Actions

Work Header

Stay Alive

Summary:

¿Cómo es que las cosas empeoraron hasta este punto?

En un momento, solo eran Zenitsu y Tanjirou caminando por el bosque que rodeaba la aldea. Y ahora Zenitsu corría como si su vida dependiera de ello.

La lluvia tampoco estaba facilitandole las cosas. Podía sentir sus pulmones arder con cada respiración y el lodo bajo sus pies hacía más pesado cada paso que daba, casi se había caído varias veces. Pero eso todavia no le impidió seguir avanzando.

El necesitaba encontrar a Tanjirou.

Necesitaba disculparse con Tanjirou.

Notes:

¡Hola a todos!
Estoy un poco nerviosa ya que esta es mi primera aportacion al fandom y a esta pareja, amo mucho a estos chicos y queria escribir sobre ellos.
Si se dieron cuenta o no, el titulo viene de "Stay Alive de Jungkook" escuche esa cancion en repeticion para escribir esto aun si no tiene mucho que ver con la historia.
De todas formas, me disculpo si encuentran algun error ortografico o falta de sentido en la historia, hace ya un buen rato que no publicaba nada.
Finalmente espero que disfruten esta historia <3

Work Text:

Esa debería haber sido una misión simple, solo vigilancia alrededor de un pequeño pueblo.

¿Cómo es que las cosas empeoraron hasta este punto?

En un momento, solo eran Zenitsu y Tanjirou caminando por el bosque que rodeaba la aldea. Y ahora Zenitsu corría como si su vida dependiera de ello.

Normalmente Zenitsu suele ser muy consiente de su entorno, de cada cosa y de cada sonido que le rodea. Siempre listo para correr por su vida si es necesario. Todavía no puede entender cómo ninguno de los dos se dio cuenta de que estaban siendo observados.

La lluvia tampoco estaba facilitandole las cosas. Podía sentir sus pulmones arder con cada respiración y el lodo bajo sus pies hacía más pesado cada paso que daba, casi se había caído varias veces. Pero eso todavia no le impidió seguir avanzando.

El necesitaba encontrar a Tanjirou.

Necesitaba disculparse con Tanjirou.

Ahora Zenitsu es consciente de por qué no se dio cuenta que estaban siendo observados. Estaba más centrado en discutir con Tanjirou que en la misión.
Un grave error, sin duda.

Zenitsu quiere golpearse porque ahora se da cuenta de lo estúpida que fue esa discusion, si es que podia llamarse asi.

Recuerda estar molesto desde antes de partir hacia su nueva misión.
Probablemente había sido culpa de Inosuke que habia robado parte de su desayuno esa mañana, tal vez había sido el estrés acumulado o que no había podido dormir una noche completa durante al menos una semana.

Tal vez fue porque escuchó a las chicas de la Mansión Mariposa hablar sobre cómo a Kanao le gustaba Tanjirou.

Fue pura casualidad, solo estaba buscando al chico para contarle sobre la misión que acababan de recibir cuando se encontró con Aoi en la cocina. Él le preguntó por Tanjirou y ella le dijo que estaba en el patio trasero de la mansión, cuando Zenitsu estaba por llegar a la salida escuchó las voces de las chicas. Podrían haber estado hablando entre ellas, pero gracias al agudo sentido del oído de Zenitsu bien podrían haber estado hablando justo frente a él.

—Kanao está enamorada de Tanjirou – dijo una de ellas. Zenitsu detuvo sus pasos, escondido como estaba detrás de la pared, ninguna de ellas parecio notar su presencia, y él tampoco se atrevio a asomarse.

—¡Ciertamente harían una pareja muy linda! – Dijo otra con emoción.

—¡Y se ven tan lindos juntos! ¡Tendrian niños tan adorables!

En ese momento no supo qué hacer. Todavía oculto, Zenitsu permitió que su mente se llenara con cientos de pensamientos. Cada uno más oscuro que el anterior.

Ciertamente entre Tanjiro y Zenitsu había “algo”, una relación que no tenía nombre pero que estaba ahí. Hubo muestras de cariño entre ellos, abrazos, caricias, besos. Pero siempre había sido en privado, nunca delante de otras personas.
Tampoco habían hablado mucho sobre el tema entre ellos. No porque Tanjirou no quisiera (en realidad lo intentó), sino que fue Zenitsu quien evitó el tema tanto como pudo. No estaba exactamente orgulloso de eso, pero no podía evitarlo.

Por alguna razón, la idea de que otros descubrieran que estaba enamorado de Tanjirou, que estaba saliendo con Tanjirou, lo inquietaba. Y no porque estuviera avergonzado de Tanjirou o algo por el estilo, era más una cuestión de odio hacia sí mismo. Zenitsu estaba más avergonzado de sí mismo, de no ser suficiente para darle a Tanjirou toda la felicidad que se merecía.

Pero las chicas no sabían nada de eso, por lo que Zenitsu no puede culparlas por pensar así ¿Como podrian ellas imaginar que a Tanjirou le gustaria un chico?
El pensamiento no hizo que su corazon doleriera menos.

Estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta que el sonido del metal chocando se había detenido hasta que escuchó la voz de Tanjiro sobre el sonido de su propio corazón latiendo.

—¡Buenos días Zenitsu! – Tanjiro había aparecido frente a él, la bonita sonrisa que adornaba su rostro brillante por el sudor había tomado a Zenitsu con la guardia baja, aunque rápidamente fue reemplazada por preocupación. —¿Estás bien? Te ves un poco pálido – preguntó, alcanzando la mano de Zenitsu.

Zenitsu había querido hacer todo lo posible para devolverle la sonrisa y fingir que la inseguridad no lo estaba consumiendo por dentro, pero Tanjiro ya parecía lo suficientemente preocupado por él, si veía detrás de la mentira de Zenitsu, se preocuparía aún más y Zenitsu no quería eso. Se sintió enfermo, demasiado avergonzado de mirar a Tanjiro a los ojos, asi que desvió la mirada tanto como pudo.

—¡Por supuesto que estoy preocupado, tonto! – había dicho, actuando tan dramáticamente como solía hacerlo —¡Tenemos una misión y es obvio que no quiero morir! – lo cual, en parte, no era mentira.

Antes de que Tanjiro pudiera decir algo, Zenitsu se adelantó y explicó rápidamente los detalles. Tanjiro escuchó cada palabra con mucha atencion, como siempre hacía cuando Zenitsu le hablaba, asentiendo y tarareando cuando correspondía. Cuando Zenitsu terminó, Tanjiro le dio una sonrisa tranquilizadora.

—Está bien. Solo espera un minuto, me voy a preparar para que podamos salir de inmediato – Tanjiro le sonrió antes de darse la vuelta y correr hacia su habitación.

Zenitsu trató de ignorar ese vacío en su estómago mientras observaba a Tanjiro alejarse, nuevamente culpando a Inosuke por robarle el desayuno.
Estuvo diciéndose todo el día, todo el camino a la aldea, que Kanao y Tanjiro eran amigos, que entrenaban todo el tiempo porque Tanjiro admiraba la fuerza de la chica. Así como entrenaba con Inosuke o con él, no había diferencia. No había razón para estar molesto.

Simplemente no estaba molesto. Él estaba celoso. Antes no lo sabía, pero ahora podía decir con certeza que estaba muy celoso.

Así que cuanto más se adentraban en el bosque, más Zenitsu se hundía en sus pensamientos. En algún momento del viaje, Zenitsu comenzó a hacer comentarios muy estúpidos y también muy innecesarios sobre cualquier cosa que se le ocurriera. Sabía que no debería haber dicho esas cosas, pero era difícil no hacerlo, no cuando se sentía tan abrumado e inseguro. Realmente no quiso decir nada de lo que dijo.

Su molestia aumentó cuando Tanjiro no dijo una sola palabra, había estado en silencio desde que Zenitsu comenzó a gritar, pero había una expresión en su rostro que Zenitsu no pudo entender el significado del todo ¿Fue culpa? ¿Lástima? No lo sabía, pero no estaba de humor para tratar de averiguarlo.

Entonces, lleno de ira, estuvo a punto de darse la vuelta y regresar por donde habían venido, pero un sonido extraño lo detuvo.

Todo había sucedido muy rápido.

—¡Cuidado! – Tanjiro lo habia empujado hacia atrás, casi haciéndolo caer. Confundido, Zenitsu miró hacia arriba solo para darse cuenta de que había un corte en la mejilla de Tanjiro. La sangre goteando desde la herida.

—¿Tu... tú estas...

—Estoy bien – le aseguró.

De repente habían sido emboscados por un grupo de demonios. Lo cual era bastante extraño considerando que los demonios no solían atacar en grupos.

Estaban rodeados. Y mientras Tanjiro desenvainaba su espada y se ponía en posición de pelea, Zenitsu se había quedado allí, congelado, repentinamente consciente del horrible sonido que provenía de esos demonios, sus garras se clavaban en la corteza de los árboles, su risa vibraba como si arañaran un cristal.

Debería haber hecho algo, debería haber ayudado.

—¡Zenitsu, tienes que concentrarte! – Tanjiro había gritado. —¡Tienes que moverte!

Y lo intentó. Jura por su propia vida que lo intentó. Pero estaba demasiado asustado, trató de concentrarse en el sonido de los latidos de su propio corazón pero aún podía escuchar el horrible sonido proveniente de los demonios. Incluso mover su mano para tomar su espada se había sentido como una tarea demasiado grande en ese momento, no podía hacerlo. Se sentió enfermo, inútil.

Así que Tanjirou hizo lo que pensó que era correcto en ese momento. Lo envió de regreso a la ciudad para asegurarse de que la gente estuviera a salvo.

Y Zenitsu no es estúpido (o al menos no cree que lo sea) para no darse cuenta de que Tanjirou quería enviarlo de regreso, en parte, para protegerlo. Zenitsu agarró el brazo de Tanjirou tratando de alejarlo del peligro, estaba asustado pero no quería dejar solo a Tanjirou, no cuando los demonios estaban justo en frente de ellos, Zenitsu podía escuchar su respiración, podía ver los bordes afilados de sus dientes. Pero una vez más el chico lo empujó hacia atrás.

No importó cuánto le rogó Zenitsu para que volviera con él, Tanjirou no lo hizo.

Y Zenitsu debio haberlo esperado.

Después de todo Tanjirou, quien siendo el idiota sacrificado que Zenitsu sabe que es, nunca dudó ni un segundo en poner su propia vida en peligro para salvar a las personas inocentes.

Cualquier rastro de molestia que hubiera quedado en él se desvaneció cuando Zenitsu se centró en Tanjiro. El chico estaba asustado, Zenitsu se dio cuenta de eso por el latido acelerado de su corazón y su respiración entrecortada, pero aun así le dedicó una sonrisa esperando poder asegurarle que estaría bien, que nada malo le iba a pasar.

Y esa mirada que le dio. Esa mirada rojiza que rebosaba de amor y preocupación, acompañada de ese sonido tan propio de Tanjiro hacían sentir a Zenitsu tan amado y a la vez tan culpable por siquiera atreverse a pensar que el amor que el chico le ofrecía no era sincero. Le dio ganas de llorar.

Zenitsu no tuvo más remedio que obedecerle.

Y se arrepiente tanto de hacerlo.

Con miles de escenarios corriendo por su mente sobre lo que sucedería una vez que dejara atrás a Tanjirou, Zenitsu se dio la vuelta y corrió hacia la aldea.

Apenas se movió un par de metros, los sonidos producidos por la pelea se hicieron presentes.

El pueblo estaba a salvo cuando llegó, por lo que reunió toda la calma que pudo encontrar entre el mar de emociones que estaba sintiendo y pidió a la gente que se alejara lo más posible de la zona cercana al bosque.

No sabe cuánto tiempo pasó antes de estar seguro de que nadie se había quedado atrás. Y cuando estuvo finalmente estuvo seguro, corrió.

—Maldita sea – escupió mientras tropezaba con la raíz de un árbol que sobresalía del suelo — ¡Tanjirou! ¡¿Dónde estás?! – Su voz sonaba desesperada y asustada y lo odiaba.

Gritar en medio de un bosque donde los demonios merodean fue probablemente la idea más estúpida que pudo haber tenido Zenitsu, pero no pueden culparlo por estar desesperado.

Con el sonido de la lluvia entorpeciendo su audición haciéndole casi imposible escuchar otra cosa que no fueran gotas de lluvia golpeando el suelo, Zenitsu se sintió al borde del colapso.

—Por favor, Tanjirou – susurró en la oscuridad entre sus pesadas respiraciones —Tienes que estar aquí en alguna parte – sollozó, sintiendo que las lágrimas amenazaban con derramarse por sus mejillas. Se sintió patético.

Zenitsu nunca podría perdonar que algo le pasara a Tanjirou y lo último que hiciera fuera discutir con él por estupideces.

Como si el universo se estuviera burlando de él, Zenitsu se resbaló apenas teniendo tiempo de reaccionar para poner sus manos frente a él para evitar golpear su rostro contra el suelo.
Le tomó un momento recuperar el aliento, y cuando trató de ponerse de pie, el dolor que le atravesó la pierna fue tan intenso que se sintió mareado.

Aparentemente se había tropezado con un agujero en el suelo, no cree que su pierna esté rota, pero Zenitsu ya no siente la fuerza para levantarse.
Con el agotamiento apoderándose de su cuerpo, Zenitsu solo podía acostarse en el suelo. El grita, sus lágrimas se mezclan con la lluvia que golpea su rostro. Puede sentir el frío filtrándose a través de su ropa empapada y cubierta de barro.

Por un largo momento, todo lo que pudo hacer fue quedarse allí, escuchando las gotas de lluvia golpear contra su cuerpo, su respiración atrapada en su garganta cada vez que la dejaba salir. Todo dolía, el suelo debajo de él se sentía húmedo, frío e incómodo. Su pierna latía cada vez que se movía un poco y ya ni siquiera se molestó en ponerse de pie.
Y todo en lo que puede pensar es en Tanjirou y cuánto quiere encontrarlo, que necesita asegurarse de que está bien.

—¡Tanjirou! – Zenitsu llamó una vez más, ignorando lo temblorosa y débil que sonaba su voz —Tanjirou... ¿puedes oírme? – Esperó una respuesta, esperó y esperó. Pero no hubo ninguna.

Y es su culpa, si no hubiera sido tan idiota, lo habría visto venir. Habría sabido que algo andaba mal y podría haberlo evitado. No habría tenido que separarse de Tanjirou.

¿Por qué es tan difícil para Zenitsu ser feliz? ¿No se lo merece? ¿Por qué siempre termina lastimado?

Lo único que quería era ser feliz con Tanjirou. Tal vez se lo merezca, había sido egoísta al querer mantener todo en secreto sin pensar si Tanjirou quería que fuera así, solo pensaba en sí mismo.

Ahora estaba atrapado aquí solo e iba a morir.

Cerró los ojos y deseó que Tanjirou estuviera a su lado, abrazándolo, consolándolo y prometiéndole que todo estaría bien, que ellos estarían bien porque Tanjirou lo amaba y Zenitsu también lo amaba y estaban destinados a estar juntos.
Deseaba que todo saliera bien porque Tanjirou merecía felicidad, Tanjirou merecía paz, Tanjirou merece todo lo bueno y hermoso de este mundo.

Entonces escucha algo.

Zenitsu abrió los ojos, un rayo cayo de nuevo, su luz iluminando el cielo entero.

Por un momento Zenitsu piensa que es su imaginación. Pero luego, el sonido se repite de nuevo, un poco más fuerte esta vez.

Al principio, Zenitsu no puede distinguir qué es, por lo que no está seguro de si debería intentar levantarse y huir de lo que sea que se acerque. Pero cuanto más se acerca, más obvio se vuelve que el sonido no provenía de cualquier animal o demonio. El ruido definitivamente provenía de una persona.

Zenitsu hace un esfuerzo por sentarse y mirar a su alrededor, tratando de encontrar de dónde proviene exactamente el sonido. Pero es inútil, gracias a la lluvia y la oscuridad del bosque, no puede ver mucho desde donde está.

Zenitsu intenta ponerse de pie, pero le duele tanto el tobillo que simplemente se vuelve a sentar, dejando escapar un doloroso suspiro. Sabe que tiene que levantarse, no hay garantía de que quienquiera que esté ahí fuera pueda verlo. Así que respira hondo y se levanta del suelo de nuevo. Hace todo lo posible por ignorar el dolor mientras trata de mantener el equilibrio.

Zenitsu da pasos lentos hacia adelante, siguiendo la dirección en la que asume que proviene el sonido, atento a cualquier señal de otra persona.
Pero el bosque es vasto y oscuro y los ojos de Zenitsu ya comienzan a sentirse cansados.

No va muy lejos cuando logra ver una sombra a lo lejos.
Zenitsu deja de caminar. Está a punto de gritar para llamar la atención de esta persona cuando el extraño se da la vuelta.

Por un momento, Zenitsu cree que está soñando.

—Tanjirou – el nombre sale como un susurro que se pierde en la lluvia.

Tanjirou parece sorprendido por un momento, como si no esperara encontrarse con Zenitsu en este lugar. Zenitsu nota que sus hombros se tensan por un breve momento antes de relajarse.
—¡Zenitsu! – él llama y Zenitsu siente que su corazón da un vuelco.

Zenitsu no espera a que Tanjirou se acerque a él antes de comenzar a correr, probablemente empeorará su lesión, pero no le importa, está muy agradecido de ver a Tanjirou en este momento.

Aunque Zenitsu no llega tan lejos antes de que su cuerpo pase factura y él vuelva a caer al suelo. Tanjirou rápidamente se arrodilla a su lado, luciendo preocupado.

—¿Estás bien? ¿Necesitas ayuda para levantarte? – Tanjirou pregunta preocupado, y Zenitsu siente que la sangre se le sube a la cabeza, no sabe por qué, pero le parece adorable, el hecho de que Tanjirou se preocupe por él después de todo lo que Zenitsu dijo.

Pero ese momento pasa y Zenitsu ni siquiera piensa en ello antes de agarrar los bordes del haori de Tanjirou y tirar de él para que caigan uno contra el otro y sus labios choquen.

Zenitsu está abrumado por la sensación cuando Tanjirou le devuelve el beso. El beso es suave, tierno y dulce. Cierra los ojos y trata de ahogarse en el beso, tratando de ignorar el dolor que sabe que sigue ahí. Quiere perderse en este beso, pero termina demasiado pronto y cuando abre los ojos se encuentra mirando la mirada preocupada de Tanjirou.

—¿Zenitsu? – Tanjirou susurra.

—Lo siento – responde Zenitsu mientras apoya su frente contra el pecho de Tanjirou, tratando de ocultar las lágrimas que se forman en sus ojos —Lo siento mucho, no debí haberte gritado antes, no quise decir todo lo que dije que tampoco, es solo que... ¡Estaba tan molesto, pero no contigo! – aclaró el rubio —Estaba molesto conmigo mismo y eso no es excusa para desquitarme contigo, no te lo merecías. ¡Y entiendo si ya no quieres tener nada que ver conmigo! Yo –

Tanjirou lo interrumpe ahuecando su mejilla y besándolo de nuevo. Zenitsu siente que las lágrimas caen sobre su rostro nuevamente cuando el sentimiento de calidez, afecto y amor que siente por Tanjirou lo inunda.
Cuando se alejan, se miran profundamente a los ojos.

—Está bien Zenitsu – dice Tanjirou suavemente.

—No, no está bien – se ahoga Zenitsu, sintiendo los sollozos creciendo dentro de él. —Dije cosas horribles solo porque estaba celoso. ¡Y eso ni siquiera es tu culpa! ¡Fui yo quien te dijo que mantuvieramos esto en secreto, y luego hice una rabieta de celos como si yo tuviera la razón! No es justo para ti porque no te pregunté qué es lo que querías, solo te arrastré conmigo a... lo que sea que sea esta relación.

Tanjirou sonríe —Zenitsu – el chico acaricia su mano debajo de su barbilla levantando su rostro para que sus narices casi se toquen —Está bien, de verdad – besa su frente.

Zenitsu deja escapar un sollozo y entierra su rostro en el pecho de Tanjirou, las lágrimas se deslizan por sus mejillas —Estaba siendo estúpido. Y esa estupidez podría haberte matado, solo porque no estaba prestando atención al trabajo.

Tanjirou se aleja, sosteniendo la cara de Zenitsu con ambas manos, limpiando las lágrimas. —Escucha, deja de menospreciarte así. No eres tonto Zenitsu, eres fuerte, eres amable, eres muchas cosas pero sobre todo eres la persona de la que estoy enamorado.

Zenitsu le devuelve la mirada —¿En serio? – pregunta en voz baja.

—Sí, de verdad – responde Tanjirou —Lo que hubiera sucedido hoy no habría sido culpa tuya, ¿de acuerdo? – acarició suavemente la mejilla de Zenitsu una vez más, depositando un pequeño beso en su sien.

—Aún así, todavía me siento culpable – murmura Zenitsu en voz baja.

Tanjirou niega con la cabeza —No te preocupes por eso. Desde esta mañana me di cuenta de que no te sentias del todo bien, no quería molestarte así que solo esperé a que tú mismo me dijeras que era lo estaba mal.

Zenitsu siente sus mejillas enrojecerse —No quería molestarte con eso.

—Nunca podrías molestarme, Zenitsu. Siempre que quieras hablar sobre algo, sin importar lo que sea, estaré allí para escuchar – Zenitsu lo mira fijamente, el sentimiento de cariño y amor por Tanjirou se vuelve más fuerte.

—Gracias – dice finalmente. Zenitsu siente que podría comenzar a llorar de nuevo solo pensando que podría haberse perdido esto. Estar en los brazos de Tanjirou, besarlo suavemente, estar cerca de él. Se siente surrealista, como un sueño, ha pasado tanto tiempo desde que Zenitsu sintió que alguien lo amaba, que realmente lo amaba. Le hizo darse cuenta de cuánto ama a este chico y lo feliz que esta de que se hayan encontrado.

Un relámpago iluminó el cielo, recordándoles la situación en la que se encontraban al principio.

—Por cierto, Zenitsu, pensé que estarías en la aldea – señala Tanjirou.

—Estuve allí. Ayudé a la gente a evacuar el lugar después de que aparecieron esos demonios, pero estaba muy preocupado por ti cuando te dejé solo, así que volví aquí pero... Me perdí un poco cuando comenzó la tormenta.

—No estaba solo, ¿recuerdas? – Por un momento Zenitsu se sintió confundido, al menos hasta que el ligero sonido de una respiración que venía justo detrás de Tanjirou se lo recordó.
Nezuko estaba con Tanjirou, era obvio que el chico no estaba allí solo como temía Zenitsu.

—Oh, es verdad. Nezuko-chan estaba allí... – ahora Zenitsu estaba indudablemente avergonzado.

Ha visto pelear a Tanjirou demasiadas veces, sabe que es muy fuerte por lo que no seria derrotado tan fácilmente, además de que Nezuko siempre está con él. ¿Cómo podría olvidar que los hermanos nunca se separan? Tal vez fue el pánico y la culpa lo que le hizo olvidar esos detalles.

—Aunque debo admitir que... estoy un poco feliz de que hayas venido a buscarme – confesó Tanjirou en voz baja, haciendo que Zenitsu se sonrojara un poco.

—¿Q-Qué estás diciendo ahora?

—Nada – se rió Tanjirou. —¿Por qué eres tan lindo? – preguntó sin pensar.

—¡¿Q-Qué?! – Zenitsu tartamudeó.

—¡Nada, nada! –Tanjirou trató de reírse, tratando de no concentrarse demasiado en el cálido rubor que se extendía por sus mejillas. —Deberíamos irnos, no podemos quedarnos aquí en la tormenta más tiempo del necesario.

—Sí, tienes razón – suspiró Zenitsu. Tanjirou fue el primero en ponerse de pie, ofreciéndole una mano a Zenitsu, el rubio se puso de pie lentamente, haciendo todo lo posible por no estremecerse cuando su pie tocó el suelo.

—¿Estás seguro de que estás bien? – preguntó Tanjirou.

—Por supuesto – respondió Zenitsu simplemente. Él sonríe a pesar del dolor que recorre su cuerpo —Simplemente muy cansado – dice y espera que sea suficiente para Tanjirou.

Sin embargo, Zenitsu sabe que probablemente no lo sea. Puede ver la preocupación escrita en todo el bello rostro de Tanjirou, lo que de alguna manera lo hace sentir peor.

Tanjirou debe haber notado que Zenitsu apenas puede pararse sobre sus propios pies sin estremecerse, por lo que es muy obvio para él que ni siquiera podra caminar.
Zenitsu casi puede ver los engranajes girando en la mente de Tanjirou, no está seguro de lo que está pensando, pero no le gusta el ceño fruncido que se asienta en el rostro de Tanjirou.

—Estoy bien – comienza a decir en un nuevo intento de tranquilizar a Tanjirou, pero las palabras mueren en su boca cuando Tanjirou lo carga repentinamente al estilo nupcial.

—¡¿Hah?! – Zenitsu grita en voz alta, sorprendido de lo rápido que Tanjirou lo levantó, lucha débilmente contra el agarre de Tanjirou y lo mira fijamente. —¿Qué se supone que estas haciendo?

—Estás herido – dice Tanjirou, ignorando la mirada de Zenitsu mientras da un paso adelante. —Y no voy a dejar que andes herido.

—¡No tienes que hacerlo, puedo caminar solo! – lo cual no es cierto, Zenitsu no cree que pueda ponerse de pie, pero está demasiado avergonzado para imaginar ser llevado por Tanjirou como una novia.

—Todavía quiero cargarte – admite Tanjirou.

Este chico, piensa Zenitsu, aúnque es mayor que él, ¿cuándo empezó a ser tan desvergonzado?

—Bueno, todavía estoy cubierto de lodo. Me harás ensuciar tu ropa – Ahora dicho en voz alta, Zenitsu se da cuenta de que es un pretexto terrible. Tanjirou estaba literalmente sentado en el suelo junto a él en hace un momento.

Tanjirou se ríe —Eso no es un problema – dice el chico con total naturalidad —¡Así que deja de ser terco!

Zenitsu frunce el ceño. La mirada en el rostro de Tanjirou dice exactamente lo que está pensando, 'Hablo totalmente en serio', Zenitsu piensa, tratando de encontrar un argumento que convenza al otro chico. Pero, por supuesto, no funciona, en lugar de eso, termina haciendo una especie de gemido patético que solo logra avergonzarlo aún más.

—Tanjirou...– Zenitsu gime y esconde su rostro entre sus manos. Tanjirou lo ignora y continúa.

Zenitsu intenta protestar, pero sabe que no tiene sentido pelear por esto con Tanjirou.
Está cansado y adolorido, y aunque no quiere ser una carga para Tanjirou, parece que no tiene otra opción, así que decide simplemente dejar que su cabeza descanse contra el pecho de Tanjirou mientras su novio (¿Podría Zenitsu llamarlo así ahora?) continúa caminando hacia adelante.

Zenitsu suspira —Bien. Pero solo porque necesito descansar un poco – Zenitsu no nota la sonrisa de alivio que cruza el rostro de Tanjirou, pero siente que el agarre a su alrededor se vuelve un poco más fuerte y más firme.

Después de unos minutos de camino, Zenitsu comienza a notar cómo cambia el clima.

—La lluvia está parando – comenta.

Aunque la tormenta está amainando, el aire todavía se siente frío y todavía hay mucho viento. Todavía puede escuchar algunos truenos en la distancia, pero parece que terminarán pronto.

Tanjirou lo mira y le da una sonrisa. Zenitsu siente que sus mejillas se calientan mientras mira hacia otro lado.

—¿P-Por qué me miras así? – Zenitsu pregunta nerviosamente.

—¿Asi cómo? – Tanjirou pregunta inocentemente.

—Quiero decir, ¿qué pasa con la sonrisa?

Tanjirou se ríe —No es nada.

Zenitsu resopla —¡No me vengas con eso! ¡Solo escúpelo ya!

—¡Bien bien! – Tanjirou se ríe de nuevo —Si insistes. Creo que te ves muy lindo, eso es todo.

—¿Qué? ¡No soy lindo! – Protesta Zenitsu. Su cara está ardiendo, no puede creer que Tanjirou piense que es lindo.

—Lo eres – insiste Tanjirou.

—¡Deja de bromear!

—Lo digo en serio. Incluso si tu cara ahora está sucia, te ves bastante adorable – El corazón de Zenitsu da un vuelco cuando Tanjirou lo mira directamente a los ojos y sonríe.

—¿Qué quieres decir con que mi cara está sucia? – exclama Zenitsu, entrando un poco en pánico. De repente se mira las manos y se da cuenta de que estaban manchadas de lodo y que se había estado cubriendo la cara con ellas.

—Qué vergüenza… – Zenitsu murmura por lo bajo, usando el borde de su haori para tratar de limpiarse la cara.

—Todavia pienso que es lindo – le dice Tanjirou, sonriendo suavemente a su rostro sonrojado.

¿Cómo es que Tanjirou puede decir cosas así tan fácilmente? A Zenitsu le gustaría decir muchas cosas, todas las cosas que le gustaban de Tanjirou porque, a los ojos de Zenitsu, Tanjirou es el tipo perfecto. Pero no importa cuánto trató de expresar estos pensamientos al chico, no pudo evitar quedarse sin palabras, sintiendo que su corazón se aceleraba incontrolablemente y la sangre subía a sus mejillas.

Zenitsu decide que esta también es una batalla perdida contra Tanjirou y lo deja ser. El silencio vuelve a caer entre ellos y Zenitsu se permite observar por un momento el rostro de Tanjirou, desde esa curiosa cicatriz en su frente, hasta sus brillantes ojos rojizos, para detenerse en la más reciente herida en su mejilla.

Una punzada de culpa aún lo atraviesa al ver la herida, la herida que bien podría haber sido suya si Tanjirou no hubiera reaccionado más rápido. Zenitsu se siente valiente cuando extiende la mano y la roza con cuidado sobre la mejilla de Tanjirou.

—¿Duele? – Zenitsu susurra en voz baja. —¿Qué clase de amigo y novio soy? Ni siquiera te pregunté si estabas bien – Él casi puede sentir las lágrimas acumulándose en sus ojos.

—Zenitsu – Tanjirou dice con calma, sintiendo su corazon calentarse al escuchar a Zenitsu llamarlo su novio —Está bien – lo tranquiliza mientras se inclina más cerca —Lo siento si te asusté antes.

—Idiota – dice Zenitsu, sosteniendo la mejilla de Tanjirou —Debería ser yo quien se disculpe – murmura, cerrando los ojos y apoyando la cabeza en el pecho de Tanjirou.

Tanjirou abraza a Zenitsu con fuerza, depositando un beso en su cabello. —Descansa, llegaremos a la ciudad en un rato – dice en voz baja.

—... ¿Está bien si te beso? – Zenitsu suelta antes de que pueda detenerse. La pregunta parece un poco estúpida teniendo en cuenta que Zenitsu ya besó a Tanjirou en el momento en que se encontraron, pero aun así una amplia sonrisa se extiende por el rostro de Tanjirou y el enrojecimiento de sus mejillas se profundiza.

—Me encantaría – Tanjiro cierra el pequeño espacio entre ellos y presiona sus labios suavemente contra los de Zenitsu.

Zenitsu siente que su corazón se derrite un poco y una cálida sensación corre por todo su cuerpo. El beso dura solo unos pocos segundos, pero Zenitsu aún recuerda cada detalle.
La calidez de Tanjirou es relajante, Zenitsu no está seguro de si es porque Tanjirou está aquí en este momento, o por todas las cosas que Tanjirou hace por él, o ambas cosas, pero Zenitsu se encuentra cayendo completamente en el abrazo de los brazos del otro niño.
Sus brazos se envuelven alrededor de la espalda de Tanjirou, sosteniéndolo firmemente en su lugar mientras descansa su cabeza contra su pecho.

Zenitsu piensa en cómo el latido del corazón de Tanjirou está calmando sus preocupaciones, cómo el aroma de Tanjirou se siente tan reconfortante para él.

Zenitsu piensa en cuanto quiere quedarse allí para siempre.