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Era la tercera vez en la semana para Law en esa sala silenciosa con poca iluminación.
Por lo general él era un estudiante sobresaliente, sus notas no bajaban del 9 y sin embargo, no podía ser un alumno modelo... Su carácter era su peor rasgo, no podía evitar mirar con mala cara a los profesores, a sus compañeros o a cualquier persona que le dirija la palabra. No es de extrañar que no tenga amigos.
Desde la escuela no sabían cómo manejarlo así que simplemente lo mandaban a la oficina de la orientadora escolar, a law le agradaba estar ahí. Estaba solo, con una señora grande que solo le daba hojas para que escriba o dibuje, algo que law a veces disfrutaba. Sin embargo, ese día fue diferente.
Cuando entró se encontró con el sillón de cuero rojo totalmente vacío, es de extrañar que allí no se encuentre la mujer que siempre le recuerda que ese no es un lugar de descanso... Law permaneció sobre sus pies, quizás había salido por un café o quizás estaba en el baño. Pasaron 5 minutos hasta que por fin alguien abrió la puerta, pero no fue la mujer de siempre.
Se encontraba de pie frente a law un hombre rubio de unos dos metros (o quizás más) vestido con un gran abrigo negro de plumas, una camisa con corbata de corazones y un pantalón blanco, muchísima información para los ojos de law quien por primera vez en mucho tiempo había cambiado su cara de póker a una de total sorpresa. El pelinegro se consideraba una persona alta, a sus 17 años medir 1,90 era motivo de festejo pero ese hombre podía sacarle tranquilamente 5 cabezas de diferencia.
El hombre se acercó rápidamente al escritorio, dejando sobre la mesa unos papeles y tropezando con sus propios pies un par de veces, fue ahí cuando finalmente notó a law parado frente a él.
— Hola! me han hablado de vos. Eras... Law, no? —
Law no respondió, simplemente asintió con la cabeza tratando de entender por qué el desconocido sabe sobre él y porqué está sentado en el asiento de su "amiga".
— Me llamo Rosinante, soy el nuevo consejero escolar, me trasladaron hoy mismo así que entiendo tu sorpresa. Igualmente estudié sobre vos —
Dijo con una sonrisa en el rostro mientras apoyaba las últimas carpetas sobre el escritorio.
Nuevamente Law no contestó, se limitó a mirar cada movimiento del hombre, deteniéndose en los dedos de este, tenía manos grandes, con dedos flacos y largos con algunas cicatrices, algo en ellas le llamó la atención aunque su mente terminó llevándolo a la realidad, solo quería que haga lo mismo que hacía la anterior consejera, que lo deje leer o dibujar sobre algunas cosas en silencio. Sin embargo, Rosinante no tenía los mismos planes.
— Bien Law, me gustaría que nos conozcamos mejor, sentate —
Demandó con voz firme.
A Law le han dado órdenes miles de veces, él jamás obedece, finge no oir, simplemente ignora que le hablan pero algo en la voz de este enorme tipo lo hizo obedecer sin ningún tipo de queja. Obedeció, se sentó rápidamente y miro hacia el piso enlazando sus dedos, sin entender porqué acató la orden tan rápido y repitiendo la voz de Rosinante en su cabeza.
— ¡Buen chico! —
Un nuevo tormento para Law ¿por qué con esa voz? ¿Qué tiene esa voz? ¿Por qué lo inquieta? ¿Por qué esa frase?
Todo esto rondaba por la mente de Law quien no paraba de formular preguntas.
— Decime Law ¿qué pasó hoy? —
Esbozó nuevamente con una sonrisa. Law ahora puso su atención en la cara de Rosinante, tenía ojos oscuros, casi sentía que podía ver algo color rojo en ellos, una sonrisa gigante, dientes perfectamente blancos, cabello rubio con un flequillo que llegaba hasta sus cejas y emanaba mucha calidez, era claramente todo lo contrario a Law. Luego de observar atentamente todo sobre el rubio, finalmente respondió.
— Solo... no quise leer en voz alta —
Rosinante permaneció unos segundos callado creyendo que el pelinegro seguiría hablando pero no fue así.
— Law, tenías una voz muy linda guardada, deberías de dejarla salir más —
Un escalofrío recorrió todo el cuerpo de Law, definitivamente lo agarró con la guardia baja ¿Cómo puede decir esas cosas tan a la ligera con ese tono, de esa forma? Se quedó mudo, tratando de que Rosinante no vea ese tono rojizo en sus mejillas. Pero Rosinante si que lo vio...
—¿Qué pasa Law, te sentís bien? —
Mientras hablaba se levantó a buscarle un vaso de agua, también para que Law no vea que, por alguna razón, sus mejillas también se habían teñido de un pequeño rubor, se sentía como un adolescente.
Esta era la primera vez en la que Rosinante trabajaba en una escuela secundaria, había trabajado previamente en otras instituciones pero siempre eran de niños, le iba bien con ellos, adoraba trabajar con niños, pero últimamente la paga no era suficiente y decidió probar en otro lugar. No pensó que encontraría a alguien tan interesante en su primer día. Sin embargo, trató de disipar esos pensamientos lo más rápido posible, no era correcto, ni legal, ni ético, ni nada de eso.
Cuando Law salió de su pequeño trance mental, todavía avergonzado levantó levemente la mirada para tomar del vaso de agua que Rosinante le ofrecía y se agradecería por eso el resto de la tarde porque gracias a eso, pudo notar las mejillas rosáceas de su mentor. Por un momento creyó haberlo imaginado pero miró atentamente y lo notó ¿En qué momento? ¿Acaso fue por su propia reacción? Law necesitaba indagar más sobre esto, entender el por qué.
Si bien se presentaba como una persona tímida, seria y callada, el pelinegro estaba lejos de serlo, simplemente no quería relacionarse con la gente pero si así lo quisiese, lo haría sin ningún problema y Law en este momento, quería. Necesitaba saber si la razón de esos colores en la cara del mayor eran producto de su reacción así que decidió insistir. Se levantó de su asiento, apoyó ambos brazos sobre el escritorio, acercándose al rostro de Rosinante y arqueando levemente la espalda.
— ¿Se siente bien profe?
Haciendo énfasis en la última palabra, que suene inocente pero que a su vez esté cargada de intensidad, Law se consideraba bueno al momento de coquetear, ya lo había hecho miles de veces y siempre conseguía su objetivo. Sabía perfectamente cómo reaccionan los adultos a sus pequeñas trampas y de igual manera, sucedió con Rosinante. El color de sus mejillas ahora era más notorio, se encontraba nervioso y casi por instinto se desajusto un poco la corbata.
Law no entendía cómo esa simple acción podía producir tantas cosas en una persona, sintió que sudaba, sus brazos ahora se aflojaron y respiró profundamente... pero no cedería tan fácil, acercó una de sus manos al flequillo de Rosinante, quería ver su rostro completo. Rosinante por su lado quería salir corriendo, como es que un niño puede lograr endurecerlo tan rápido, ¿Qué estaba haciendo con él? Salió de sus pensamientos cuando sintió la calidez de la mano de Law sobre su frente.
— Eh... estoy bien Law, no te preocupes, creo que podes retirarte por hoy —
Uhm, claro que Law no sé retiraría, él tiene una nueva razón para quedarse allí y no va a irse hasta lograr su objetivo. Ahora sabe con certeza que ese hombre lo desea.
— No puedo irme ahora profe, veo que no se siente bien, ¿Por qué no se recuesta en el sofá de ahí? Yo lo ayudo —
Rápidamente caminó hacia la silla de Rosinante con la excusa de ayudarlo y allí fue cuando pudo notar el bulto que lentamente se formaba en los pantalones perfectamente planchados de mayor. No pudo quitar la mirada, él no sería discreto llegado a este punto, por supuesto que el rubio noto su mirada así que trató de cubrirse para ocultar su vergüenza que ahora solo iba en aumento «¿¿¿Que estoy haciendo??? Dios mio... es solo un niño»
— Yo... Perdón Law, este no es un buen momento, necesito que te retires —
Law juntó cada una de sus fuerzas para poder decir exactamente lo que quiere sin sonar como una prostituta aunque sabía perfectamente que eso no iba a ser posible pero de cualquier forma, sabía que no había vuelta atrás.
— Me gustaría ayudarlo con eso profesor —
— Law, no es correcto por favor...—
No pudo terminar su frase por la interrupción de unos labios húmedos pegados a los suyos, podía sentir perfectamente la respiración agitada de Law quién solo buscaba profundizar cada vez más el beso. Rosinante por su parte se encontraba totalmente sorprendido él es el adulto en este momento tiene que hacer algo... pero eso no pasó, no buscó romper el beso en ningún momento sino, todo lo contrario, deslizó su lengua hacia la boca de Law quien le permitió entrar sin problema, el beso era hambriento y descuidado. En ese momento ninguno de los dos pensó en otra cosa que no sea querer profundizar ese intercambio de fluidos. Siguieron besándose por un momento, separándose solo para tomar un poco de aire o morder los labios del otro mientras sentían el calor en todo el cuerpo subir a niveles inimaginables. Law tomaba al rubio con una mano en su pelo y la otra en sus pezones, podía sentir lo grandes que eran sus pectorales por sobre la camisa y se sentían tan bien.
Luego de unos minutos, Rosinante no pudo aguantar más y tomó del cuello a Law sin separar sus labios ni un segundo, guiándolo hacía su entrepierna para que Law quede de rodillas frente a él mientras se concentraba en seguir explorando la boca del menor. Law buscó desperado el bulto del rubio, se sorprendió de sentirlo aún más grande de lo que pensaba, no podía esperar el momento para tenerlo dentro (de cualquier cavidad). Un pequeño gemido salió de la boca de Rosinante al sentir el tacto de Law tiró de su cabello y separó por primera vez sus labios adoloridos de tanto besar.
Law aprovechó esta interrupción para hablar
— De verdad quiero ayudarlo... por favor —
Las palabras de Law dieron en el punto justo para romper las últimas barreras que quedaban en Rosinante quien volvió a tomar del cuello a Law ahora con más fuerza y volvía a introducir su lengua en la boca del pelinegro mientras dejaba caer pequeños hilos de saliva. No había vuelta atrás...
Law por su parte, ya había desabrochado los apretados pantalones del mayor, solo una prenda cubría la intimidad de Rosinante pero no iba a quitarla hasta que él se la ordene, hasta que él no pueda más. Masajeaba cada parte con ambas manos, por momentos apretaba levemente para oír pequeños gemidos de parte del mayor quien en respuesta mordía sus labios con fuerzas y apretaba cada vez más el cuello del moreno. Law llegó a su límite, creía que un apretón más de esos podría hacerlo acabar, no aguantaría tanto como lo estaba haciendo Rosinante.
— Law, por favor, no aguanto más —
El momento que Law buscó
— ¿Qué pasa? ¿Tan desesperado estás? —
Soltó burlonamente el menor.
— Vos te lo buscaste Law —
Con más fuerza acercó a Law a su entrepierna haciendo que su rostro quede al costado de su enorme miembro adolorido.
— Saca las manos, usa tu boca — Mufo con voz firme.
Law no dudó ni un segundo, liberó rápidamente el pene del rubio mirándolo fijamente y esperando su próxima orden...
— Muy bien Law... sos muy obediente, ahora podes empezar a ayudarme como querías —
Law por fin había conseguido lo que quería, hacia tiempo que no veía uno tan grande y hasta llegó a preguntarse si cabría en su boca...claro que cabría.
Comenzó a lamer desde la punta, el sabor del líquido pre seminal ya era notorio, lamía despacio y bajaba lentamente aún sin meterlo en su boca, quería seguir tentando a Rosinante hasta su límite, lamía desde la punta hasta la raíz mientras miraba fijamente al rubio. Cada cierto tiempo cerraba los ojos para imaginarlo penetrandolo con fuerzas y los volvía a abrir para compartirle su deseo al mayor quien solo podía gemir en voz baja mientras se tapaba la boca con una mano porque sabía perfectamente el lugar en el que se encontraban. Pero para Law eso era lo de menos, quería escucharlo más fuerte, quería que gima su nombre decidió que ya era momento de dejar la tortura, subió hasta la punta y empezó a tragarse lentamente toda la longitud del rubio mientras con sus manos tocaba lo que no cabía, comenzaba con suaves movimientos y de vez en cuando se lo llevaba hasta el límite de su garganta, tragando... Rosinante podía sentir la rigidez de su garganta y no podía entender como un niño de 17 años podía ser tan bueno en esto, sentía cada estocada en su garganta pero no era suficiente, quería ir más lejos así que decide tomar el cuello del menor y empujarlo de forma sutil, podía sentir como Law tenia pequeñas arcadas por no poder respirar pero realmente se sentía tan bien y no quería salir de allí... Espera unos segundos más hasta que lo libera, Law tose y le lanza una pequeña mirada de furia pero se ve tan bien con el rostro perfectamente destrozado y lleno de saliva por toda la cara que Rosinante solo puede pensar en seguir cogiendo su boca sin descanso. Toma a Law de la barbilla y acaricia sus labios hinchados
<— Sos demasiado bueno en esto, no creo aguantar tanto —
— Entonces no aguantes — Respondió el menor.
El rubio volvió a tomar del cuello al menor guiándolo hacía su lugar pero esta vez no dejó a Law jugar, tomó con una mano su intimidad y con fuerza apoyó la cara del moreno sobre su ella.
— Saca la lengua Law — Law obedeció.
Con la mano que aún tenía en el cuello de Law guiaba su lengua y toda su cara sobre su pene lleno de fluidos, podía ver la cara de Law perfectamente desde ese ángulo se veía tan erótico, quien esperaría que ese chico tan inexpresivo pudiese hacer esas caras...
Luego de unos segundos sin previo aviso, llevó a Law hasta la punta e introduzco todo su pene en la boca del menor, haciendo que este de un gemido ahogado y lance pequeñas arcadas mientras tragaba toda su longitud con esfuerzo, siguió así por un momento mientras Rosinante se concentraba en no acabar en ese rostro tan bonito.
*toc toc*
— Momento por favor — Dijo Rosinante totalmente desconcertado, qué haría, como esconde al pequeño. Mira a Law quien seguía arrodillado, con una mano sobre el miembro de Rosi masturbandolo lentamente mientras lo observa fijamente con ojos acaramelados que demostraban lo poco que le importaba ser descubierto si podía seguir chupando todo ese enorme pene por mucho más tiempo.
— Me vas a matar Law por favor basta —
Law no obedeció, tenía ojos de perrito que está siendo regañado y Rosinante sentía que no podía decirle que no así que decidió arriesgarse.
— Law, vení, métete acá — Dijo señalando debajo del escritorio.
— No sabía que tenía estos fetiches —
— Law, ahora— Pronunció con voz firme.
Por supuesto que Law obedeció pero sin soltar ni una sola vez su nuevo juguete.
— Pase! —
Law oyó el sonido de la puerta pero no se detuvo, volvió a lamer la longitud del rubio, desde la raíz hasta la puntas saboreando cada centímetro. Rosinante podía sentir como su piel quemaba y pensaba en cómo haría para disimular que alguien estaba torturandolo debajo de la mesa.
— Buenas tardes! — Dijo la mujer
— Buenas tardes — Respondió Rosinante de la forma más calmada posible.
—Me dijeron que había llegado hace un rato pero yo no estaba en la entrada, soy Baby 5, la secretaria, si necesita algo no dude en llamarme —
Rosinante no podía aguantar más, todo esto solo lo hacía querer gemir el nombre de Law, su única forma de aguantar era apretando la nuca del menor. Mala idea, Law soltó un sonido de arcada que el rubio buscó tapar fingiendo una tos y trató de escuchar a la secretaria atentamente para que termine su discurso y cierre la puerta mientras pensaba que castigaría a Law por este descuido.
— Me dijeron que había venido uno de los alumnos problemáticos pero no lo veo por acá así que lo voy a buscar y en un rato vuelvo, mientras tanto usted acomodose! — Dijo un poco confundida pero con una sonrisa en el rostro y procedió a cerrar la puerta.
Rosinante dio un gran suspiro y volvió a ver a Law, estaba hecho un desastre, absolutamente toda su cara estaba llena de líquido, tenía lagrimas en todo el rostro y los labios enormes.
— Sos tan linda Law —
El tono en esa frase y que lo haya llamado "linda" fue música para los oídos de Law, sintió como en ese momento había acabado en sus pantalones, su pene estaba adolorido pero no cambiaría nada de lo que estaba haciendo por atenderse a si mismo.
Rosinante tomo su propio pene y le dio pequeños golpes en la cara al moreno, comenzó a masturbarse lentamente mientras lo miraba atentamente.
— Saca la lengua —
Law obedeció.
Rosinante aumento el ritmo mientras contemplaba esa hermosa cara esperar por su semen, quería llenarlo de más líquido que el que el propio Law había producido, mordió su labio inferior mientras sentía su estómago arder.
— Ugh... Law mmmm —
Se sentía en su límite no podría aguantar tanto, unos cuantos segundos más y finalmente esparció todo el líquido espeso en la lengua, nariz y ojos de Law quien tragó su parte con orgullo mientras grababa en su mente el rostro del rubio al llegar al orgasmo.
Hubo un pequeño silencio.
Rosinante recogió pañuelos del escritorio y limpiaba a Law mientras comenzaba a caer en cuenta de lo que acababa de pasar.
— Law, perdón, esto es enteramente mí culpa yo... —
Rosinante fue interrumpido por una pequeña sonrisa en el rostro del menor.
— La próxima vez quiero más —
— No, esto no se puede repetir fue algo que...—
— No parecía muy arrepentido recién — Volvió a retrucar Law mientras se acercaba a la puerta
— Law, sé que está de más pero por favor no compartas esto con nadie y como te dije recién, no puede volver a repetirse —
Law asintió con la cabeza mientras seguía con esa pequeña sonrisa en el rostro.
— Me voy, estoy seguro de que Baby 5 va a estar preocupada de no verme por ningún lado profe —
Rosinante no pudo responder, mentiría si no dijera que fue lo mejor que tuvo en años pero definitivamente no podía volver a repetirse, no hay de otra manera.
El martes de la semana siguiente, Rosinante abrió su oficina y allí se hallaba sentado su pequeño secreto.
