Actions

Work Header

Rating:
Archive Warning:
Category:
Fandoms:
Relationships:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2023-05-24
Updated:
2026-03-01
Words:
21,556
Chapters:
4/?
Comments:
184
Kudos:
571
Bookmarks:
173
Hits:
16,225

The Lady of the House of Peverell

Summary:

UA: -Que tal, Eddard. Cuanto tiempo sin verte -la hermosa mujer saludó al Lord de Winterfell como si se conocieran desde hace mucho tiempo y, tal vez así era, pensaron varios de los allí presentes.

Eddard Stark sintió un horrible pezo en el estómago al posar su mirada sobre aquella mujer de brillantes ojos verde esmeralda. -¿Liliane? -dijo con tono inseguro el hombre.

-La misma, Eddard -le respondió ésta.

-¿C-cómo estás aquí? -el Lord de Winterfell sentía que el temor lo invadía, sobre todo, tras hacer la siguiente pregunta-. ¿Por qué estás aquí?

-¿No es obvio, Eddard Stark? Vengo por mi hijo. ¿Dónde está mi pequeño Jon? -inquirió la azabache con su mirada únicamente fija en el aludido, el cual en esos momentos se quedó congelado en su lugar, ignorando las exclamaciones de sorpresa de todos, tras únicamente prestarle atención a la brusca inhalación de su Lady Esposa junto a él.
(¡Fem! Harry ¡MoD! Harry ¡Powerful! Harry)

Chapter 1: Prólogo

Chapter Text

Disclaimer: La saga de Canción de Hielo y Fuego no me pertenece, todo crédito a su autor George R.R. Martin, de igual forma, la franquicia de Harry Potter no me pertenece. Todo crédito es para su creadora, J. K. Rowling. Yo solo juego con sus personajes para mi entretenimiento y el de mis lectores.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Prólogo.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Jon Snow, el segundo hijo del Guardián del Norte, Eddard Stark, se encontraba encerrado en su pequeña habitación con semblante triste. Era la hora de la cena en la fortaleza de Winterfell, pero no se le permitía asistir al gran salón, por orden de Lady Catelin, la esposa de su Lord Padre. Ella no deseaba que el bastardo de su señor esposo estuviese presente durante la celebración del onomástico de su amado hijo primogénito, Robb Stark, quien cumplía sus 10 onomásticos.

 

A lo largo del día, toda la atención había estado sobre su medio hermano, en especial, la de Lady Stark, la cual no había escatimado en nada, con tal de que su precioso hijo estuviera absolutamente feliz.

 

La gran mayoría de los vasallos de su padre también habían llegado con variados regalos y buenos deseos para el hijo de su señor feudal. Desde hace unos días atrás, uno a uno, fueron arrivando a la gran fortaleza, por invitación de la Dama de Winterfell y Lord Stark aprovechando a que después del onomástico de Robb, los días siguientes, también se llevarían a cabo las celebraciones del Festín de la Cosecha.

 

El niño suspiró temblorosamente apenas reteniendo las lágrimas que querían salir y que empañaban su vista. Con sumo cuidado, guardó un bonito lobo de madera que había hecho para Robb como regalo de cumpleaños. Se lo daría mañana, cuando al fin se le permitiese salir de su habitación. Esperaba que le gustase, ya que el lobo de madera se veía algo tosco en los bordes, pese a que él había tratado de hacerlo lo mejor posible practicando durante semanas con varios bloques de madera ganando algunos pequeños cortes en sus manos en el proceso.

 

Hecho esto, el pequeño niño se metió en su  cama para dormir, jugando adormilado con una hermosa cadena de oro blanco, el cual llevaba colgando un llamativo dije con un rubí en forma de lirio, que tenía al lado un lobezno acurrucado contra la hermosa flor. Para Jon aquella cadena era su posesión más preciada, pues era lo único que tenía de su madre.

 

Nunca se la había quitado, él la llevaba puesta desde que era un bebé. La cuidaba mucho, siempre la mantenía en perfecto estado. Adoraba su cadena, no obstante, solía llevarla escondida dentro de sus camisas para evitar el disgustar más de lo que ya lo hacía con su presencia a Lady Stark.

 

Jon rodeó el dije con sus manos, apretándolo levemente contra su pecho a modo de consuelo. Como desearía tener a su madre con él, que ella lo observara cada que estuviera entrenando con la espada, que lo abrazara y lo felicitara cuando hiciera algo de lo que ella se sintiera orgullosa, que lo arropara por las noches y le contara cuentos a la hora de dormir, al igual que lo hacía Lady Stark con sus medios hermanos todas las noches... Realmente como desearía conocer a su madre, pensaba el niño con gran anhelo y desesperación en su dolido corazón, antes de quedarse profundamente dormido.

 

El pequeño Jon Snow no tenía ni idea que su deseo pronto se haría realidad, cambiando su vida para siempre.

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

Fin del Prólogo.