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Todo Lo Hago Por Ti

Summary:

¿Que pasaría si Odasaku no hubiera muerto y no fuera parte de la port mafia?. Dazai es el ejecutivo más joven de la mafia y sabe que en cuanto muera Mori él tendrá que volverse el siguiente jefe. Un día entre las sombras aparece ante él un hombre de negro, el cual dice que le mostrará la verdad. Dazai no sabe de lo que habla aquel hombre, así que acepta. Ahora tiene los recuerdos de él mismo, pero de otra dimensión. Entre aquellos recuerdos se encuentra el nombre de Odasaku y como es un nombre tan misterioso y nuevo para él, decide buscarlo, pero al final nada sale como él esperaría.

Chapter Text

Hoy de nuevo desperté, qué mala suerte la mía, al parecer no me hizo algún efecto la sobredosis de anoche. Me senté a orilla de la cama y tomé mi celular. Eran las doce de la tarde y tenía más de veinte llamadas perdidas de Mori, intenté llamarle, pero no contesto. Lo intenté de nuevo, pero tampoco respondió.

Durante más de diez minutos me quedé mirando a la nada, aún me dolía todo el cuerpo y era de lo peor, así que procuraba no moverme demasiado. Justo antes de ponerme de pie escuché que tocaron a la puerta. Mire a la puerta y me quedé en silencio esperando que se aburriera de tocar y solo se fuera. O eso pensaba hacer hasta que la persona del otro lado hablo.

—Señor Dazai, el jefe lo espera en su oficina. Por favor abra y venga conmigo.

—¡Ya voy!. Solo dame cinco minutos —grité mientras me ponía de pie—.

Tomé mi saco de prisa y me lo puse, por encima me puse mi gabardina y tomé mi celular, lo guardé en mi bolsillo izquierdo junto con un poco de dinero que tenía sobre el escritorio, y abrí la puerta. Un hombre alto y no tan delgado con un traje y lentes negros me esperaba fuera. Cuando me vio salir me escolto hacia su auto e hizo que subiera la parte trasera del auto, él subió a la parte de enfrente y comenzó a conducir.

En casi todo el camino, aquel hombre se volteaba a mirarme, aunque fueran por pocos segundos era incómodo y se le notaba nervioso, bastante nervioso al punto de llegar a ser fastidioso.

—¿Por qué estás tan nervioso? —le pregunté—.

Él me volteo a ver y de vuelta giro hacia adelante, al camino.

—No estoy nervioso, es solo que… Oh, llegamos señor.

El hombre se orilló, se bajó del auto y me abrió la puerta. Yo salí y caminé hacia la entrada.

Por fuera del edificio y a orilla de la entrada había dos hombres con traje y gafas negras. Ambos hombres se encargaban de vigilar la entrada y ver qué personas entraban y salían. Yo por supuesto era un ejecutivo de la mafia, así que no tuve problemas para entrar. Entre y subí al ascensor, presione el botón del último piso y solo espere a llegar.

Llegue al último piso y baje del ascensor. Antes de llegar a la oficina del jefe tenías que pasar por un largo y oscuro pasillo, y eso fue lo que hice. Llegue al final del pasillo, y al final había una enorme puerta junto con dos hombres que al igual que los que vigilaban la entrada, vestían de negro y estaban a los alrededores de aquella enorme puerta. Me acerqué a los hombres y me identifiqué.

—Soy el ejecutivo Osamu Dazai y el jefe quiere verme.

—Adelante —dijo uno de los hombres, mientras que con ayuda del segundo hombre abrían la enorme puerta—.

Entre, y por lo que podía ver el jefe ya me estaba esperando sentado en su escritorio, mirándome fijamente y con sus dos manos entrecruzadas debajo de su barbilla. Me acerqué a su escritorio e hice una reverencia ante él dándole las buenas tardes.

—Por fin vienes Dazai, estuve buscándote toda la mañana.

—Perdóneme, señor, es que-

—Te llamé porque te necesito para una misión —dijo después de interrumpirme y alzo la mano entregándome unos papeles que había tomado de su escritorio—. Toda la información necesaria está en esos papeles, así que procura traerme un informe sobre eso para mañana.

Mire los papeles y los leí, aunque parecían pocos, contenían demasiada información y al momento de llegar a la última página me percate de un error.

—Disculpe, señor, creo que hay un error en esto.

—¿Sí? Dime, ¿cuál es el error?.

—Parece que en la última página dice que debo de hacerlo solo y-

—No hay ningún error, deberás hacer esta misión por ti mismo, ¿O es acaso que necesitas ayuda? —dijo tras interrumpirme de nuevo—. Si la necesitas podrías pedir ayuda a Hirotsu, aunque ahora mismo está muy ocupado.

—No es eso, señor, es solo que tendré que ir a los barrios bajos y-

—Entonces está decidido, iras solo. Quiero el informe para hoy mismo, así que será mejor que te apresures en ir —habló tras interrumpirme por tercera vez—.

Antes de dar la vuelta di una pequeña reverencia como despedida y seguí por mi camino. Salí de la oficina y me dispuse a salir de inmediato del lugar para dirigirme a los barrios bajos. No era la primera vez que iba así que sería fácil y no necesitaría la ayuda de nadie. Solo pensé que había un error en la información porque Mori siempre me hace trabajar con Chuuya este de acuerdo o no.

[…]

En cuanto llegué a los barrios bajos, comencé a mirar a todas partes, había millones de casas destruidas, millones de personas en el suelo pidiendo limosna, y los pocos niños que había peleaban y robaban comida. También había uno que otro grupo que se encargaba de intimidar y robar las pertenencias de los demás. Por supuesto, no era la primera vez que estaba aquí, pero seguía siendo igual de impresionante ver como este sitio caía en más miseria todos los días.

Por más de dos horas solo me dediqué a averiguar la ubicación del hombre que buscaba, pero por más que le preguntaba a la gente del lugar nunca me supieron decir nada acerca de él. O eso creía.

Mientras caminaba en los rincones más bajos me tope con una que otra persona que sabía algo sobre aquel hombre, así que poco a poco fui descubriendo su escondite, pero para cuando pensé haberlo encontrado fue todo lo contrario.

El supuesto escondite era un callejón oscuro y sin salida, y en verdad parecía que él iba a estar ahí, tenía esperanza de que lo estuviera, pero en vez de eso entre las sombras una voz me habló.

—Oye niño, ¿buscas a ese hombre de lentes?.

—¿Por qué? ¿Usted sabe dónde está?.

—Por supuesto, yo lo sé todo, pero no encontrarás aquí.

—Supongo que empecé mi búsqueda por el lado equivocado.

—Eso parece, pero sabes, tengo información mil veces mejor que la de ese tipo de lentes.

—¿A qué clase de información te refieres?.

—¿No te gustaría saber la verdad de este miserable mundo?.

—¿La verdad?.