas por acá? Vamos a ver cuánto le dura la joda. Ese pibe va a conocer su lugar cuando me lo cruce solo.

 

•••

 

Era algo tarde en la noche y Guillermo no dejaba de dar vueltas en la cama. Temía dormirse y que todo lo que le sucedió desapareciera al despertar, pero también estaba muy ansioso por su nuevo trabajo, ni en sus sueños más salvajes se había imaginado algo así. Él siempre practicaba una falsa entrevista con Lionel Messi frente al espejo luego de cada ducha y ahora iba a poder hacerle una de verdad, la emoción le brotaba por los poros.

—A la verga, si no puedo dormir mejor me pongo a adelantar trabajo.— Se levantó de la cama y fue a buscar la netbook que estaba en su morral y volvió a sentarse en la cama para comenzar a escribir un artículo sobre el astro argentino. —Veamos... Podría hacerle unas preguntas sobre la final y lo que espera en ese encuentro, aunque me gustaría hacerle unas preguntas personales también, sin llegar a que sea algo muy íntimo ¿Le molestará?— Había veces en las que Memo hablaba solo. —No creo que sea un problema, después de todo le pregunté por su abuela y él me respondió bastante feliz— Y se respondía así mismo.

—Podria ir a la cancha donde entrenan para que se encuentre mucho más cómodo, él núnca le habla a la prensa así que es mejor que yo me adapte a su entorno. ¿Debería escribirle al número que me dejaron para concordar una cita o debería esperar a que su manager lo haga?— Esta noche iba a ser bastante larga.

 

•••

 

Entradas las cuatro y media de la mañana La Scaloneta se despedía en el pasillo del hotel. Habían festejado hasta que no pudieron más, y estaban cansados desde antes por el partido, pero de todas formas tomaron y bailaron todo lo que sus cuerpos les permitieron. Valió la pena el desgaste físico.

—Chau chicos, hasta mañana, que descansen.— Un bostezo salía de la boca de Angel mientras abría la puerta de su habitación.

—A las nueve los quiero a todos en el comedor.— Scaloni no iba a dejarlos irse a dormir como si nada.

—Aaah dale, dejanos dormir un poquito más.— Enzo se quejó haciendo un puchero.

—Almenos una hora más.— Agregó Aimar para aliviar a los chicos mientras miraba a Scaloni, que para suerte de todos accedió a la petición de su colega y los dejó ir a dormir.

—Bueno a las diez entonces, nos vemos en un rato.— Se despidió el capitán sin esperar respuesta y entró a su habitación.

Una vez ingresado se sacó las zapatillas y comenzó a desvestirse mientras caminaba directo al baño. Tomó una ducha rápida, se lavó los dientes y se envolvió en una toalla para buscar su ropa interior y algún pijama. Finalmente pudo acostarse, y cuando estuvo a punto de entregarse a los brazos de Morfeo, el rostro del periodista mexicano se le vino a la mente y no pudo evitar sonreir. Ya quería volver a verlo.
La emoción no se había disipado ni una pizca desde que todo se había arreglado para que sea su reportero exclusivo, y antes de quedarse totalmente dormido le mandó un mensaje a su manager, mejor conocido como su papá, Jorge Messi.
Eran las cinco y diez de la mañana cuando el mensaje le llegó al señor Messi.

"Hola pa, ya sé que es muy temprano para hablar de trabajo pero necesito que le hables al muchacho que me hizo la nota ayer, y le digas que hoy puede venir al entrenamiento entre el mediodía y las dos de la tarde, si quiere, para que hagamos otra nota. Arreglá los detalles con él cuando acepte."

Las horas de sueño se fueron en un suspiro y se hicieron las ocho de la mañana.
Jorge había cumplido con el pedido de su hijo desde hace una hora, que fué lo primero que hizo apenas despertó, ahora solo quedaba esperar la respuesta del periodista, mientras tanto avisaría a la seguridad del predio que tendrían que escoltar al jóven ni bien llegara al estadio.

Notes:

Hola, para aclarar unas cosas.

 

•Lo que dice Memo en el primer encuentro con Leo es lo que Sofi Martínez le dijo en Qatar. Le cambié unos artículos para que quede más neutro al decirlo Memo.

•El jefe de Memo no es nadie real.

•La Scaloneta pudo tomar bebidas alcohólicas porque en este fic Qatar si las permite(?

•Imaginemos que en la foto en lugar de Sofi está Memo. (Busquen Messi con Sofi Martínez Qatar y les va a salir)