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Roier's Lament

Summary:

Melissa, aquella hermosa chica que trabajaba en "Las Casualonas Bar" disfrutando cada noche de alguien nuevo entre sus brazos...

Basado en: Noel's Lament del musical Ride The Cyclone

Work Text:

La música distorcionada entre los pasillos, el sonido de los tacones de aguja golpeado contra el piso de mármol de aquellos pasillos blancos los cuales callaban cientos de lamentos.

Llegó a la puerta con contraseña y su nombre sonó por los parlantes, en ese lugar la música podía escucharse con claridad haciendo que se le pusiera la piel de gallina, un paso dentro de ese pequeño infierno de cuatro paredes y se olvidaba de quien era en realidad.

Melissa se apoderaba de ese pequeño espacio donde podía ser completamente ella, reír, bailar, cantar, beber, hacer de su vida lo que ella quisiera...

Melissa, una prostituta a la cual simplesmente le importaba disfrutar del momento sin importar si dañaba a alguien o rompía alguna familia... Sin sentimientos de por medio, simples encuentros casuales con el primer hombre que se acercara a ofrecerle algo de dinero, escuchando cada noche promesas vacías de amor...

Se subió al escenario escuchando la ovación del público, sintiendose plena, viviendo la vida que quiere, la música comenzó a sonar y con ella los movimientos de la castaña comenzaron, aprovechaba sus fuertes brazos y piernas para poder utilizar el tubo en medio del escenario para provocar con sus hermosas caderas y buenos atributos al mejor postor de la noche.

Amenazaba con pisar o patear a los mirones qué sé encontraban babeando el borde del escenario, apenas tres minutos bastaron para que las propinas para la chica se encontrarán a sus pies. Con tan solo eso podía vivir sin preocupación todo el mes, pero nunca es suficiente...

La ovación de nuevo se hizo presente todos rogaba por que la chica bailara de nuevo pero eso no pasaría. Preferia visitar personalmente a todos los presentes, ofrecerles un trago y quizá algo más.

Maximus, el proxeneta dueño de "Las Casualonas" miraba fijamente a su estrella para que ningún hijo de puta se acercara a está, pues la última vez que alguien intento sobrepasarse con ella las cosas terminaron muy mal...

El pelinegro se encontraba en su cómoda silla detrás de su escritorio mientras fumaba un cigarrillo, sus dedos se movían entre los papeles intentando desaparecer las evidencias que inculpaban al lugar.

Suaves golpes en la puerta se dejaron escuchar a lo que simplemente respondió con un "Pase" sabia que quien se trababa, no hacia falta preguntar...

–¿Qué ocurrió con Foolish? – fue directo, sin rodeos, no tenía tiempo para perder.

–No lo sé ¿por que piensas que tengo que ver con su desaparición?

–Fuiste la última en verlo Melissa, ¡¿qué carajo hiciste?!

–Solo le di su merecido a ese hijo de puta... Y si le dices a los policías de la Federación te juro que a ti también...

Una sonrisa extraña se formó en los labios de la chica, se acercó aún más al escritorio apoyando las manos en este y sus ojos se pusieron completamente negros y pequeños colmillo ansiosos por morder la piel de su jefe se dejaron ver. El hombre estaba completamente en silencio, asustado de las acciones de aquella hermosa, pero peligrosa chica.

–Así que simplemente diles que si encuentran el cuchillo lo devuelvan, que es parte importante de mi colección

Ronroneo antes de tomar el cigarrillo entre los labios del moreno darle una calada y expulsar elegantemente el humo sobre la cara de este regresando el objeto donde lo tomó.

–Sí no necesitas nada más, nos vemos luego...

Sus ojos volvieron a la normalidad, dándole una pequeña sonrisa, guiño dos de sus cuatro ojos dándose la vuelta para salir de la oficina meneando las caderas y cerrar de un portazo.

El pelinegro se acercó rapidamente al ver que uno de sus clientes intentaba tocar a la chica donde no debía, puso orden mientras la chica se alejaba acomodando su corto vestido rojo con detalles negros.

La chica bufaba con molestia mientras intentaba olvidar lo sucedido mientras buscaba con la mirada a su próxima compañía de la noche.

A lo lejos vio a aquel hombre de largos cabellos castaños, había estado un par de veces con ella en aquel lugar, junto a los otros chicos brasileños con los que frecuentaba el bar.

Se acerco al grupo de amigos, haciendo espacio entre su objetivo y otro chico de cabello rubio. Sus labios rojos formaban una linda sonrisa, el colorete en sus mejillas le daba cierto toque de dulzura.

–Hello guys~

Saludo animadamente, los cuatro chicos regresaron a verla, de abajo a arriba pero a ella solo le importaba la mirada de aquel ojiverde quien llevo una mano a la cintura de la chica de forma posesiva mientras giraba su taburete para verla mejor.

–Melissa, ¿que tal guapita?

–Todo muy bien gatinho ¿y tu? Te notó algo tenso~

Las manos de la chica fueron hacia los hombros del mayor dando un pequeño masaje, el chico simplemente suspiro disfrutando de los delgados y delicados dedos de la hermosa chica quien se había acomodado entre sus piernas en cuanto le fue posible.

–No te voy a negar que lo estoy... Aun no sabemos nada sobre Felps, Cucurucho aun no nos dice nada, es algo complicado...

–Oh... Necesitas un buen descanso, quizá un masaje con un rico final feliz~

Los dedos de la menos recorrieron desde los hombros, pasando por el cuello hasta las mejillas de este jugueteando de manera coqueta con la barba de días de este la cual le encantaba sentir recorriendo su cuerpo entero.

–Uhm... Seguro que sí... ¿Conoces un buen lugar donde pueda obtener eso guapita?~

El agarre en las caderas de esta se apretó, una sonrisa amplia se formó en los labios de ella antes de asentir y alejarse un poco del castaño bajando una mano hasta la del contrario y jalandolo suavemente.

Cellbit se despidió de sus amigos diciéndoles qué los buscaba después, aunque claramente eso no uva a pasar y ellos lo sabían, se despidieron de ambos mientras se alejaban.

En el camino a la zona VIP de Las Casualonas las manos de el brasileño no se despegaron ni un solo momento del cuerpo de la chica, al llegar a la puerta con código esta lo puso rapidamente y en cuando entraron al pasillo Cellbit no pudo contenerse más.

Jaló a la chica con delicadeza para pegarla a la pared acorralandola, comenzando a repartir besos por su cuello.

–Creo que... Estoy enamorado de ti...

Suspiro con ironia al escucharlo, enredado sus finos dedos en los cabellos castaños disfrutando de la atención.

–¿Sí gatinho?~

–Sí Melissa, estoy muy seguro...

El brasileño la cargo haciendo qué la chica enredara las piernas en la cintura de este y caminara hacia una de las tantas habitaciones para fundirse en la fantasía de sentirse amada una noche a la vez por diferente persona... 

[°°°]

La noche siguiente Melissa realizo la misma operación, buscar a alguien con quien pasar la noche, escuchando promesas de amor vacías qué nunca serán cumplidas.

Después de su show, bajó recorriendo a paso lento y sensual todo el lugar, recibiendo elogios por la mayoría de los hombres que disfrutaban de la noche.

A lo lejos vio a él único chico que había hecho a su corazón latir con rapidez, aquel con el que deseaba realmente vivir su historia de amor.

Nunca antes había visto a Spreen en aquel lugar, siempre lo veía fuera, alejado de los demás haciendo su vida en solitario, pero en ese momento estaba con Mariana y Slime.

Sin temor a ser rechazada Melissa se acerco a ese pequeño grupo tocando con delicadeza el hombro del híbrido de oso, quien rapidamente volteo, arrugó la nariz y se alejó un poco para evitar el contacto.

–¡Hola, ¿como se la están pasando?!

Habló un poco fuerte gracias al ruido de la música, una sonrisa amplia, sus mejillas enrojecidas y su corazón latiendo rápidamente delataban lo nerviosa qué estaba.

–Uhm piola...

El oso fue el único que respondió pues la pareja estaba felizmente bebiendo y dandose muestras de afecto al aprovechar que alguien más se les había unido y no incomodar demasiado a él pelinegro.

–Que bien, me alegro, nunca antes te había visto por aquí... ¿Cual es el motivo de tu visita?~

–Simplemente por que Mariana me arrastró hasta aquí

Respondió con simpleza, intentando hacer qué la chica se fuera, odiaba hablar con gente nueva, o mejor dicho, con la gente en general...

–Bueno... El parece algo ocupado ahora mismo, ¿no quieres ir a un lugar con menos ruído para... Conocernos mejor?~

La chica se acercó mas a Spreen, pasando un dedo por el pecho de este haciendo qué sé alejara rápidamente algo incómodos arrugando la nariz.

–No, gracias, mejor me voy para mi casa ya...

–Oh vamos, tomemos un par de copas únicamente, por favor... Osito~

Ignoró el comentario de la chica, bebió lo que quedaba en su vaso soltando un pequeño gruñido al sentir el leve ardor en la garganta y suspiro.

–Hey, bro, Mariana – intento llamar la atención varias veces del mencionado pero este no le escuchaba, chasqueo la lengua y comenzó a caminar hacia la salida.

Melissa hizo una pequeña mueca antes de caminar detrás de él en silencio dispuesta a no perder su oportunidad, en cuanto salieron al pasillo para el elevador el híbrido noto la presencia de la menor.

–¿Qué mierda haces? Dejame solo pelotuda

–Vamos osito, solo quiero invitarte a algo y platicar contigo

La chica lo miro haciendo un pequeño puchero, abanicando repetidas veces sus largas pestañas, el pelinegro rodó los ojos con molestia y no respondió comenzando a caminar mas rápido, ambos subieron el ascensor llegando al frio desierto haciendo qué la piel de la castaña se pusiera de gallina gracias a la poca ropa.

–¡Spreen, espera!

–What? ¿Como sabes mi nombre?

Las mejillas de la castaña se pintaron rápidamente de rojo mientras se abrazaba a si misma intentando entrar en calor.

–Oh... Jaja... ¿Casualidad?

El oso hizo una pequeña mueca y comenzó a caminar más rápido, Melissa corrió un poco para estar a su lado golpeado suavemente el brazo de este con su hombro.

–Hace bastante frio ¿no?

Siguió intentando que el mayor le ponga algo de atención pero era completamente ignorada, molesta y frustrada se adelanto unos pasos para pararse frente a él.

–¡Bueno ya, hazme caso cabrón!

–Te dije que no me interasaba estar o saber algo de ti, así que ahora vete a aquel bar puta de mierda

–Eres un completo idiota, no se ni por que me interesas tanto

La chica murmuro, se cruzo de brazos algo molesta consigo misma por ser tan terca, la paciencia del híbrido había llegado a su límite, empujó a esta con fuerza se coloco sobre ella a horcajadas frunciendo el ceño y gruñendo con fuerza.

–¿Q-qué mierda haces? – pregunto la chica algo aturdida por el golpe en la cabeza.

–Me tienes harto, no voy a permitir que una maldita puta me diga que soy un idiota.

Las grandes manos del híbrido fueron hasta el cuello de la chica apretando este sim mucha fuerza, decidido a dejarla inconsciente.

–M-mas fuerte papi~

Eso fue la gota qué derramó el vaso, la fuerza aumento drasticamente, la chica abrió los ojos con desesperación llevando ambas manos a él brazo de este intentando liberarse del agarre clavando sus uñas en el brazo de este.

La fuerza de Melissa era cada vez menos, la falta de oxígeno comenzaba a afectar, sus manos cayeron sobre su propio pecho, los lentes de Spreen habian resbalando un poco sobre su nariz por la posición haciendo que sus intensos ojos morados se notarán siento estos los últimos qué viera la chica antes de cerrar lentamente los ojos...

Roier despertó a mitad de la noche con la respiración agitada, tosio suavemente al sentir su garganta seca llevando una de sus manos a su cuello al sentir un leve dolor en este.

No era la primera vez que soñaba siendo aquella chica y tampoco seria la última, pero si era la primera vez que soñaba con aquel chico de ojos amatistas y orejas de oso, y también la primera que si sueño terminaba de aquella tragica manera..