Actions

Work Header

Entre el cielo, la tierra y el infierno

Summary:

Están aumentando los casos de seres del averno que buscan hostigar a los humanos. Y los seres de los cielos no se quedarán de brazos cruzados.

Para Ken, Kenchin para Mikey, estar juntos es lo mejor que le pudo pasar, al no recordar cuál era su misión antes de conocerle. Quiere ser el mejor ángel guardián para Mikey, ya que este no posee uno. Lo protegerá no importa cuántos obstáculos se puedan atravesar en su camino, es lo único que desea como ser del cielo, ¿o hay algo más que no comprende?

Notes:

¡Buenas! No más para decir que en Wattpad si dejo la sección de aclaraciones y de multimedia, por lo cual acá solo se mostrarán los capítulos escritos y puede que se confundan la cantidad capítulos en ambos sitios.

Work Text:

—"En aquel tiempo..." — se escucha dentro del recinto. Las bocinas perfectamente colocadas juegan con la acústica de tal manera que todos los feligreses sienten e internalizan las sagradas palabras del pasaje bíblico.

—Ese chico es tan lindo... —, murmura una joven al lado de otra mientras observaba al muchacho dar la segunda lectura de la liturgia, —¿ya viste sus ojos? Son como de un azul verdoso...

—Sii —, le contesta la otra muchacha, mirando al joven igual —la otra vez en la salida... — iba a proseguir con el parloteo de no ser porque un muchacho al lado de ella carraspeó. Le observó un momento de arriba abajo, cambiando su expresión a una de disgusto, murmurando, ya casi llegando a un susurro para su amiga:— ¿y este qué... y está tatuado... parece delincuente... cómo nos movemos de aquí?

El muchacho solo bufó, esas chiquillas eran molestas cuando se refería a alguno de los chicos, solo iban ahí para lujuriarlos, ¿no que era una santa misa? Él les prestaba más atención a lo que fuera que estuvieran diciendo sobre el Santo Padre, que ellas u otro de los tipitos que también llegaban ahí.

En todo este momento su vista se ha intercalado entre Chifuyu -justo el joven del que hablaban las chicas al lado suyo, eso es sin ninguna duda, porque todas las tipitas hacían lo mismo-, quién concentrado, está terminando de hablar, y Keisuke, quién está sentado al centro del altar prestándole atención, junto con los otros monaguillos, de los cuales, falta uno.

—Ay no —. Murmuró ahora, saliendo lentamente de la nave central, y sacando su celular para marcar un número en específico.



Corre entre las veredas y callejones que se sabe de memoria como atajos para llegar a la iglesia. No desayunó y probablemente se desmayaría en plena homilía o quién sabe en qué parte estén para cuando llegue.

—Te dije que debías acostarte temprano —, le hablaron desde la nada, o para cualquier otro sería la nada, ya que no está físicamente presente en estos instantes. —Ahora estás llegando tarde y nos viene persiguiendo un tipo... ¿seguro no quieres que-?

—¡Caaaaállate Kenchin no puedo pensar así! — sigue corriendo en un intento vano de llegar a la iglesia, quizá así el otro tipo deje de perseguirle, pero sabe que le regañarán por ello.

—Mikey — le vuelven a llamar.

—¿Queeé? — pregunta esta vez, sin dejar de correr, cuando de repente suena 'Highway to Hell' desde el bolsillo de su pantalón, sabe de quién es el número apenas escucha el ringtone. —Ay no... — contesta el celular. — Alóuu...

<<— ¿Mikey? ¿Dónde están? Estás tarde >>

—Todo bien, ¿y tú? ¿Qué tal Tora? ¿Escuchaste de nuevo a gente babear por los chicos?

Del otro lado de la línea se tardaron en responder. Un bufido sonó antes.

<<—Mikey, es en serio si Chifuyu no te ve por lo menos al final de la misa, va a patearme por no haberte ido a buscar, y ni pensar el regaño de Ken >>.

Rayos, eso era cierto, un regaño de Chifuyu era equivalente a la justicia de la chancla de una madre. Y nadie quiere imaginarse el regaño a Ken.

—Bueno, iba a decir que estábamos cerca, pero hay un cambio de planes, nos vienen persiguiendo — dijo casi sin aire. Una estela blanca comenzó a aparecer a su lado.

<<—¿Cómo? >>

—¡Que nos vienen persiguiendo Tora! — grita con el poco aire que le queda, para que se escuchara al otro lado.

Y si se escuchó, con un Tora nervioso que trató de bajarle el volumen, aunque igual en parte de la iglesia se oyó el eco, no fue al punto de llamar la atención de todos. O no de todos los que podrían estar interesados.

<<—Rayos Mikey... — murmuró ahora preocupado, saliendo totalmente del lugar y mirando a todas direcciones. —¿Categoría? >>

—No sé, está en forma humana... ¡ah! — una ráfaga de calor pasó a su lado, volando el celular a algún sitio de ese callejón, que vaya suerte, era uno lleno de contenedores y basura.

<<—¿Mikey? ¡¿Mikey?! >>

Escuchó un momento a Tora hasta que se cortó la llamada, al tiempo que se detenía de correr por completo.

Bueno por lo menos donde sea que cayera el celular, no se había quebrado. Sin embargo, ya es muy seguro que a la misa en este domingo no llegaba.

Otra vez oyó el ringtone de Tora, a ese paso se reproduciría la canción completa.

—Ah... — suspiró. — Si no podremos llegar, por lo menos que Chifuyu nos regañe con sentido.

Se gira, para enfrentarse al tipo que emana un aura roja como la sangre, encorvado y con los ojos en blanco. Tiene un tic hacia un lado con la cabeza y murmura sonidos indescifrables.

—¿Kenchin?

La estela blanca a su lado se materializa, en un chico alto con una larga trenza rubia baja y ropas casuales.

—Sabes, me gustaba más cuando aparecías con la sotana — ríe, ganándose una mirada del aludido.

—Ugh — espeta. — No tiene arma... solo es un tipo poseído.

—Es uno fácil — le comenta de vuelta. — ¿A la cuenta de tres?

El poseído pega un grito gutural antes de correr directo hacia ellos.

—¡TRES! — grita Ken, quién espera la patada de Mikey que deja al tipo un momento aturdido, lo cual le da tiempo para golpear el pecho de este y sacar al espíritu maligno, separándolo por completo del humano. — Ahora sí, la pelea es justa.

—>>'ik iz la iiiir aaah'<<— le escuchan decir al espíritu.

—Habla... — murmura Mikey, todavía de rodillas al lado del cuerpo inconsciente.

Ken le mira un momento y luego otra vez al espíritu.

—Mikey, aleja ese cuerpo, este no se nos puede escapar — dice, invocando una pequeña lanza.

Mikey asiente, tratando de llevarse el cuerpo consigo.

Ahora con Mikey un poco más alejado, cargó un poco de su energía en la lanza, el espíritu al ver aquello fue directamente hacia él. 'Mala idea' se dice, al momento en que se posiciona para tirar la lanza directo a lo que considera el centro del espíritu, el cual desaparece cuando es atravesado.

Sin embargo, antes de darse por cumplido, observa como a los segundos el espíritu ahora se dividía en otros tres.

'Pero que-' frunce el ceño, desconcertado.

— ¡Mikey escóndete!

—¡Kenchin! — grita al ver que había un cuarto espíritu dirigiéndose directo a él y al tipo inconsciente.

—¡Corre! — le grita de vuelta, tratando de invocar varias lanzas pequeñas a la vez. Sin poder concentrar la energía en todas, lanzó la primera hacia el que se encuentra con Mikey. A mala hora, el espíritu la esquiva, cayendo lejos. —¡Mald-!

No piensa dejar a Mikey en peligro, corre directo hacia ellos para alcanzar la lanza, con otros tres espíritus yendo tras él.

Mikey también comienza a correr dejando el cuerpo del tipo desconocido atrás, pero su objetivo es claro: la lanza. Con Ken gritando de fondo que no detuviera su huida, se tira a tomar la lanza antes que el espíritu logre alcanzarlo.

Ken detiene sus gritos en el momento que observa a Mikey tomar la lanza y clavarla al espíritu, que esta vez no lo logra esquivar gracias a la velocidad y cercanía, desapareciendo por completo. 'No puede dividirse más' pensó, girándose hacia los otros espíritus, que iban a volverse uno mientras escapaban. —Ah no se atre- — se detuvo, cuando observó que sus otras lanzas estaban muy débiles. — Oh no, ni en sueños se escapan.

Corre tras de ellos, ahora con Mikey gritándole de fondo que no puede darles un golpe directo.

Arroja las otras lanzas por más débiles que estén y aunque eso no detiene a los espíritus, da a tiempo para que aparezcan dos aros con una energía mucho más fuerte a la salida del callejón, las cuales, si regresan como boomerangs a las manos de su dueño, el cual aparece con el ceño totalmente fruncido y un Tora asustado detrás.

Con el espíritu desaparecido, ahora tendrían que enfrentarse a un Chifuyu cabreadísimo.



Caminaba de un lado a otro dentro de la sala del párroco. Keisuke, quién debería estar sentado frente al escritorio, se encuentra siguiendo los pasos de Chifuyu para colocarle un paño frío. Mientras Mikey y Ken, quién se había quedado materializado a regaño de Chifuyu, estaban sentados en los asientos frente a ellos. Tora llegaba justo en ese instante, avisando que ya había cerrado todas las puertas principales de la iglesia, y estaba a punto de marcharse también.

—Kazutora Hanemiya. Ni se te ocurra creer que vas a marcharte.

—Sí mamá... — murmuró, cosa que escucharon todos, Mikey y Ken riéndose bajito.

Chifuyu, quién ya no podía estar más rojo, le mira molesto. — No me molesta cómo sea que quieran llamarme sarta de idiotas, ¡pero me molesta que sean tan irresponsables!

—Calma Fuyu — le dice Keisuke, tratando de tranquilizarle, por fin colocándole el paño frío en el cuello y dándole masajes en los hombros. — Nadie se dio cuenta, solo faltó, como pasa casi siempre.

—Eso no me importa Keisuke, no es porque falte, es porque no piden ayuda al instante, te dije que fueras por él Kazutora... yo sé que me dirás que puedes protegerlo Ken, pero ya vieron el acontecimiento de hoy, a eso me refería a cuando no logren controlar totalmente una situación así, no puedo permitirme que les suceda algo... — colocó su mano sobre una de las de Keisuke, — a ninguno.

Todos se quedaron en silencio, cuando Chifuyu no usaba algún apodo o diminutivo, la situación es seria.

—En vista de lo que me acaban de contar y por lo poco que observé... era uno de categoría siete. El hecho no es porque se dividiera, eso lo puede hacer uno de categoría ocho también, pero dijeron que habló, eso ya lo coloca con habilidades comunicativas, y por ende es un ser más desarrollado.

Se sienta en la silla principal, presiona el paño para tomar lo poco que quedaba del frío.

—¿Crees que haya que llamar? — le pregunta Keisuke sin dejar de sostenerle.

—No quiero tener que hacerlo —. Miró a los chicos frente a él. —Mikey, sal un momento con Kazutora por favor.

—Está bien... — asintió, y miró a Ken, a quién le palmó uno de los hombros en señal de apoyo. Sabe que ahora vendrá la parte donde le regañan.

Cuando se escuchó la puerta cerrarse, un silencio corto pero pesado inundó la sala.

Chifuyu suspiró.

— No quería asustar a Manjiro, pero sabes que esa cosa no era ninguna categoría inferior, ¿verdad?

Ken asintió.

— Sí, sin embargo, no pude distinguir... de cuál categoría era.

Chifuyu se levantó del asiento para volver a dar unos cuantos pasos, ahora no solo detrás del escritorio sino también por toda la sala.

— Las categorías van de los rangos del diez al uno, ¿verdad? Siendo que diez es un simple espectro y el uno un ser superior omnipotente.

Ken asiente, sí sabe aquello. Mientras le presta atención, observa a Keisuke sentarse en el escritorio frente a él y sacar de alguna de las gavetas unos trebejos con las formas que menciona Chifuyu.

—Los seres entre el diez y el siete son espectros, cuyo rango se puede indicar por si poseen forma, pueden poseer humanos, tipo de aura que emanan...

Ken reafirma asintiendo, se lo está recordando, son cosas que les deberían enseñar antes de ser un ángel guardián. Que, por infortuna, no recuerda.

—Pero no porque hablen o puedan dividirse —. Le escucha lo último justo detrás de su oreja, achinándole la piel. —Eso, 'Kenchin', lo hace uno de categoría seis en adelante.

Chifuyu toma la pieza que Keisuke ha dejado frente a ellos y la coloca en manos de Ken.

—Y eso ya no con una simple lanza o huir sirve... ese espíritu podría haber vuelto por el tipo inconsciente si ustedes solo escapaban y causar otro tipo de estragos... no creo que fuera uno de categoría cinco para que volviera por ustedes a vengarse por lo menos...

A ese punto no sabía qué decir. Moviendo la pieza en su mano, solo puede llegar a la conclusión de que quizá con un mejor conocimiento, no habría casi dejado que se escapara.

—Al caso, sé que hay ciertas cosas que debes reforzar por pérdida de memoria, pero necesito que, si te vas a quedar con Manjiro a intención propia, seas aún más ágil y fuerte Ken.

Ken le miró, y supo a qué se refería Chifuyu, no es la primera vez que el mismo ángel regente de la prefectura de Tokio se lo recuerda.

Y es que Mikey no es su protegido, Mikey no tiene ángel guardián, él solo decidió serlo. Pero si no demuestra ser capaz de hacerlo, lo alejarán de su lado.

Él no quiere que alejen a Manjiro de su lado.