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Lan Sizhui
Lan Sizhui es, probablemente, el primero en darse cuenta de lo complicado que es el amor. También es el primero en comprender por qué su padre sacrificó tanto por su amor hacia Wei Wuxian y lo difícil que tuvo que ser para él mantenerse en el camino correcto de las normas de Gusu Lan mientras deseaba proteger a su alma gemela. Es más, con la madurez que lo caracteriza, él sabe que su situación no se compara a lo que sus padres tuvieron que vivir; solo puede vivir con ese dolor en su pecho. Si para él duele verla llorar, ¿cómo debió ser para el honorable Hanguang-jun observar como Wei Wuxian se consumía a sí mismo, encaminándose hacia la locura?
Jin Ling es... complicada de entender. Aun cuando la conoce desde hace tres largos meses, ha oído sobre ella en las ocasiones que ha salido fuera de los Recesos de Nubes. La pequeña sobrina del líder de la secta Jiang, sobrina del líder de la secta Jin e hija de las pobres víctimas del Patriarca Yiling, Jin Zixuan y Jiang Yanli. Los rumores y los chismes no están permitidos en los Recesos de Nubes, pero el mundo exterior parece tener como entretenimiento principal hablar de los demás. Era, pues, difícil no saber quién era Jin Ling.
—¡Ah, esa mocosa malcriada! Se nota que ha crecido sin padres. Debido a eso, la han mimado demasiado.
—Bueno, la mitad de su tiempo lo pasa en la ostentosa Lanling Jin, ¿qué podríamos esperar de ella?
—¡Nada justifica su actitud de mierda! ¡Esa niña se cree demasiado por ser una Jin! ¡Ugh, si su padre, tan honorable como fue, la viera ahora mismo, moriría de vergüenza! ¡Él la habría educado bien!
—Uno de sus tíos es el hijo de una puta, el otro fue incapaz de contener al Patriarca Yiling... ¿Qué podíamos esperar de ambos? Es una suerte que Yunmeng Jiang y Lanling Jin sigan en pie.
—Shh, no digas eso en voz alta... Si alguien te escucha, ¿qué crees que sucederá contigo? ¡Incluso si tienes razón, el hijo bastardo del anterior líder de la secta Jin sigue siendo el cultivador jefe! ¿Sabes lo que hizo tras el asesinato de su hijo? ¡Aun me da escalofríos de solo recordarlo! Y, ¿recuerdas lo que se dice de la ira de Sandu Sengshou?
—Cierto... quizás deberíamos detenernos...
No es que Lan Sizhui deseara escuchar. Él es un fiel seguidor de las normas de Gusu Lan (la mayor parte del tiempo, al menos), pero su compañero y amigo de la infancia, Lan Jingyi, parecía bastante interesado en olvidar las reglas para escuchar más de la entonces desconocida Jin Ling.
—¡Ella parece ser una auténtica mocosa malcriada! —expresó, con una mueca de molestia, su amigo.
—¡Lan Jingyi, recuerda las reglas!
—¡Perdón!
Dos reglas rotas en apenas unos segundos; nada a lo que Jingyi no esté acostumbrado.
La primera vez que la vio, escondiéndose detrás del cuerpo imponente y colérico de su tío, Jiang-zhongzhu, todos esos comentarios que alguna vez escuchó acudieron a su mente como una tormenta no deseada. Entonces, él solo pudo pensar en lo ciertos y, a la vez, inciertos, que eran. Porque, si bien Jin Ling era una mocosa malcriada, amante de ladrar mucho y morder poco, también parecía cargar con un intenso dolor en sus ojos.
<<—Ella actua como si supiera que todo el mundo espera de ella una niña sin educación>> se dio cuenta Sizhui.
Sintió pena. No es como si alguna vez fuera a decirlo en voz alta. Conociendo el orgullo alto de Jin Ling, saber eso podría molestarla muchísimo.
Muchas misiones en conjunto y unos cuantos encuentros de casualidad después, en el período de tres meses, Sizhui solo puede contener el deseo de posar sus manos sobre su pecho, donde su corazón se encoje al darse cuenta del poco tiempo que ha necesitado para enamorarse de ella. Pero, de nuevo, ¿no dicen los rumores que Hanguang-jun se enamoró de Wei Wuxian a primera vista? ¿Es posible un amor como ese? Él no tiene la respuesta, pero sí sabe lo que él está sintiendo cuando la ve tan desolada, sollozando en los brazos de su tío.
Él apenas se acaba de enterar, como todo el mundo, de lo que ha sucedido en el templo. El complot de Nie Huaisang contra el asesino de su hermano y la muerte de Jin Guangyao a manos de Lan Xichen, engañado por el mismísimo Nie Huaisang para atacar.
Lan Sizhui ha crecido oyendo maravillas de la Venerada Triada. Los tres cultivadores que, para mostrarle al mundo lo unidos que estaban, dando esperanza al mundo del cultivo tras una desoladora guerra, se unieron en votos de hermandad. El honorable y perfecto Lan Xichen, el poderoso y orgulloso Nie Mingjue y el recién descubierto, pero inteligente, Jin Guangyao. Ante los ojos de todo el mundo del cultivo, unieron sus vidas en una promesa, un lazo de hermanos, prometiendo estar juntos para siempre. Nie Mingjue murió unos pocos años después por una desviación de qi, dejando a la Venerada Triada como un dúo.
¿Quién habría dicho, durante esos años, que todo era falso? Que Nie Mingjue sufrió una desviación de qi provocada por Jin Guangyao, que este mismo había guardado rencor por su hermano jurado por motivos que muchos desconocen y, motivado por Jin Guangshan, lo asesinaría. Que Lan Xichen había preferido vivir una mentira, mirando a otro lado constantemente, engañando sus ojos y su corazón al pensar que todos los rumores sobre su querido A-Yao eran falsos.
Pero, él solo puede comprenderlo desde la perspectiva de un espectador. Le duele pensar en lo mucho que debe estar sufriendo su líder de secta al descubrir todas las mentiras que él mismo deseó ocultarse, haciéndose el ciego. El rostro forzadamente serio y ojos sombríos poco naturales en Zewu-jun dicen más que cualquier palabra. No puede entender la obsesiva venganza del líder de secta Nie, pero sabe que ha estado sufriendo muchísimo si, para seguir adelante, ha necesitado arrasar con tanta gente inocente en el proceso. Él no se olvida que Mo Xuanyu murió por esta misma causa, o como Qin Su también terminó muerta, siendo totalmente inocente.
<<—Si el honor de Chifeng-zun es cierto, ¿habría aprovado las acciones de su hermano pequeño?>> él se cuestiona.
Él apenas puede comprender cómo se está sintiendo Jin Ling en estos instantes tan duros. Ella tiene todo el derecho de llorar, escondiendo su rostro en el torso de Sandu Sengshou y apretando sus manos con fuerza sobre la túnica púrpura del hombre. El rostro del líder de secta refleja cuánto dolor siente al verla tan destrozada; su mundo se ha caído y cambiado en muy poco tiempo. Ha odiado a quién no lo merecía por una mentira que ha durado demasiado tiempo y ha amado al culpable de todas sus desgracias. Y, peor que eso, no es tan fácil dejar de odiar y dejar de amar con tan solo saber una verdad. Tomará tiempo. Pero Jin Ling, la actual Jin Ling, con sus catorce años, no lo comprende como lo hace Jiang Cheng, Lan Sizhui o el propio Wen Ning.
En la secta Gusu Lan hay cuatro mil normas. Zewu-jun mencionó que, hace trece años, eran tres mil, pero tras los sucesos relacionados con el Patriarca Yiling, se añadieron mil más. Lan Sizhui sabe que dejarse llevar por sus impulsos incumpliría, por lo menos, diez normas diferentes. El solo hecho de estar sintiendo tan intensamente estas emociones de amor, dolor, culpa y desolación por una persona ajena a él ya incumple una. Anhelar con tanto deseo el abrazarla, acariciar su cabello, besar su frente y susurrarle que él estará siempre a su lado incumple otras dos.
Él aprieta sus dos manos y recita en su cabeza la sección de normas correspondiente para no ir hacia ella. De todas formas, ¿qué haría él ahí, a parte de desentonar y molestarlos? Lan Sizhui no es de la familia. No es un Jiang, ni un Jin. Apenas se conocen desde hace tres meses, ¿no sería molesto para ella que él se involucre en sus asuntos familiares? Y, si la mirada fulminante de Sandu Sengshou es un indicativo, es posible que tampoco sea bienvenido. Así que recita las normas, respira profundamente y se da media vuelta.
El llanto de Jin Ling lo persigue hasta bien alejado del templo.
Pero, ahora que es conocedor de sus sentimientos tan intensos, Sizhui siente que no puede dejarlos atrás. Este amor lo perseguirá por siempre, lo cual está bien. Quizás le pida consejos a Wei Wuxian sobre como conquistar el corazón de una dama tan orgullosa como ella. Ahora, sin embargo, es momento de dar espacio y dejarla pasar tiempo con su familia. Que llegue a un acuerdo con sus propios sentimientos, que llore todo lo que deba llorar y permitirle ser lo que todavía es: una adolescente infantil. Porque, él sabe, en pocos días, la vida de Jin Ling cambiará por siempre. Nunca más podrá ser una adolescente.
Lan Jingyi
Lan Jingyi es consciente de que no es el Lan más ejemplar que exista dentro de los Recesos de Nubes. Incluso, es conocedor de mejores ejemplos a seguir en las ramas secundarias de la secta. Es algo que ha sucedido desde pequeño. Su problema para seguir las normas y ser un ejemplo para las generaciones posteriores lo ha perseguido por siempre, así que no es nada nuevo verse a sí mismo incumpliendo varias normas en una sola acción.
Menos mal que Hanguang-jun no está aquí para verlo. Si él lo supiera... ¡Ah, no desea pensar eso! ¡El castigo sería terrible! Sobre todo porque esto involucra a Jin Ling, sobrina de Wei Wuxian. Y, diablos, ese tipo puede dar mucho miedo cuando se enfada. Por no hablar de que ella ahora es una líder de secta. Sus acciones ofenderían, por lo tanto, a la secta Jiang, a la secta Lan y a la secta Jin.
<<—Estoy en graves problemas...>> pero, Jingyi no tiene forma de escapar.
Esto tiene una historia detrás. Se suponía que él, junto algunos novatos Lan y algunos miembros de la secta Jin, salieron a una cacería conjunta para demostrar que ambas sectas seguían unidas a pesar de los acontecimientos de hace un año. La muerte del anterior líder de secta a manos de Lan Xichen fue muy resonada, junto el complot de Nie Huaisang y todas las mentiras descubiertas de Jin Guangyao. Nadie culpó a Zewu-jun, por supuesto, y todo el mundo del cultivo lamentó que el líder de Gusu Lan se encerrara. Pero los rumores de distanciamiento entre las sectas Lan y Jin han crecido demasiado y había que hacer algo.
En medio de una conversación informal entre Wei Wuxian, Jin Ling y Jiang Cheng, el Patriarca Yiling sugirió hacer un conjunto de cacerías nocturnas entre los Lan y los Jin, una al mes, durante unos cuantos meses. Eso callaría los rumores que las sectas más pequeñas habían estado difundiendo a propósito para debilitar aun más a Lanling Jin. Así es como él, el mismísimo Lan Jingyi de todas las personas, tuvo la responsabilidad de liderar un grupo de jóvenes. Más una prueba para él mismo, un movimiento demasiado evidente por parte de Lan Qiren.
Corren rumores fuertes que él será el escogido para ser el futuro líder de la secta Gusu Lan (por alguna razón que él mismo no es capaz de comprender y, si las miradas de Lan Qiren son bien interpretadas, él tampoco está muy de acuerdo). Esos rumores coinciden con el inicio de pruebas constantes de los ancianos del clan Lan, ordenadas por Zewu-jun. Por qué él quiere que sea Jingyi el candidato, y no Sizhui, es un misterio. Bueno, él es un Lan de sangre, no adoptado como el caso de su mejor amigo; pero, diablos, ¡Todos saben que Sizhui es mejor Lan que él!
Un par de contratiempos después, si bien Jin Ling y Lan Jingyi consiguieron poner a salvo a sus respectivos aprendices, ellos han quedado encerrados en una cueva con un sello misterioso. Ahora, les toca estudiar el sello para saber cuál sería el método correcto para quitarlo sin causar una catástrofe. Gracias a las enseñanzas de Wei Wuxian, ambos pueden hacerlo con relativa facilidad; solo requiere tiempo. Y ese es el problema. En medio de la batalla, Jin Ling ha resultado herida en el estómago. Un corte profundo la hace sangrar escandalosamente, pero lo preocupante es el veneno que debe ser limpiado y eliminado cuanto antes.
<<—Profesional, Jingyi...>> se anima, apretando sus manos en forma de puños mientras respira profundamente. <<—Tienes que ser profesional.>>
Pero, diablos, esto es más difícil de lo que pensó en un inicio. Para empezar, debe dejarla casi desnuda para poder ayudarla a atender la herida, algo que, aun habiendo obtenido el consentimiento de la propia Jin Ling, es vergonzoso e inmoral. Por nada del mundo un Lan debería hacer esto, al menos si involucra una dama con muy poca ropa que no sea su pareja. Pero, maldita sea, ¿cómo accede él a la herida si no abre las túnicas? Incluso si no son abiertas del todo, deja ver demasiado. La vida de Jin Ling está por encima de cualquier norma estúpida.
—Vale, voy a limpiar tu herida —él murmura mientras la ayuda a tumbarse sobre el suelo rocoso, acomodando su cabeza con mucho cuidado —. Respira profundamente, puede que duela un poco.
—Está bien... —ella jadea —. No soy tan delicada. Solo hazlo.
—¡Encima que quiero ayudar!
—¡No te he dicho nada!
—¡Mocosa!
—¡Idiota!
Lan Jingyi resopla, rodando sus ojos, pero la sonrisa posterior delata su no enfado. Jin Ling se echa a reír, luego tose y, finalmente, cierra los ojos, permitiéndose relajar su cuerpo y descansar. Ella está confiando plenamente en Jingyi, lo cual es tan conmovedor como preocupante. Que ella se sienta a salvo, en una cueva sellada, al lado de un hombre es extraño. La mayor parte de las mujeres estarían un poco en alerta, por si acaso. Quizás el factor “estar encerrada con un Lan” ayude, pero él es conocido por no ser el Lan más ejemplar. Incluso siendo amigos, ¿es seguro para ella confiar ciegamente en quedarse medio desnuda al lado de él?
Realmente lo conmueve. Su corazón da un salto, sus mejillas se enrojecen y él, en silencio, maldice a su propio cuerpo. Con una mano que tapa su boca, se da cuenta de lo fuerte que está reaccionando a una situación tan urgente.
<<—Malditas hormonas... ¡Haz lo que Sizhui haría!>>
Su amigo no pensaría antes con la entrepierna que con la cabeza. Lamentablemente, él es Lan Jingyi, apasionado de corazón, torpe de mente, pero con buenas intenciones en todo lo que hace. Así que respira profundamente, recita las normas y se recuerda no traicionar la hermosa confianza de Jin Ling en él.
Solo pensar en ella mirándolo con ojos repletos de dolor, con lágrimas ante la traición, duele. Duele como el infierno.
Así que, intentando ser buena persona, retira las túnicas y limpia la herida con ayuda de su qi. Jin Ling parece haber caído en la inconsciencia por su falta de reacción, lo que justifica su no ayuda. Mejor así. Así todo su propio qi se centra en sanar desde dentro mientras él ayuda desde fuera.
Por treinta minutos, todo lo que Jingyi hace es centrar su qi en la herida y sus ojos en su propia mano, evitando mirar cualquier otra cosa. Hanguang-jun se decepcionaría si él falla en esto, Wei Wuxian definitivamente irá a por su cabeza si mancha el honor de Jin Ling y, diablos, ni siquiera desea pensar en Jiang-zhongzhu y su Zidian brillando con ira. Ante todo, no debe mirar. No debe pensar. Solo debe ayudar.
Cuando el color de piel de la joven ama vuelve a retomar su color original y su respiración se normaliza, él entiende que gran parte del trabajo está hecho. La herida está casi cerrada y el veneno debería haber desaparecido. De quedar algo, Jin Ling tiene un núcleo lo suficientemente poderoso como para tratarlo por ella misma. Él ya ha hecho su parte del trabajo.
Quizás es el alivio, o un descuido, pero sus ojos se desvían hacia arriba buscando observar el rostro de Jin Ling. En el camino, Jingyi se da cuenta de que las túnicas están lo suficientemente abiertas como para dejar ver parte de sus pechos. No es la gran cosa. Jingyi ha visto mujeres fuera de los Recesos de las Nubes que llevan escotes que dejan ver mucho más que esto, pero... ellas no son Jin Ling. Su corazón no late de esta manera cuando las mira. Su cuerpo ni siquiera reacciona. De hacerlo, un solo pensamiento a las reglas es suficiente para tranquilizarse. No es un problema.
Con la joven ama, todo siempre es diferente. Él reconoce estos síntomas. Son los mismos que tiene cuando ve desnudo a Lan Sizhui o cuando Zizhen le da por lanzarse contra él hasta abrazarlo, rozando su cuerpo contra el propio.
<<—Los Lan tenemos la maldición de amar solo a una persona de por vida. Románticamente lo llaman alma gemela, pero es solo una maldición que te lleva al sufrimiento —había dicho Lan Qiren, cuando era más joven —. Tú eres un Lan de la familia principal, no eres diferente. Ten cuidado. Aléjate de esos pensamientos>>
Si eso es cierto... ¿por qué él tiene sentimientos por tres personas? Sabía que le gustaba Sizhui, lo cual no es raro. Su amigo es fácil de amar. Dulce, hermoso, educado, complementario a él. Pueden hablar de todo, confían ciegamente el uno en el otro y sus cualidades se unen formando un todo. Luego, se extrañó cuando entendió que amaba a Zizhen, su romántico amigo. El heredero de la secta Ouyang también es atractivo, destaca en cuanto a su cultivo y es bastante más inteligente que su propio padre, lo cual ha sido destacado en más de una sola ocasión; también es leal como amigo y romántico, si sus constantes comentarios por tener un romance de novela son algo en lo que basarse.
Ahora, mientras retira sus ojos de los pechos de Jin Ling para observarla dormir, él suspira cuando entiende que tiene sentimientos por una tercera persona. Esto lo complica todo. Quizás necesite una charla urgente con alguien, pero ¿a quién le confiesa esto? ¿Hanguang-jun? Imposible. Es muy buena persona, pero no entiende sobre amar a alguien más que no sea Wei Wuxian, ¿cómo podría comprender su problema? ¿Zewu-jun? Es evidente que él amó como más que un amigo a Jin Guangyao, pero ¿tiene la mente lo suficientemente abierta como para entender a Jingyi? Lan Qiren no es una opción. Y, los ancianos del clan, mucho menos.
—Mira lo que me causas... —él murmura, molesto —. Me siento como un tonto.
Quedarse a solas mucho tiempo con una mujer, desnudarla, observarla con lujuria, insultar, tener pensamientos pecaminosos, amar pecaminosamente a tres personas, el fuerte deseo de abrazarla y hacerla dormir en su regazo... ¿Cuántas normas está rompiendo en un solo instante? Y, sobre todo ¿Cuándo comenzó a tener estos sentimientos por ella?
Ouyang Zizhen
A Zizhen no le gusta pensar que el amor es complicado. Le gusta leer novelas románticas, las mismas que esconde de su padre porque él cree que eso es algo exclusivo para mujeres. Las lee en sus ratos libres, en secreto, mientras sueña que él es uno de los protagonistas teniendo un amor fantasioso. Más joven, pensaba que algo así era posible. Ahora sabe que las fantasías son eso, una mentira, pero no lo desmotiva. El amor es hermoso cuando es correspondido y, si se ama de verdad, puede superarlo todo. Wei Wuxian y Lan Wangji son la prueba viviente de que si se ama bien, todo puede ser posible.
A menudo, él prefiere ignorar los detalles más crudos de la historia de sus dos ejemplos a seguir. Que el amor de Lan Wangji no llegó a Wei Wuxian cuando más se necesitaba, ni lo salvó de morir la primera vez. Él solo se centra en como Hanguang-jun rompió las normas más importantes por él, recibiendo duros latigazos y un castigo de varios años de encierro mientras sanaba de unas heridas que podrían haber causado su muerte. En como lo buscó por años, lo amó fielmente y, tras una segunda oportunidad, no le volvió a fallar.
Cuando empezó a interactuar con Jin Ling, en el período de tres meses, junto a Lan Sizhui y Lan Jingyi, el deseo del romance creció más que nunca. Ella es todo lo que él desea. Es hermosa como ninguna cultivadora lo puede llegar a ser. Posee la fuerza mental suficiente para levantarse siempre que se cae, intentando e intentando hasta lograr su objetivo. Es infantil, pero sus rabietas y sus llantos son adorables. Y, diablos, es una gran amiga que lo ayudó en muchos momentos. ¡Incluso le gritó charlas motivacionales, mezcladas con algún insulto y un golpe en le pecho!
Chistes fuera, Jin Ling es muy tierna. Ouyang Zizhen lo sospechaba, pero ahora puede verlo con sus propios ojos. La ternura y la dulzura de una dama que, en un estado normal y sobrio, tiene demasiado dolor como para expresarse decentemente. Borracha, sin embargo, es libre.
Es un poco indecente la manera en la cual están a solas en una habitación. Solo esto haría que su padre gritara escandalizado y Jiang-zhongzhu lo golpeara con su látigo. El honor de una dama puede ser fácilmente cuestionado solo por eso, él lo sabe. Pero no la toca más allá de la cintura, castamente, como su padre le ha enseñado. Ni siquiera se le cruza el pensamiento. Solo desea mirarla, adorarla y fantasear en hacerla sonreír como lo hace ahora, libre de toda ira.
Han bebido con los Lan y, en algún momento, se han separado. Lan Sizhui y Lan Jingyi desaparecieron primero, siendo seguidos por Zizhen y Jin Ling. Él planeaba irse a su habitación después de asegurarse que la joven ama estuviera bien, pero tras ser abrazado por una hermosa Jin Ling con ojos lagrimeantes y un puchero infantil, él no pudo negarse a quedarse con ella hasta dormirse.
Para alegrarla, él empezó a relatar anécdotas de su infancia, algunas de las cuales dejan en muy mal lugar a su padre. No importa, pues el objetivo está cumplido. Ella no solo empezó a reírse como jamás la ha oído hacerlo, sino que, además, abrazada a él, empezó a relatar sus propias historias felices en las cuales puso en problemas tanto a Jiang Cheng como a Jin Guangyao por sus constantes travesuras.
Ahora, tras sus respectivos ataques de risa, están abrazados en la cama, tumbados. Ella está sobre él, mirándolo fijamente. Zizhen le dedica una sonrisa, alza su mano y empieza a acariciar los largos cabellos lacios y sueltos de la joven ama.
—Eres adorable... —ella dice, de repente —. Y muy agradable.
—¿Te resulto agradable? —Él se sonroja —. Tú eres hermosa.
—Lo sé. Gracias.
Él se ríe a carcajadas. ¡Jin Ling es Jin Ling, incluso borracha!
—¿Dónde quedó el comportamiento digno de una dama?
—No voy a fingir que no soy hermosa. —Ella se queja —. Tú también eres atractivo. No sé como se ve tu madre, pero no te pareces a tu padre. Tu madre debe ser hermosa.
—Ella lo es.
—Entonces, te pareces a ella.
—Eso dicen muchos —él confirma, continuando con sus mimos a Jin Ling —. Ella es una auténtica belleza. Supongo que debo sentirme agradecido por haberlo heredado de ella.
—Yo no sé a quién me parezco —Jin Ling confiesa, acomodándose un poco más cerca de Zizhen —. Todos dicen, a mis espaldas, que mi madre no era una belleza. He oído que su atractivo era promedio, pero poseía un corazón puro. También dicen que mi padre era, sin embargo, un hombre muy atractivo. Me da igual lo que todos digan. Yo sé que mi madre debió ser muy bella, por dentro y por fuera.
—La belleza es relativa —él susurra —. Lo que a mí me parece bonito, no tiene por qué ser bonito para ti.
—¿Verdad? Eso mismo digo yo. Mi tío sonríe cuando lo digo y dice que mamá era la más hermosa de todas las mujeres. Estamos de acuerdo en eso.
—Yo creo que tú eres la más hermosa mujer de toda nuestra generación —se atreve a decir Zizhen, muy sonrojado y muy nervioso —. Y también creo que despiertas mucha envidia por eso mismo. He visto como atraes las miradas. Incluso los cultivadores Lan admiran tu hermosura. Creo que eres como una flor prohibida, inalcanzable por las espinas, las cuales representaría como tus dos tíos. Nadie se atrevería a tocarte por temor a despertar la ira de Yunmeng Jiang o Lanling Jin, pero todos te admiran de lejos.
Cuando vuelve a observarla, ve como ella oculta a propósito su rostro sonrojado, usando su torso y su túnica verde. Ella también es tímida, al parecer.
—No digas esas cosas...
—¿Por qué no? Es romántico admirar lo bello.
—Idiota...
Él ríe.
—Digo la verdad.
—Tonto...
—Soy tonto por ti.
—¡Ugh!
Él se queda callado. Es, quizás, lo más inteligente. El alcohol en su cuerpo le da el atrevimiento que necesita, no solo para admitirse a sí mismo que está enamorado de verdad de Jin Ling, sino también para decir sus pensamientos en voz alta. Pero no está tan borracho como para no poder callarse otros pensamientos más atrevidos. No lujuriosos, pero sí demasiado escandalosos. Querer besarla, por ejemplo.
Ella se queda dormida pocos minutos después. Él la deja tapada, le da un beso en la frente y se marcha.
Esa misma noche, Zizhen se promete a sí mismo que, de alguna manera, conquistará el corazón endurecido de Jin Ling, cueste lo que cueste.
Dos años después, formaría un pacto con Lan Sizhui y Lan Jingyi. Un pacto de amigos que han compartido muchas experiencias juntos, que confían los unos en los otros ciegamente y que han madurado en base a las experiencias. Un pacto motivado por los sentimientos que comparten hacia Jin Ling, pero también por esos sentimientos románticos que, lentamente, despertaron los unos por los otros. E, inteligentemente, un pacto secreto oculto bajo la promesa de la nueva unión de hermanos jurados que une la secta Ouyang con las sectas Lan y Jin, que sorprendió a todo el mundo del cultivo.
Lan Jingyi, futuro líder de la secta Gusu Lan; Lan Sizhui, hijo adoptado del Patriarca Yiling y Hanguang-jun, el cultivador más prometedor de la secta Lan; Ouyang Zizhen, heredero de la secta Ouyang y quién tiene el talento para hacer de su secta algo más grande y prometedor; y, contra todo pronóstico, y la única que no sabe del pacto oculto, Jin Ling, una mujer unida en un pacto que siempre ha sido únicamente entre hombres, o entre mujeres, nunca mezclados.
—¡Se han atrevido a semejante blasfemia!
—¿Una hermandad entre tres hombres y una mujer? ¿Qué será lo siguiente? ¿Es que los jóvenes de hoy en día se han vuelto locos?
—¿Una hermandad jurada mixta? ¿No es extraño? ¿Qué pretende la secta Jin con eso? ¿Verse moderna?
—¿No se siente como si estuvieran excluyendo a la secta Nie? ¿Estarán resentidos?
Jin Ling
Jin Ling cree que va a enloquecer en cualquier momento. Sí, eso es lo más probable. Se está volviendo loca o está heredando las costumbres feas de su abuelo, el mujeriego. Sí, ese que no paraba de tener sexo con toda mujer que vieran sus ojos. ¡Qué escandaloso! Pero, ¿en qué se diferencian?
El amor es entre dos personas. Eso es lo que todo el mundo le ha enseñado. Sus padres eran solo dos. Su difunto tío, Jin Guangyao, le enseñó que el amor era entre un hombre y una mujer y, a veces, en ocasiones raras, entre personas del mismo género. Wei Wuxian y Lan Wangji le mostraron que el amor entre mangas cortadas es tan hermoso como uno normalizado. Y, maldita sea, la reciente competencia entre sectas por ver quién heredará la posición de su marido es otro indicio de que, en realidad, los amores son de dos.
Y luego está ella, heredando los genes perversos de su abuelo, amando a tres hombres al mismo tiempo. ¡Si tu tío se entera de esto, definitivamente le cortará las piernas!
Lleva tanto tiempo siendo tan ciega, ¿cómo puede burlarse de Wei Wuxian si ella ha resultado ser tan ciega como él? Solo pudo darse cuenta de sus sentimientos a la fuerza. Primero, vio una dama cualquiera coquetearle a Zizhen (¿cómo se atreve, esa maldita mujer? ¡Ella le cortará las piernas!), luego, presenció como un grupo de mujeres cultivadoras hablaban de como Sizhui era el hombre ideal para casarse y pretendían enviar proposiciones (¡Ni hablar, señoritas! ¡Sizhui es demasiado bueno para todas esas lagartas!) y, por último, su cuerpo había reaccionado de manera muy vergonzosa cuando tuvo la oportunidad de dudosa ética de ver a Jingyi con tan solo unos pantalones delgados, dejando ver sus músculos, normalmente ocultos por las túnicas blancas y las muchas capas de ropa.
¡Es tan vergonzoso!
No importa lo mucho que ella se esfuerce por decidirse por uno o por otro, ¡Jin Ling es posesiva! ¡Los quiere a todos! ¡Nadie jamás le ha negado nada, ¿por qué debería renunciar a dos de sus amores?!
—¡Soy como mi abuelo! —Ella grita, a solas en su habitación —¡No puede ser! ¡No quiero ser una mujeriega! Bueno, no sé si se dice así, pero... ¡No importa! ¡No quiero ser una cualquiera! ¡Pero los quiero a los tres! ¡Es injusto! ¡Muy injusto! ¡Qué le jodan al mundo entero! ¡Abuelo, te odio! ¡Es tu culpa! ¿Cómo miraré la cara de mi tío ahora? ¿Cómo hablaré con mis amigos sabiendo esto? ¡Que deshonra! ¡Oh, si mis padres me vieran, ¿qué pensarían de mí?!
¿Debería hablarlo con Wei Wuxian? Tan burlesco como él es, también ha demostrado ser un buen tío. Quizás, después de reírse, le dé un par de consejos. Pero, diablos, es tan vergonzoso que ella no sabría como iniciar una conversación como esa. ¿Qué se supone que debe decir? ¡Oye, me he enamorado de tres hombres al mismo tiempo y los quiero a los tres, ¿qué hago?!
—Ya está... Jin Ling, tranquilícate... —Ella suspira —. Ahora tienes diecisiete años, lideras una secta desde hace casi tres años y eres responsable de muchas personas. Se supone que has madurado...
¿Qué es lo más aconsejable? ¿Los hace competir y el ganador tiene el maravilloso placer de casarse con ella? No, eso no tiene sentido. Además, ¿por qué desearían casarse con alguien como ella? Sin padres, irrespetuosa, sin educación y con berrinches. No es la mujer ideal de nadie. ¡Se parece demasiado a su Jiujiu! Oh, mierda. Su Jiujiu está en la lista negra de los casamenteros...
—¡Ah, estoy acabada! ¡Acabaré sola, sin casarme y amargada como mi Jiujiu!
No, eso no tiene por qué suceder. Su temperamento es más calmado que el de Jiang Cheng, eso es seguro. Algunos dicen que tiene la personalidad de su abuela, la cual conseguía que su propio esposo, Jin Guangshan, temblara de miedo. Una lástima que todo eso no sirviera para detener las infidelidades.
Si tan solo su otro tío, Jin Guangyao, todavía estuviera vivo... él era el adecuado para estos temas. Las cosas más vergonzosas las decía a su otro tío, temblando de miedo. Él la escucharía con una sonrisa, la abrazaría y le diría lo más adecuado para la ocasión. Pero él está muerto. Aquí, en la secta Lanling Jin, ya no tiene a nadie en quién pueda confiar de verdad. Los sirvientes son fáciles de pagar su lealtad. Las serpientes ocultas dentro de la secta atacan cuando ella se descuida un segundo. Algo como esto, de ser sabido, sería usado fácilmente en su contra.
—Mierda... ¿qué se supone que hago yo ahora con estos sentimientos?
La opción correcta es evidente. Debe ocultarlos. Si no, ¿qué más podría hacer ante esta situación? Si le es imposible escoger alguno de los tres para mandar una propuesta de matrimonio formal, porque quiere tenerlos para sí misma, entonces tendrá que luchar contra lo que siente y fingir que no hay amor romántico hacia cualquiera de los tres. No importa cuánto anhele callar de un beso a Lan Jingyi cada vez que discuten por alguna tontería, lo mucho que desee ver si de verdad se puede tener un romance intenso como lo cree Ouyang Zizhen o cuánto quiera estar siempre abrazada y ser mimada por Lan Sizhui. Algo así es un escándalo sin precedentes.
¡Además, qué diablos, ella no quiere ser como su abuelo! ¡Ese idiota se buscó la muerte por acostarse con toda mujer que se le encaprichaba! ¡No es nada extraño que terminara siendo asesinado por uno de sus hijos bastardos!
Así que, con todo el dolor de su corazón, y con un rostro apenado, Jin Ling toma la decisión de actuar como si no hubiera descubierto nada. No hay amor romántico hacia nadie. No hay deseo. No hay una necesidad ferviente de hacer cosas muy escandalosas nada dignas de ser pensadas por una dama como ella. No hay... nada. Solo existe ella, Jin Ling, líder de secta de Lanling Jin, con un corazón que no debe amar. Además, ¡no es tan malo no amar a nadie! ¡Su Jiujiu es feliz sin estar casado! (exceptuando que no lo es, y ella lo sabe. Que Jiang Cheng debería abrirse a los demás si quiere ser realmente feliz y dejar de estar tan amargado con la vida).
—Mamá, papá... —ella susurra mirando el suelo con una expresión de verdadera tristeza —, ¿qué se supone que debo hacer ahora?
¿Por qué no ser como su padre? A pesar de la dura personalidad, sin duda complicada, que este parecía poseer en su juventud, enamoró nuevamente a quién luego sería su esposa. La amó profundamente, la trató como una reina y le dio una hija hermosa. Jin Ling sabe que el romance de sus padres fue corto debido a las tragedias, pero fue verdadero e intenso. Es un romance que podría hacer llorar a su amigo Zizhen.
Ella quiere eso. Lo que tuvieron sus padres. Una persona a su lado que la mire con tanta ternura, que la ame incondicionalmente y le de una familia. Quizás, piensa Jin Ling, si tiene bebés, su tío podrá volver a recodar esos viejos tiempos cuando la criaba y resurja en él una necesidad de tener hijos propios. Quizás, si forma una familia feliz como la que formó su madre con su padre, el cuidado de y los mimos de esos bebés pudieran hacer que los antiguos hermanos, Wei Wuxian y Jiang Cheng, vuelvan a ser cercanos.
Jin Ling sueña con eso más a menudo de lo que todos creen.
—Está bien, Jin Ling, eres fuerte —se dice a sí misma —. Solo búscate un esposo. Lo amaré con el tiempo, me olvidaré de mis escandalosos sentimientos por tres personas, mis tres amigos, y tendré la familia que tanto deseo.
—Nunca cometas el error de mentirte a ti misma —le dijo una vez, hace muchos años, Jiang Cheng —. Porque, si sigues ese camino, podrías perderte y no recordar quién eres realmente.
Jin Ling debería recordar esas palabras más a menudo. Lástima que, por ahora, parece haberlas olvidado.
