Chapter Text
—¡JEREMIAH, ENFRÉNTAME!
—Ven Bruce.
Recordaba el sudor, el sudor que caía por su pálida piel, recordaba la persecución, el deseo. Todo esto era por él, alguna vez había pensado que se trataba de su hermano, pero no era así; era sobre él.
Bruce Wayne.
Él era el caballero que Gotham necesitaba, lo sabía; estaba claro que cada héroe necesitaba un villano, ahí era donde entraba él. Su plan había fallado con Jim y Lee saliendo del control de Tetch -desde un inicio había sido una jugada arriesgada- su intento por recrear la noche más importante de su vida había resultado ser un fracaso, pero había llegado demasiado lejos para rendirse.
—¿Puedes sentirla?— Un golpe.
—¿La conexión entre nosotros?— Otro golpe.
—¡La sientes!— Uno más
—¿¡Verdad?!— Una bofetada seguida de un canturreo —Bruce sí la sientes~— Esto se estaba volviendo repetitivo. —Dime que la sientes.— Un gruñido y lo que parecía ser el golpe final; a pesar del dolor y la falta de aire, a pesar de tenerlo encima evitando que pudiera levantarse estaba complacido, esto era lo que quería, ser el objeto de la ira del gran Bruce Wayne, respiraba con pesadez esperando la respuesta de su antiguo amigo, su nuevo rival. —No significas nada para mí.— Decepcionante, pero era su turno de corresponder los golpes; con un choque de sus cabezas, Jeremiah había logrado apartar a su contrincante, una vez en pie continuó con su disputa. —¿En serio? ¡¿POR QUÉ NO LO ENTIENDES?!— Bruce intentó golpearlo nuevamente, sin éxito. Jeremiah lo sujetó por el cuello con desesperación, lo único separando a Bruce del tanque de ácido eran unas barras de metal que amenazaban con separarse del resto del barandal, pero sabía que él no permitiría que cayera. —¡ME NECESITAS, SOY LA RESPUESTA A LAS DUDAS DE TU VIDA!— Mas no se refrenó para proporcionarle un golpe en el estómago.
Necesitaba que sintiera aquel dolor.
Que lo recordara.
—SIN MÍ SÓLO ERES UN CHISTE… Que no posee gracia.
Eso era lo que recordaba; una persecución, un enfrentamiento, golpes, palabras, dolor. Recordaba el momento en que intentó golpearlo, por supuesto Bruce lo esquivó una vez más, causando que cayera sobre el barandal roto hacia un tanque de ácido, después nada.
—Miah.— Ese había sido su fin,—Miah.— Nadie podría haber sobrevivido a algo así. —Miah.— Tal vez su hermano. —Miah.— Pero él no poseía la misma fuerza que él. —Dick, cambiemos de lugar y por favor, quítate el traje.—
Jeremiah abrió los ojos con un singular esfuerzo, al momento se percató de que estaba en una mansión, pero eso no era posible, acababa de destruirla. Debajo de él sintió un sillón largo y junto a él un Bruce Wayne adulto sosteniendo su mano. —¡Miah!— Aún no entendía lo que sucedía cuando el hombre lo abrazó.
—¿Pero qué mier-
—Veo que ya despertó, amo Valeska.— Conocía esa voz, Alfred… Sólo que más viejo y… delgado.
—Pensé… Pensé que te habías ido.— Bruce lo apretó aún más, Jeremiah intentó corresponder su abrazo para calmarlo mientras intentaba comprender la situación en que se encontraba, al momento de alzar su mano para darle unas palmadas de confusa consolación vio en su mano un anillo. No recordaba estar casado.
—Padre.— Jeremiah volteó hacia la puerta y vio a un niño de al menos 11 años, estaba vestido de una forma extraña, incluso bajo estándares de Gotham. El niño caminó hacia él lentamente, parecía intentar esconderlo, pero podía ver la preocupación en su andar, no era necesario ver sus ojos para saberlo -¿Cómo podía ver con ese antifaz?-. Bruce lo soltó por un momento al ver a su hijo acercarse — Estaba preocupado por ti, padre.— “¿Yo? “ Jeremiah estaba perdido, entendería si el niño se refiriera a Bruce, había cierto parecido en su físico y su actitud al Bruce que ÉL conocía. Pero que se dirigiera a él como su padre era difícil de creer, no había manera de que- El anillo.
—Damian, démosle algo de espacio ¿sí?— El niño se quitó el antifaz y dejó la sala para irse a otro lado seguido por el mayordomo. Jeremiah se levantó y caminó hasta encontrar un espejo, se miró, su piel y su cabello eran casi iguales que antes de ser rociado con el gas de Jerome, pero lo más impresionante era su complexión. Había envejecido por lo menos veinticinco años. —Por fin te llamó padre, te dije que le importabas.— Bruce no recibió respuesta, Jeremiah había entrado en un estado de shock. —Se preocupó bastante… Yo me preocupé bastante.
Jeremiah apartó con un golpe su mano que intentaba tomar su rostro, buscó en la habitación algo con que intimidarlo, convenientemente encontró un cuchillo de mantequilla que Alfred había dejado junto con un poco de pan. —¿Quién demonios eres?— Preguntó blandiendo el utensilio en su rostro, ¿desde cuándo era Bruce Wayne más alto que él? —Miah, ¿Qué te sucede? Soy Bruce, tu esposo-
—¡Eso ya lo sé, carajo!— Por supuesto que lo sabía, era imposible no reconocerlo incluso si pareciera estar en sus cuarentas. —Mierda.— Bruce intentó acercarse.
—Ace Chemicals.
—¿Qué?
—Lo último que recuerdo es estar en Ace-
—Acabamos de estar ahí, es la base de Jerome, te tenía secuestrado-
—No, Jerome ESTÁ MUERTO.— Bruce se detuvo. —¡Cayó de un techo, Jim Gordon lo tenía y cayó! ESO FUE HACE UN AÑO, TÚ Y YO ESTÁBAMOS EN QUÍMICOS ACE PELEANDO Y ME LANZASTE A UN TANQUE HACE UN MINUTO.— Apenas y podía controlarse, pero de alguna forma era diferente a su estado normal, sentía que iba a perder la cabeza, pero no sentía el gas de Jerome influyendo sobre él, tal vez tenía algo que ver con su apariencia y a pesar de no tener sentido, era lo más comprensible en el momento.
—Bruce ya me cambié, pero Jason y Tim están- ¿Qué está sucediendo?— Un joven entró, a diferencia del niño anterior no tenía gran parecido con Bruce ni tenía un atuendo extravagante, sin embargo, le era vagamente familiar. —¿Quién demonios eres tú?— el muchacho se extrañó y antes de preguntar por qué lo apuntaba con un cuchillo lleno de mantequilla intentó responder. —¿Dick Grayson? Hijo de los Grayson Voladores, te fuiste del circo años antes de que se casaran- ¿Qué está pasando aquí?— Tonterías, no había una explicación lógica del porqué estuviera sucediendo esto, ni siquiera sabía lo que esto era. —Dick, tu padre está confundido, parece haber perdido la memoria. Miah, vamos a comer, te sentirás mejor y podremos solucionar esto.
No. No, no era eso.
Al entrar al comedor, Jeremiah se encontró con un grupo de desconocidos en un lugar igualmente desconocido. No habían reconstruido la mansión Wayne, la habían reemplazado por completo.
—Así que…— Una chica rubia habló. —¿No vamos a hablar de los gritos de hace 10 minutos?¿Nos callaremos y comeremos filete como si nada?
—Steph-
—No, no te preocupes ¿Me pasan la sal?— Stephanie se dirigió a Jeremiah sin verlo.
—¿Y tú eres…?— Un muchacho -no pasaba de los 19- rio ante su pregunta, Bruce solo lo miró con reproche. —Baja el casco de la mesa, Jason. Solo está un poco confundido.— Se dirigió nuevamente a la muchacha mientras le pasaba la sal. —Alfred, no más café para Tim.
—Pero-
—Sin peros muchacho.
Jeremiah jugueteó un poco con su comida, un delicioso filete de pescado… —¿Terminaste con Selina?— Hubo una breve pausa, todos en el comedor se miraron entre sí ¿Selina? —¿Qué?— Bruce lo miró confundido. —Ya sabes; tú, Selina, par de enamorados, siempre juntos.
—¿Te refieres a Selina "Eres como mi hermano menor, Bruce" Kyle?
—¿Disculpa?
—Siempre ha sido como una hermana para mi pensé que lo sabías, después de todo me cuidó cuando probé la vida en la calle después de... Ya sabes, el callejón del crimen.— Jeremiah suspiró molesto. —No, no lo sabría porque no te conocía entonces.
—Cierto— Los demás volvieron a comer, Bruce llevó un trozo de salmón a su boca. —Nos conocimos cuando tu hermano escapó de Arkham para buscarte.
—Y murió.
—No, quedó en coma según recuerdo.
—De todas formas la gente no se quedaba muerta mucho tiempo en Gotham ese entonces.— Una mujer interrumpió, era pelirroja, sus rasgos eran finos, una mandíbula fuerte y una postura recta incluso en silla de ruedas. —Ni ahora.— Jason terminó su chiste.
—Tú sí me eres familiar.— Jeremiah señaló a la mujer.
—¿Yo?
—Sí. ¿Estás emparentada con Jim Gordon o Barbara Kean?— La mujer sonrió, tal vez estaba comenzando a recordar. —Así es, Barbara Gordon a tu servicio.— Hizo una reverencia improvisada y continuó comiendo. —Bueno, veo que a “Babs” le fue bien en su embarazo. ¿Cómo está Jim, eh?¿Qué tal el Sirens?
—¿El qué?
—El club de tu madre, ya sabes se lo quitó al Pingüino. Era una parte medular del bajo mundo de Gotham, por cierto qué pasó con Ed y Oswald?
—Creo que van en su quinto divorcio pero seguro se reconcilian la próxima semana, estuvieron en entrevista con Tawny anoche y- disculpa ¿Acabas de decir que mi madre era una criminal?— Barbara dejó su comida, Jeremiah sólo alzó una ceja y continuó. —¿Ya no lo es?
—Está muerta y nunca lo fue.
…
—¿Me pasan la sal?— Esta vez fue Jason quien intentó romper el incómodo silencio, sin embargo no logró nada, Stephanie le dio el salero sin mirarlo siquiera.
—¿Dónde está Ecco?— Jeremiah habló nuevamente, sin embargo no recibió mucha atención. —¿Ecco?— Bruce preguntó con curiosidad. —Mi asistente; rubia, ruda, callada. Después del gas de Jerome se volvió extraña y habladora no? Se vestía de rojo y negro.
—Hmm suena más como la señorita Quinn.— Alfred respondió mientras retiraba los platos de Jeremiah, sabiendo que no iba a comer pronto. —¿Quinn?
—Harley Quinn ¿O tal vez recuerde a la Dra. Harleen Quinzel? Fue la médico tratante de su hermano en Arkham, un chapuzón en químicos Ace y se convirtió en su “asistente” por un tiempo.
—No. Ecco, ECCO.— Jeremiah repitió con desesperación. —Mira la única asistente Echo que conocemos es la bocina que nos regalaste la navidad pasada.— Tim dijo preocupado, Valeska actuaba extraño, jamás lo había visto actuar así. —Carajo ¡NO!— Jeremiah golpeó la mesa sacudiendo la vajilla y se levantó furioso, para salir del gran comedor a zancadas.
—Iré con él.
Bruce encontró a su amado esposo en el balcón, se acercó a él en silencio, toda la tarde él y los niños habían intentado no ser tan bruscos para que pudiera descansar; hasta la fecha, Jerome era un tema complicado para él. A veces se negaba a referirse a su hermano por su nombre, prefiriendo decir su alias “Joker”. No había sido lo suficientemente cuidadoso.
—Sabía que te encontraría aquí.
—¿Seguro? Porque no tengo la menor idea de dónde estoy sólo dejé de caminar porque me duelen los pies.
Bruce suspiró, el Sol se ponía y la luz del ocaso iluminaba su figura con una hermosa claridad. Jeremiah Valeska era verdaderamente un hermoso espécimen. —¿Recuerdas cuando te pedí matrimonio?
—Sabes, pensaría que para este punto estaría más que claro que no recuerdo nada y lo que recuerdo parece ser una versión bizarra de lo que tú recuerdas.
Bruce se apoyó en la baranda de piedra y continuó con su reminiscencia.—Yo sí lo recuerdo, como si hubiera sido ayer.— Bruce volvió a caminar. —Estabas sentado en esa silla, desplomado, habíamos tenido una junta de inversores pero como suele suceder, fue interrumpida por un villano. Fue Freeze. En fin, Cass manejó la situación y logramos escapar, llegamos a casa, te tiraste en esa silla y yo— Bruce se alejó del barandal y comenzó a arrodillarse. —Yo dije...— No estaba en la posición que uno acostumbraba al pedir matrimonio; estaba sobre ambas rodillas, casi sentado sobre sus propios talones. —Jeremiah Valeska, ¿Te casarías conmigo?— El mencionado se sobresaltó. —Te pusiste nervioso, el vino se te cayó encima y por alguna razón... Dijiste que sí. Intenta recordar, Miah.
—Tu "Miah" debe estar en mi cuerpo, esto es un cambio, debe ser temporal, tal vez. Tal vez él está lidiando con el Bruce que yo recuerdo en alguna otra parte.
—Pensaba en llamar a Zatanna para saber si ella podría ayudar, pero parece que ya resolvió el misterio usted mismo, señor Wild.— Bruce bromeó y puso una mano sobre su hombro. —Verdaramente tienes una mente brillante, Jeremiah.
Recordaba eso, el aprecio a su intelecto, el compañerismo, el sentimiento de entendimiento.
Tal vez era cierto que era el héroe de Gotham, pero alguna vez había sido su aliado, su amigo, su compañero, su cómplice, su todo.
Y lo extrañaba.
Tal vez, hasta que encontrara una solución...
Podría permitirse ser feliz a su lado.
