Work Text:
#RiderQuill (posible spoiler idk)
No recordaba que los edificios fuesen tan grandes ni tampoco cómo es que sabía un jugo de naranja, no es lo que esperaba, pero tampoco podía decir nada al respecto sin sonar imprudente. Es decir, lo es, claro que es imprudente, pero no con Richard, al menos no por ahora.
El centurión tiene en las manos el walkman de Peter y lo mira como si fuese algo sacado de la basura. Eso lo ofende muchísimo.
—¿Un walkman? Que vintage.
Richard bebe de su vaso antes de recargarse en el respaldo del banco donde está y le devuelve el aparato. Peter frunce el seño intercalando una mirada recelosa entre Rich y su viejo walkman.
—¿Qué significa eso?
—La gente ya no usa auriculares ni lleva los cassettes en la mochila—explica brevemente, con un poco de obviedad—. Todo está en Spotify.
—¿Y que hay del VHS?
—No más Blockbuster. Ni siquiera CD's o memorias USB.
Rich realmente está divertidísimo con esto, es decir, él jamás fue un hombre de tecnología y hasta cierto punto, se sentía como un extraterrestre de verdad, al menos hasta que Peter Quill llegó a su puerta con un walkman en la cinturilla y una cazadora tipo Indiana Jones. Un walkman, jesucristo.
Richard le da un mordisco a su sandwich a la vez que Peter le toma a su jugo antes de decir:—No entiendo esas homoclaves, así qué supongo que tendrás que llevarme hacia allí para descubrirlo.
—¿Es la forma más patética en la que ligas ahora?
—No estoy ligando—Peter frunció las cejas—, quiero que me lleves a comprar un Spotify, después puedes desaparecer para siempre como antes.
—En primer lugar, necesitas un celular. En segundo—levanto un dedo acusadoramente—, no me has visto desde hace años, no me vas a sacar de tu vida tan fácilmente.
—De acuerdo. ¿Tregua?
—Esto no funciona así.
—Vamos, vaquero. Eres la única persona que me queda en la tierra, no hagas que me arrepienta de esto.
Y como la primera vez que lo vio, Richard no puede ocultar el rubor que se extiende por su rostro. Una pequeña sonrisa se dibuja en sus labios y entonces, saca su celular.
Hace unas horas, Peter tocó a la puerta de la casa de la madre de Richard, quién un poco sorprendida lo hizo pasar. Le dio un abrazo asfixiante apenas lo vió y Richard pensó que todo estaría bien entre ambos después de todo lo que ocurrió, sin embargo, había roto accidentalmente uno de sus auriculares cuando manoteo para corresponderle y el ex-devastador volvió a molestarse; Rich prometió llevarlo a comprar unos nuevos audífonos inalámbricos en Apple, eso hasta que Peter le mostró el aparatejo y tuvo que tomarse un segundo. Resultaba gracioso como Peter era la única persona en ponerlo alegre y molesto al mismo tiempo.
Peter regresaba a la tierra después de muchos años, así que su deber como el único Terrano no familiar que lo conocía, prometió ponerlo al día.
Richard tiene una tenue capa de vello facial ahora, es más grande y musculoso. Los años como defensor intergaláctico le sentaron tan bien, ha cambiado, por supuesto, Peter también lo hizo; aún está en sus ojos esa mirada profunda que Peter encontraba atractiva cuando lo conoció, con esa actitud de James Dean y el cabello revuelto.
Se conocieron antes de que Peter se convirtiera en un Guardián de la Galaxia y antes de que Richard enfrentará a la Aniquilación, dejaron de seguirse el rastro cuando está misma arrasó con el cuerpo de los Nova Corps y Richard se viese obligado a andar solo con Worldmind por el inmenso universo. Peter habría intentado convencerlo de unirse a él como devastador sin éxito y eso fue todo.
De eso hacia ya casi quince años terranos.
A Quill le gusta recordarlo como un romance adolescente. Por eso, cuando supo que ahora él estaba en la tierra no dudo ni un segundo en buscarlo. Y admite que pensó que ese encuentro iba a ser totalmente diferente, tal vez Richard lo recibiría con un beso apasionado o prepararía una cena glamurosa, quién sabe, cualquier cosa menos que le invitase un subway de jamón y un jugo de naranja orgánico y que se burlara de su walkman.
—Podría hacer una playlist para ti—Richard le acerca el celular y pone una canción aleatoria de su biblioteca—, compraremos un celular y sincronizare nuestras cuentas para que lo entiendas más rápido ¿Vale?
Así que el sándwich se enfría y Richard pasa el rato mostrándole como agregar canciones a la biblioteca y como hacer listas de reproducción específicas. El centurión crea una playlist pública con el nombre de Star-Lord con las canciones que Peter recuerda al momento y Rider le dice que no pasa nada si no recuerda alguna, porque él puede agregar la que quiera cuando consiga un celular para él.
Peter tiene esa sonrisa estúpida en el rostro que solo significa que descubrió el mejor invento del mundo y que no habría podido entenderlo sin ayuda del cabeza de cubeta.
—¿Puedes mostrarle a Cosmo un par de canciones que sé que le gustarán?—pregunta tímidamente Richard, Quill tiene su celular aún así que levanta el rostro un poco para verlo—, claro, cuando tú puedas y cuando lo veas.
—Sí, obvio que sí.
—Gracias.
Peter aún lo observa, su mente aún trata de entender cómo podría enviarle canciones de Spotify a Cosmo. ¿Telepáticamente?
—¿Cómo -?
—Cielos, tenemos que conseguir un iPod—Richard lo interrumpe—, bueno, tendré que descargar a Beyoncé ilegalmente, en el espacio no hay cargos por pirateria.
—¿También se crean playlist en esa cosa?
—Carpetas—lo corrige—, bueno sí, es la misma mierda.
—Okey, ¿Cómo consigo un celular?—Richard sonríe por el entusiasmo que esté descubrimiento provoca en Peter—, me gustaría enviar también un par de canciones.
—Bueno, espero que no tengas nada que hacer por hoy.
