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Incondicional

Summary:

A todo el mundo les sorprende que Roier y Spreen sean pareja. No es nada personal, pero es cierto que la forma de ser de uno choca con la del otro, haciendo que parezcan incompatibles. Sin embargo nadie puede negar que se ven adorables juntos, sobretodo con las particulares maneras que tienen ambos de mostrar lo mucho que se quieren.

Una pequeña historia donde Spreen usa la bandana de Roier y Roier usa las gafas de sol de Spreen.

Notes:

¡IMPORTANTE!

-Se shipean a los cubitos, no a los streamers.

-No mencionar este Fanfic a los creadores de contenido por favor.

-Soy española por lo que pido disculpas si hago un mal uso de los modismos mexicanos o argentinos.

-Contenido LGBTQ+, parejas homosexuales.

-Todo es fluff y cositas bonitas, sin contenido +18 para respetar las boundaries de Spreen. :)

Poco más disfrutad del Fanfic <3

Al final del Fanfic he escrito algunas notas sobre lo que ha pasado recientemente con lo de Spreen y los ships, leerlo por fis.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Mariana era una persona que apoyaba a sus amigos en todo, se preocupaba por ellos, intentando ayudarles en todo lo que pudiera. Roier era uno de ellos, con quien tenía una relación tan cercana como la de un par de hermanos. Roier era un chico que solía meterse en problemas, y Mariana muchas veces tenía que ocuparse de sacarlo de cualquier embrollo. Disfrutaba escucharlo hablar de las cosas que le gustaban o disgustaban o de lo que le había pasado la semana anterior. De verdad que podía escucharlo por horas hablar sin parar sobre cualquier cosa, sin embargo había algo en específico que lo sacaba de sus casillas.

Roier había comenzado a salir como pareja con Spreen desde hacía tan solo unas semanas y, desde entonces, Mariana se había replanteado huir de su amigo cada vez que venía en su dirección. Ahora Roier solo hablaba de su novio, que si Spreen hizo esto, que si hizo lo otro, que si Spreen puede luchar contra 10 monstruos al mismo tiempo sin salir herido, que si Spreen le regaló tal cosa... Mariana siente como le aparece un tic en el ojo izquierdo cada vez que escucha aquel maldito nombre salir de la boca del castaño.

Como ahora, Mariana se encontraba en frente de la fachada de su casa, observando maravillado como le estaba quedando su hogar. Después de tantas horas de trabajo merecía la pena ver como tomaba la forma que él tenía en mente. Buscó a su izquierda los materiales que le hacían falta para contruir unas vallas que quería poner en un lateral, observando de reojo como un chico que conocía muy bien se acercaba a paso rápido.

Mariana levantó la vista encontrándose con Roier parado frente a él con una gran sonrisa. Le llamó la atención que el castaño ocultara sus ojos con unas gafas de sol que reconocía muy bien. Levantó una de sus cejas señalando el nuevo complemento de su amigo.

-¿Por qué llevas eso puesto wey? -preguntó.

-Ay y a ti qué pendejo -Roier rio ligeramente levantando las gafas de sol mostrando sus ojos.

-Son... -Mariana dudó- ¿los lentes de Spreen?

Roier asintió sonriente quitándose el complemento para observarlo con cariño entre sus manos. Mariana miró cansado a su amigo, sabiendo la gran conversación (solo por parte de Roier) sobre lo buen novio que era Spreen que se acercaba.

-Me los dio en la mañana, así que yo le di mi bandana.

Mariana observó sorprendido el cabello de Roier, en efecto la clásica bandana azul que siempre usaba no estaba donde solía estar. ¿Cómo no se había dado cuenta de ello antes?

-Spreen me la pidió porque dijo que le molestaba el pelo cuando quería entrenar -siguió hablando el castaño-, así que se la dí, pero luego él me dejó sus lentes diciendo que no los iba a necesitar en unas horas así que podía quedármelos un tiempo.

Mariana asintió entendiendo la situación girándose de nuevo a seguir con su trabajo. Roier lo siguió volviendo a ponerse las gafas con una pequeña sonrisa. Mientras Mariana recogía las tablas de madera del suelo, su amigo lo observaba en silencio.

-Entonces... ¿me quedan bien?

-¿El qué?

-Los lentes pendejo.

-Supongo -Mariana se encogió de hombros-, ni modo creas que voy a empezar a echarte flores con que te ves muy bien o alguna madre así.

Roier puso los ojos en blanco y miró con curiosidad como Mariana clavaba con fuerza las tablas en la tierra para luego buscar clavos y un martillo para unirlas entre sí.

-¿Cuánto tiempo llevas construyendo tu casa?

Mariana frunció el ceño sabiendo por donde iba la conversación.

-¿Y a ti que chingados te importa? Ya sé que vas a decir así que ahórrate el insultar mi casa wey.

-Al menos déjame ayudarte -le contestó Roier quitándole los clavos de las manos.

Mariana miró de arriba a abajo con una ceja alzada a su amigo, quien sonreía aun ocultando sus ojos bajo el cristal de las gafas. Mariana suspiró, rindiéndose.

-De acuerdo, pero ten cuidado, ¿entendido?

Roier asintió y comenzó a parlotear de nuevo sobre el único tema del que últimamente quería hablar, su querido Spreen.

Mientras tanto, no muy lejos de allí, el híbrido de oso sostenía un arco, apuntando con una flecha el centro de la cabeza de un muñeco hecho de madera que había fabricado él mismo. Ramón estaba sentado detrás de él, refugiado del calor del sol bajo la copa de un árbol. Tenía un libro entre sus manos, pero sus ojitos se asomaban por encima de las hojas de este, estando más pendiente de lo que hacía su padre postizo que la historia que estaba leyendo.

Spreen guiñó uno de sus ojos, concentrado en dar justo en el blanco, la flecha salió disparada a toda velocidad, clavándose en la cabeza del muñeco. El chico suspiró, cansado, y dejó el arco en el suelo para acomodarse la bandana sobre su cabeza, con cuidado de que no quedaran mechones que pudieran estorbarle la vista.

Sus orejitas se movieron levemente al escuchar el sonido de unos pasos acercarse a él. Sus ojos violetas se clavaron en el chico de cabellos oscuros que estaba parado frente a él, llevando su icónico gorrito, mirándole con una sonrisa socarrona.

Spreen torció sus labios esperando que Quackity hablara, sin embargo la mirada del chico se fue directa al complemento que estaba usando para acomodarse el cabello.

-¿Esa es la bandana de Roier? -preguntó curioso, señalando con algo de sorna en su tono de voz.

Las mejillas del híbrido se tornaron rosadas no sabiendo como contestar mientras que con una de sus manos tocaba la bandana, presa del pánico. Ramón no pudo aguantar una pequeña risa al ver la reacción de su padre.

-No.

-¿No? Diría que se parece mucho.

-Dejá de romperme las pelotas, estoy entrenando.

Quackity alzó una de sus cejas acercándose más a él mientras recostaba su barbilla en una de sus manos, pensativo, entrecerrando los ojos, analizando la bandana azul.

-Neta es igual. No sabía que eras tan cariñoso Spreen, ¿y tus lentes? ¿Se los has prestado a Roier?

Spreen observó la espada que estaba apoyada en el tronco del árbol, junto a Ramón, replanteándose si era buena idea clavar el arma en la garganta del otro chico, a ver si así se callaba de una buena vez.

-Papá le dijo al tío Roier que necesitaba la bandana para entrenar y el tío Roier se la dejó -habló Ramón llamando la atención de los dos adultos-, pero papá insistió en que el tío Roier se quedara con sus lentes.

El niño escondió su rostro detrás de la páginas del libro cuando Spreen se giró, fulminándole con la mirada. Sabía que cuando llegaran a casa se iba a llevar un buen regaño.

Quackity intentó aguantarse la risa, deleitado con las reacciones de Spreen, quien al escucharle, dirigió su mirada en su dirección. Quackity tuvo que tragarse sus risas y burlas, atemorizado ante el amenazante aura que tenía el híbrido de oso.

-Está bien wey, que no te de pena -Quackity se encogió de hombros, dando unos pasos hacia atrás-. Mira que hora es, me voy, que os vaya bien.

Y, después de conseguir lo que quería molestando a Spreen, Quackity caminó a paso rápido alejándose de la escena, temeroso de la tensión que se podía percibir. Mientras, el híbrido se tapaba el rostro con ambas manos, avergonzado de toda la situación. Miró enfadado a Ramón quien seguía escondido detrás de su libro, ignorando a su padre.

-En casa hablamos Ramón.

Y con eso el niño sabía que la había cagado.

Notes:

Aquí está el One-Shot que prometí, es cortito, pero me apetecía escribir algo con esta temática.

Quería hablar sobre lo que ha pasado recientemente respecto al tema de los ships con Spreen. Básicamente comentó que le molestaba el contenido NSFW con él y que le llegaran Fanarts o Fanfics, pero que no le molestan los ships. Ha habido mucha gente que se ha bajado del barco y es entendible. Sin embargo mi contenido se limita a cosas fluff y softies de ellos, por lo que por ahora no voy a borrar ninguno de los fics Spiderbear, ya que respetan sus boundaries. Además seguiré escribiendo de está pareja en un futuro cuando todo se calme. ^^

Dicho esto gracias por leer, bye!! <3