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No, no le importaba.
No debía importarle.
Ambos solo estaban involucrados primero por esa estúpida deuda que los llevo a estar más relacionados… físicamente.
No había nada entre ellos, más que esa estúpida cosa.
Y si era así… ¡¿por qué mierda le molestaba realmente?!
Observó de reojo como Lan Xichen terminaba de leer una carta y comenzaba a responder, le había dicho que necesitaba primero terminar con eso antes de… de… ¡Lo que sea para lo cual lo llamó!
Bufo un poco molesto y trato de concentrarse en otra cosa, quizás podría limpiar la espada mientras… Pero había algo… Sabía de quien era la carta. Era imposible no notar el sobre con los detalles del sello del clan Jin. Bien que lo conocía porque era el mismo que usaba su sobrino ahora que había empezado a enviarle cartas. Solo que ese sobre en particular era de Jin Guangyao. Y el idiota de Xichen siempre le respondía…
— Terminaré pronto, Wanyin- la voz suave de su acompañante lo sorprendió un poco- Solo necesito responderle unas cosas…
— … Si estabas ocupado no deberías haberme pedido vernos- le recriminó cruzándose de brazos, estaba molesto. ¡Y ni siquiera entendía realmente la razón!
— Quería verte…
— Pura mierda.
Lan Xichen podía notar que Jiang Wanyin no estaba de buen humor, su expresión había cambiado ni bien noto de quien era el sobre. Pero al mismo tiempo, no era la primera vez que hacia eso… ¿Qué había cambiado? Decidió simplemente no seguir esa línea de conversación, la verdad era que, sí quería verlo, aunque debía terminar con su correspondencia para poder dedicarle tiempo.
De reojo pudo notar que decidió que podría aprovechar una siesta, al menos algo bueno salía de las veces que lo había obligado a acostarse. Ahora se sentía suficientemente cómodo y seguro con él para hacerlo por sí mismo. Muchas veces primero tenía que terminar con algunos asuntos urgentes, y lo esperaba haciendo lo suyo también, atendiendo su espada o bien simplemente recostándose en el suelo como ahora… Se concentró en escribir una respuesta, A-Yao quería que le compartiera algunos consejos para manejar al consejo.
Jiang Wanyin por su parte solo se acomodo todavía sintiendo esa sensación de molestia. Había algo en toda la situación del día que le molestaba. Si el idiota tenía cosas que hacer, no lo debía haber convocado… Ni él acudido. También tenía cosas que hacer… Observó la espalda recta, siempre tan… pulcros. Aunque solo era una apariencia, Lan Xichen había demostrado que cuando deseaba era todo un desvergonzado. Su mirada se dirigió hacia la cinta que caía contrastando con el cabello, elevó su mano, pero decidió solo tomar un mechón de cabello entre sus dedos. Aún no entendía porque él, porque alguien entre los primeros puestos que podría tener a cualquiera en su cama, o bajo sus pies… Decidía involucrarse con él. Igualmente, seguro al viejo le daría una desviación si supiera que su sobrino preferido, líder de secta era alguien que se aprovechaba de otros cuando estaban en problemas.
¿Qué tanto le llevaba escribir una puta carta?
Debería irse. Debería golpearlo, insultarlo e irse por hacerle perder tiempo.
Podía verlo sentado tan derecho, como todo un señorito de casa noble (no que él no lo fuera, pero cuando estaba a solas ni le importaba su postura) … Incluso como sostenía el pincel cuidando de no mancharse la manga de su brazo mostraba que tan inmerso estaba…
Cuando lo vio tomar nuevamente la carta para leerla, quien sabe por qué… Sintió que había sido suficiente. Después de todo ¿no lo había llamado para verlo? ¿no era un tiempo para ellos? Comenzaba a molestarle tener que compartir.
Lan Xichen siempre que él se tardaba, se las ingeniaba para que dejara lo que estaba haciendo para que lo atendiera. ¿Y si hacia lo mismo? Observó detenidamente como estaba todo… El Jade usualmente lo que hacía era deslizarse a su espalda para apoderarse de su cuello, todavía tenía algunas marcas producto de la última vez. Pero no quería ir por la espalda. Además, no tendría el efecto real. Todavía podría concentrase en las estúpidas cartas.
Entonces se le ocurrió algo, aunque también implicaría sacrificar un poco de su dignidad. Aunque si lo analizaba, quizás también implicaría volver a ganársela. Todo sea por ver la expresión que pondría.
Comenzó a moverse lentamente, como si estuviera acomodándose hasta que finalmente se puso de pie. Noto como Lan Xichen lo miro unos momentos antes de retomar la escritura, nuevamente la estúpida carta. Con lentitud y cuidado, se acercó hasta su acompañante… Y antes que dijera algo, lo agarró de la cabeza para echarla hacia atrás y besarlo. Pudo escuchar un pequeño gemido de sorpresa, y quizás de placer antes de comenzar a corresponderle, no cerró los ojos porque quería ver lo que estaba haciendo… Podía notar también una pequeña expresión de sorpresa, la cual se profundizó cuando se apartó antes de que siquiera profundizara más el beso. Lo soltó, solo para luego empujarlo por los hombros logrando con ello que hubiera un poco más de espacio entre él y la mesa, el cual aprovecho para sentarse en el regazo del Jade.
— Wanyin…
Las acciones de su compañero lo habían sorprendido completamente, no esperaba que lo besara de repente ni que se posicionara en su regazo. Solo llegó a soltar el pincel, para poder tomarlo de la cintura.
— Las cartas pueden esperar… - y deslizó sus manos una hacia detrás del cuello para sostenerlo y la otra al costado para que la mirada se enfocara solo en él. Quería mantener la atención en él y lejos de esos estúpidos papeles- Si pretendes hacerme perder tiempo…
No pudo llegar a terminar la frase porque sintió como una de las manos de Xichen dejaba su cintura y bajaba para atraerlo aún más. De a poco comenzaba a notar que la expresión cambiaba a una que conocía muy bien.
— No pretendo hacerlo, Wanyin…- se aseguró de darle unos besos en los labios, especialmente para saborearlos. Le daba algo de gracia como Jiang Wanyin de repente le reclamaba su atención. No sabía qué lo había llevado a hacerlo, pero le gustaba… Iba a mover más sus manos, pero fue detenido.
— Debería simplemente golpearte…- y con la mano que seguía detrás de la cabeza del jade, lo hizo tirarse un poco más atrás para besarlo nuevamente. De manera posesiva, hasta le daba pequeños mordiscos.
Sencillamente no sabía por qué actuaba así, antes no le molestaba nada, pero desde hace un tiempo sí lo hacía. No le gustaba que usara ese tiempo para eso especialmente…
La otra mano que se había encargado de detener la que avanzó, tomo parte de la faja para aflojar la ropa e introducirse a manera de acariciarlo.
De repente sintió como lo levantaban para apoyarlo en la mesa, sin importarle que todavía había algunos papeles ahí. A Jiang Wanyin tampoco le importó realmente.
— Parece que he sido imprudente- comenzó a besarle el cuello mientras se encargaba de empezar una rutina que realmente le gustaba, deshacer el rodete del otro líder
— Lo estas siendo…- se quejó tratando de no dejar que su voz le fallara, tuvo que usar una de las manos para sostenerse y con ello ya no pudo acariciarlo, porque la otra la había llevado al hombro para sostenerse- ¿Siempre tienes que hacerlo?
Se refería al rodete, a dejar que su cabello cayera sin control sobre su espalda. No es que realmente molestara, solo…No entendía que ganaba, cuál era realmente el objetivo más allá de la excusa…
— Estarás más cómodo- y lo decía con una sonrisa que le daba a entender que sí, que era necesario.
Lan Xichen siguió descendiendo con los besos y al tiempo comenzaba a deslizar la ropa dejando al descubierto la piel. Podía notar que su acompañante se tensaba un poco, a pesar de que ya llevaban un tiempo involucrados, todavía había veces que Jiang Cheng se tensaba al verse expuesto. Nunca le decía nada porque de algún modo entendía, seguramente no porque sintiera vergüenza sino porque quizás no quería que le recordaran la causa de estas. Y él no iba a hacerlo, solo deslizo su mano para apartar completamente las prendas superiores antes de tomar entre sus labios uno de los pezones y jugar con ellos. Tuvo el efecto esperado porque lo escuchó gemir, y de a poco parecía que la tensión ya no era por lo que pasara su mente sino por lo que le provocaba. Eso estaba mejor.
Continuó besando y acariciando, incluso le dio unos pequeños mordiscos obteniendo como pequeña recompensa un gemido. A-Cheng aún no dejaba salir toda su voz, pero en momentos así se le escapaba… Lo siguiente que hizo fue deshacerse de los pantalones.
— Debería… tirarte el frasco de tinta…- Jiang Cheng le amenazo tratando de mantener control sobre su voz fallando, ese hombre siempre hacía lo que deseaba.
Desde la primera vez que se acostaron, hasta ahora había descubierto que era más sensible a determinadas caricias. Y Lan Xichen se había encargado de memorizarlas para ponerlas en prácticas, justo como ahora. No le bastaba con morder y chupar, sino que también pellizcaba. Había momentos que no sabía cómo lo hacía, como ahora que de algún lado había sacado un aceite para comenzar a jugar con su entrada. Pero a pesar de todo… ¡¡LAN XICHEN SEGUÍA COMPLETAMENTE VESTIDO!!
— No seas malo, A-Cheng- le dio unas pequeñas mordidas e introdujo un primer dedo- Si haces eso… nos descubrirán xiǎo māo mī
- Que no soy un gato…- se quejó, aunque toda la estimulación comenzaba a nublarle la mente, necesitaba más. No le era suficiente.
De a momentos odiaba el apodo, en otros momentos no. Cuando sintió pasar la lengua de Xichen por su cuello se estremeció, sumado a que todavía estaba jugando con su entrada antes de introducir otro dedo. Pero odiaba… Que lo volviera un desastre… y el otro pareciera intacto.
Estiro una mano hacia la frente y sin dudarlo un segundo… La estiró para quitarla aprovechando que estaba cerca. Después de todo, tenía permiso para tocarla así que lo haría. Más que nada porque si no podía quitarle las ropas, al menos le removería la cinta.
— A-Cheng…- y pudo escucharlo en su oído- Últimamente te has vuelto desvergonzado…
Y no dejó que respondiera, ni que dijera nada porque comenzó a mover los dos dedos que tenía dentro. Lo hacia como buscando algo hasta que podía notarlo estremecerse y arquear la espalda. Aprovecho esos momentos para volver a besarlo, introduciendo la lengua para saborearlo mucho más. Cuando finalmente se separó un poco…
— Xichen…
— Llámame Huan -le pidió dándole unas mordidas en los labios
— Xi-chen – y pronunció su nombre más firme
— Eres malo conmigo – le recriminó volviendo a mover más los dedos e introduciendo un tercero- Es justo que me llames Huan, o Huan-ge
— Púdrete…- se negó ahogando un gemido.
Ok, era cierto que él empezó todo lo de ahora, y que quizás si se hubiera quedado quieto no estaría tan así… Pero se negaba a llamarlo por su nombre de nacimiento ahora. Bien, admitía que quizás todo esto no lo había pensado completamente. Dejo escapar otro gemido cuando sintió los dedos moviéndose dentro, pero aun así… Todavía sentía que no era suficiente, el problema era que no se lo pediría. Pudo ver como se apartaba un poco, y la mano que antes había estado pinchando uno de sus pezones, descendió hasta su vientre hasta finalmente tomar su miembro, sin embargo, no hizo mucho más.
Cuando Jiang Cheng busco la mirada de Lan Xichen lo supo. Al haberle quitado la cinta, le había permitido más todavía. Sintió que comenzó a pasarle el dedo pulgar por la punta lo que desencadenada una especie de escalofrió por su cuerpo, y sumado a que todavía estaba siendo penetrado por los dedos era algo realmente extraño. El jade no desaprovecho para seguir besando el cuello ni de darle pequeñas mordidas, como si ya hubiera pensado exactamente qué deseaba hacer.
A pesar de todo lo que estaba sucediendo, Jiang Cheng aun notaba que su “amante” no pretendía aun quitarse las prendas… Y aunque estaba que deseaba hacer algo para ello… Otro mordisco lo sacó de sus pensamientos, sumado a que la otra mano del hombre empezaba a moverse. Apenas pudo apaciguar un gemido porque Lan Xichen aprovecho para besarlo. Estaba siendo bastante intenso en ese pequeño juego previo… Aun así…
— En serio… debería…
— ¿Qué deberías? – aumentó el ritmo de penetración con sus dedos.
Podía notarlo estremecerse debajo de él, lo veía luchar por no dejar escapar sonidos, arquear la espalda. Y su cinta en la mano a la cual se aferraba.
Era culpable, le gustaba verlo así y si lograba que dijera su nombre…
— Xichen…
Pero no el de cortesía, le dio unos mordiscos en la base del cuello. No le importaba si iba a dejar marcas, quería hacerlo… Le gustaba ver esas marcas que demostraban la extraña relación que tenían.
— Llámame Huan… - le volvió a pedir
— Pervertido.
— ¿O lo eres tú? ¿Quién fue el que me arrastró a su habitación de noche?
La respuesta a eso fue un gruñido, pero paso nuevamente la lengua por el costado para saborearlo y trató de aumentar los movimientos de sus manos. Podía notar que estaba al limite ya. Y no se equivoco porque no mucho después de darle unas pequeñas mordidas en los pezones pudo sentir como Jiang Cheng se liberaba en su mano dejando escapar unos gemidos algo ahogados.
Solo entonces retiro sus manos sonriendo y comenzó a quitarse parte de la ropa, mientras lo hacia noto que justo en la manga había un pequeño manchón de tinta… Había sido algo cuidadoso hasta que escuchó un pequeño ruido, y miro a su pareja… Quien le mostró una de sus manos manchadas con tinta.
— Te estabas tardando demasiado…- fue su respuesta
— En verdad, este gatito es demasiado travieso -lo tomo de las piernas para jalarlo más hacia él desde los tobillos- Creo que necesito entrenarte
— ¡¿Qué haces?! – se quejo por el repentino movimiento, pero más todavía cuando sintió como algo más grande que los dedos entraba en él
— Castigarte…- le dijo deslizando una de las manos del tobillo hasta la cintura, solo para levantarlo un poco y poder entrar un poco más de lo que había hecho provocando un gemido- Creo que… en serio deberías aprender bien mi nombre…
Y aunque le soltó el otro tobillo, estiro la mano para alcanzar el pincel que antes había estado usando y que por alguna razón no se había caído completamente… Aunque si el pote de tinta ya estaba completamente volcado, con la tinta por la mesa. Comenzó a escribir unos caracteres en el pecho de Cheng
— O-oye, no…- se quejo al sentir el pincel, pero había algo en la forma en que lo hacía… Además, comenzaba a luchar con el deseo de patearlo, y simplemente tomar el control de todo. Esto definitivamente no era lo que tenía en mente.
— Dime… ¿qué palabra es? – y repaso los trazos con el pincel, despacio y con calma, pero podía notar la expresión de confusión en Jiang Cheng. No entendía- Si me dices… Me dejaré de juegos… - y para reforzar sus palabras, solo se movió un poco provocando un pequeño gemido en el otro.
Lo admitía, quizás no era la mejor forma de hacerlo, pero… Quizás una pequeña venganza por todo.
Jiang Cheng realmente quería que dejara de tontear, pero… Solo quedaba seguirle el juego en esos momentos. Intento incorporarse un poco pero el jade, con la parte de atrás del pincel hizo que se mantuviera acostado. Bufó, porque comenzaba a estar en su limite de paciencia… Se concentró un poco en los trazos
— ¿Qué mierda? – se quejó - ¿Mi nombre?
Lan Xichen había escrito en su pecho “Jiang Cheng”
— Veo que lo reconoces…- y por eso comenzó a moverse un poco sorprendiéndolo, nuevamente tuvo que aferrarse a algo porque a diferencia de los dedos esta vez lo sentía mucho más.
En un momento, sintió como Lan Xichen se retiro y antes que pudiera preguntarle que pasaba, lo hizo voltear haciendo que quedara con la espalda arriba (y con ello también retiro finalmente las últimas prendas que habían quedado cubriéndolo), solo entonces ayudándose dejo más a la vista la entrada antes de volver a introducirse en ella. Podía sentir como Jiang Cheng estaba disfrutando de todo, especialmente porque de algún modo era como que lo apretaba más. Comenzó a darle besos en la espalda y también algunas mordidas… Aunque aún faltaba algo
— A-Cheng…- le susurró en el oído- Llámame…
¡¿Qué mierda tenía el idiota con eso del nombre?! Solo lo miro de costado, pero en una embestida apenas si logro contener un gemido. Entonces volvió a sentir el pincel, esta vez en su espalda… Aunque el desgraciado no dejaba de moverse.
— ¿Adivinas? – le pidió mientras cambiaba el ritmo a uno más lento, y volvía a pasar el pincel por sobre la espalda, repasando cada trazo hecho.
A Jiang Cheng le tomó un poco más de tiempo que antes… hasta que finalmente…
— ¿Huan? ¡¡Ah!!
Y apenas lo dijo, lo supo… Era el nombre de nacimiento de Lan Xichen, había caído en una pequeña trampa. Lo supo porque lo sintió moverse.
— Así es, mi xiǎo māo mī…
Y por eso, dejo el pincel a un costado, lo tomó de la cadera para retomar el ritmo de las embestidas. Primero tranquilo, pero ya luego mucho más rápido, tratando de llegar hasta más profundo si era posible.
— ¡A-Huan!
Esta vez no se detendría, y para reforzar esa idea tomo entre sus manos el miembro de Jiang Cheng para que acompañara los movimientos. Esta vez no iba a detenerse pronto, incluso cuando tuvo la pequeña oportunidad se apodero de sus labios para besarlo con deseo. Llevaba todo el tiempo deseando poseerlo y ahora finalmente lo tenía, no iba a desaprovecharlo. Cuando no lo besaba, le susurraba algunas cosas en el oído, sabía perfectamente cuanto eso lo afectaba.
En el momento que llegó a su límite, simplemente no pudo sostenerlo más… Y aumento sus embestidas hasta que dejo salir todo dentro, y pudo sentir que no fue el único.
—-
Unos momentos después, recibió un pequeño golpe en el hombro.
— ¡Eres un imbécil! ¡Mi ropa esta toda manchada!
— Bueno, Wanyin… La mía también lo está, gracias a un gatito…- se defendió divertido
Jiang Wanyin bufo ante eso y solo miro su traje, ambos se habían aseado pero sus ropas… Lamentablemente la tinta no había salido con solo jabón y agua. Deberían partir con ellas como estaban, lo cual sería un verdadero problema.
— Solo a ti se te ocurre ponerme encima de la mesa…
— ¿Quién fue el que no pudo esperar que terminara?
…
Jiang Wanyin lo observó unos momentos, tomó la cinta de Lan Xichen que estaba a un costado y se dirigió hacia la mesa donde estaba un charco de tinta que aún no se había secado. Tenia toda la intención de mancharla, de simplemente dejarla hundirse en el charco. Que se volviera negra… Muy a pesar de que antes, había intentado mantenerla limpia.
Ese instante de duda fue suficiente para sentir que lo tomaran por la cintura para apartarlo y sostenerlo en un abrazo.
— No hagas eso…- no era regaño, más una petición- Ya entendí… No volveré a ignorarte.
— ¿Quién se queja que lo ignoras? Exijo que me reemplaces la túnica…
Unos días después
— Er- Ge…- Jin Guangyao recibió a su hermano jurado- ¿Estas bien? Estoy algo preocupado…
— ¿Por qué lo estarías? - Lan Xichen lo miro sin entender mientras se acomodaban para compartir algo de té
— ¿La carta con manchones de tinta? Y por si fuera poco, tu manga… Creo que es la primera vez que veo una mancha de tinta.
— Oh…
Había olvidado por completo que esa túnica era la que había usado con Jiang Cheng, estaba regresando de una pequeña cacería. Con lo de la carta…
— Lo siento A-Yao, he estado cuidando a un pequeño gato que A-Yuan y A-Yi encontraron -no era completamente mentira, eran dos verdades…a medias. Sus sobrinos si habían encontrado un gato, si tuvo que cuidarlo unas horas en lo que encontraban al dueño, pero… el verdadero gato culpable tenía nombre y apellido… y un clan.
