Work Text:
“Se veía seguro...”
El crujir de la arena, una fuerte corriente de río.
“Debía ser seguro...”
El mover de la caña de azúcar, una nota interrumpida a media palabra en el suelo.
—Perdónenme, no pude protegerlos,– miró a los niños uno al lado del otro, aferrandose a la vida para no desmayarse, aferrándose el uno del otro. –Como lo siento, esta isla no quiere que vivamos.
Eran sólo segundos lo que tomó para que uno por uno cayeran derrotados, a manos de una entidad invisible.
'Asechador de pesadillas', nombre perfecto para lo que esto parecía ser.
Sin esperanzas de salvarse a sí mismo, Phil aceptó su propia muerte, el no estaba tan preocupado por si mismo desde el principio. El estaba preocupado por los niños.
El sabía que ellos no podían morir descuidada ente como el podía.
El sabía que su propio hijo sólo le restaba un sola vida.
El sabía que el no podrá salir de esta.
Y eso rompió algo en él.
Cuando se dio cuenta que su nieta estaba a punto de rendirse, a solo segundos de desmayarse, Phil la abrazó por última vez. No juzgó el hecho de que el hombro en el cual reposaba el rostro de la niña se humedecida más y más, el solo la abrazaba más y más fuerte, hasta que la niña dejara de temblar, hasta que dejara de moverse, hasta que todo su cuerpo perdiera toda su fuerza y sus ojos se cerrarán. Ya había muerto y el aún la tenía en sus brazos, rehusandose a soltarla.
Se preguntaría como es que le explicará esto a Wil, pero no ahora, no es el momento para eso.
Chayanne se acercaba más y más después de ver a su sobrina morir en los brazos de su propio padre. En su rostro se veía la devastación que sentía después de fallar en cumplir la única promesa que había hecho a Tallulah, de protegerla de lo que sea.
Phil acerco su brazo para alcanzar a su hijo sin soltar el cuerpo ya cada vez más frío de la niña. Necesitaba tener a ambos en sus brazos en estos últimos momentos.
—Recuerda lo que he dicho antes, existen ocasiones en las cuales todo está completamente fuera de tu control. – su voz se rompía más y más al ver los ojos de su hijo llenarse más y más de lágrimas. –No quiero que te culpes a ti mismo por esto, no fue tu culpa, nunca lo será, ¿de acuerdo?
El niño sólo podía acentir, las lágrimas ya cayendo en el brazo de su padre. El también sabía su propio destino.
Con ambos niños en sus brazos, una ya sin vida el otro aún aferrándose un poco más, rompió en llanto mientras de sus labios salía un muy delgado y temblante hilo conformado por un número infinito de «Lo siento» y «Por favor, perdónenme» que el sistema de transcripción parecía seguir registrando. El realmente lo sentía, el sentía que era el de la culpa aquí.
Con lo último de la energía que le queda, Chayanne jala de la manga a su padre para capturar su atención y hacer una última seña.
Pulgar, índice y meñique extendidos. Con una sonrisa en el rostro que a cada que pasaba se apagaba más y más.
Sus pequeños ojos se cerraban mientras su cuerpo se dejaba caer sobre su padre. No se movía un solo centímetro y no tenía ningún tipo de tensión.
Phil estaba devastado.
Lloró los último de energía que le quedaba con ambos cuerpos sin vida de los niños en sus brazos, viendo la nota con rastros de los parecía tratar de decir «Abuelito», viendo como a pesar de los últimos segundos que tenían juntos ambos niños aún se agarraban de la mano el uno del otro incluso hasta Ma muerte, recordando lo último que su hijo le señaló.
No había nada más que lo pudiera salvar ahora. Así que cerró sus ojos, dio su último respiro al viento y todo su cuerpo dejó de temblar mientras su espíritu se sumergía en la oscuridad y lo alejaba cada vez más y más de la familia en sus brazos.
Y después de todo esto, despertó.
Despertó dentro de la pequeña guardería encima de la gran muralla, podía ver afuera el sol brillar alto y orgulloso, el jardín detrás de la pared e incluso la tortuga que siempre parecía tomar un baño en la pequeña alberca de su hijo.
Todo era solo una pesadilla.
Pero eso no significaba que no habían concecuencias.
Vio al pie de la cama después de salir de su shock inicial que fue tener aquella terrible pesadilla, Tallulah trataba de conseguir su atención, estaba llorando, tratando de comunicarse con señas solo para encontrarse con confusión amistosa de parte del receptor. Sin embargo, ella seguía señalando demasiado a su tío, como si algo le hubiera sucedido. Eso le preocupó a Phil.
Sin decir ninguna palabra, salió de la media vacía cama e inmediatamente checo su hijo. No se veía ninguna herida externa, todo parecía estar bien. Hasta que noto que aquel pequeño pecho no parecía moverse para nada.
Checo la temperatura de Chayanne con una mano temblante y temerosa. Su frente se sentía fría, preocupantemente fría.
Agarró aquel pequeño brazo, presionando un pulgar en la muñeca, tratando se sentir algo, un solo palpitar, es todo lo que pedía.
Nada, todo lo que encontró fue una fría quietud.
NI siquiera notó cuando es que lágrimas empezaron a correr de su rostro. No notó el hecho de que su nieta miraba aquella escena con un miedo indescriptible para al fin terminar con una mirada de tristeza hacia su tío.
Por un momento, el mundo era completamente injusto para Phil.
Pero ahora el tenía que pensar sus siguientes pasos, como es que le explicará todo esto a su pareja, como le dirá que mientras el estaba de viaje fuera de la isla su hijo murió gracias a una injusta creatura que la única característica visible eran dos brillantes pero pequeños ojos blancos sin alma.
Como es que ahora va a lidiar con la pérdida de su hijo.
No sabía cómo es que hará todo esto, todo lo que sabía ahora mismo es que necesitaba cuidar de su nieta, y de que está isla ya no valía su tiempo.
